La mujer en el regimen nazi

Póster propagandístico de la Liga de la Bund Deutscher Maedel (Liga de Muchachas Alemanas) Fuente

Póster propagandístico de la Liga de la Bund Deutscher Maedel (Liga de Muchachas Alemanas) Fuente

En la revolución fascista el poder masculino era celebrado como fuerza impulsora del ideario nazi. El partido nazi celebraba los valores de la fuerza, la juventud, la virilidad, la violencia y la defensa de la patria, en alemán: das Vaterland, la tierra padre. Su extremo patriotismo tuvo consecuencias bastante dispares, algunas de las cuales pueden parecer bastante progresistas a los ojos de hoy: la preservación de los recursos naturales, la protección de la diversidad natural, la defensa y protección de la naturaleza, etc. Se convierten en los primeros ecologistas. Del mismo modo, en lo que respecta a la mujer, recibe una posición a la par poderosa y sumisa.

Las mujeres eran presentadas con una identidad femenina de «portadoras de la cultura de la nueva generación». El modelo nazi era encarnado por Magda Goebbels, la mujer del ministro de Propaganda y madre de seis hijos. Las mujeres nazis veían la maternidad proclamada como su más alto deber, y por primera vez, el rol de ama de casa fue reconocido como una profesión. Aparentemente puede parecer que haya algunos avances respecto a la situación anterior, ya que las mujeres podían también en el seno del partido alcanzar ciertas posiciones de poder y podían participar en la vida pública, pero su lugar debía estar siempre por detrás del hombre.

Las mujeres conformaban la espina dorsal del Tercer Reich al conformar el ideal Nazi y ser responsables de dar a luz y criar a las nuevas generaciones de la raza aria. Las mujeres debían aprender todo lo que había que saber sobre tareas del hogar, cuidado de los niños, la enseñanza de los valores del partido, etc. Así como debían estudiar higiene, alimentación para una vida saludable, deporte, eugenesia, y el funcionamiento del cuerpo femenino. Las Reichbreiteschule (escuela para las «novias» del Reich) se ocupaban de formar a las jóvenes en el modelo femenino nazi.

Un grupo de chicas de la BDM realizando un ejercicio de deporte en grupo en Dresde, Alemania, 1936. Fuente

Un grupo de chicas de la BDM realizando un ejercicio de deporte en grupo en Dresde, Alemania, 1936. Fuente

La Liga de Muchachas Alemanas (BDM, Bund Deutscher Madchen) tomaba el lugar de la Juventud Hitleriana para los chicos. Las llevaban de campamento, viajaban para conocer la grandiosa nación alemana, se les enseñaba historia, ideología nazi y se celebraba un modo de vida saludable. A menudo se instaba la relación con los varones. Desde una edad muy temprana las niñas aprendían que las buenas alemanas se casaban jóvenes con un buen alemán y que el deber de la mujer era el de mantener un hogar decente y correcto y criar tantos niños sanos arios como fuese posible.

Las mujeres jugaban un papel vital en el plan de Adolf Hitler de crear una comunidad ideal en la nación alemana, la Volksgemeinschaft. Hitler creía en una población más numerosa y racialmente pura reforzaría a la larga el poder militar alemán y proveería además de colonos para ocupar el territorio conquistado en Europa oriental. La agresiva política poblacional del Tercer Reich animaba a las mujeres «racialmente puras» a tener tantos hijos «arios» como fuese posible. Los matrimonios mixtos con otros colectivos no arios considerados de una raza inferior no estaban permitidos y podían ser castigados con penas de prisión y multas. En consecuencia, las mujeres estaban a cargo de un trabajo vital, dar a luz a alemanes puros, extender sus buenos genes puros y educar a sus hijos desde su más tierna edad acorde con los ideales nacional-socialistas.

