La Edad de los Metales en África. La Edad del Hierro y la cultura Nok en Nigeria

Es frecuente encontrar la afirmación que más allá del caso egipcio, en África, la Edad de los Metales es inexistente o tuvo poca relevancia. Ya hemos visto en los dos primeros artículos de esta serie (I y II) cómo esta idea debemos matizarla a la luz del caso magrebí. No obstante, para seguir con la revisión del surgimiento de la producción metalúrgica en el continente africano, vamos a repasar ahora la problemática en torno a la conocida como Edad del Hierro africana. En concreto, abordaremos la conocida como Cultura Nok.

En el África subsahariana, la primera producción metálica conocida es de hierro, ya que los casos de metalurgia de cobre son puntuales y sin conocerse bien su origen: la Grote aux Chauves-souris en Mauritania y Cuivre II, en Niger, ambos del I Milenio Antes de Nuestra Era -ANE-. Esto ha creado una situación atípica: la metalurgia del hierro no es precedida por la utilización y el trabajo de otros metales (cobre y bronce) como ocurre en otros puntos del globo. Este hecho ha causado que se haya debatido sobre el origen: la invención de la metalurgia de hierro es autóctona o fruto de la difusión. Para responder a esta cuestión, debemos ver, tanto el registro arqueológico africano, como la caracterización de la Edad del Hierro en las zonas limítrofes como el Magreb o Egipto.

La producción de hierro está atestiguada para el África subsahariana en el II y I Milenio ANE, siendo irrefutabe su existencia desde mediados del I Milenio ANE. Disponemos de dataciones de C14 de metalurgia de hierro entre el 1500-1300 ANE, tanto en el Macizo de Termit (en Níger), como al oeste del lago Victoria-Nyanza. Para el caso de Nok, que ahora desarrollaremos, las dataciones más fiables apuntan al 900 ANE como surgimiento de dicha metalurgia en Tagura, si bien los autores más conservadores fijan la de 600 ANE. Por su parte, en el 700-600 ANE vemos metalurgia del hierro en Camerún, Gabón, Niger y Nubia. Asimismo, hay fechas mucho más antiguas: del III-II Milenio ANE (como en el mismo Tok o en el túmulo de Kaolack, en Ndalane, Senegal), que los investigadores ponen en cuarentena fruto de posibles contaminaciones de las muestras, así como de cierta percepción de que dichos registros tan antiguos son “imposibles”. Una vez visto este registro disperso por amplias zonas africanas (Senegal, Níger, Chad, Malí, Gabón, Nigeria, Camerún, grandes lagos…), cabe preguntarse, ¿es posible que su origen sea extranjero?

Objetos en hierro de la cultura Tok. Fuente: Breunig, 2014 pag. 58, 87

Objetos en hierro de la cultura Tok. Fuente: Breunig, 2014 pag. 58, 87

Como bien sabemos la metalurgia del hierro surge en la segunda mitad del II Milenio Antes de Nuestra Era -ANE- en la zona del Próximo Oriente, siendo su principal difusor los hititas. desde ahí, se expande su uso y el conocimiento de su tecnología por la cuenca mediterránea. Una de las recurrentes explicaciones para la metalurgia del hierro en el África subsahariana es la influencia desde Cartago. No obstante, sería desarrollada dicha metalurgia en momentos avanzados del I Milenio ANE. En el caso egipcio, la presencia de esta tecnología es escasa, si bien conocían el mineral desde periodos muy antiguos. La metalurgia de hierro más clara, con restos de hornos para realizar dicho material, es en la zona sur Nubia, o Meroítica, datando de la segunda mitad del I Milenio ANE. Diversos autores señalan cómo la metalurgia del África Negra no puede derivar de la meroítica por las fechas más antiguas de la primera, y por las diferentes técnicas utilizadas. La  conclusión con los datos actuales es que la metalurgia del hierro sería autóctona del Sahel africano, surgiendo entre el II y el I Milenio ANE. Ante la descontextualización de muchos hallazgos que nos impide que la industria en hierro adquiera su verdadero sentido social, abordaremos una manifestación clara y cada vez mejor estudiada como es la Cultura Nok.

Dispersión de la conocida como Cultura Nok, en la actual Nigeria. Fuente: Rupp et al., 2005: 285

En la década de 1940, el arqueólogo inglés Bernard Fagg comienza a recopilar en Nigeria esculturas en terracota. Llegó a recopilar hasta 200 terracotas que dató por termoluminicencia y C14 entre el 500 ANE y el 200 DNE. Nacía una nueva “civilización” en el África Negra: la Cultura Nok. Estas terracotas se caracterizaban por un estilo muy peculiar, de un gran naturalismo, y con una serie de rasgos propios, como pueda ser los cabezas alargadas, los ojos perforados almendrados y semicerrados, o los abultados labios. Las figuras humanas, que suelen tener alguna prenda en la cabeza, se caracterizan por estar sentadas y con las manos cayendo en las rodillas. La temática de todo tipo: enfermedad, guerra, amor o música, informaban sobre la vida de estos grupos.

