Breve Historia de Asiria. Lo que pretenden que olvidemos

Escriben| Daniel Becerra Fernández y Diego Blancat Castilla.

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Destrucción del Museo Arqueológico de Mosul. Fuente.

Días atrás despertábamos con una noticia a la que aquellos que amamos las ciencias humanísticas no terminamos de acostumbrarnos. En esta ocasión, el libro de historia reciente sobre Oriente Próximo escribía una nueva página negra centrada en la destrucción de bienes patrimoniales de un valor incalculable de manos del tan desgraciadamente famoso «Estado Islámico». La que otrora fuese una de las cunas de la civilización se ha convertido en un lugar de muerte acuciado por las continuas guerras que ahora centran sus miras en borrar las señas de un pasado de vital importancia en la historia de la humanidad. Resulta cuanto menos curioso que aquellos que pretenden levantar un nuevo Estado destruyan los cimientos de su historia amparados en el factor religioso. Son hechos que se han repetido a lo largo de la historia de la mano de diferentes culturas y religiones, dejando entrever quizás que para construir algo nuevo hay que acabar con lo pasado… Que actos de esta clase se perpetren en pleno siglo XXI nos viene a demostrar que la barbarie no entiende de tiempos, al igual que no distingue entre religiones, culturas o países. Con este monográfico esperamos que el lector conozca brevemente algunos de los aspectos más relevantes de Asiria, un gran Estado del segundo y primer milenio antes de Cristo que para muchos pasa desapercibido.

Asiria fue uno de los grandes imperios del Oriente Próximo situado en la alta Mesopotamia. La historia de Asiria se suele dividir en tres grandes periodos de auge interrumpidos por periodos de sometimiento a potencias vecinas. Estos periodos en los que se divide la historia asiria son el Periodo Paleoasirio (XX a.C. – XVIII a.C.), el Reino Medio Asirio (XV a.C. – XII a.C.) y el Imperio Neoasirio (X a.C. – VIII a.C.). El término Assur aparece en las fuentes para referirse tanto al país (Asiria), a la capital del Estado (la ciudad de Asur) y para nombrar al dios principal del Estado. Asiria fue la denominación griega que le dieron al Estado de Asur. Mencionar que las ciudades más importantes de este país fueron Nínive al norte y Assur al sur (LIVERANI 1995: 286) y que el núcleo original asirio limitaba al norte con los montes Tauro, al sur con la baja Mesopotamia dominada generalmente por el Estado babilónico, al este con la meseta de Irán y al oeste con la franja Sirio-Palestina.

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Ilustración de Raúl Canales (cc).

Periodo Paleoasirio (XX a.C. – XVIII a.C.)

La alta Mesopotamia estuvo controlada por los acadios y por los neosumerios antes del surgimiento del Estado asirio. Asiria tuvo un desarrollo urbano tardío respecto a otras zonas del Próximo Oriente Asiático, pero una vez que se desarrolló el urbanismo en la región durante el Periodo Paleoasirio tuvo un gran desarrollo comercial por su ubicación geográfica como punto intermedio entre Asia Menor, la baja Mesopotamia y la meseta iraní.

La población del país en este periodo está conformada por hurritas (no semitas), acadios y amorreos (ambos semitas). Los asirios se consideraban herederos  de Sumer y Acad y la lengua más utilizada en el Estado asirio fue el paleobabilónico. El clima en Asiria era muy duro, con inviernos extremadamente fríos, y existían grandes bosques y pastos para la ganadería, principalmente ovina. Las fuentes documentales para este periodo de la historia de Asiria provienen principalmente de los archivos de Kanish y de Mari. Según diversos textos neoasirios se constata que los primeros reyes asirios vivieron en tiendas, lo que nos demuestra que no eran propiamente reyes de un Estado, sino jefes tribales amorreos. El rey paleoasirio más conocido fue el amorreo Shamshi-Adad (1813 a.C. - 1781 a. C., contemporáneo de Hamurabi) , que derrocó a su hermano, realizó expediciones hacia el Líbano y conquistó Mari (KUHRT 2000: 109). Este rey copió la forma de actuar de los soberanos bajomesopotámicos y se tituló Rey de Assur, Rey de Akad, Rey Fuerte y Rey del Universo (Shark). Este rey asirio aparece mencionado como un buen rey que supo unir a las distintas etnias del Estado e introdujo en Asiria el concepto de «Imperio Universal», característico de la monarquía asiria. A su muerte muchas de las conquistas se perdieron, y poco después el Estado cae en manos de Babilonia.

