Usos y abusos de la Historia del Islam: ISIS (II)

‹‹La palabra yihad significa “esfuerzo”. Para algunos autores el término tiene un componente moral marcada, el verdadero esfuerzo, el “yihad mayor”, sería el “yihad de las almas”, que se opone al “yihad menor”, esto es, al que se ha dado en llamar guerra santa, en realidad al-yihad fi sabili-llah, el esfuerzo en la vía de Dios, o sea, la “guerra legal” prescrita por la ley. Jurídicamente, según la doctrina clásica y en la tradición histórica, el yihad consiste en la acción armada con vistas a la expansión del islam y, eventualmente,  a su defensa›› (Maillo Salgado, F, 2003: 111)

Conociendo el origen histórico del concepto yihad y las primeras apreciaciones sobre este podemos contemplar dos serias infracciones en el uso práctico que los grupos fundamentalistas y radicales wahabíes como ISIS realizan. La primera infracción es, por supuesto, atacar a otros musulmanes. Nunca debemos perder de vista que son las poblaciones musulmanas cercanas a estos grupos quienes más sufren su violencia. La segunda es la propia esencia del concepto yihad, esfuerzo. Esfuerzo por convertirse en un mejor musulmán, en un mejor creyente y en un mejor seguidor de las palabras de Mahoma, así establecido desde el primer cuerpo jurídico que se ocupó del concepto, desarrollada por Sufyan al Thawri en 715, el primer jurista que elaboró una doctrina acerca del concepto, fundamentándose en la necesidad de expandir la fe por el resto de los territorios (Melo, 2003: 65). Por supuesto, dentro de su retorcida visión del Islam es esto justamente lo que realizan, como ya indicamos en el primer artículo del reportaje, sin embargo, mediante el uso de la violencia extrema y la propaganda no hacen más que alejarse de estas palabras y mensaje.

De hecho, Felipe Maíllo, en su sensacional artículo ‹‹Yihad. Teoría jurídica y praxis en el mundo actual›› comenta que ‹‹el yihad (…) es la única forma de guerra legal, ya que el verdadero islam no puede ser sino una comunidad unida bajo una autoridad única. Por tanto las guerras intestinas entre los musulmanes están prohibidas y son por completo ilegales. (Recuérdese que la guerra de Irán – Irak (1980 – 1988) se evitó hablar de yihad entre los contendientes) ›› (Maillo Salgado, F, 2003: 112). En este caso, podemos apreciar perfectamente porque grupos como ISIS sÍ enarbolan la bandera del yihad porque, como expresamos en el texto anterior, se han arropado con toda la legitimidad posible y han intentado justificarse como la única voz válida dentro del Islam, declarando a todas las demás impías, y por tanto, alejadas del Islam, lo que les confiere legitimización para poder atacarles. En definitiva, que grupos como ISIS enarbolen el concepto de yihad les confiere, teóricamente y de nuevo según su propia visión del Islam, un casus belli necesario para poder expandirse territorialmente.

"El guardia nubio de palacio", detalle de la obra de Ludwig Deutsch

“El guardia nubio de palacio”, detalle de la obra de Ludwig Deutsch. Fuente.

Claro que la declaración de guerra a grupos musulmanes por parte de correligionarios, como todos podemos conocer, no es un invento actual, sino que ya se dio en los primeros tiempos del Islam, durante la batalla de Siffin (657), momento en el cual se dividieron los dos grandes grupos musulmanes, suníes y chiíes. De hecho, justo después de estas batallas los teóricos del Islam consideraron lícito declarar yihad a grupos infieles o rebeldes, punto de especial importancia para comprender la relación intrínseca entre la religión y la política dentro del Islam que ha llegado hasta nuestros días, como ejemplifican las palabras de un talibán iraní en uno de los libros del premio Nobel de literatura Naipaul, ‹‹Al límite de la fe››:

‹‹Son los que dictan las normas. Si niegas las normas, niegas a los que dictan las normas. Si rechazas al que dicta las normas, rechazas al dirigente, y si te enfrentas al dirigente estás contra el santo profeta. Si te enfrentas al santo profeta, te enfrentas al libro sagrado, y el libro sagrado viene de Dios. Si alguien va en contra de Dios, hay que matarlo, pero ¿quién lo mata? El que dicta las leyes, no Dios›› (Naipaul, V. S, 2002, 321)

