La Inquisición española: Leyendas y evidencias históricas

¿Otro artículo sobre la Inquisición española? Sí, pero no cualquier artículo sobre la Inquisición española. Muchísimo se ha escrito -y dicho- sobre esta famosa institución, pero el discurso histórico y científico no siempre ha prevalecido sobre el morbo y la espectacularidad. Así, en no pocas ocasiones en el estudio de la Inquisición ha prevalecido el interés por lo frívolo sobre el rigor histórico, y por ello no deja de ser frecuente que cuando se nombra a esta institución el gran público piense en torturas, ejecuciones masivas y autos de fe espectaculares; en otras palabras, curiosamente, la población del siglo XXI tiene la imagen de la Inquisición que el mismo Santo Oficio deseaba proyectar en la mente de los hombres y mujeres de la sociedad de su tiempo. Sin embargo, ¿qué hay de cierto y qué de invención en toda esta historia? En este artículo realizaremos un análisis lo más riguroso posible de los orígenes y evolución de esta peculiar institución en las difíciles coyunturas de la España moderna.

De entre todas las instituciones del Antiguo Régimen que se han estudiado, la Inquisición es, muy probablemente, la que más ha dado que hablar no solo en el ámbito de los estudios históricos, sino también en el mundo de la divulgación histórica. De este modo, han sido innumerables los juicios de valor sobre la acción de este particular tribunal eclesiástico, desde los trabajos que le atribuyen la responsabilidad de asesinar a miles de personas hasta los que ven su actividad como un servicio a la conservación de la doctrina y de la Verdadera Fe. Sin embargo, la historiografía no debe caer en la trampa de juzgar desde la ética o la moral particular los fenómenos históricos que estudia, sino analizarlos, estudiarlos y explicarlos a través del conocimiento de las fuentes y evidencias históricas. Es por ello que en este artículo proponemos un análisis diferente, realizado desde las pruebas y documentos, y no desde las ideas preconcebidas.

Las torturas de la Inquisición vista por el pintor surrealista estadounidense Erik Sandberg Thor, nacido en 1975

Las torturas de la Inquisición vistas por el pintor surrealista estadounidense Erik Sandberg Thor, nacido en 1975. Fuente

La Inquisición española: Orígenes

Los orígenes de la Inquisición en los reinos peninsulares han sido ya tratados con anterioridad en los sobresalientes artículos de Fermín Valenzuela y José Marcos García, que se ocuparon de los orígenes de la Inquisición medieval y de los primeros años del Santo Oficio en Aragón, respectivamente. Es por ello que no nos detendremos en esta parte de su historia institucional, teniendo en cuenta además que nuestro trabajo tiene como objeto de estudio principal la época moderna.

El origen de la Inquisición moderna en España hemos de buscarlo en la época de los Reyes Católicos, y más concretamente en su política de organización y remodelación administrativa profunda que, si bien no tuvo nunca como objetivo la creación de un estado unificado, como ya dijimos en anteriores publicaciones, sí que persiguió un mayor control de diversos elementos y sectores estratégicos de poder. Como no puede ser de otro modo, la Religión representaba un elemento de primera relevancia al que había que prestar especial atención en una época como la que estamos tratando.

En el ámbito cronológico, la primera gran fecha clave para la institución de la Inquisición española fue la del 1 de noviembre de 1478, momento en el que el papa Sixto II extendía la bula bula Exigit sincerae devotionis, gracias a la cual los Reyes Católicos podían elegir a entre dos y tres eclesiásticos para desempeñar el oficio de inquisidores en sus dominios. Es este sin duda el primer gran hito de la Inquisición española, pero en absoluto el único. A esta primera bula siguieron diversidad de decretos y disposiciones que tenían como objeto regular el funcionamiento del que sería un tribunal eclesiástico con su propia jurisdicción, y una institución tan polémica como relevante para la historia de España. En 1480 los monarcas nombraron a nuevos sacerdotes -dominicos en este caso- para desempeñar labores en el ámbito de la nueva institución y tan solo dos años después, en 1482, el papa nombraba hasta ocho nuevos inquisidores para los reinos de Castilla y de León, fortaleciendo de este modo el funcionamiento de una institución que se mantendría plenamente activa durante toda la Edad Moderna.