El comercio es una de las principales actividades económicas de estos momentos, con unas relaciones fluidas entre Assur y Anatolia gracias a los karum, barrios extramuros de asirios en ciudades extranjeras. También apoyaban el comercio asirio los wabartum, puntos intermedios distribuidos por Asia Menor cuya funció, era la de proteger a los comerciantes. Asiria importaba de Anatolia principalmente oro y plata, y a su vez exportaba estaño y tejidos. El comercio asirio decayó cuando las ciudades microasiáticas comenzaron a luchar unas con otras.  El sistema económico asirio es premonetal y se usa la plata para los intercambios que en muchas ocasiones se atesoró.

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Esquema de Comercio paleoasirio
(LIVERANI 1995: 289)

El sistema político paleoasirio se caracterizó por tener una asamblea (puhrum) en donde se reunían los notables del país con competencias judiciales y legislativas, un rey en un principio con poco poder que tras caer el comercio se hace autocrático, y por un funcionario epónimo (el limun) que le daba nombre al año y era elegido por sorteo entre las familias más importantes y se encargaba del comercio (LIVERANI 1995: 288).

 

Reino Medio Asirio (1400 a.C. – 1100 a.C.)

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Mapa de Oriente Próximo (c. 1400 a.C.). Fuente.

Entre el Periodo Paleoasirio y el Reino Medio asirio hay unos 400 años en los que Asiria desapareció del primer plano del escenario político del Oriente Próximo. Uno de los monarcas más relevantes de este periodo fue Salmanasar I (1275 a.C. – 1245 a.C.), que conquistó el reino de Mitanni y construyó grandes palacios por todo su territorio. La población hurrita de Mitanni fue sustituida por población asiria, un fenómeno, el de la deportación, muy utilizado por los asirios. También se enfrentó a los hititas, venciéndolos. Tukulti-Niurta I (1245 a.C. – 1208 a.C.) mejoró la administración y el ejército y aumentó los dominios de su reino. Tuvo que enfrentarse a los pueblos nómadas de sus fronteras y a los hititas, aunque no con gran violenci por el poder militar de ambas potencias. Este rey conquistó Babilonia, reservándose para sí el título de Rey de Sumer y Akkad, y creó una nueva capital Kar-Tukulti-Niurta frente a Assur (LIVERANI 1995: 459). Este monarca fue asesinado en una conjura palaciega, y a su muerte Babilonia se libró del dominio de Asiria. Tras su muerte hay un periodo de decadencia en el Estado hasta la llegada al trono de Tiglapileser I (1114 a.C. – 1075 a.C.), que aparece en las fuentes vengándose de los enemigos del Estado y elegido por la divinidad. Durante su reinado se fueron infiltrando en Asiria y en la baja Mesopotamia la población aramea que fue distorsionando la estructura económica.

En este momento el rey es la pieza fundamental del estado y de un carácter autoritario. Es un juez supremo y un elegido por la divinidad Assur. La clase social más alta en estos momentos es la terrateniente que sustituye en cierta medida a la elite comercial paleoasiria.  La gran mayoría de la población vivía en una situación precaria y servil, obligada a participar en el ejército. Las diversas ciudades del estado tenían autonomía con consejos encargados de la recaudación de impuestos. Es destacable mencionar que la mujer tenía que ir con velo para no ser consideradas prostitutas y las leyes eran muy duras con muchos delitos con pena de muerte o de mutilación.  Los nuevos territorios sometidos no eran incorporados al estado asirio pero si se imponían deportaciones, vasallajes, tributos, etc.

