William Shakespeare: una vida, una obra, un legado

En un año como este 2016, en el que se han producido infinidad de homenajes y se ha escrito tanto sobre Shakespeare, la propuesta de realizar aquí una reseña biográfica de tan singular autor puede resultar redundante; sin embargo, no por ello es menos interesante el hecho de imbuirse en la  siempre interesante vida del afamado autor, de la que, por cierto, todavía desconocemos mucho. Quizás lo primero que debemos reseñar sobre tan conocido personaje no es su fecha o lugar de nacimiento, sino el hecho de que su figura no despertó siempre el mismo interés, y que su reconocimiento como artista es mucho más reciente de lo que en un primer momento podríamos considerar. Se sabe que el primer documento firmado por el dramaturgo que se conoció, su testamento, no se recuperó hasta 1737, más de cien años después de su muerte. Este hecho nos indica que el interés por la vida del autor no debió ser excesivo hasta estas fechas, en contraste con la imagen que se ha ofrecido de Shakespeare como un artista siempre reconocido, admirado e imitado. Sin embargo, este curioso hecho no ha evitado que la trascendencia del autor británico para la historia de la literatura y del arte en general haya sido enorme. En relación a ello, cabe destacar la reflexión que el prestigioso profesor Harold Bloom, especialista en la figura del autor más universal, realizaba en una de sus obras sobre Shakespeare:

“¿Podemos concebirnos a nosotros mismos sin Shakespeare?Cuando digo nosotros mismos no me refiero solo a los actores, directores, profesores, críticos, sino también a usted y a todos los que usted conozca. Nuestra educación, en el mundo de habla inglesa, pero también en muchas naciones, ha sido Shakesperiana.”

Sin embargo, la importancia de Shakespeare y de su obra la para la historia solo se explica si tenemos en cuenta cuáles fueron sus experiencias vitales. Es por ello que en el presente artículo realizaremos un breve pero intenso viaje por los avatares biográficos de uno de los autores más influyente de todos los tiempos.

Los inicios de un literato. Primeros años

Grabado de William Shakespeare

Grabado de William Shakespeare. Fuente

William Shakespeare nació en la localidad británica de Stratford-Upon-Avon, situada al sur de Inglaterra, en 1564 en el seno de una familia acomodada. Los padres del pequeño William, John Shakespeare y Mary Arden, no eran personas especialmente formadas en el mundo de las artes escénicas y la literatura, pero siempre quisieron procurarle una buena educación a su hijo. Quizás por esa razón, el joven Shakespeare fue enviado a la New King´s School, donde aprendió gramática y se familiarizó intensamente con el uso del lenguaje. El padre de William, John, era un hombre muy aficionado al teatro, y de hecho se dedicaba a promocionar las obras que tenían lugar en la localidad en la que vivía. En 1569 incluso llegó a recibir a varios actores en su casa, lo que supuso la primera toma de contacto de su hijo de entonces solo cinco años  de edad con el mundo de la interpretación. John Shakespeare era además una persona con recursos, ya que estaba casado con la hija de un rico empresario lanero, e incluso llegó a ser concejal en el Ayuntamiento de Stratford. Todo ello sin duda hizo posible que su hijo estudiara y que entrara en contacto con el mundo de la cultura.

William creció pues en un ambiente en el que la cultura y los estudios tenían un valor más allá del aprendizaje de los rudimentos del lenguaje. Ahora bien, no hay que olvidar que ello seguramente estaba dado por el nivel económico de la familia, que como hemos visto era elevado. Sea como fuere, el joven Shakespeare encontró sin duda circunstancias favorables al desarrollo de sus capacidades e inquietudes intelectuales. Todo iba bien para la familia del escritor: su padre tenía cada vez más poder e influencia en Stratrford, su negocio de venta de guantes y otros productos iba viento en popa y los beneficios eran cada vez mayores. Por su parte, el joven William se formaba en la Escuela Secundaria de Stratford, donde pudo ampliar su formación.