Una de las primeras leyes aprobadas por Hitler una vez alcanzado el poder en 1933 fue la Ley para el estímulo del matrimonio, aprobada el 5 de julio de 1933. Esta ley establecía que todas las nuevas parejas casadas podrían recibir un préstamo de 1000 marcos, lo que representaba alrededor de unas 9 veces el salario medio de la época. 800.000 nuevos matrimonios se acogieron a esta oferta. Este préstamo, además, no se devolvía simplemente. El nacimiento del primer hijo suponía una reducción del 25% de la cantidad a devolver, dos hijos suponían el 50%. Si la pareja daba a luz a cuatro hijos el préstamo no debía devolverse en absoluto. Esta política tomó su forma más radical en 1936 cuando los líderes de las SS crearon el programa Lebensborn (Fuente de Vida), dirigido por el gobierno. Como extensión de la Orden sobre el Matrimonio de las SS de 1932-1933, la ordenanza del Lebensborn de 1936 prescribía que absolutamente cada miembro de las SS debía dar ejemplo y tener al menos cuatro hijos, dentro o fuera del matrimonio. Los hogares del Lebensborn ofrecían refugio a los descendientes ilegítimos y a sus madres, les proveían con todos los documentos y seguridades así como les ofrecían apoyo económico. También se ocupaban de reclutar padres adoptivos para los niños que no pudiesen vivir con sus padres biológicos por cualquier razón.

La familia Goebbels en 1942. Fuente

La familia Goebbels en 1942. Fuente

Finalmente, sin embargo, el programa Lebensborn nunca fue promocionado de forma especialmente agresiva. En lugar de ello, la política poblacional Nazi se concentró más en la familia y el matrimonio. El estado instaba al matrimonio a través de los préstamos, suplementos en la paga para los padres con el nacimiento de cada hijo, el reconocimiento público y honroso de ser una familia «rica en hijos», e incluso se creó una condecoración para las mujeres que diesen a luz a cuatro o más hijos, la Cruz de la Maternidad. Esta se entregaba el 12 de Agosto por ser la fecha del cumpleaños de la madre de Hitler. La cruz dorada de la maternidad se entregaba con honores a las mujeres que hubiesen «producido» una descendencia de 8 hijos, la cruz de plata para aquellas que hubiesen tenido 6 y la de bronce, para las madres de cuatro hijos.

Por otro lado, el aborto estaba penalizado cada vez más duramente para las mujeres alemanas consideradas de raza aria. Si ésta llevaba en su vientre el producto de una relación mixta, sin embargo, sí se practicaba a la par que se castigaba a los responsables de tal deshonrosa unión.

La nueva Alemania, al crecer y desarrollarse, necesitaría cada vez más soldados y madres, en opinión de Hitler. Por lo tanto, una población en auge era necesaria, con chicos preparados para convertirse en soldados amantes de su país y chicas deseosas de convertirse en madres jóvenes. Si quería llevarse a cabo el «Lebensraum», Hitler necesitaba que la población alemana ocupase los territorios de Europa oriental. Esta actitud de estimular deliberadamente el crecimiento de la población de las naciones estaba bien considerada en Europa Occidental en estos momentos también, no solo en Alemania. Era una idea popular la de que una nación muy poblada era una nación grande y poderosa. Francia, particularmente, temía que su población estuviese reduciéndose muy rápidamente y empezó a poner impedimentos y prohibiciones en abortos y anticonceptivos.

El ideal de madre ario, portada de la revista Neues Volk de 1936. Fuente

El ideal de madre ario, portada de la revista Neues Volk de 1936. Fuente

La Unión de Mujeres Nacional Socialistas y la Agencia de Mujeres Alemanas usaban la propaganda para incitar a las mujeres a concentrarse en el papel de esposas y madres. Además de aumentar la población el régimen también buscaba conseguir la pureza racial a través de la mejora de la especie. No solo se prohibían los matrimonios o uniones mixtas de todo tipo, también se evitaba que aquellos con discapacidades y ciertas enfermedades se casasen o tuviesen descendencia en absoluto. Las mujeres eran entrenadas para reconocer quién podía o no ser un compañero apropiado y acorde con la raza sin problemas de salud que debilitasen a su descendencia. Para asegurarse de que todas las chicas aprendiesen los valores y habilidades necesarias, así como el entrenamiento ideológico, la membresía en la Liga Nazi de Mujeres Alemanas era obligatoria. De todos modos, el rearme seguido del estallido de la guerra acabó obligando a los nazis a abandonar la publicidad del ideal doméstico femenino. 