En estos momentos ya no importa tanto el carácter individual o las figuras heroicas, y sí el conjunto de la comunidad. El modelo de las ciudades asirias fue exportado a otros territorios.  En  el período que va entre el 1100 a.C.  al siglo X a.C. se produce una periodo de inestabilidad debido a la previa llegada de poblaciones arameas a Asiria durante el Reino Medio Asirio y la posteriormente invasión de los Pueblos del Mar que distorsionaron las estructuras económicas de todo Oriente Próximo. Ya  en el siglo X a.C. los asirios volvieron a constituirse como gran potencia de la región.

Imperio Neoasirio (X a.C. – VIII a.C.)

Para este periodo las fuentes principales son los restos arqueológicos, las fuentes documentales asirias y el Antiguo Testamento. Gracias a éstas constatamos que hay un comercio importante de Asiria con Frigia, el Norte de Siria, Lidia y Urartu.

Este periodo a su vez puede dividirse en dos partes, una primera fase (el X a.C. a la mitad del silo VIII a.C.) caracterizado por la progresiva recuperación de los territorios que habían pertenecido al Reino Medio Asirio y una segunda fase (segunda mitad del VIII a.C. al siglo VII a.C.) en la que destaca la gran expansión asiria hasta el Golfo Pérsico y Anatolia. Existen varios reyes destacados de este periodo uno de ellos fue Tiglatpileser III (746 a.C. – 727 a.C.) que intento solucionar el problema que suponían Urartu y Babilonia para la seguridad del estado. Este rey buscó aumentar los dominios y la influencia del reino, y dejo de colocar reyes vasallos en los territorios que conquistaba pasando a anexionárselos, algo que es innovador respecto a la política exterior precedente. Las deportaciones y las repoblaciones fueron constantes en este reinado. En este momento se intenta acabar con las identidades de los nuevos dominios incorporados al estado y se eliminó el privilegio que tenía la ciudad de Assur de no pagar impuestos.

Con Sargón II (721 a.C. – 705 a.C.) se ve una involución en algunas tendencias impuestas por Tiglatpileser III, como fue la eliminación de los privilegios a la ciudad de Assur, e intentó ser muy conciliador (LIVERANI 1995: 618). Este monarca creo una nueva capital para Asiria, Dur Sharrukin, tristemente conocida en nuestros días por la destrucción de sus restos materiales por parte del ISIS. Seguramente usurpó el trono a Salmanasar V y realizó campañas militares en las que conquistó Israel y llegó hasta Chipre y Egipto.

El rey Senaquerib (705 a.C. – 681 a.C.) es conocido por enfrentarse al reino de Judá y asediar Jerusalén, la cual se salva por el pago de un tributo. Conquistó Babilonia que tuvo como consecuencia la deportación de su población y el saqueo de las obras de arte. Hay que tener en cuenta que este hecho se enmarca en la rivalidad tradicional entre ambas potencia y a que el hijo del rey había sido asesinado por babilonios y elamitas, por lo que los asirios quemaron los restos de la ciudad e inundaron el terreno.

Con Asarhadon (681 a.C. – 668 a.C.) Asiria ataca Egipto, Urartu y el Elam; y su hijo Assurbanipal (668 a. C. – c. 627 a. C) estableció la capital en Nínive desde la cual se organizó una incursión contra los egipcios que resultó ser un fracaso, no así su campaña contra los fenicios de Arado y Tiro (G. WAGNER 1999: 248). En el reinado de Sinsharishkum (620 a.C. – 612 a.C.) se produjo el fin definitivo del estado asirio, ya que medos y neobabilonios conquistaron el imperio asirio muy debilitado tras los enfrentamientos con las tribus iranias.

Podemos afirmar que en la primera fase del Imperio Nuevo Asirio existía un núcleo asirio y una serie de estados vasallos sometidos, mientras que en la segunda fase las conquistas son incorporadas al imperio pasando a ser provincias asirias (LIVERANI 1995: 614), siendo las provincias mesopotámicas las más prestigiosas. Se sabe de la existencia de estados «tapón» entre vecinos para evitar enfrentamientos gracias a que se han conservado cartas neoasirias como las de «Urzana de Musasir, estado «tapón» entre Urartu y Asiria». La expansión asiria fue llevada a cabo por un ejército muy numeroso y con gran variedad de armas. En estos momentos el rey tenía un gran poder y era aconsejado por un consejo de cinco miembros. El monarca asirio se tituló como «Rey de las cuatro partes del Mundo».