Etapa como dramaturgo en Londres

A pesar de la buena coyuntura económica de los años sesenta, las cosas no fueron tan bien para los Shakespeare en la década siguiente. A los años de bonanza en la familia sucedieron otros de evidente escasez y penurias. Sabemos que en 1578 John tuvo que vender varias de sus propiedades a consecuencia de sus estrecheces económicas, y que tuvieron como consecuencia la retirada de William de la Escuela Secundaria y la cancelación de su previsto ingreso en la Universidad de Oxford. Parece que el origen de esta mala situación estuvo en la bancarrota de los negocios de John a consecuencia de las crisis económicas que azotaron Inglaterra sobre todo en la década de los noventa, y que le dejaron en 1591 en la más absoluta ruina.

A pesar de la mala situación económica de sus padres, no todo eran malas noticias para el joven William. En 1582, cuando contaba 18 años de edad, el joven contrajo matrimonio con la que sería su primera y única esposa: Anne Heathaway. Entre 1586/87, unos cuatro o cinco años después de contraer matrimonio con Anne, Shakespeare abandonó definitivamente Stratford y puso rumbo a Londres. Sin duda, un hecho que debió marcar al autor -y convencerle para abandonar Stratford-, fue la persecución que la Monarquía llevó a cabo contra la familia de su madre y que comenzó en 1583, cuando un joven partidario de restaurar el catolicismo en Inglaterra intentó asesinar a la reina Isabel I. El fallido magnicidio tuvo como consecuencia la persecución de todas las personas “sospechosas” de practicar el catolicismo, entre las que estaba la rica familia de la madre de William. Incluso Shakespeare se vio envuelto en la situación y estuvo a punto de ser investigado, ya que parece que efectivamente profesaba el rito católico. Finalmente el asunto no tuvo mayores consecuencias para el escritor.

Pero el universo que rodeaba a William era enorme, y pese a todo estaba lleno de posibilidades para el joven autor. Londres no solo era la sede de la Corte, sino también una urbe llena de gente y energía. No era extraño que fuera precisamente allí donde el dramaturgo buscara una oportunidad para dar un salto profesional. También la capital londinense era una ciudad fría, dura, en la que las multitudes se amontonaban, el ruido no cesaba y los comerciantes y buhoneros se contaban por cientos. La ciudad además era rica en tradición teatral, por lo que la idoneidad de este destino para Shakespeare estaba fuera de toda duda.

Grabado que refleja la ciudad de Londres en el siglo XVI

Grabado que refleja la ciudad de Londres en el siglo XVI. Fuente

El periodo que va desde 1585 hasta 1592 ha sido denominado “los años perdidos” por los biógrafos de Shakespeare, ya que en estos momentos las referencias al autor no están claras, y no se sabe mucho de él, excepto que residió en la capital londinense desde 1587 al menos. Durante estos años algunos autores han afirmado que Shakespeare se unió a una compañía de teatro ambulante en calidad de actor, pero no se sabe mucho más de la vida del autor entre los veinte y veintiocho años de edad. A pesar de todo ello, debemos decir que lo que sí parece claro es que el todavía joven Shakespeare se inició en el mundo del teatro, tal y como afirma Schoenbaum, “como empleado, y no como accionista.”

En 1591, a los veintisiete años de edad, William Shakespeare era ya todo un personaje en la Inglaterra de su tiempo. Fue entonces cuando la calidad y el éxito de sus obras le reportaron cuantiosos beneficios. En 1593 su éxito y popularidad se incrementaron con obras como el poema Venus y Adonis, que le granjearon fama y prestigio entre las altas esferas de Londres. Todo ello le permitió convertirse en copropietario de la compañía de teatro New Chamberlain´s Men, e incluso enviar dinero no solo a su esposa e hijos, sino también a su padre para ayudarle con sus numerosos problemas económicos. Por si todo ello fuera poco, en los años siguientes, el dramaturgo más universal concluyó muchas de sus obras más conocidas, y que permanecen aún hoy en la memoria colectiva, como son La violación de Lucrecia (1593-94), Romeo y Julieta (1595-1596), Sueño de una noche de verano (1595-96), El mercader de Venecia (1596-97), Enrique V (1599), y Julio César (1599), entre otras muchas obras. Fue esta la época de la consolidación del autor y de su conversión en el importante escritor que conocemos hoy.