Al principio no se esperaba que las mujeres trabajasen fuera del hogar en la Alemania Nazi. Al fin y al cabo el puesto de ama de casa, de hecho, ya se había reconocido como profesión como tal y no había labor más importante que realizar en el mundo que la de ser madre. Durante la República de Weimar hubo un número aproximado de 100.000 profesoras y maestras, 3000 doctoras y unas 13000 músicas. En el transcurso de unos meses desde la llegada al poder de Hitler, muchas doctoras y funcionarias fueron despedidas. A éstas les siguieron las docentes y las abogadas. Al comienzo de la II Guerra Mundial la cantidad de mujeres que realizaban un empleo a tiempo completo era ridícula.

Como amas de casa y madres las vidas de las mujeres podían ser controladas. La mujer nazi ideal no debería llevar ni maquillaje ni pantalones. Teñirse el pelo o usar una permanente era censurado gravemente. Los zapatos de tacón eran demasiado sexualizantes. La delgadez tampoco estaba bien vista, puesto que se consideraba que podía causar problemas en el embarazo. Lo mismo ocurría con el consumo de tabaco.

Sin embargo, la necesidad hizo que se abriesen brechas en el férreo plan de estilo de vida femenino cuando se establece un año de servicio obligatorio para todas las mujeres en 1937. Las mujeres podían trabajar «patrióticamente» en una fábrica para ayudar al milagro económico nazi. El préstamos a los matrimonios fue abolido ese año también. La necesidad de mano de obra obligó al estado a integrar a las mujeres en la fuerza de trabajo e incluso en el cuerpo militar (el número de auxiliares femeninos en las fuerzas armadas alemanas llegó a acercarse a 500.000 en 1945).

Por otro lado, en la Alemania nazi no se consideraba un problema social que una mujer soltera tuviese hijos. De hecho, se favorecía. El estado estableció edificios dentro del plan Lebenborn a los que las mujeres solteras que pasasen una selección podían acudir para quedarse encinta de un agente de las SS racialmente puro. Estas mujeres recibían ayudas para hacer cómoda su condición de madres solteras. Eran publicitadas por el gobierno y visibles para la población.

Madres que habían dado a luz en un hogar maternal del programa Lebensborn esperando a que sus hijos fuesen atendidos por los médicos. Fuerstenberg, 1937. Fuente

Madres que habían dado a luz en un hogar maternal del programa Lebensborn esperando a que sus hijos fuesen atendidos por los médicos. Fuerstenberg, 1937. Fuente

Una cancioncilla popular en la época rezaba:

Agarra bien el hervidor, la escoba y la sartén,

de ese modo seguro encontrarás un hombre.

Deja la tienda y la oficina,

tu verdadera labor está en casa.

Bibliografía|

CAPLAN, J., Nazi Germany“, Oxford: OUP Oxford, 2008.

BENDERSKY, JW, “A History of Nazi Germany: 1919-1945“, Rowman & Littlefield, 2000.

THOMAS, K., “Women in Nazi Germany“, Ams PressInc, 1943.

KIRK, T., “Nazi Germany, Palgrave McMillan, 2006.

Redactor: Laura Ríos Alcántara

Licenciada en Historia por la Universidad de Sevilla, mi especialidad es la historia contemporánea. Me interesan la historia de España en el s.XX, el pensamiento político, los nuevos movimientos sociales, la historia cultural y de género.

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2 Comments

  1. Una pregunta, ¿me podrían decir la fecha de publicación de este artículo?
    Lo necesito para citarlo en un trabajo de investigación.
    Muchas gracias.

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    • Hola HISTORYworks, el artículo de Laura salió el 01/05/2015. perdona por las molestias, intentaremos solucionar lo de las fechas. Gracias a ti.

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