Calígula: La invención del emperador loco

‹‹Hasta aquí he hablado de un príncipe; ahora hablaré de un monstruo››

Suetonio. Vida de Cayo, XXII

Restitución policromada de un mármol que representa a Calígula. Fuente.

Restitución policromada de un mármol que representa a Calígula. Fuente.

Tras alguna información sobre su crianza junto a su padre Germánico en los campamentos militares o sus relaciones con el Senado y con su antecesor, Tiberio, comienza Gayo Suetonio Tranquilo, autor de la Vida de los doce césares, a describir las atrocidades del gobierno de Calígula, dando explicación de estos crímenes a través de la locura. De este modo, Cayo Julio César Germánico, el hombre que fue emperador romano del 37 al 41 de nuestra era, ha sido considerado como la degeneración más monstruosa de lo que puede ser un tirano en la historia de Roma. La mayor parte de las informaciones que componen la leyenda negra de este peculiar emperador Julio-Claudio se la debemos a su principal biógrafo: Suetonio, que es el primero en achacar sus atrocidades a la locura. Por su parte, el filósofo Séneca atribuye a Calígula un estado de ‹‹enajenación mental››; mientras que otro contemporáneo, Filón de Alejandría, habla de un ‹‹espíritu perturbado››. También Tácito y Dion Casio creen igualmente que el emperador había ‹‹perdido el juicio››. Pero esta ‹‹locura›› de Calígula tiene también un sentido historiográfico: Suetonio, bajo el reinado de Adriano, escribiría una historia de Calígula en una época en la que los conflictos entre emperadores y aristocracia senatorial estaban calmados; desde Nerva a Marco Aurelio (96-180), los emperadores hacían gala de una modestia aristocrática y la aristocracia senatorial parecía conformarse con el principado. Se recordaba así a Calígula como un demente que había intentado implantar en Roma una dominación monárquica y como un monstruo que había deshonrado a la aristocracia mostrando todo el poder imperial sin ningún pudor.

Este concepto de ‹‹locura›› de Calígula ha llegado a la historiografía moderna, defendiéndose un ‹‹delirio cesáreo›› que habría llevado a Calígula a sufrir paranoias y a tener una crueldad sin sentido; o una posible enfermedad que afectase al joven Cayo dos años después de acceder al trono y que convertiría su gobierno en un auténtico infierno. Según esta teoría, Calígula habría sido una persona cuerda y sana, querido en las provincias y en los ejércitos, que le habían visto crecer desde niño, y querido también por el pueblo de Roma, que veía en él la memoria de su padre Germánico hasta caer enfermo. Pero ¿de dónde procede esta imagen deformada de Calígula? ¿Cómo ha de explicarse ese profundo odio al emperador que respiran los relatos sobre él? El propio Tácito en el siglo II d.C. ya escribió lo siguiente en sus famosos Annales:

‹‹Los hechos de Tiberio y Gayo (Calígula), así como los de Claudio y Nerón fueron falseados mientras vivían, por miedo, y escritos, después de su muerte, con el odio aún fresco››

Tácito, Annales, I, 1,2.

La desvalorización de algunos de los primeros emperadores, como ya se ha visto en Claudio, se debe a la procedencia de la información de las fuentes, que en su mayoría están escritas por senadores y por los miembros más ilustres del orden ecuestre, es decir, la clase alta y más influyente de Roma. Sin embargo, aunque este hecho se repite en las biografías de muchos emperadores, en el caso de Calígula esconden también una verdad histórica: la clase dirigente de Roma había sufrido mucho con algunas políticas de su gobierno, y esta aristocracia romana debió pasar cosas tan monstruosas que el emperador quedó marcado como ‹‹monstruo›› para la posteridad.

En efecto, fue un emperador peculiar y se destacarán aquí algunas de las políticas más controvertidas de su principado, con detalles que forman parte de esa leyenda negra tan extendida. Calígula se había criado en Oriente, junto a su padre Germánico, y de este mundo trajo consigo a Roma los conceptos de una monarquía helenística. Los ideales que realmente perseguía Calígula eran los propios de una monarquía oriental, es decir, quiso ser un rey despótico en Roma. Augusto había logrado, tras la muerte de César, implantar un sistema ‹‹monárquico›› y autocrático escondido bajo las magistraturas republicanas tradicionales; mientras que con Cayo, subía al poder la descendencia de Marco Antonio y con él sus ideas políticas. Este absolutismo se volvió rápidamente contra el contrapeso tradicional del princeps, el Senado, que quedaba humillado y maltratado por el emperador y su poder unipersonal. Calígula era directo: el poder de decisión del Senado era tan minúsculo y absurdo para él que incluso podría elegir senador a su propio caballo Incitatus y nada cambiaría. Sin embargo, los insultos infantiles con los que Cayo trataba de ofender y humillar a la clase senatorial no se convirtieron en medidas reales para atacar el poder del Senado y su posición política.

"Calígula" 1979. Malcom McDowell protagoniza una película que describe cómo Calígula asesina a Tiberio e inicia un reinado marcado por sus excentricidades.

“Calígula” 1979. Malcom McDowell protagoniza una película que describe cómo Calígula asesina a Tiberio e inicia un reinado marcado por sus excentricidades. Fuente.

