«Variana clades»: La batalla de Teutoburgo y el fin del expansionismo de Augusto

En el año 9 d. C, durante el principado de Augusto, Marte abandonó a Roma a su suerte en las lejanas y temidas tierras de Germania. La Batalla de Teutoburgo, junto con Cannas, pasaría a los anales de la historia como una de las más terribles y humillantes derrotas conocidas por los romanos. La devastación fue tal que condenó por siempre al expansionismo de Augusto, frenando en seco su avance y obligando a su retroceso, llevando al emperador a un profundo pesar que le acompañaría hasta sus últimos días, no muy lejanos por cierto a aquella nefasta derrota en los agrestes bosques germanos.

Pero empecemos desde el principio. Roma, sin saberlo, había criado y educado como a un igual al que más tarde se levantaría en armas en Teutoburgo. Arminio, o Armin, era hijo de Segimer, un importante jefe de los queruscos, tribu germana asentada allende el Rin. En su condición de noble querusco, fue enviado a Roma con el fin de educarse en la capital del imperio como un romano más, de manera que al volver de nuevo a su patria fuera un buen transmisor de las costumbres y del poder de Roma. En otras palabras, podríamos pensar en Arminio como un rehén querusco en Roma. Arminio llegó a servir a las tropas romanas convirtiéndose en una figura importante dentro del ejército, ostentando el cargo de tribuno de caballería romana. Así, conocía a la perfección las tácticas y estrategias bélicas romanas en combate, nutriéndose de ellas para ponerlas después en práctica contra la propia Roma.

En aquel año 9 d. C se encontraba al mando de las tropas en Germania el procónsul Publio Quintilio Varo, encargado del cobro de tributos y de hacer cumplir las normas romanas en aquellas lejanas fronteras del imperio.  El cobro de tributos hacía crecer enormemente el descontento de la población local ante la presencia romana en la zona, y ese descontento no hizo otra cosa que incrementar conforme pasaba el tiempo. Los germanos, cuya cultura no se había empapado todavía de las costumbres romanas, se regían por unas normas y unos códigos de comportamiento que se hallaban en las antípodas con respecto a los códigos culturales romanos. El historiador Tácito nos cuenta en su obra La Germania, en alusión a las costumbres y características de estos pueblos, que «no les está permitido ni castigar, ni atar ni golpear; sólo lo pueden hacer los sacerdotes, y no como pena ni como mandato del caudillo, sino porque lo mande el dios que creen les asiste en la batalla».

Varo, en su afán por cumplir la ley, no tuvo en cuenta las singularidades de esos pueblos a las que pretendía someter e impuso manu militari una serie de penas y condenas a muerte para todos aquellos que no cumplían adecuadamente con las cargas tributarias que Roma exigía. Para aquellas tribus, no obstante, este tipo de acciones suponían un auténtico revulsivo a la sublevación.

Por las venas de Arminio corría sangre querusca, no romana, y no dudó en dar de lado a Roma y unirse a su pueblo para levantarse en armas contra esta. Y así fue como más de 25.000 hombres de los diferentes pueblos y tribus germanas, liderados por Arminio, se unieron bajo un fin común frente a un enemigo común: Roma.

El plan, perfectamente orquestado por el líder querusco, consistía en una emboscada en la densa y profunda selva de Teutoburgo, actual Westfalia (Alemania). El territorio, perfecto para sus planes, favorecía a los germanos en completo detrimento de las legiones romanas, que caminaban engañadas hacia una trampa mortal enmarcada en un bosque sin fin, plagado de cenagales, barro y humedad. En concreto, el lugar elegido para la contienda es la actual Kalkriese, en la Baja Sajonia, donde se han hallado restos arqueológicos que reflejan la existencia de una cruda batalla, probando así la teoría de que éste habría sido el lugar escogido por Arminio para tender la emboscada a las legiones XVII, XVIII y XIX. Los guías germanos encargados de conducir a los romanos hacia aquella ratonera eran también traidores, por lo que en un momento dado, bien avanzado el trayecto, desaparecen dejando a las legiones romanas a su suerte.

