La ciudad de Roma: “Forma Urbis” y las murallas

La gran capital orbis Romanus tiene una trama urbana condicionada por las siete colinas, lo que dificulta el trazado ortogonal. A causa de la expansión de la ciudad se incorporaron al suelo urbanizado dos nuevas colinas, la del Vaticano y la del Gianicolo (Janículo). Las colinas tradicionales de Roma son el Aventino, Campidoglio (Capitolino o Capitolio), Palatino, Esquilino, Celio, Quirinal y Viminale. A la hora de estudiar la topografía de la ciudad de Roma, debemos tener presente que la representación gráfica de la Urbs ya había sido realizada por los propios romanos, como vemos en la Forma Urbis Marmorea que Septimio Severo colocó en el Templo de la Paz del Foro de Vespasiano. Esta pieza realizada en mármol “proconnesio” nos muestra de forma óptima la ciudad de Roma en época severiana y a un gran tamaño, 60 pies romanos (equivalente aproximadamente a 29,6 cm.) de ancho por 13 de alto.

Las Siete Colinas. Fuente.

Las Siete Colinas. Fuente.

La leyenda de la fundación de Roma nos muestra como Rómulo estableció la ciudad en la colina del Palatino en el 21 de abril del año 753 a.C. delimitándola con una muralla y diseñándola como una ciudad de trazo recto. Durante la República, vemos intentos de realizar planos de la ciudad y en el 165 a.C. vemos que ya existían documentaciones catastrales para el territorio del pueblo romano. Interesante es el caso de Cornelio Lentulo, que realizó un mapa para quedarse con tierras que no les pertenecían y en época de Sila, este mapa realizado en bronce fue destruido. La ciudad republicana estaba organizada de forma tribal en 4 tribus primigenias (de época de Servio Tulio): Suburna, Esquilita, Collina y Palatina; y 14 regiones creadas en momentos posteriores. La población asistía a los comicios, autentico órgano de representación popular, según su tribu. Augusto suprimió esta división urbana en el 7 a.C. e impulsó las obras cartográficas, tanto de Roma como de otras comunidades y regiones geográficas. Además llevó a cabo un plan de monumentalización de la ciudad, siguiendo los pasos de César.

El plano de Roma que se realiza en tiempos de Septimio Severo muestra unos 240 metros cuadrados. En el mismo se muestra bien las vías de Roma y como en el siglo III d.C. aún está patente en el urbanismo el diseño augusteo. Esta pieza estaba compuesta por muchas placas de mármol que se adosaban a la pared del templo y el norte apunta hacia abajo. Sólo se nos ha conservado un 1/10 del total de la obra y con ella se ha restituido gran parte de la ciudad antigua. Se intentaron llevar a cabo modelos ortogonales para Roma como vemos en el gobierno de César, que también intentó desviar el río, pero los desniveles del terreno hacían poco viables estos proyectos. Septimio Severo quiso reconstruir el Templo de la Paz y colocar en él un plano marmóreo de la ciudad, tras el incendio acaecido en principado de Cómodo, concretamente en el año 192. En éste aparecen los nombres de los espacios públicos como el circo, depósitos de alimentos y agua, acueductos o templos y no de los espacios privados, salvo alguna excepción.

Forma Urbis. Fuente.

Forma Urbis. Fuente.

La expansión de la ciudad se produjo por el aumento de habitantes en la misma, por ello el recinto amurallado y el pomerium fueron ampliados en varias ocasiones. El pomerio era el límite sagrado de la ciudad, que separaba el mundo urbano del rural y tenía un carácter religioso. Además, también tenía un carácter jurídico, ya que determinadas acciones estaban prohibidas o permitidas dentro de la ciudad, un ejemplo sería la prohibición de que un ciudadano romano pudiese caer en la esclavitud en la ciudad de Roma o la prohibición de enterrar a los difuntos en la ciudad  salvo excepciones, como fue el caso de Trajano. Dentro de la ciudad se realizaron rituales que no se podían llevar a cabo fuera de ella. Las dos murallas más importantes de Roma fueron la Serviana y la Aureliana. Aun así, antes de construirse las Murallas Aurelianas, el Trastévere había sido rodeado por un lienzo de muralla en época republicana, lo que nos muestra una ampliación hacia esa zona de la ciudad en época temprana.

