Los Tercios. El caballo de batalla del Imperio español.

¿Quiénes fueron los Tercios?

Para los europeos del siglo XVI y XVII fueron el terror de los ejércitos franceses y holandeses, fueron la carta que jugarán los Austrias para construir y defender su imperio, fueron la infantería mítica de la edad Moderna, consolidándose como un núcleo férreo e  infranqueable; una pequeña fortaleza, como acabaron llamándolos los franceses por su solidez como bloque a la hora de plantar batalla, fueron el instrumento de política y guerra y el elemento que influía en la mesa de negociaciones, tratados y paces. Fueron como señala Fernándo Martínez Laínez: 

 ”La herramienta decisiva que forjaba la victoria y conjuraba las amenazas.”

Recreación de un Tercio. Película "Alatriste".

Recreación de un Tercio. Película “Alatriste”. Fuente

Origen

Según  Antonio Giménez Estrella y René Quatrefages el origen de los tercios se remonta al siglo XV en el contexto de las dos grandes campañas sostenidas por los Reyes Católicos  y Francia por el control de Italia entre  1495 y 1504. Surgieron bajo  el mando del célebre Gonzalo Fernández de Córdoba, apodado “El Gran Capitán”. Este noble cordobés fue el responsable de la introducción de notables mejoras e innovaciones en el ejército de infantería español, siendo el organizador de una de las tácticas de guerra que más beneficios tendría para el futuro Imperio español y que más diestramente desarrollarían sus ejércitos: la guerra de desgaste y la emboscada.

Sin embargo será en el siglo XVI cuando Carlos I de España funde oficialmente los Tercios españoles, que se denominaban los Tercios Viejos, tras la reforma del ejército que este realizó en 1534,  siendo en una de sus ordenanzas, en específico la de Génova,  la primera vez en la que aparece la palabra Tercio según Martínez Laínez F. y J.M Sánchez de Toca. 

Composición del Tercio

Las unidades de infantería se componían de las siguientes formaciones: 

- Lanceros o piqueros: soldados que van armados con una larga pica de 20 varas aproximadamente. Se colocaban en primera fila al ser la principal fuerza capaz de aguantar la carga de caballería, muy eficaz en el combate a campo abierto, capaz de frenar los ataques frontales y favorecer las huidas. El punto débil de esta primera formación reside en su indefensión ante los proyectiles, como las flechas, pues los lanceros usaban ambas manos para manejar la pica y no portaban ningún otro elemento de protección.

 - Rodeleros: se trata de la formación de segunda línea, estos soldados portaban escudos redondos, de ahí su nombre, y una espada. Los soldados que iban equipados como rodeleros eran mucho más ágiles que sus compañeros (soportaban menos peso) y por ello eran ideales para infiltrarse entre las defensas del enemigo.

 - Arcabuceros o Mosqueteros: portaban como su nombre indica las armas de fuego llamadas arcabuces cuya longitud de disparo era de unos 50 metros aproximadamente. Se situaban en los laterales (llamadas mangas) de la formación o bien en muchas ocasiones en una formación separada de las de escaramuza debido a  su efectividad. Una de la primeras referencias que tenemos de la utilidad  los arcabuceros españoles es la batalla de Pavía: narrada por   la “Historia del marqués de Pescara”, de Pablo Jovio, traducida por Pedro Vallés.

“(..) Era tirada a todas partes con golpes mortales una infinidad de pelotas de plomo, las quales no salian ya de escopetas, como poco antes se usaba, sino de piezas mas gruesas, que llaman arcabuzes: pasaban de una banda a otra, no solamente los hombres de armas, mas aun muchas veces dos soldados y dos cauallos juntos, tanto que la campaña cubierta de un miserable estrago de nobles caualleros y de cauallos franceses, que morían en un mismo tiempo”. 

