No todo es excavar: la prospección geofísica

Los arqueólogos solemos encontrarnos con un problema cada vez que nombramos nuestra profesión: es la confusión entre la arqueología y la paleontología. Pero también observamos las caras extrañas que nuestros amigos o familiares ponen cuando les contamos que hemos estado trabajando limpiando huesos, cerámicas, llevando piezas al laboratorio para que realicen algún tipo de análisis físico o químico, haciendo fotografías para hacer una recreación 3D… Pero sobre todo esas caras se vuelven más extrañas cuando decimos que hemos estado trabajando en el campo, no hemos excavado nada y aún así sabemos que es lo que se encuentra bajo el suelo de ese yacimiento.

De eso trata este artículo, de contaros una de las técnicas de investigación en arqueología que se utilizan en diferentes ocasiones: cuando no hay dinero suficiente para poder realizar una excavación arqueológica, cuando el daño que se puede realizar al excavar el yacimiento es muy alto y no es aconsejable realizar una excavación o cuando queremos hacer una primera aproximación a lo que nos encontraremos en el subsuelo antes de excavar. Hablamos de la prospeccion geofísica.

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Equipo de prospección geomagnética. Fuente: Vargas Jiménez, J.M. et alli (2012: 120)

¿Y cómo se realiza una prospección geofísica? Se puede llevar a cabo mediante dos formas; por un lado introduciendo algún tipo de señal al subsuelo y registrar mediante unos sensores la respuesta de éste a la señal emitida o bien, detectar mediante sensores las señales que emiten algunos de los materiales que se encuentran bajo la superficie. La primera de estas definiciones corresponde a la prospección eléctrica y la segunda a la prospección magnética. Ahora veamos como funcionan cada una de las dos.

La protección eléctrica se basa en la resistencia que ofrece el subsuelo cuando se aplica una tensión eléctrica a éste. Ante esta emisión un sensor obtiene una respuesta que registra las diferentes resistencias que ofrecen los materiales que están bajo tierra. Estas diferencias entre mayor y menor resistencia crean una imagen que se puede interpretar para conocer lo que no se puede ver sin excavar.

¿Cuál sería la diferencia en la protección magnética? Ya que el  subsuelo está formado por minerales que contienen hierro, el sensor detectará las diferentes proporciones de hierro presentes en él, tanto de los minerales como de los objetos o estructuras que hay en su interior y nos mostrará una imagen de aquello que se encuentra bajo tierra.

Pero estas dos técnicas no son las únicas, existe un tercer tipo de prospección geofísica que se puede entender como una mezcla entre las dos anteriores. Es la prospección mediante georradar, la cual consiste en emitir ondas electromagnéticas al subsuelo y detectar en la respuesta tanto el tiempo como la intensidad con la que vuelven las ondas. Estas diferencias de tiempo e intensidad dibujan un mapa de aquello que se encuentra en el interior del subsuelo.

Pero como toda técnica, la geofísica también tiene sus problemas. Para ver cómo funciona y cuáles son los problemas que se pueden presentar al llevarla a cabo vamos a tomar como ejemplo el caso del yacimiento arqueológico de Valencina de la Concepción y Castilleja de Guzmán. Al tomar como ejemplo este yacimiento sólo trataremos el funcionamiento y los problemas de las prospecciones geomagnéticas y con georadar, ya que son estas dos técnicas las que se han usado para el estudio de este territorio.

Nuevas evidencias sobre la organización espacial del asentamient

Área del yacimiento y en negro las zonas con investigación arqueológica. Fuente: Wheatley, D. et alli (2012: 68)

En primer lugar vamos a  explicar brevemente las características de este yacimiento y de la región en la que está situado. Ocupando los municipios de Valencina de la Concepción y Castilleja del Guzmán (Sevilla), se encuentra uno de los más importantes yacimientos del Calcolítico peninsular por la dimensiones de la extensión que ocupa (400 ha aprox.) y por el importante registro arqueológico que evidencia las primeras manifestaciones de jerarquización social, además de contactos con otras regiones bastante alejadas como son África y el Mediterráneo oriental, desde donde llegaba marfil, y la región báltica y Sicilia de donde procedía el ámbar. Aunque si por algo es conocido es por el conjunto de dólmenes tipo tholos que se han descubierto en este área: La Pastora, Matarrubilla y Ontiveros en Valencina de la Concepción; y el último en ser excavado, Montelirio, en Castilleja de Guzmán.