Recapitulando lo expuesto hasta ahora, el yihad nace como concepto espiritual, desarrollado de manera extensa por los sufíes, aunque no llegó a calar entre la sociedad, y se consolida como concepto moral, como ideal elevado de esfuerzo personal en convertirse en mejor musulmán. Pronto aparece otra “yihad menor” que pregona la expansión de la fe a través de las armas a pueblos no correligionarios, a excepción de las demás religiones del libro, quienes serán obligadas a pagar un impuesto, yaiza, o convertirse. Sin embargo, pronto, y ante las disensiones internas del propio Estado Islámico primitivo, la yihad comienza a aplicarse a los propios musulmanes que no siguen la línea ortodoxa que pregona el poder central y a quienes se oponen a estos frontalmente. Sin embargo, para poder aplicar la yihad es necesario que la predique un poder central que reúna bajo su mando a todos los musulmanes, es el único elemento que otorga legitimidad al conflicto, por tanto, quien predique la yihad debe reunir bajo su mando a todos los musulmanes fieles. Dentro de este esquema entendemos la lógica de ISIS al pregonar la yihad contra todos aquellos que no profesen su misma interpretación radical y extremista del Islam y contra todos aquellos que se opongan a su poder político, porque estas dos ideas se desprenden del concepto medieval de yihad. No podemos olvidar que:

‹‹ El objetivo del Estado en el islam es en teoría cumplir la voluntad de Dios y sustituir todos los poderes temporales a su autoridad. La finalidad del Estado Islámico es establecer y difundir la verdadera religión entre los pueblos – lo cual es, a su vez el cometido principal del califato – mientras que el del estado moderno es el interés general. De ahí que a las guerras entre los propios creyentes se les califique de qital o muqatala, lucha o guerra, y no de yihad›› (Maillo Salgado, F, 2003: 112)

En esta última cita se encuentra la principal diferencia entre el concepto de yihad utilizado por los países musulmanes a lo largo de su historia y la utilizada por los grupos fundamentalistas como al-Qaeda o ISIS, por citar los dos más conocidos. Para este tipo de grupos no existe la guerra laica o guerra nacional, porque ellos no tienen nación, no tienen estado ni lo buscan, lo que ellos buscan es la instauración o reinstauración del Califato Islámico original, una fe liderada por un poder. Y porque persiguen este objetivo por encima del resto de todas las guerras o esfuerzos bélicos que emprenda estarán guiados por el principio de la yihad y nunca por otros principios que puedan llevar a un pueblo a las armas.

Hasta aquí hemos desarrollado el concepto clásico de yihad expresado en los albores de la historia del Islam, sin embargo, durante los años sesenta el ideólogo Sayyid Qutb, perteneciente a los Hermanos Musulmanes y a quien se considera refundador de estos en sus aspectos más violentos y por lo que fue ejecutado bajo el régimen de Nasser entre otras cuestiones, reformuló el concepto de yihad, en completo desuso por los países islámicos y con esta nueva formulación ejerció una importantísima influencia en los movimientos considerados “yihadistas” por los medios en la actualidad. Para esta reformulación se basó en los escritos de Ibn Taimiyya, pensador del siglo XII, para quien ‹‹no hay escala de grises. O se impone la Sharia o se emprende el yihad para conquistar a los in eles que no se rinden ante la expansión universal de esta teocracia islámica›› (Von Chrismar Medina, María Pía, 2007: 8).

"Conciábulo durante la noche" (1924), de Etienne Dinet

“Conciábulo durante la noche” (1924), de Etienne Dinet. Fuente.

‹‹La idea central de Qutb, que aduce como ejemplo el periodo de 13 años en La Meca de los primeros creyentes, consiste en imaginar una minoría sincera y activa que, actuando como fermento ‘revolucionario’, fuese capaz de levantar a la sociedad egipcia entera al cabo de unos 15 años›› (Balta, 1994: 166).

Idea que estamos presenciando todos los días en televisión donde un grupo minoritario de población, ISIS, intenta imponer una forma de vida a una mayoría de la población, la sociedad musulmana, en un afanoso intento de revolución desde la cúspide auspiciado por la idea central de yihad para, una vez dominados todos los territorios, formar un Estado Islámico donde solo haya un poder central y una religión, la suya.

