Informalismo, ‹‹vanguardia›› franquista

El final de la segunda Guerra Mundial (1945) trajo consigo una breve paz que desembocó a su vez en un nuevo conflicto: la Guerra Fría. Esta situación produjo una fuerte polarización política e ideológica que llegaría a afectar a todo el mundo, dividido entonces entre capitalismo y comunismo. Este nuevo escenario suponía un problema para España, que se había mostrado hasta el momento favorable al bando totalitario nazi. La falta de apoyos internacionales dejaba a nuestro país en una difícil situación, que hizo que desde el régimen franquista se planteasen nuevas estrategias con las que conseguir que España fuese aceptada por los distintos organismos internacionales sin tener en ningún caso que desmembrar la dictadura regentada por Francisco Franco. Uno de estos cambios vendría dado la postura del régimen con respecto al arte y a la vanguardia artística española.

Durante estos años se había producido un punto de inflexión para las formas de representación artísticas, ya que paulatinamente los artistas desecharon cualquier rastro de figuración o realidad de sus cuadros y esculturas, adentrándose así en el mundo de la abstracción. Esto provocaría el nacimiento de nuevos movimientos como el expresionismo abstracto en Estados Unidos o el informalismo en Europa. El éxito de estos artistas favorecería que en poco tiempo la abstracción se convirtiera en la forma de vanguardia por excelencia durante la década de 1950, gracias a figuras como Jackson Pollock, Mark Rothko, Willem de Kooning, Jean Dubuffet, Jean Fautrier, Alberto Burri y otros muchos.

Antoni Tàpies, "Cruz y tierra", 1975.

Antoni Tàpies, “Cruz y tierra”, 1975. Fuente

Ante el repentino auge de estos artistas, el régimen franquista volvió poco a poco su mirada hacia el arte, objeto que hasta el momento no le había interesado demasiado. Y es que desde la dictadura de Franco no se había intentado crear un movimiento artístico con fuerza que representase los valores del régimen. Sin embargo, poco a poco fueron siendo conscientes de que en nuestro país había una cantera de jóvenes muy prometedores interesados por los planteamientos informalistas y se vio así la oportunidad de acercar la vanguardia española al escenario artístico internacional. Esta situación propició que la dictadura franquista pasara de rechazar a los artistas de vanguardia por considerarlos peligrosos a utilizarlos para colocar a España en un lugar dentro del orden artístico occidental.

España buscaba un modelo a seguir dentro del campo artístico y vio en los valores del expresionismo abstracto norteamericano la fuente de inspiración perfecta. Los artistas norteamericanos utilizaban la abstracción como la forma de libertad más absoluta, como el diálogo entre el artista y su obra y también como la expresión de lo sublime. Dentro de un conflicto ideológico tan fuerte como la Guerra Fría, esta libertad se llegó a entender como contraposición a la figuración normativa que se cultivaba en la URSS. España, que comenzaba entonces a propugnarse como un bastión anticomunista, adaptaría algunas de estas ideas provenientes de Estados Unidos. De este modo, el régimen advirtió cómo podía utilizar a los artistas jóvenes informalistas para recrear en el extranjero la imagen de que en España sí existía libertad de expresión.

Así, el régimen franquista pasaría de rechazar las obras de los artistas de vanguardia a convertirlas en los estandartes sobre los que proyectar su imagen al exterior. Si durante la década de 1940 el régimen dio la espalda al arte y a la actividad cultural de forma generalizada, durante la década posterior su interés crecería de forma paulatina, algo que puede observarse viendo la evolución de los eventos y muestras organizadas por los organismos oficiales. El primer punto de inflexión se dio en 1951, cuando se celebró la Primera Bienal Hispanoamericana de Arte. Organizada por el ministro de Educación Joaquín Ruiz Giménez, la muestra se expuso en Madrid y contó con la colaboración de diferentes países de América latina. En este caso se intentó por primera vez presentar una evolución del arte español en el siglo XX, aunque intentando en todo momento eliminar los tintes políticos de las obras y reafirmando las cualidades formales de las mismas. Esta exhibición sirvió para dar a conocer la obra de los artistas informalistas más jóvenes, como Tàpies, Cuixart, Tharrats, Millares, Oteiza o Mampaso.