Pero, ¿qué fue realmente la Inquisición española? La Inquisición fue, ante todo, un tribunal eclesiástico encargado de luchar contra la herejía y de mantener la ortodoxia en el seno de la Cristiandad; es decir, fue la institución que debía velar por la correcta interpretación de la doctrina y la fe cristiana, y castigar las desviaciones de la misma, llamadas herejías, que pudieran surgir. De este modo, la Inquisición era una institución relacionada con la conservación de los postulados de la fe y la lucha contra todos aquellos que propusieran o aceptaran corrientes alternativas a dichos postulados, siendo la primera institución en Castilla -en Aragón la Inquisición se remonta a épocas muy anteriores- dedicada a estos menesteres.

Reos de la Inquisición con las vestiementas que les identificaban como condeandos a los ojos del pueblo, llamadas sambenitos. Fuente

Reos de la Inquisición con las vestiementas que les identificaban como condeandos a los ojos del pueblo, llamadas sambenitos. Fuente

Mitos y evidencias históricas de la inquisición española

Como ya hemos mencionado, la Inquisición española ha sido una de las instituciones más polémicas de todos los tiempos, tanto en el ámbito de la historiografía como en el de la cultura popular, e incluso en el cine y la literatura. Muchas son las ideas erróneas que tanto detractores como aduladores del Santo Oficio han transmitido a lo largo de generaciones, solo que unos con la intención de mostrar los aspectos negativos de dicha institución y otros con el objetivo de mostrar sus supuestas bondades como azote de herejes. A continuación pasaremos a desgranar algunas de las ideas más conocidas sobre este asunto, y las haremos pasar por el filtro de los estudios históricos.

Una de las primeras ideas que queremos analizar es la del objetivo de la Inquisición. Como tribunal eclesiástico, el Santo Oficio se encargaba de velar por el correcto ejercicio de la fe y la práctica de la ortodoxia cristiana, pero únicamente en el ámbito de la Cristiandad; es decir, solo podía juzgar a cristianos, no a judíos, musulmanes o personas de otros credos. Así pues, el tribunal no procesó en toda su historia a un solo individuo que no hubiera sido incorporado previamente -de forma voluntaria o a través de la coacción, como sucedió con los moriscos de Granada- a las filas del cristianismo. Ello no fue óbice, sin embargo, para que el Santo Oficio procesara en muchos casos a antiguos judíos o musulmanes por no practicar, según afirmaban los inquisidores, el cristianismo de forma sincera y convencida, pero siempre previa conversión.

Otra idea muy extendida sobre la Inquisición en España es su papel como institución reforzadora de la autoridad real. Según los partidarios de esta idea, el Santo Oficio vino a favorecer el control sobre la población, ayudando de este modo al poder político a mantenerla controlada y evitar así que causara problemas. Aunque es cierto que el tribunal contó siempre con medios de coacción más que suficientes para mantener a la población atemorizada, debemos tomar esta afirmación con cuidado. El historiador Henry Kamen, es su extenso estudio sobre la Inquisición española, pone en duda la efectividad de la Inquisición como instrumento de control social, afirmando que “la primitiva burocracia estatal de Castilla y Aragón en el siglo XV no estaba preparada para imponer una tiranía sobre la masa del pueblo y en realidad nunca lo intentó”. A todo ello, el autor añade que el alcance de la Inquisición, al menos en sus primeros años de vida, fue muy limitado, ya que solo una pequeña parte de la población tuvo contacto con el tribunal en sus inicios:

“En la práctica el Santo Oficio tuvo muy poco contacto activo o continuado con la gente, porque no formaba parte, como la Iglesia, de su vida cotidiana. Durante los primeros treinta años, su impacto se limitó a los principales centros urbanos de Andalucía y a un puñado de ciudades más, entre ellas Toledo, Zaragoza y Barcelona. Hasta mediados del siglo XVI siguió siendo una entidad urbana que rara vez se aventuraba a salir a las zonas rurales. Hasta casi un siglo después de creación [...] no se dignó a mirar al 90 por ciento de la población del país, que no vivía en las ciudades.”

En base a estos testimonios, no es difícil deducir que la Inquisición tuvo enormes problemas durante todo el siglo XVI para imponerse y llegar a controlar de forma efectiva los dominios sobre los que tenía jurisdicción. Esta idea contrasta claramente con la visión de la Inquisición como institución controladora de la vida de todos y cada uno de los habitantes de los reinos peninsulares.