Se trata por tanto de un cuerpo de infantería compuesto de voluntarios, al cual ingresaban todos los hombres jóvenes y sanos pero no menores de 20 años. Una vez el soldado quedaba enrolado en la leva, se le pagaba inmediatamente la cuota de enganche, unos 17 reales castellanos y recibía el uniforme (según Antonio Espino López, cada tercio vestía de forma diferente, manteniendo siempre el rojo en los uniformes. Por ejemplo, el tercio catalán vestía de gris y rojo) y armamento que costaba aproximadamente  14 libras, el cual debía cuidar y reparar hasta que finalizara su servicio, también recibían de forma gratuita un pan de munición (pan de baja calidad de trigo y centeno) pagado por el Rey. Por otra parte los salarios no están muy bien documentados en los primeros años de servicio, sin embargo aquí presentamos un ejemplo del estudio Espino López en su análisis de los tercios catalanes en 1667, el cual  también refleja la composición de esta formación militar y los rangos. 

-          Maestre de Campo: 116 libras al mes.

-          Sargento Mayor: 65 libras al mes.

-          Capitán: 44 libras al mes.

-          Ayudantes: 20 libras al mes.

-          Alférez de Maestre de Campo: 20 libras al mes.

-          Alférez: 18 libras al mes.

-          Capellán mayor: 15 libras al mes.

-          Cirujano mayor: 15 libras al mes.

-      Furriel mayor: 15 libras al mes. (Auxiliar del sargento mayor en la organización de los equipos y la organización del alojamiento.)

-          Tambor Mayor: 8 libras al mes.

-          Sargento: 7 libras y 10 sueldos al mes.

-          Cabo: 7 libras.

-          Soldado: 6 libras.

Una anécdota que resulta bastante curiosa es la forma en que se titulaba o llamaba a los tercios. Era habitual que un batallón fuera identificado por el nombre de su maestre de campo , por ejemplo “Tercio de Martínez”, pero era aún mas común que se identificaran por motes o sobrenombres que definían alguna característica específica del Tercio. Ejemplos:

Uno era llamado “Tercio de la Zarabanda” por la afición al baile que tenían estos soldados, otro era el del “Cañuto” ya que de noche usaban cañas para ocultar las mechas de sus arcabuces, “de los Galanes” por la elegancia y costumbre de pedir mercedes o los “Pardos” porque al contrario que el Tercio de “los Señores o Monsiures” todas sus galas eran las armas y la pólvora  y preferían antes un palmo de cuerda para los mosquetes que una camisa. 

Desarrollo histórico.

Como hemos visto, los tercios desde su origen fueron una herramienta fundamental en el desarrollo de las contiendas militares de todo el siglo XVI y XVII. Citando a  Albi de la Cuesta:

“Los tercios fueron de principio a fin la verdadera última ratio de los Reyes de España, sus dados de hierro que, arrojados sobre una mesa de negociaciones o un campo de batalla, bastaba para ganar la partida.”

El valor de los Tercios españoles era tal que los mismísimos protagonistas de los conflictos  (reyes, nobles y comandantes)  los reconocían como pieza clave en cualquier empresa, como se refleja en el siguiente texto, la Carta del archiduque Alberto a Felipe III, 23 de Abril de 1602:

“Importa para todo que aquí haya golpe de infantería española, sin la cual no se puede tener ningún buen suceso”.

Si nos atenemos a su trayectoria “profesional” los tercios fueron esenciales en la guerra del Mediterráneo contra los turcos, frenando el avance de los otomanos y protagonizan enfrentamientos tan míticos en la Historia de España como Lepanto. Salvan Viena y Malta de las ansias expansionistas del Rey Francés, luchan en Budapest  y defienden el norte de África de los ataques berberiscos, y ya en el siglo XVII los Tercios fueron los encargados de defender una posición indefendible, Flandes, el agujero negro de la monarquía española el cual se conectaba con las posesiones españolas en Italia y centro de Europa mediante el llamado “Camino Español”, o sea una ruta que comunicaba Milán y

La Rendición de Breda o "Las Lanzas". Velázquez.