Figuras de Terracota. Fuente.

Figuras de Terracota. Fuente.

Asimismo, la cultura Nok fue definida por Fagg con un término: siderolítico. Esta palabra, compuesta por la raíz sidero (relativo al hierro) y lítica (relativo a la piedra), hace referencia al desarrollo de las industrias de la piedra tallada y del hierro por parte de una sociedad, algo atípico como ya hemos comentado. Y es que no sólo se hallaron terracotas de esta nueva cultura, sino que cerca del yacimiento de Taruga, se documentaron hasta 13 hornos para fundir hierro, junto a los cuales e incluso dentro de ellos, se encontraban dichas figuras de terracota tan características.

Yacimiento de Taruga, en el valle de Nok. Fuente: Breunig, 2014, pag 94

Yacimiento de Taruga, en el valle de Nok. Fuente: Breunig, 2014, pag 94

Lo primero que podemos decir de la sociedad Nok es que se trata de grupos humanos sedentarios que desarrollan una economía basada en la agricultura y la recolección. Estudios aqueobotánicos han puesto en evidencia el desarrollo de un sistema productivo basado en la agricultura mixta de mijo y frijoles. Asimismo, recolectaban frutos de especies arbóreas oleaginosas y vemos como explotan los bosques cercanos, ya sean bosques de galerías, sabana guineana o bosque tropical. Este tipo de explotación agrícola, unido a la alta densidad de yacimientos, nos informan sobre una importante población sedentaria con prácticas agrícolas para el primer Mileno ANE. La agricultura que realiza los Nok no es algo atípico en el Africa Occidental, ya que desde el III-II Milenio ANE, vemos el desarrollo de estas prácticas agrícolas en toda la zona del Sahel, lo que en muchos puntos va unido al inicio de la domesticación de animales (bóvidos y cabras) llegados desde la zona saharo-saheliana (ver la neolitización sahelo-sahariana). La ausencia en el registro Nok de restos de animales domésticos podría ser fruto, bien de los suelos ácidos que descomponen los huesos rápidamente, bien por la inexistencia de prácticas ganaderas.

Por lo tanto, asistimos al desarrollo de una sociedad agrícola sedentaria que reproduce estrategias económicas comunes a una amplia zona del África Occidental y Central, si bien con la peculiaridad de supervivir a una crisis climática que vivió la región saheliana a comienzos del I Mienio ANE, debido a un mantenimiento en esta zona de Nigeria por un mantenimiento de los regímenes de lluvias. A pesar de no conocer bien sus inicios, parece ser que surge a fines del II Milenio ANE, si bien su poblamiento mejor conocido se dará partir del 600 ANE. Esta sociedad tendría una alta densidad de población, a tenor de las cantidad de yacimientos que las últimas investigaciones están descubriendo y la importante producción de terracotas que en ellos se encuentra. Mientras hay yacimientos, como el de Iddah, parecen ser sólo sitios donde se depositaron de forma ritual las terracotas rotas; otros evidencian un claro uso de habitación. Éstos últimos tiene un patrón de asentamiento muy claro, normalmente asociados a picos o elevaciones en el terreno y en alguno casos con estructuras delimitadoras y defensivas como fosos o murallas, algo que se podría poner en relación con la jerarquización de la sociedad. En algunos yacimientos, como el deUngwar Kura, al NE de Abuja, vemos cómo se conservan inalterados fosos excavados en la tierra virgen donde se han localizado muchos restos. Aquí se documentaron más de 7500 objetos arqueológicos, destacado fragmentos de cerámica, piezas de terracota, objetos en hierro e industria lítica.

La industria lítica se caracteriza por molinos de mano y hachas pulimentadas. Se trata del registro típico de los grupos productores de la región que, en sí mismo, no nos habla de ningún cambio con respecto al resto de culturas o sociedades del Sahel. Como ausencia de la industria lítica tallada, sí podemos destacar la inexistencia de puntas de flecha que en Sahel son abundantes.

Industria lítica Nok, con algunos ejemplos de hierro. Fuente.