Ante el éxito de la primera Bienal se repetiría el esquema en 1954 con otra muestra, y posteriormente en 1955 de nuevo. En esta última, celebrada en Barcelona, se pueden observar varios aspectos interesantes, como la subrayada presencia del artista catalán Antoni Tàpies y sobre todo la participación del MoMA dentro del proyecto, dotándolo de mayor prestigio internacional. Posteriormente se pensó en realizar una cuarta Bienal en Caracas, pero el proyecto fue rechazado debido a que varios países latinoamericanos se quejaron al ver que la mayor parte de los espacios y los premios iban a parar siempre a España. De este modo se cerró el capítulo de las Bienales Hispanoamericanas, pero España había conseguido su objetivo, colocar a sus artistas más jóvenes en el panorama artístico internacional.

Antonio Saura, "Crucifixión", 1959-1963

Antonio Saura, “Crucifixión”, 1959-1963. Fuente

Hay que tener en cuenta que la explosión informalista tuvo sus máximos en España durante esos años, ya que no sólo se creó un foco de artistas catalanes interesados en la vanguardia abstracta, sino que surgieron nuevos nombres relevantes a lo largo de toda nuestra geografía. Son destacables así el grupo Parpalló, nacido en Valencia a finales de 1956, o Equipo 57 en París durante 1957. Aunque el más relevante de todos ellos fue El Paso, fundado en Madrid en 1957. Este grupo fue conformado por artistas de gran relevancia como José Ayllón, Rafael Canogar, Manuel Conde, Luis Feito, Juana Francés, Manolo Millares, Antonio Saura, Pablo Serrano y Antonio Suárez. Rápidamente se convirtieron en la referencia de la vanguardia española informalista dentro y fuera de nuestras fronteras.

Todo ello cimentaba un camino muy fructífero para la consolidación de la vanguardia informalista española en el extranjero, paso que se dio en 1958 a través de la Bienal de Venecia. Esta muestra es el escaparate artístico más importante a nivel mundial y en ese año el pabellón español fue el mejor considerado de todos, capitaneado por los artistas del grupo El Paso. Eduardo Chillida ganó el Premio de Escultura, Antoni Tàpies el segundo Premio de Pintura y Vicente Aguilera Cerní ganó el Premio Internacional de la Crítica. Los círculos artísticos quedaron sorprendidos por el pabellón español y eso supuso que España volviera a ganar un reconocimiento oficial internacional por su arte.

Ahora los artistas españoles tenían las puertas abiertas a todos los museos del mundo y el régimen quiso aprovecharse de toda la promoción que podía ganar gracias al éxito de estos jóvenes creadores. Por ello se realizó un amplio itinerario expositivo de corte oficial, siendo la primera parada Lisboa en 1959 con la exposición 20 Años de Pintura Española Contemporánea. Ese mismo año también se logró conquistar París, ciudad que acogió la muestra 13 Peintres Espagnols Actuels. Todo ello era una forma de unir la vanguardia española con los artistas contemporáneos más importantes del momento, objetivo claro que se puede observar al leer algunas frases de este catálogo: ‹‹la pintura española es atrevida, chocante, rabiosa, tan cercana a la de Burri como a la de Pollock, Kline o Mathieu››. Aunque el mayor logro se dio al conseguir llevar la pintura española a Nueva York, celebrándose así en 1960 la exposición New Spanish Painting and Sculpture dentro del MoMA, y posteriormente una nueva muestra en el Guggenheim de esa misma ciudad, titulada Before Picasso, after Miró.