La Rendición de Breda o “Las Lanzas”. Velázquez. Fuente

Bruselas  por la cual se desplazaban armamento, ejércitos y recursos para sostener una guerra cada vez más cruda. Sin embargo los Tercios lograron su merecida fama a consecuencia de las numerosas batallas libradas y algunas victorias memorables que consiguieron, tales como Bicoca (1522), palabra que quedaría para siempre inmersa en el vocabulario español haciendo referencia a una ganancia fácil, Pavía (1525), Mülberg en (1547) o Breda (1624) la cual inmortalizaría el pintor coetáneo Diego Velázquez. Sin embargo la herida que acabaría por retirar a este cuerpo militar será Rocroi, batalla que marcaría el declive del Imperio español  y de su ejército, que fue derrotado de forma rotunda, aun así  en esta última batalla quedó clara la valentía y el arrojo de los soldados veteranos, pues la crónica relata como los lanceros soportaron las cargas sucesivas de la caballería francesa. En definitiva “vendieron caro su pellejo”.

El fin de los legendarios Tercios.

Flandes estaba desangrando al imperio español, mantener esta guerra estaba haciendo que la corona española invirtiera unos recursos (económicos y humanos) que ya no tenía, el francés estaba estrangulando las posesiones imperiales en europa y la mala organización y estructuración del ejército español ya muy desgastado y falto de hombres  presas de enfermedades y heridas, así como

Batalla de Rocroi. Augusto Ferrer Dalmau.

Batalla de Rocroi. Augusto Ferrer Dalmau. Fuente.

deserciones, se le unieron las sucesivas bancarrotas del imperio español en el siglo XVII  que hicieron imposible que se mantuviera la estructura de los Tercios, una formación muy costosa. Finalmente y pese a la agónica existencia que llevaron los últimos Tercios bajo el reinado de Felipe III y Carlos II el Hechizado, Felipe V, rey francés que sustituyó a la Casa de los Austrias por los Borbones en el trono español, decidió eliminar este cuerpo de Infantería  en 1704, imponiendo un nuevo modelo de ejército imitando al francés, los regimientos. 

Este fue el fin de un cuerpo de infantería que hizo temblar a los ejércitos de caballería europea, que significó la principal baza para lograr los objetivos del imperio español, que salvaguardó sus posesiones, que fue rodeado de leyenda y de honor y que jugó un papel fundamental en la Historia de España del siglo XVI y XVII, como refleja el Capitán  General Francisco de Melo en este fragmento:

“Estos son aquellos hombres que fueron tan famosos y temidos en el mundo, los que avasallaron príncipes, los que dominaron naciones, los que conquistaron provincias, los que dieron ley a la mayor parte de Europa.” 

Bibliografía| 

ALBI DE LA CUESTA, JULIO, “De Pavía a Rocroi, Los Tercios de Infantería Española en los Siglos XVI y XVII“, Madrid: Balkan Editores S.L. 1999.

ESPINO LÓPEZ, ANTONIO, “Los Tercios Catalanes durante el Reinado de Carlos II“,Madrid: BROCAR,Cuadernos de Investigación Histórica.  1998.

JIMÉNEZ DE LA ESTRELLA, ANTONIO, “Don Gonzalo de Córdoba: El Genio Militar y el Nuevo Arte de la Guerra al Servicio de los Reyes Católicos”,  Granada:Tesis doctoral. 2004.

MARTÍNEZ LAÍNEZ, FERNANDO, “ Una Pica en Flandes: La epopeya del Camino Español”, Madrid: Editorial EDAD S.L. 2007.

MARTÍNEZ lAÍNEZ, FERNANDO. SANCHEZ DE TOCA, JOSÉ MARÍA, “Los Tercios de España, La Infantería Legendaria”, Madrid: Editorial EDAF S.L .2006.

QUATREFAGES, RENÉ. “Los Tercios Españoles: 1567-1577″, Madrid: Fundación Universitaria Española, 1979.