Consolidación como artista y final de su vida (1600-1616)

La etapa final de la vida de Shakespeare, que se adentra ya en los años iniciales del siglo XVII, fue también de una importante actividad literaria. A pesar de ser un afamado escritor de obras de teatro, el ya veterano autor no dejó de producir y fue en este periodo cuando culminó algunos de sus trabajos más notables, como Hamlet (1600-01), El Rey Lear (1605), o Macbeth (1606), entre otras obras menos conocidas. Probablemente cansado de tan intensa actividad literaria, Shakespeare se retiró a su Stratford natal en 1611, cuando contaba 47 años de edad. Allí pasó los últimos años de su vida, inmerso en pleitos por diferentes propiedades, y administrando sus bienes -hay que recordar que por estas fechas el autor era ya un hombre acaudalado, que disponía de importantes sumas de dinero y un rico patrimonio-. En 1616, la Parca tomó la caprichosa decisión de llevarse tanto al dramaturgo inglés como a Miguel de Cervantes, privando al mundo de dos talentos irrepetibles, y concluyendo así las peripecias vitales de ambos genios. 

La obra tras el hombre

William Shakespeare no solo ha pasado a la historia por su obra literaria, sino que también ha tenido mucho que ver en su fama la temática de las mismas. El autor de Stratford es, sin duda, uno de los que más importancia ha dado en su creación literaria a los contenidos de temática histórica. No hay más que enumerar la gran cantidad de obras que tienen como trasfondo episodios o personajes de la Historia Universal: Enrique VI (1589-91), Ricardo III (1592-93), Ricardo II (1595), Enrique IV (1596-98), Enrique V (1599), Julio César (1599), Antonio y Cleopatra (1606)… la lista es muy extensa. Como vemos, además, las obras de Shakespeare se centran sobre todo en grandes personalidades, lo que sin duda debió hacerlas más atractivas al público de su tiempo.

Pero no solo de historia nos quiso hablar el dramaturgo británico. En su extensísima obra destacan títulos que recogen reflexiones sobre sentimientos como el amor, la traición y la envidia. Buen ejemplo de ello son creaciones como Romeo y Julieta (1595-96), Sueño de una noche de verano (1595-96), o Hamlet (1600-01). En este sentido, la obra de Shakespeare es tremendamente polifacética y abarca gran diversidad de temas. A todo ello hay que sumar el tratamiento que realiza de aspectos tan dispares como la política, las relaciones humanas, y toda suerte de temas que fue capaz de analizar en su extensa carrera. Como es lógico, todos estos aspectos ponen de manifiesto la gran capacidad creativa que tenía el inglés, y que le han hecho valedor de fama y reconocimiento mundiales.

Bibliografía |

ACKROYD, P., “Shakespeare: La biografía”, Barcelona: Edhasa, 2008.

BLOOM, H., “Shakespeare: La invención de lo humano”, Barcelona: Anagrama, 2002.

GREENBLATT, S., “El espejo de un hombre: Vida, obra y época de William Shakespeare”, Barcelona: Debolsillo, 2016.

SAPHIRO, J., “Shakespeare: Una vida y una obra controvertidas”, Madrid: Gredos, 2012.

SCHOENBAUM, S., “William Shakespeare: Una biografía documentada”, Barcelona: Argos Vergara, 1985.

Redactor: Rafael Duro Garrido

Graduado en Historia y Máster en Estudios Históricos Avanzados, itinerario de Historia Moderna, pero sobre todo apasionado de la Historia, el saber y el conocimiento en sentido amplio. Editor de la sección Historia Moderna de Témpora Magazine. Para contactar conmigo, estoy en Facebook y Twitter.

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