Manolo Millares, "Arpilleras", 1957

Manolo Millares, “Arpilleras”, 1957. Fuente

Dentro de todo este entramado, es destacable la figura de Luis González Robles como comisario de todas estas exposiciones a partir de 1955. Gran parte del cambio adoptado por el régimen con respecto a la vanguardia española vino dada por su trabajo. Y es que, ¿por qué el régimen cambió de opinión con respecto al informalismo en tan pocos años? La respuesta no es sencilla y viene dada sobre todo por la posibilidad de leer estas obras en clave nacionalista, destacando así su carácter ‹‹español››. El hecho de que los artistas tuviesen gran predilección por la materia con la que trabajaban facilitaba entroncar esa pintura, de gusto matérico, con las grandes figuras del barroco nacional, uniendo así a los artistas más jóvenes con las obras míticas de Pacheco o Velázquez. Comenzaría incluso a plantearse que en el pasado artístico español también hubo algunos fragmentos de abstracción, como podían considerarse algunas piezas de las pinturas de Tahüll, los fondos de Tiziano o el vestido de la Reina María Luisa en La familia de Carlos IV de Goya. Tradición y modernidad quedaban así unidas como una evolución lógica.

Sin embargo, el ascenso del arte informal en España no fue una historia tan sencilla, sino que estuvo a su vez llena de contradicciones. Por un lado, la pintura informal nacía como una crítica hacia el régimen de represión español. El hecho de plantear una pintura rota era una forma de ejemplificar la situación del país. Sin embargo, los artistas en su mayoría aceptaron trabajar con el régimen para conseguir aparecer en los certámenes internacionales y conseguir así relevancia en el extranjero. Por un lado el régimen usó a los artistas para conseguir aceptación entre las naciones capitalistas, pero los artistas también utilizaron al régimen para ganarse una posición en el mercado del arte. Esto explica que cuando algunos de ellos tuvieron reconocimiento, como Tàpies, Saura o Millares, renegaran entonces del régimen y criticaran su postura.

Los artistas más sobresalientes comenzaron tras la Bienal de Venecia de 1958 a criticar duramente al régimen, argumentando que los utilizaba para lavar su imagen de cara al exterior. Y es que, en realidad, el régimen sólo promocionó a estos artistas en el extranjero, ya que en España apenas tuvieron reconocimiento. Desde la dictadura se siguió viendo la vanguardia como peligrosa, por ello de cara al extranjero se podía aupar a estos artistas, pero dentro de nuestras fronteras la situación artística era muy distinta. La realidad es que en la España de Franco apenas se invirtió en eventos artísticos, y mucho menos en intentar crear una imagen positiva de la pintura informalista. Los premios nacionales de pintura siguieron otorgándose a los pintores de corte figurativo y academicista. Así, España consiguió crear a partir de la pintura informal una imagen de normalidad entre los países occidentales, pero la realidad interna seguía siendo muy distinta.

Bibliografía|

CABAÑAS BRAVO, M., “El arte español fuera de España, Madrid: CYAN, 2003.

CALVO SERRALLER, F., “Del futuro al pasado. Vanguardia y tradición en el arte español contemporáneo, Madrid: Alianza, 1988.

CIRLOT, L., “La pintura informal en Cataluña, 1951-1970“, Barcelona: Anthropos, Editorial del Hombre, 1983.

COCKCROFT, E., “Abstract Expresionism, weapon on the cold war”, Arforum. Vol. 12, nº 10, 1974, pp. 39-41.

DÍAZ SÁNCHEZ, J., “El triunfo del informalismo. La consideración de la pintura abstracta en la época de Franco“, Madrid: Metáforas del Movimiento Moderno, 2000.

DÍAZ SÁNCHEZ, J., “La idea de arte abstracto en la España de Franco“, Madrid: Cátedra, 2013.

VICTORIA, S., “El informalismo español fuera de España“, Zaragoza: Biblioteca Aragonesa de Cultura, 2001.

Redactor: Juan Antonio Herrero Íñiguez

Graduado en Historia del Arte por la Universitat de València. Máster en Historia del Arte y Cultura visual por la misma universidad. Especializado en corrientes artísticas de la segunda mitad del siglo XX. Promotor artístico y redactor en distintas plataformas culturales online. Twitter: @Sr_JuanAn

Comparte este artículo

Envía un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Current ye@r *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

CERRAR