‹‹La importancia de Sayyid Qutb no reside tanto en la originalidad de sus conceptos como en la capacidad para refundir los argumentos tradicionales en un lenguaje de apariencia novedosa y para tejer el entramado argumental integrista en torno a unos ejes bien definidos, a partir de los cuales resulta más fácil elaborar consignas para la acción›› (Elorza, 2002: 212)

De esta forma, los desarraigados grupos fundamentalistas que buscaban derribar a los gobiernos laicos como los baazistas o nasserianos para imponer gobiernos religiosos como los erigidos en Arabia Saudí se envolvieron dentro de la bandera del yihad para derribar a estos gobiernos y formar nuevos modos de liderar a la población basados únicamente en la sharia. Para ello recuperaron este concepto y lo unieron a nuevos métodos que serían desarrollados de manera exponencial por los muyahidines, “luchadores de la yihad”, durante la invasión soviética de Afganistán. A partir de este momento los grupos muyahidines, que no compartían origen territorial, sino únicamente la fe, fueron la principal influencia para todos los grupos que se protegieron bajo el concepto de yihad para declarar la guerra a todos aquellos que no compartían su misma interpretaciónislámica y especialmente al mundo occidental, el principal motivo cohesionador para la creación de esta identidad “yihadista”. De este modo la yihad pasó de ser, esencialmente, una guerra defensiva, a una guerra ofensiva.

Toda esta interpretación ligando el concepto medieval de yihad con la revolución desde arriba y por parte de una pequeña élite mediante una guerra ofensiva contra todos aquellos contrarios a su forma de entender el mundo no perdió nunca la historia medieval del Islam:

‹‹En cuanto al concepto de yihad, SayyidQutb lo ve como algo necesario para establecer el orden religioso (din) que involucraría la libertad de los hombres al superar la opresión que sufren tanto interna como externamente, comparándola con el estado en el que se encontraban los seguidores de Mahoma al emprender la Hégira hacia Medina›› (Elorza, 2002: 212)

"Orando al amanecer" (1964) de Rudolf Ernst. Fuente.

En definitiva, y en palabras de Sayyid Qutb, el concepto medieval de yihad como guerra justa basada en un conflicto defensivo ordenado por una autoridad central y única donde es ilegal enfrentarse a otros musulmanes fue sustituido por una guerra ofensiva ordenada por una élite que tenía como fin imponer una forma religiosa islámica a los demás correligionarios.

‹‹Las razones para el yihad descritas en los versículos antes citados [4,74; 8, 38-40; 9, 29-32] son las siguientes: instaurar la autoridad de Alá sobre la tierra; disponer los asuntos humanos de acuerdo con la verdadera guía proporcionada por Alá; abolir todas las fuerzas y los sistemas de vida satánicos; acabar con el dominio de unos hombres sobre otros, ya que todos los hombres son criaturas de Alá y nadie tiene la autoridad para convertir a otros en sus esclavos o de legislar arbitrariamente para ellos. [...] En todas las sociedades yahili modernas, el significado de la ‘moralidad’ se encuentra tan limitado que se considera más allá de su ámbito, lo que distingue al hombre del animal. En estas sociedades, no son consideradas inmorales las relaciones sexuales ilegítimas, ni siquiera la homosexualidad. El signi cado de la ética se limita a los asuntos económicos y a veces a los políticos, especialmente si afectan a los ‘intereses del gobierno’ [...]. En las sociedades yahili, las asociaciones, escritores, periodistas y editores advierten a la gente casada o sin casar que las relaciones sexuales libres no son inmorales. [...] Es malo si una mujer sigue viviendo con su esposo cuando ya no le quiere; en ese caso, es recomendable para ella encontrar otro amante. Se imprimen y circulan cientos de relatos sobre este tema. Muchas editoriales de periódico, artículos, ilustraciones y columnas de opinión serias y triviales invitan al lector a seguir este modo de vida. Desde el punto de vista del progreso ‘humano’, todas esas sociedades no son civilizadas sino atrasadas››  ‹‹Hitos del Camino››, Sayyid Qutb (Elorza, 2002)

Bibliografía|

HOURANI, Alberto. Historia de los pueblos árabes. Ariel. Barcelona. 1992.

MANZANO MORENO, Eduardo. Historia de las sociedades musulmanas en la Edad Media. Ed. Síntesis. Madrid. 2010.

MAILLO SALGADO, Felipe. “El yihad: Teoría jurídica y praxis en el mundo islámico actual”. Revista española de filosofía medieval. Nº10. 2003., pp. 111-118.

MAILLO SALGADO, Felipe. Vocabulario de Historia árabe e islámica. Ariel. Madrid. 1999

RASHID, Ahmed, Los talibán, Madrid: Península, 2014.

Redactor: Alberto Venegas Ramos

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