Parte Occidental del Imperio Romano durante Augusto. Al norte, Kalkriese. Fuente: EVERITT, ANTHONY.: Augusto, el primer emperador, Ariel, Barcelona, 2012.

Parte Occidental del Imperio Romano durante Augusto. Al norte, Kalkriese. Fuente: EVERITT, ANTHONY.: “Augusto, el primer emperador”, Ariel, Barcelona, 2012.

Arminio, que era uno de los hombres de confianza de Varo, le había hecho creer a éste que se estaba produciendo una sublevación y que era necesario atravesar la selva de Teutoburgo y llegar hasta aquellas tribus norteñas para poner orden. El verdadero fin de Arminio no era otro que alejar a Varo del Rin, haciéndolo adentrarse en un sendero llano a través de los bosques. Ciertamente, era un lugar idóneo para una emboscada. Por su parte, las hordas germanas se cobijaban tras una empalizada de unos 700 m. de longitud que habían conseguido camuflar con el accidentado terreno.

Un total de aproximadamente 15.000 hombres se aproximaban inexorablemente hacia una aniquilación total que ninguno de ellos se habría atrevido a vaticinar, ni siquiera a intuir y, aunque hubo quien advirtió a Varo sobre la posible trampa, éste hizo oídos sordos. Al frente del ejército de Varo iban los auxiliares germanos, mientras que tras ellos avanzaban dos legiones y los carros en los que viajaban las provisiones. Por su parte, la tercera legión quedaba en retaguardia. En su paso por el bosque de Teutoburgo, las legiones romanas se veían ralentizadas por las duras condiciones del terreno y las inclemencias del tiempo a las que no acababan de habituarse. Mientras tanto, agazapados entre árboles y maleza, los germanos aguardaban el instante en el que su líder diese la orden de ataque y rodear por todos sus flancos a las tropas romanas.

Tras el estallido inicial de la batalla y la primera embestida germana, y pese al duro efecto sorpresa que tuvieron sobre la moral romana, las legiones lograron sobreponerse y, aunque notablemente mermadas, pudieron hacer frente al primer embate de las tropas mandadas por Arminio. A partir de ese momento, la resistencia romana no hizo sino prolongar una agonía que se dilató durante tres largas y sangrientas jornadas. Enormemente menguadas en número y moral, las tropas romanas llegaron al segundo día con apenas unos 3000 hombres en condiciones de lucha, sufriendo una gran derrota a manos de la caballería germana.

Lo que se conoció en Roma como Variana Clades, («el desastre de Varo»), era ya un hecho: al tercer día finalizaba la derrota más dura jamás sufrida por la Roma Imperial. La sangre de tres legiones enteras manchaba el suelo de Germania, provincia que a partir de aquel funesto mes de Septiembre del año 9 d. C dejaba de pertenecer a Roma. Ante el desastre que su imprudencia había ocasionado, Varo eligió salvar el poco honor que le quedaba dándose muerte con su propia espada. En lo que se refiere a sus tropas, muchos de sus hombres siguieron el destino de Varo, prefiriendo el suicidio al cautiverio, en el que cayeron sin embargo unos 1500 romanos. De estos, pocos serían los que lograrían la libertad en los próximos años, sino que la mayoría acabarían siendo sacrificados a los dioses germanos a modo de ofrenda religiosa.

«Quintilio Varo, devuélveme mis legiones», es la frase que se le atribuye al princeps al enterarse de la pérdida de 3 legiones y la completa indefensión de la frontera germana. Lo cierto es que el desastre de Teutoburgo afectó en gran medida a la vida de Augusto, sumándose a una ya larga lista de complicaciones políticas y personales a las que el emperador tuvo que hacer frente durante aquella década. La fecha de la derrota de Varo se recordaría a partir de entonces en Roma como un día de luto.