El ejército en este periodo es fundamental para comprender el poder territorial de Asiria. Una faceta muy conocida del ejército asirio es la crueldad y el miedo que causaba en las poblaciones a las que llegaban, lo que hacía que muchas personas huyeran antes de que llegaran los soldados. Las ciudades en muchas ocasiones eran saqueadas y luego arrasadas. Las deportaciones y la supresión de las identidades locales y regionales fueron una constante de este periodo.

Conclusiones

Como principales conclusiones del artículo podemos ver la evolución económica de Asiria de una economía fuertemente comercial, a una economía plenamente agrícola y ganadera. La evolución de la figura del monarca  que fue derivando en un rey absoluto y con pretensiones de universalidad, y también la forma de actuar de este pueblo guerrero con las poblaciones sometidas, pasando de un primer momento caracterizado por imponer el vasallaje a los sometidos, a pasar a anexionarse las nuevas conquistas debido a la inestabilidad previa del sistema. También es destacable mencionar el fenómeno característico de las deportaciones y el intento asirio de eliminar las distintas identidades de los pueblos sometidos (algo que para nosotros en el siglo XXI no nos es extraño) hechos que cambiaron con la llegada de los persas que mantuvieron la singularidad cultural, entre ellas la singularidad asiria,  pero siempre bajo el domino del Gran Rey Pesa.

Con este breve recorrido por la historia de Asiria pretendemos que el lector sea capaz de admirar y valorar lo que supuso la presencia asiria en el Oriente Próximo y sea consciente de los graves hechos que se están sucediendo en la actualidad, por el interés de fanáticos en destruir los restos de poblaciones anteriores y sin las cuales no se comprenden muchos de los rasgos culturales del mundo árabe e islámico. De igual modo debemos reflexionar sobre la necesidad de que organizaciones internacionales tutelen el patrimonio en países que atraviesen situaciones de inestabilidad, como es el caso que nos ocupa, evitando así actos de destrucción o expolio. El proteger o incluso llegar a transportar piezas museísticas a otros países que garanticen su seguridad permitiría tanto el disfrute de los mismos como su posterior retorno una vez solventada la situación crítica, disminuyendo así el riesgo de daños y pérdidas irreparables.

 

Bibliografía|

CARTAS NEOASIRIAS: Urzana de Musasir, estado «tapón» entre Urartu y Asiria.

G. WAGNER, C:”Historia del cercano Oriente” Salamanca. Universidad de Salamanca. 1999.

KUHRT, A. “El Oriente Próximo en la Antigüedad”. Barcelona. Crítica.  2000.

LIVERANI, M. “El Antiguo Oriente”. Barcelona. Crítica. 1995.

SANMARTÍN, J. y SERRANO, J.M.: “Historia del Póximo Oriente Asiático. Mesopotamia y Egipto”. Tres Cantos (Madrid). Akal. 2008

Redactor: Témpora Mágazine

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3 Comments

  1. ¡¡Excelente reseña histórica.!!! de sumo interés,de primera línea histórica,para ser tratado como estudio obligado en las escuelas secundaria.La carencia,desde hace muchos años,de reseñas de éste tipo,han hecho,de muchas generaciones,un total fracaso en sus conocimientos,y por consiguiente,desempeño en la sociedad y actitudes laborales…cada vez,más ignorancia y oprobio… ¡¡Felicito a los responsable de éste blog!!!

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  2. Muchas gracias por los comentarios y felicitaciones. Espero que sigan disfrutando de los artículos que vayamos sacando en la revista. Un saludo.

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  1. De Sargón de Akkad al inicio del Renacimiento Sumerio - temporamagazine.com - […] mesopotámicos, no sólo de los sucesivos imperios babilónicos, sino también para otros como los asirios. La lengua acadia (de carácter …

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