Los estudios recientes de las terracotas de Nok han podido, por un lado, definir diferentes estilos frente a la supuesta homogeneidad existente; y, no obstante, por otro, evidenciar cierto trabajo especializado. Las terracotas tienen una composición muy uniforme de su arcilla, lo que indicaría una fuente única de aprovisionamiento. Esto evidenciaría un artesanado especializado en toda la región, lo que nos indicaría la existencia de una fuerte división del trabajo en dicha sociedad y estructuras de jerarquización social. Sobre la funcionalidad social de las esculturas, los detalles y su realismo hace pensar que aludiría a miembros de la comunidad fallecidos, a personas concretas, con un carácter votivo para un enterramiento; o bien que podrían haber sido ofrendas para Dioses; no obstante, su funcionalidad es difícil de conocer debido a que las encontramos en depósitos y no en su contexto original. Otro aspecto de las terracotas a resolver es por qué se hayan tan fragmentadas, haciendo pensar que son fruto de un rotura intencional.

Por su parte, encontramos también cerámica Nok, con una decoración característica para todo el periodo a base de puntos en relieve y acanaladuras, normalmente separando bandas con incisiones a peine o de puntos en relieve.

Cerámica Nok. Fuente: Rupp et al., 2005: 286

Cerámica Nok. Fuente: Rupp et al., 2005: 286

 Por último, haremos referencia a la industria metalúrgica en hierro que desarrollan los Nok. En distintos yacimientos Nok, como Taruga, se han identificado hornos de reducción del mineral de hierro así como productos asociados: escoria de hierro o toberas de los hornos. Sus inicios se datan entre el 900 y el 500 ANE con seguridad, como vemos en el horno de Intini -519-410 ANE-, y su final en el 200 DNE.  Los objetos que se fabricaban en hierro iban desde de tipo productivo (hachas, cuchillos…), hasta de guerra/caza (puntas de lanza) y objetos de adorno (brazaletes). El proceso de reducción del hierro comienza con la búsqueda de las tierras lateríticas, ricas de hierro, que abundan en todo el África Occidental y se consiguen a poca profundidad. Las menas del mineral necesitan ser calentadas y fundidas, al mezclarlas con carbón, para que el hierro se desprenda de la ganga o resto de materiales que no interesan. Para ello, se ha argumentado que no se necesitan hornos muy complejos ni que alcancen grandes temperaturas (1100-1300ºC), pudiendo derivar de los hornos cerámicos. En este sentido, vemos una larga trayectoria y tradición de fundido del hierro en diferentes lugares del África Occidental y Central desde el I Milenio ANE con seguridad, siendo los Nok uno de los grupos más importantes en esta tradición.

Hornos de reducción de hierro. Yacimiento de Taruga. Fuente: Breunig, 2014, pag 86, 87

Hornos de reducción de hierro. Yacimiento de Taruga. Fuente: Breunig, 2014, pag 86, 87

En lo relativo a la desaparición de la cultura Nok, ésta se produciría en torno al 200 DNE, de una forma un tanto abrupta, habiéndose apuntado como explicación una sobre-explotación del medio. Su legado, si bien no estaría claro, se vería en el desarrollo de culturas posteriores que trabajan el hierro y que desarrollan, asimismo, un arte naturalista; como pueda ser la cultura Ife.

Para terminar, debemos señalar cómo existen diferentes problemáticas tanto en la Edad del Hierro en África como en la cultura Nok: existen grandes vacíos de investigación; asimismo, observamos la herencia de prejuicios en torno a lo africano y su “subdesarrollo”, negando toda posibilidad de que sean grupos negros quienes desarrollen metalurgias; así como problemas de tipo postdeposicionales, como es la degradación que sufre el metal en ambientes tropicales. Por su parte, la aparición de hierro debe desligarse de los esquemas interpretativos europeos u próximorientales, que asocian dicha producción a sociedades estatales, sino que debemos entender su función social en el contexto propio africano, ya sea Nok u otro. Debemos conocer en profundidad qué suponía a nivel social toda la artesanía de la metalurgia del hierro en estos grupos, ya que esto, unido a otros datos como los yacimientos en altura o la especialización artesana derivado de las terracotas, nos informará sobre la propia sociedad y su estructuración interna. Una vez más, sólo la arqueología y los proyectos de investigación despejarán estas dudas.

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Redactor: Sergio Almisas Cruz

Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla. Finalizado el Máster de Patrimonio Histórico Arqueológico de la Universidad de Cádiz. Actualmente investiga sociedades tribales neolíticas en el ámbito del Estrecho de Gibraltar en el grupo PAI-HUM-440 asociado a la Universidad de Cádiz.

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2 Comments

  1. asaksjaksjaksajskajskajskasasjakjdkadkjasdadkja buen momo m3n +10 lince

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  2. sabes prro, yo te doy -10 por que el momo no tiene nada de gracia. mucho bla bla y poco porno lince >:v.

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