Otro de los elementos más importantes del imaginario colectivo sobre la inquisición es el de los llamados autos de fe, en los que se quemaban vivos a los declarados culpables de herejía, así como los procesos en los que se aplicaba la tortura. Estos atroces espectáculos son quizás el elemento más conocido por todos y que aparece tanto en obras literarias como cinematográficas y artísticas. En primer lugar, hay que decir que los autos de fe públicos no eran en absoluto acciones cotidianas, sino excepcionales por su valor ejemplarizante. Así, la imagen de grandes plazas atestadas de personas que presenciaban las ejecuciones en grandes hogueras fueron mucho menos frecuentes de lo que en un principio pudiéramos pensar. Tampoco las quemas en hogueras fueron inventadas por los inquisidores españoles. La costumbre de quemar vivos a los herejes existía con anterioridad a la inquisición en España, así como la tortura como medio para hacerles confesar sus herejías. Así, el derecho canónico contemplaba el uso de la tortura -o el tormento, como se denominaba en la época-, y la pena de muerte en la hoguera apareció por primera vez en el Concilio de Orelans, celebrado en 1022, donde varios herejes fueron condenados a morir quemados. Ello, como es lógico, no elimina el hecho de que la Inquisición introdujera novedades, como el recurso a la delación para acusar a alguien de herejía, o el hecho de que el acusado no pudiera conocer en ningún momento la identidad de su delator, pero es evidente que se vio influenciadas por estas prácticas anteriores.

Un auto de fe multitudinario según el pintor Francisco Rizi (1683)

Un auto de fe multitudinario según el pintor Francisco Rizi (1614-1685) en una obra de 1683. Fuente

También se ha dicho que, tras el impacto de la reforma y su consolidación en muchos países europeos a mediados del siglo XVI, la Inquisición tomó una enorme fuerza en España y sumió al país en una suerte de oscurantismo intelectual, debido al cual la Península permaneció aislada de las principales corrientes de pensamiento europeo por miedo a que las ideas protestantes penetraran en el país. Esto, que sin duda es lo que tanto el monarca Felipe II como los inquisidores hubieran deseado que ocurriese, no parece que fuera lo que realmente sucedió. De nuevo haremos referencia a Kamen, quien sostiene que no es cierto que el país quedara herméticamente cerrado a las corrientes intelectuales y literarias europeas; más bien al contrario, según defiende, en la década de 1550 a 1560 los españoles viajaron al extranjero más que nunca, y nunca tantos peninsulares publicaron tanto libros en el extranjero. Sin duda, y como es evidente, tanto el monarca como la Iglesia en España deseaban aislar al país de cualquier influencia “perjudicial” para la ortodoxia católica, pero parece que, a pesar de los esfuerzos de ambos, no consiguieron su propósito en la medida que esperaban.

En conclusión, tras este breve recorrido por algunos de los tópicos más conocidos de la Inquisición española, hay que decir que muchas de las ideas preconcebidas sobre esta institución no soportan el análisis histórico contrastado con fuentes, si bien es cierto que otras sí. En cualquier caso, parece evidente que el estudio de este tema debe abordarse siempre desde el análisis científico y no desde los estereotipos, que demasiadas veces tienden a nublar nuestro juicio. De hecho, precisamente por lo relevante del Santo Oficio en la historia de España y Europa, el cuidado en su estudio y análisis debe ser un hecho siempre. Es necesario por tanto cuidar la forma en la que estudiamos nuestro pasado para acercarnos con mayor acierto a nuestro presente.

Bibliografía

KAMEN, H., “La Inquisición española: Mito e historia”, Barcelona: Crítica, 2013.

MARTÍNEZ MILLÁN, J., “La Inquisición española”, Madrid: Alianza, 2007.

VASSALLO, J., PEÑA DÍAZ, M. (Coords.), “La Inquisición. Viejos temas, nuevas lecturas”, Córdoba: Editorial Brujas, 2015.

Redactor: Rafael Duro Garrido

Graduado en Historia y Máster en Estudios Históricos Avanzados, itinerario de Historia Moderna, pero sobre todo apasionado de la Historia, el saber y el conocimiento en sentido amplio. Editor de la sección Historia Moderna de Témpora Magazine. Para contactar conmigo, estoy en Facebook y Twitter.

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