A pesar de todas las disposiciones legales, el límite entre el mundo urbano y el rural era muy tenue, ya que la ciudad se caracteriza por ser un núcleo en el que se concentra la población que depende en gran parte de su área circundante para alimentarse y surtirse de productos básicos como el agua. Al salir de la ciudad se encuentran zonas de habitad, no tan concentradas como en la ciudad, pero si en gran número. A medida que salimos de las cercanías de la ciudad vemos villae, que solían pertenecer a la aristocracia romana, e infraestructuras para el abastecimiento de Roma, como acueductos y cultivos. Tenemos ejemplos, como Villa Adriana (del emperador Adriano en la actual Tivoli, con precedentes en época republicana), la Villa de Cicerón en Tusculum y la Villa de Mecenas. También nos encontramos con los santuarios que servirían como elemento identitario y delimitadores de la comunidad, así vemos los santuarios laciales.

Las murallas más antiguas de Roma se piensan que fueron las de Rómulo que parecen ser las halladas en el Palatino. Le seguiría la muralla atribuida a Servio Tulio, el penúltimo rey romano, aunque seguramente hubiese sido iniciada por su predecesor, Tarquinio Prisco; aunque hoy en día se consideran de época republicana. Con la invasión gala, se realizó una remodelación, creándose un nuevo lienzo que fue reformado con las guerras púnicas y en la guerra civil entre Mario y Sila. El lienzo de muralla del siglo IV a.C. estaba constituido por una fila de bloques de piedra de dos pies romanos cada uno, con una altura de 10 m. y un grosor de 4 m. La muralla medía unos 11 km y cubría unas 426 hectáreas. Esta muralla limitaba el primitivo pomerio, que con el tiempo fue ampliado por Sila, Claudio y Vespasiano.

Aureliano, Restitutor Orbis, en su afán por restituir el poder de Roma frente a los estados escindidos del Imperio lleva a cabo una serie de campañas contra Palmira y negociaciones con el Imperio de la Galia, para volver a la antigua unidad romana. Dentro de esa política se llevó a cabo la construcción de una segunda muralla, que la terminó su sucesor, el emperador Probo. La muralla tenía una altura de 6 m. y un espesor de 3’5 m. Además, tenían torres de planta cuadrada cada 29’60 m., con cámaras superiores para la balística. La muralla abarcaba unos 19 km., su puerta principal estaba realizada en travertino y poseía dos torres semicirculares. Estas defensas fueron insuficientes, de ahí que Majencio tuviese que reforzarlas. Esta muralla fue reforzada en el siglo VI d.C. por Belisario en el marco de las guerras góticas emprendidas por el emperador Justiniano.

Las murallas servianas y aurelianas. Fuente.

Las murallas servianas y aurelianas. Fuente.

En conclusión podemos decir que la Forma Urbis es una pieza de capital importancia para el conocimiento de la Roma Imperial, sin la cual sería mucho más complejo el conocimiento de la trama urbana y del catastro de la ciudad. También se hace patente que la expansión de la ciudad fue una constante desde su fundación, con sucesivas ampliaciones del pomerium y de los lienzos de muralla.

Bibliografía

MANCINI, R.: Le mura aureliane di Roma. Atlante di un palinsesto murario. Quasar. Roma. 2001.

PARCERISA BUNDÓ, J.:  Forma urbis: cinco ciudades bajo sospecha. Laboratori d’Urbanisme. Barcelona. 2012.

RODRÍGUEZ ALMEIDA, E.: Formae urbis antiquae: le mappe marmoree di Roma tra la Repubblica e Settimio Severo. École Française de Rome ttimio Severo. Roma. 2002.

Recurso WebMurus Servii Tullii

Redactor: Daniel Becerra Fernández

Licenciado en Historia (US) y Máster en Arqueología (US y UGR). Actualmente soy Personal Investigador en Formación en el Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla y mi investigación se centra en el estudio del mármol en la Antigüedad. A lo largo de mi vida académica he participado en el 64º Curso de Arqueología de Ampurias y en campañas arqueológicas como las de la Villa del Casale (Piazza Armerina, Italia) y las del Patio de Banderas (Sevilla, España). Además he intervenido como conferenciante para diversas instituciones.

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