WHITE, LORREINE, “Los Tercios en España: El Combate”,Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 2006.

Redactor: Victoria Hermosilla Romero

Licenciada en Historia por la Universidad de Murcia, especializada en Historia Moderna, Contemporánea y América Latina. Mis principales intereses se centran en Historia de la conquista y colonización de América y la Historia Moderna de España.

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8 Comments

  1. Me ha gustado mucho el tratamiento descriptivo de los Tercios, no hubiera estado de más explicar como se reclutaban, que es bien interesante porque como has dicho eran voluntarios.

    Los Tercios forman parte de esa “leyenda rosa” que se construyo durante el siglo XIX y XX para enardecer las virtudes nacionales (el español ante todo es valeroso, fuerte y siempre sale victorioso como demostraron sus antepasados en los Tercios).

    Si bien debemos de dejar atrás toda esta “visión rosa” para llegar a una visión más rigurosa de la historia de la Monarquía, había todo tipo de tercios de irlandeses, de alemanes, de italianos e incluso de flamencos. Es cierto que las victorias militares fueron fundamentales en la creación de la Monarquía Hispánica, nunca lo fueron para su mantenimiento y defensa a partir de 1560, sobretodo en los últimos años de gobierno de los Reyes Católicos y en el reinado de Carlos V pero detrás de estas victorias había un aparataje administrativo y económico monstruoso, curiosamente las tropas de Carlos V consiguen vencer al francés en Italia a partir del acuerdo con Andrea Doria, que les otorgó ventajas económicas y estratégicas frente a la monarquía francesa. Podríamos decir que los ejércitos construyen imperios pero el dinero los mantiene, por ejemplo en el caso de la Guerra de los Ochenta Años llena de victorias militares y derrotas estratégicas, salvo la Unión de Arras que es una victoria diplomática y religiosa más que militar. Al fin y al cabo si los Tercios no cobraban se los terminaban cobrando ellos mismos, véase el caso del Saco de Roma y Amberes, por lo que podemos decir que los Tercios fueron un instrumentos de los muchos que tuvo la Monarquía para construirse y mantenerse pero ni mucho menos el único ni el más importante, aunque sí es el más atrayente de estos instrumentos debido a la “visión rosa” que se tiene de ellos.

    Sin más, solo decir que me parece fundamental el libro de G. Parker “El ejército de Flandes y el Camino Español. 1567-1659″ para el tema de Flandes, la Guerra de los Ochenta Años y los Tercios y como estos encajan en la totalidad del aparato administrativo y económico de la Monarquía. Que recomiendo vivamente a todo el que quiera profundizar en el tema.

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    • Estimado Sergio,

      aprecio mucho tu aportación y la considero muy interesante. Sin embargo, como bien indica el título,el artículo se centra en el papel de los soldados y no del sistema burocrático imperial ni de la red diplomática que se desarrolló durante la formación del Imperio (pese a ser pieza clave para su construcción). Pero será la formación militar y, en concreto, el Tercio el que se encargue de la defensa de esos territorios como su brazo ejecutor -como se expone en el artículo- y si bien no fueron la única pieza en el engranaje del Imperio, sí resultaron ser fundamentales como valor añadido a cualquier contienda, incluso en la mesa de negociaciones -como señala Julio Albi de la Cuesta-.

      En lo único que discrepo contigo es en el tratamiento de “Historia Rosa” o poca rigurosidad de la que creo que has pretendido tildar al artículo. Me he limitado a desarrollar de forma analítica esta formación y su evolución histórica haciendo hincapié en sus principales características, y no enardecer ningún valor patriótico ni militar del Imperio de los Austrias. Se trata de una revisión histórica de esta formación en concreto y no del total del impero español de los siglos XVI y XVII y, para ello, me he basado en las fuentes coetáneas que se adjuntan en el cuerpo del texto y en los estudios realizados por los especialistas que se citan en la bibliografía.

      Por otra parte, sí resultaría interesante incluir otras particularidades propias de dicha formación -en este caso, el reclutamiento- Sin embargo, el espacio que debe ocupar el artículo es limitado.