Tras Teutoburgo, Augusto veía peligrar su dominio en la Galia, pues las legiones encargadas de custodiar el Rin habían sido reducidas a la nada. Echó entonces mano de Tiberio, futuro emperador e hijo de su esposa Livia, muy diestro en las artes bélicas y quien, además, tenía una buena relación con las tropas. A mayores, el emperador veía peligrar su posición en el Senado, temiendo que la batalla de Teutoburgo hubiera dejado al descubierto una supuesta incapacidad militar. Augusto tenía que dar un golpe de fuerza para recordar tanto a la propia Italia como a las provincias del norte que Roma seguía estando perfectamente capacitada para la dominación. Además de esta campaña bélica, Augusto iba a emprender una serie de medidas: por ejemplo, prescindió de los favores de algunos germanos que habían trabajado como guardaespaldas del emperador y, por otro lado, alejó de Roma a un buen número de galos y germanos.

En cualquier caso y a pesar del éxito de Tiberio en las siguientes campañas contra los pueblos germanos, Roma jamás volvió a cruzar el Rin, río que marcaría la frontera natural del imperio romano por el norte.

En cuanto al líder querusco y a las tropas germanas, se podría decir que no supieron sacar el provecho suficiente a aquella histórica victoria en Teutoburgo. La coalición de aquellas diversas tribus y pueblos no logró tener una continuación duradera y en ningún caso lograron llevar a cabo una invasión de la Galia que hiciese temblar los cimientos del imperio romano.  Primero Tiberio y después Germánico se encargarían de poner punto y final a la amenaza germana sobre Roma.

La figura de Arminio, rescatado en la historia con el nombre de Hermann, fue objeto de orgullo nacional durante el despegue del Romanticismo en el siglo XIX, de la misma manera que tanto Portugal como España se disputan la figura de Viriato como abanderado nacional frente al yugo romano.

Actualmente se yergue en el Bosque de Teutoburgo un monumento colosal en honor a Arminio, de manera que se recuerde por siempre al líder querusco que, durante aquel sangriento otoño, hizo frente al poder romano, poniendo en jaque al divino Augusto y liberando por siempre a Germania de la presencia romana.

Monumento a Arminio. Fuente.

Monumento a Arminio. Fuente.

Bibliografía|

EVERITT, A., “Augusto, el primer emperador, Barcelona: Ariel, 2012.

KEEGAN, J., “Historia de la Guerra”, Madrid: Turner Noema, 2014.

ROLDÁN, J.M., BLÁZQUEZ, J.M. y DEL CASTILLO, A, “El Imperio Romano, tomo II”, Madrid: Cátedra, 1999.

TÁCITO, C.C., “La Germania”, Buenos Aires: Losada, 2007.

PATERCULO, C.V., “Historia Romana”, Madrid: Gredos, 2001.   

Redactor: Naiara Lombao Abelleira

Licenciada en Historia por la Universidad de Santiago de Compostela especializada en Arqueología, Prehistoria e Historia Antigua; Máster en Formación de profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato e Idiomas por la especialidad de Geografía e Historia por la Universidad de Granada y Máster Interuniversitario en Historia y Ciencias de la Antigüedad (Universidad Complutense de Madrid y Universidad Autónoma de Madrid).

Comparte este artículo

1 Comentario

  1. Un gran artículo que nos ayuda a comprender mejor no solo el mundo germánico en la Antigüedad, tan centrado en Grecia y Roma, sino también de la historia militar romana en la época de Augusto. Además, la variedad de fuentes para el estudio de esta batalla demuestra una vez más los beneficios de la historia como ciencia social interdisciplinar, que se refleja tanto en la investigación del pasado como en la divulgación del mismo.

    Post a Reply

Trackbacks/Pingbacks

  1. «Variana clades»: La batalla de Teu... - […] En el año 9 d. C, durante el principado de Augusto, Mar …  […]
  2. «Variana clades»: La batalla de Teu... - […] En el año 9 d. C, durante el principado de Augusto, Marte abandonó a Roma a su suerte en …

Envía un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies