“Con diez cañones por banda…”: Campeche, el blanco favorito pirata del Caribe colonial

La piratería en aguas americanas no fue sino un elemento más por el que los excluidos del reparto del Nuevo Mundo trataron de, por un lado, menoscabar el dominio ultramarino español y, por otro lado, de sacar tajada de los recursos que ofrecía el suelo americano. Desde sus asentamientos a lo largo de la geografía indiana, piratas y corsarios trataron de torpedear y lucrarse a costa de los pobladores españoles, buscando su propio beneficio y, de forma subsidiaria, el de sus respectivas Coronas. Plazas clave en el esquema indiano, como Veracruz o Portobelo fueron objeto de esta actividad parasitaria, que provocaría una fuerte sangría en las arcas imperiales a lo largo de todo el período colonial.  San Francisco de Campeche fue otro de los objetivos principales, siendo la población caribeña más atacada durante la etapa de dominación española. Sin embargo, a diferencia del resto de puertos señalados, enmarcados dentro de los principales circuitos comerciales indianos, Campeche se emplaza en una de las regiones consideradas periféricas del Nuevo Mundo. ¿Cómo puede ser que una ciudad, situada en tan pobre demarcación, se convirtiese en el blanco predilecto de los Morgan, Parker, Pie de Palo o Lorencillo?

Mapa corográfico de Yucatán, donde se muestra la ubicación de Campeche y de la cercana Laguna de Términos. Fuente

Mapa corográfico de Yucatán, donde se muestra la ubicación de Campeche y de la cercana Laguna de Términos. Fuente

Para responder a semejante cuestión, debemos analizar el contexto en el que se hallaba el puerto campechano. Y este era divergente con respecto al de otras zonas de la península yucateca, pues el preciado palo de tinte de Campeche y los productos ganaderos le proporcionaron una dinámica económica diferente. Junto a ello, su situación geográfica dentro de la península le confirió el rol de puerto por antonomasia de Yucatán. Pero la otra cara de la moneda del creciente poderío mercantil campechano, el desatar las apetencias piratas y corsarias, no se tradujo en una temprana implementación de medidas de carácter defensivo. Algo que se antoja aún más incoherente si tenemos en cuenta el asentamiento bucanero en la cercana Laguna de Términos.

Era, pues, solo cuestión de tiempo que se desatara la barbarie pirata sobre la población: en 1560 un contingente francés puso impunemente pie en tierra y procedió al saqueo de la villa. Con ello se constató que el porvenir de Campeche y, por tanto, de Yucatán se hallaba totalmente a merced de la barbarie y la rapacidad pirata. Había que tomar fuertes medidas para acabar con lo que podía convertirse en un mal endémico. Fue en este contexto de indefensión en el que se produjo la creación en 1564 de la capitanía general de Yucatán, siendo designado don Luis de Céspedes y Oviedo como gobernador y capitán general. Desde su posición al frente de las operaciones de defensa de la península, comenzó a realizar una serie de acciones para la salvaguarda de la capitanía y, en especial, de Campeche, solicitando su fortificación y su dotación de material de guerra y artillería.

Sin embargo, los esfuerzos por parte del gobernador no fueron fructíferos: la península no fue contemplada en el impulso al refuerzo y construcción de baluartes defensivos en las costas de la América colonial en 1585. Pero lo que es aún más grave es que se prohibió la edificación de cualquier bastión defensivo, ante el riesgo de que el enemigo lo tomara y lo empleara para someter Campeche a su poder. Pero, ¿cómo iban a permitir los campechanos que, quienes amenazan sus vidas y haciendas, entraran impunemente en la villa? Así, conformaron milicias urbanas e irían edificando sucesivos baluartes con sus propios medios hasta bien entrado el siglo XVII. No obstante, todo ello sería insuficiente para contener los asaltos piratas a la urbe: en 1597 se produjo una nueva entrada, liderada esta vez por el inglés William Parker. La escuadra desembarcó y procedió al saqueo de la villa ante los limitados recursos defensivos. Pero pronto la resistencia organizada por las autoridades consiguió repeler a los asaltantes, sobre todo por la heroica defensa que ejercieron los campechanos de, por un lado, una torre que posteriormente daría lugar al primer bastión edificado en la ciudad y, por otro, el convento de San Francisco, que, en consecuencia, quedó casi destruido.

Proyecto presentado durante el gobierno de don Carlos de Luna, 1604.  Fuente: Antochiw, Michel, Las  primeras fortificaciones de la Villa y Puerto de San Francisco de Campeche (siglo XVII). México: Gobierno del Estado de Campeche, 2007.