      Muchas gracias por tu aportación.

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  2. Un artículo muy interesante. Me ha gustado el tratamiento que se le ha dado. Obviamente los soldados de tercios no eran unos santos, pero tampoco se puede caer en el otro extremo, el de la “leyenda negra”.
    ¡Un saludo!

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  3. Muy interesante el tema, y muy bien tratado. Los tercios son, probablemente, el aspecto de nuestra historia militar que mejor permite entender la expansión territorial de la Monarquía Hispánica. Mis felicitaciones a Victoria.

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  4. Hola desde argentina, a mi me resultó interesante, pero quisiera saber cómo operaban en el campo de batalla, que tan ágiles eran dichas formaciones, en qué radica su diferencia con las falanges, obvio aquí hay armas de fuego, pero me refiero al hecho de que unidades tan compactas y abundantes fueron superadas por otras más eficaces en movilidad, agilidad de maniobra etc como el tortugo romano frente a la falange griega. Espero haber sido claro.
    Saludos cordiales!!

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  5. Hola Guillermo, muchas gracias por tu aportación.
    En primer lugar, respondiendo a tu pregunta, los Tercios formaban en escuadrones, como tú muy bien dices, combinando largas picas con armas de fuego, incluso caballería o artillería (pequeños cañones) si la situación lo requería. Cada escuadrón se componía por piqueros, arcabuceros y mosqueteros, y generalmente era la masa de mosqueteros la que avanzaba en primer lugar para causar mayor daño al enemigo, seguida por los arcabuceros, y a continuación se disponían los piqueros, pues su función es mayoritariamente frenar a la caballería. Tras ellos solían combinarse el armazón del resto de la infantería, que solía situarse en las mangas (los flancos) para evitar los rodeasen.
    Básicamente la fortaleza de los Tercios reside en que, siguiendo el modelo de infantería suizo, supieron organizar sus escuadrones de tal forma que actuaban como pequeñas fortalezas de picas contra cualquier ejército de caballería, que en esta época aún dominaba Europa. Otro de sus puntos fuertes es la movilidad de poder dividirse en los escuadrones, más fácilmente maniobrables y silenciosos que la caballería. El gran inconveniente inherente a esta formación, era básicamente ponerse al alcance de la munición enemiga, ya que no cuentan con grandes escudos ni parapetos como las falanges romanas y griegas que mencionas. En general puedo añadir en su defensa que, pese a las enormes bajas en el Tercio debido a que su lucha se enfoca en el cuerpo a cuerpo, sabían superar sus debilidades con ingenio como por ejemplo en el caso de un asedio, donde era fundamental el trabajo de los zapadores que realizaban túneles en las defensas y las saboteaban para abrir una brecha que aprovecharía el resto del escuadrón.

    Como tú mencionas también, finalmente fueron superados por otros ejércitos europeos con rotundidad, pero siguiendo a estos autores que cito en la bibliografía, fue causa del abandono estatal y por la gran renovación técnica y táctica de imperios como Holanda y Francia (que invirtieron grandes recursos en la mejora de su ejército) realizaron, mientras que la mala administración de España, arruinada y sangrada, apenas conseguía hacer llegar la paga a los soldados. Básicamente, quedaron obsoletos. El modelo del Tercio terminó con la llegada de Felipe V, rey de ascendencia francesa, que aspiró a la formación de un ejército más racionalizado y administrado dependiendo de los recursos que poseía la nación.

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  6. ¿De dónde viene el nombre de tercio que se le da al regimiento español?

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  7. Según Fernando Martínez Laínez y José María Sánchez de Toca y Catalá en su libro “Los Tercios de España, La Infantería Legendaria”, establecen que el origen del nombre no está claro, pero entre las hipótesis más plausibles se encuentran las que hacen alusión a su número, (3000 hombres) o incluso por su división en tres partes como conjunto del ejército entre otras.

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