Uno de los aspectos más criticados y deformados sobre Calígula ha sido su política religiosa: el intento de formación de un culto imperial en vida, un culto no limitado a la apoteosis del soberano difunto, sino tendente a la divinización del princeps en el poder. Este sentido religioso, que está en estrecha relación con su concepción de la monarquía oriental, tasa muy bien con otra anécdota que llama mucho la atención: el incesto con su hermana Drusila. Calígula podría haber mantenido relaciones con su hermana, a la manera oriental, como los faraones egipcios, que se casaban con sus hermanas, sus hijas o incluso sus madres. Este hecho no era novedoso en el mundo oriental, pero sí causó impacto en el occidental; y sobre todo en Roma, donde se rechazó taxativamente el reconocimiento de honores sobrehumanos a su personalidad. Esta política religiosa habría sido igualmente rechazada por los judíos, recelosos siempre de rendir honores, erigir altares y otras manifestaciones de culto propios del mundo oriental, pero tan radicalmente opuestos a sus creencias religiosas.

Sestercio de Calígula. En el reverso se representa a las hermanas del emperador con las que supuestamente cometió incesto: Agripina, Drusila y Julia Livilla.

Sestercio de Calígula. En el reverso se representa a las hermanas del emperador con las que supuestamente cometió incesto: Agripina, Drusila y Julia Livilla. Fuente.

Sin embargo, pese a su extremo autoritarismo y su intento de autodeificación en vida, Calígula realmente puede ser criticado con rigor histórico por su desastrosa política económica, sin entrar en el mito de su persona. Cayo fue realmente un emperador despreocupado; los 2,7 millones de sestercios ahorrados por Tiberio se agotaron en poco tiempo debido a los espectáculos, obras públicas y donativos que el emperador ofrecía al pueblo; además del despilfarro que supusieron algunas de sus obras monumentales, como los dos barcos de recreo que construyó en el lago de Nemi, al sur de Roma. En esta misma línea, debido a la falta de liquidez del Estado, el emperador subió los impuestos y creó nuevas tasas, entre ellas, sobre la prostitución.

En cuanto a la política exterior en Oriente, Calígula, inmerso en su ideal despótico oriental, quiso integrar los territorios conquistados en época de Tiberio como reinos vasallos a la manera helenística; política igualmente desastrosa porque estos territorios acabarían perdiéndose.

Por supuesto, este planteamiento de monarquía y su comportamiento inusual le granjearía una gran oposición, que acabaría por materializar una conjura que lo llevaría a la muerte el 24 de enero del 41 d.C. A su muerte, Calígula fue condenado a la damnatio memoria, ‹‹la condena de la memoria››, borrando su recuerdo para siempre.

Asesinato de Calígula y proclamación de Claudio como emperador. Sir Lawrence Alma-Tadema, Walter Arts Gallery, Baltimore.

Asesinato de Calígula y proclamación de Claudio como emperador. Sir Lawrence Alma-Tadema, Walter Arts Gallery, Baltimore. Fuente.

Calígula realmente marcó una ruptura radical con los principados de Tiberio y, por supuesto, de Augusto; pero quizá las críticas a su persona deberían dirigirse más a su despreocupación en el gobierno que a las anécdotas transmitidas por los autores clásicos, que no hacen más que aumentar esa leyenda negra, exagerada y deformada con el tiempo y que tiene un sólo propósito: tachar a Calígula de ‹‹emperador loco››. El debate historiográfico sobre la cuestión de la locura o la enfermedad de Calígula sigue abierto, aunque la mayoría de los estudios se centran en aquellos aspectos de su gobierno que realmente merecen una crítica histórica, como el despilfarro económico o la desastrosa política provincial que hacen de Calígula un gobernante verdaderamente despreocupado por dirigir su vasto imperio.

Bibliografía|

CORNELIO TÁCITO, CAYO, “Anales“, Akal, 2007.

ROLDÁN, JOSÉ MANUEL, “Césares“, Madrid: La Esfera de los Libros, 2008.

ROLDÁN, JOSÉ MANUEL; BLÁZQUEZ, JOSÉ MARÍA; CASTILLO, ARCADIO, “Historia de Roma. Tomo II. El imperio romano“, Madrid: Cátedra, 2007.

SUETONIO TRANQUILO, CAYO, “Vida de los Doce Césares“, Cátedra, 2004.

WINTERLING, ALOYS, “Calígula“, Barcelona: Herder, 2006.

Redactor: Sara Muñoz Muñoz

Licenciada en Historia en la Universidad de Sevilla y Máster en Estudios Históricos Avanzados por el itinerario de Historia Antigua en la misma Universidad. Mi perfil académico se inclina en el estudio de la epigrafía latina en Hispania, y en la política, economía y sociedad del Imperio Romano. Apelo a la renovación de los conceptos historiográficos en las nuevas generaciones de historiadores.

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1 Comentario

  1. Yo creo que no era invención, él tenía Saturnismo, porque se conservaba el vino en ánforas recubiertas de plomo y al consumirlo se ingería también este metal pesado. O porque en Roma muchos emperadores tenian alteraciones de conducta?

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