Proyecto presentado durante el gobierno de don Carlos de Luna (1604). Fuente

Muy pronto volvería a sufrir Campeche otra incursión pirática, pues a comienzos del siglo XVII se conocieron los planes de ciertos grupos filibusteros de atacar Yucatán. Lamentablemente, a pesar de las medidas adoptadas por el gobernador, don Carlos de Luna, los atacantes pudieron penetrar en la villa y saquearla antes de volver a hacerse a la mar. El espacio temporal entre una incursión y otra era el tiempo que los propios atacantes calculaban para que la villa se enriqueciese por el comercio, pues de esa forma la potencial presa sería más cuantiosa. La presencia de un solo bastión defensivo hizo para los atacantes más factible el someter la urbe y arrasarla en 1633. Comandados por los famosos piratas Pie de Palo y Diego Mulato y dispuestos en once navíos, desembarcaron y obligaron a los defensores a retirarse al barrio de San Francisco, quedándoles a los invasores el resto del casco urbano para cometer los robos y fechorías que se les antojasen. Con la villa rendida a sus pies, solicitaron al gobernador de Yucatán un botín de 40.000 pesos, algo que fue totalmente rechazado. Cuando supieron del envío desde Mérida de fuerzas auxiliares se dieron a la fuga, dejando atrás solamente horror y ruina a los campechanos.

Como consecuencia del ataque, se procedió a la sustitución del gobernador de Yucatán por un personaje experimentado militarmente, el marqués de Santo Floro. No obstante, la principal medida en clave interna sería la construcción de más fortificaciones de financiación privada. La disposición de estas nuevas estructuras en la villa portuaria respondía a la necesidad de defenderla de posibles ataques, principalmente, de los dirigidos desde la playa de Lerma, la zona más favorable para el desembarco de atacantes. Tras edificar estos bastiones de forma aislada, se irían interconectando a través de una serie de trincheras, para así proporcionar a Campeche un cinturón defensivo que rodease por completo la población. Pero tampoco entonces fue aprobado este proyecto.

HENRY MORGAN

Proyecto presentado por el gobernador Esquivel, segunda mitad del siglo XVII. Como tantos otros, sería denegado. Fuente: Antochiw, Michel, Las primeras fortificaciones de la Villa y Puerto de San Francisco de Campeche (Siglo XVII). México: Gobierno del Estado de Campeche, 2007.

Proyecto presentado por el gobernador Esquivel, segunda mitad del siglo XVII. Como tantos otros, sería denegado. Fuente

Y ante la inacción, reacción: los ataques piráticos no hicieron sino multiplicarse y recrudecerse. En 1661 una flotilla liderada por el inglés Henry Morgan asaltó la villa, aunque se limitó a hacerse con un botín y luego se dio a la fuga. Pero, sin duda, fue la posterior invasión del flamenco Mansvelt en 1663 la que supuso un duro golpe para Campeche con la caída de casi todas las estructuras defensivas a manos de los piratas. Ante la permanencia de los atacantes durante una semana en la villa, el capitán Antonio  de Maldonado, encargado de la defensa del único bastión que aguantaría el envite, se vio obligado a pactar con los atacantes. Una rendición que solo trajo deshonra y ruina para los campechanos. Como respuesta a esta entrada, se designó un nuevo gobernador de vocación militar, don Juan Francisco de Esquivel. Sus primeras acciones irían encaminadas a requerir financiación, de nuevo, para la edificación de la ansiada muralla. De forma complementaria, se solicitó la construcción de atalayas a lo largo de la costa yucateca y el reclutamiento de 100 caballeros como vigilantes de costas.

HENRY MORGAN

HENRY MORGAN

Laurent de Graff, Lorencillo, se convirtió en uno de los principales azotes de la villa, sembrando el pánico , sobretodo con el ataque de 1685. Fuente

Laurent de Graff, “Lorencillo”, se convirtió en uno de los principales azotes de la villa, sembrando el pánico, sobre todo, con el ataque de 1685. Fuente

A pesar de los esfuerzos de la gobernación, los constantes ataques piráticos y la debilidad defensiva de Campeche, el Consejo de Indias seguía considerándola inadecuada para establecer en ella una fortificación regular. Aun así, los avances constructivos del siglo XVII ya podían contener algunas intentonas piratas, como ocurrió el 31 de marzo de 1672: una flota pirata liderada por el flamenco Laurent de Graff, alias Lorencillo, ocupó el puerto e incendió todos los navíos atracados allí, pero, ante la imposibilidad de entrar en la villa por la presencia de sus fortalezas, huyó sin causar mayores disturbios en la ciudad. Tras esta infructífera experiencia, los piratas tomaron nota de estos avances defensivos para poder superarlos, empleando otras estrategias. Ya sería en 1678 cuando se produciría un nuevo ataque, esta vez bajo la dirección del Olonés y de Lewis Scott, quienes entraron en la villa y tomaron las fuerzas con una pasmosa facilidad, ante el escaso número de hombres destinados a la vigilancia de las fortalezas. Las fuerzas atacantes se dedicaron a la rapiña y al robo durante tres días. Sólo el agotamiento de las fuentes de enriquecimiento y el conocimiento de la llegada de fuerzas enviadas desde la capital yucateca hizo huir a los filibusteros.