Uno de los problemas con el que cuenta este yacimiento es que gran parte de él se encuentra bajo el actual pueblo de Valencina de la Concepción por lo que se conoce de manera fraccionada a través de excavaciones de urgencia con la construcción de nuevas infraestructuras y viviendas para los vecinos de la localidad; por otro lado, además de las excavaciones, se han realizado prospecciones magnéticas para conocer mejor la distribución tanto de los elementos de hábitat como de enterramiento por todo el yacimiento.

En cuanto a las carácterísticas del terreno, la comarca de El Aljarafe tiene un suelo arcilloso que permite que se conserven bien  los restos arqueológicos pero sin embargo dificulta realizar la prospección mediante georradar porque las ondas que se emiten  no llegan ni siquiera a un metro de profundidad. Por otro lado, la actividad cotidiana de Valencina y Castilleja provoca interferencias a causa de la emisión de ondas de baja frecuencia, por lo que los resultados de la prospección geomagnética se pueden ver afectados.

Pero, ¿cómo se realiza una prospección geomagnética y con georradar? Ambos procesos se llevan a cabo de la misma forma: por el área que se ha seleccionado se empuja el georradar o el equipo geomagnético, de tal forma que por su paso por la superficie emite las ondas que a su vez registra, descodificando esos datos para mostrar aquello que se encuentra en el subsuelo.

Una vez explicado el proceso, las características y los problemas de la técnica y el terreno, vamos a ver cuales fueron los resultados de la aplicación de estas técnicas al área del tholos de Montelirio.

En el año 2009 se realizaron prosprecciones geofísicas alrededor del tholos de Montelirio para saber si existían estructuras de importancia en su entorno. En una primera fase se hizo una prospección geomagnética en toda el área y en una segunda fase, una prospección mediante georradar en dos zonas en pendiente al norte del tholos. A través de la prospección magnética se identificaron un foso circular de 9 m de diámetro, varias concentraciones de hoyos por toda el área investigada y, lo más significativo, un foso semicircular que parece cerrar el área del tholos por la zona norte. Por desgracia los datos que se obtuvieron no permitieron saber si este semicírculo continuaba también por el sur. Como vemos, a pesar de las interferencias que produjeron campos eléctricos y magnéticos, se aplicaron filtros que limpiaron los datos obtenidos para poder ubicar todos los elementos que se han nombrado antes.

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A la izquierda, imagen obtenida de la prospección magnética. A la derecha, interpretación de los datos. Fuente: Meyer, C. y Goossens, L. (2016: 68, 71)

A todo esto se añaden los datos que se obtuvo con el georradar, aunque por las características del terreno sólo se obtuvieron datos a un metro de profundidad. El resultado de la prospección permitió verificar y complementar las imágenes tomadas con la prospección geomagnética. Así, las conclusiones sacadas de la suma de ambas prospecciones fue la complejidad del área que rodea Montelirio, con la presencia de una gran cantidad de estructuras todavía por excavar para conocer su función, el foso semicircular y algunas anomalías que según los investigadores se tratan de restos de la actividad funeraria del lugar.

Bibliografía|

GARCÍA SANJUÁN, L., Introducción al Reconocimiento y Análisis Arqueológico del Territorio, Barcelona: Ariel, 2005.

MEYER, C. y GOOSSENS, L., “Capítulo 3. La prospección geofísica de Montelirio”, Montelirio. Un gran monumento megalítico de la Edad del Cobre, pp: 67-74, Sevilla: Consejería de Cultura, 2016.

VARGAS JIMÉNEZ ET ALLI, “El tholos de La Pastora y su entorno: el sector oriental del yacimiento de Valencina de la Concepción (Sevilla) a través de la geofísica”, MENGA. Revista de Prehistoria de Andalucía nº3, pp: 121-138, Sevilla: Consejería de Cultura, 2012.

WHEATLEY, D. ET ALLI, “New evidence on the spatial organisation of the Valencina de la Concepción Copper Age settlement: geophysical survey between La Pastora and Montelirio”, Trabajos de Prehistoria 69, nº1, pp: 65-79, 2012

Redactor: Eugenio Rodríguez Martín

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