Sin embargo, el panorama cambió sobremanera para los campechanos tras esta incursión. La cordura por fin se había impuesto a la sinrazón: en 1680, bajo el mandato del nuevo gobernador, don Antonio de Layseca, el Consejo de Indias aprobó el amurallamiento de la ciudad, financiado por la caja matriz del virreinato novohispano. La urbe contaría a partir de entonces con nueve baluartes interconectados por lienzos de muralla. No obstante, dada la grandiosidad del proyecto, no fue hasta bien entrado el siglo XVIII cuando se pudo concluir.

Proyecto definitivo para el amurallamiento de la  villa, por Jaime Franck, 1680. Fuente: Antochiw, Michel, Las primeras fortificaciones de la Villa y Puerto de San Francisco de Campeche  (Siglo XVII). México: Gobierno del Estado de Campeche, 2007.

Proyecto definitivo para el amurallamiento de la villa, por Jaime Franck (1680). Fuente

Así las cosas, Campeche seguía estando expuesta a las incursiones bucaneras, como se demostró en 1685, cuando se produjo el ataque más devastador de la época colonial. Liderado por Lorencillo y Agrammont, al mando cada uno de ellos de un escuadrón, consiguieron aislar a los defensores y apropiarse de los bastiones defensivos, al atacar a la vez desde tierra adentro y desde el puerto. Los filibusteros consiguieron así apropiarse de la villa, obteniendo un cuantioso botín y permaneciendo en ella. Teniendo ya la ciudad a sus pies, procedieron a la invasión del interior de la península, asaltando haciendas y rancheríos. Sólo tras la llegada de un contingente desde la capital se puso fin a la ocupación pirata de Campeche, que se extendió durante 56 días, provocando unas pérdidas incalculables.

Con esta última gran entrada se da por finalizado el ciclo de ataques piráticos y corsarios sobre la villa yucateca. Como hemos visto, la defensa de Campeche siempre se encontró altamente limitada por una política de hechos consumados: solamente se adoptaron medidas cuando únicamente quedaba reparar el daño producido por los atacantes, cuando era ya demasiado evidente la ineficaz política defensiva puesta en liza anteriormente. Hemos visto cómo se designaban gobernadores de la capitanía a personajes con experiencia militar a posteriori de una entrada pirata, o la tardanza de las autoridades para la construcción del amurallamiento, cuya edificación sólo concluiría bien entrado el siglo XVIII. Todo ello provocó un estado permanente de indefensión frente a las injerencias extranjeras. De esta forma, valiéndose únicamente de sus propios medios lograrían resistir al yugo pirata, haciendo gala de una resignada valentía ante el destino maldito  de su patria chica que, paradójicamente, bien podría resumirse con versos de la inmortal poesía de Espronceda:

“¡Sentenciado estoy a muerte!

Primera representación del Campeche colonial, por Nicolás Cardona (1623). Fuente: Calderón Quijano, José Antonio, Fortificaciones en Nueva España. Sevilla: Escuela de Estudios Hispanoamericanos, 1953.

Primera representación del Campeche colonial, por Nicolás Cardona (1623). Fuente

Yo me río,

no me abandone la suerte,

y al mismo que me condena

colgaré de alguna antena

quizá en su propio navío

Y si caigo,

¿qué es la vida?

Por perdida ya la di,

cuando el yugo del esclavo,

como un bravo,

sacudí.”

 

Bibliografía|

ANTOCHIW, M., “Las primeras fortificaciones de la Villa y Puerto de San Francisco de Campeche (Siglo XVII)”, México: Gobierno del Estado de Campeche, 2007.

CALDERÓN QUIJANO, J.A., “Historia de las Fortificaciones de la Nueva España”, Sevilla: Escuela de Estudios Hispano-Americanos, 1953.

JUÁREZ MORENO, J., “Corsarios y piratas en Veracruz y Campeche”, Sevilla: Escuela de Estudios Hispano-americanos, 1972.

VICTORIA OJEDA, J., “El emplazamiento arquitectónico defensivo en el Campeche colonial”, Campeche: Instituto de Cultura de Campeche, 2000.

“La piratería en la América Española (Siglos XVI al XIX). Una transición de intereses”, Campeche: Gobierno del Estado de Campeche, 2003.

Redactor: José Antonio Díaz Reina

"La historia es un profeta con la mirada vuelta hacia atrás: por lo que fue, y contra lo que fue, anuncia lo que será." Estudié Historia en la US y en la University College of London. Titulado en Máster en Estudios Americanos por la Hispalense. El siglo XVI en América es lo mío, mi pasión.

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4 Comments

    • Muchas gracias, todo sea por la difusión de la Historia!!

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  1. Muy buen trabajo José .Sigue así

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  2. José Antonio,

    Antes que nada debo reconocer que tu trabajo, representado en este artículo, es muy completo. Me es de gran ayuda para mi investigación actual de Doctorado. Al respecto, quisiera consultar los planos de los proyectos que presentaron los gobernadores y que muestras arriba; sin embargo, a pesar de que incluyes las referencias al final, sería bueno conocer la fuente exacta de las imágenes. Espero que me puedas ayudar con esto y de todas formas sigo en la búsqueda y agradezco tu interés por difundir la historia. De antemano gracias y saludos.

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