Un retrato de la vida municipal romana a través de «El asno de oro» de Apuleyo (I)

«Pronto comprendí claramente mi estado: no era yo un pájaro; era un asno. Trastornado por la mala jugada de Fotis, pero privado de voz y de humanas actitudes, no pude hacer otra cosa que entreabrir la boca, mirar al soslayo a mi dulce amada y dirigirle una muda súplica. Ella, al verme en tal estado, se arrancaba el pelo a puñados, desesperadamente. (…) Así, pues, moviendo lentamente la cabeza y con las orejas caídas, devoré en secreto esta afrenta; obedecí a las deplorables circunstancias en que me hallaba, y me encaminé a la cuadra a tomar sitio junto a mi leal y honrado caballo blanco.»

El asno de oro

Narrada en primera persona por el protagonista, llamado Lucio, la novela clásica El asno de oro o la metamorfosis, cuenta las catastróficas desdichas que sufre este romano en su viaje por Grecia en el siglo II d.C. En su camino a Tesalia, con el fin de resolver asuntos de familia, Lucio, interesado desde siempre por la magia, llega a Hípata, tomando hospedaje en la casa de Milón y de Pánfila, una bruja conocida en el municipio. La curiosidad de Lucio por las artes mágicas lo lleva a presenciar un día la transformación de Pánfila en macho cabrío; intrigado por este hecho sobrenatural, decide entrar al cuarto donde la hechicera guarda sus encantamientos. El joven desea transformarse en pájaro pero, por equivocación de Fótide, la criada y amante de Lucio, se ve convertido en un asno. Así comenzarán sus aventuras, pues esa misma noche unos ladrones entran en la casa de Milón y se llevan todas sus joyas, cargándolas en él, como asno, que no resolverá el problema de su transformación hasta el final de la obra, rogándole piedad a la diosa Isis en una procesión religiosa.

Lucio_numerocero580x285 (1)

Portada de “El asno de oro” de Apuleyo. Editorial Cátedra, 2006. Fuente documental.

El asno de oro es considerada una de las grandes novelas de la literatura latina y una auténtica joya de la literatura universal, siendo igualmente para los historiadores una valiosa fuente de información en lo relativo a aspectos de la vida cotidiana de algunos municipios del siglo II d.C. (pues la novela se desarrolla en este periodo) que son retratados en la obra. Como es bien sabido, el periodo de casi dos siglos y medio de paz interna desde Augusto (31 a.C.-14 d.C.) hasta la época de los Severos (193-234 d.C.) no había aportado al Imperio un fortalecimiento duradero de sus estructuras básicas. La constitución del principado de Augusto, como solución de compromiso entre lo nuevo y lo antiguo conservaba las tradicionales instituciones y formas sociales de la constitución republicana en Roma y también en todas las provincias del Imperio: magistraturas, Senado y asambleas populares. Sin embargo, después del poderoso auge tanto político como económico vivido sobre todo durante el principado de Augusto con la conquista de Egipto y durante el de Trajano con la conquista de la Dacia y la llegada de su oro a Roma, el Imperio entró en una situación de cierto quietismo, que por supuesto sería diverso en cada una de las regiones del Imperio teniendo en cuenta la magnitud de los territorios que controlaban en este periodo.

El desarrollo económico, pues, comenzó a estacionarse; la capacidad tributaria del Imperio en el siglo II d.C. difícilmente podía sostener los gastos de la administración y del costoso ejército y, lo más importante, aquellas ciudades provinciales que en tiempos prósperos se habían mantenido gracias a la munificencia/evergetismo de particulares, en estos momentos entraban en seria «decadencia». En tiempos de complicaciones económicas aquellos particulares que habían ofrecido tradicionalmente sus riquezas al mantenimiento de sus ciudades, tienden a retirar sus donaciones. Las ciudades del Imperio además no habían poseído nunca una economía productiva, por lo que el estancamiento se hizo mayor.

Dominio del Imperio Romano entre el 27 a.C. y el 476 d.C. Fuente.

Dominio del Imperio Romano entre el 27 a.C. y el 476 d.C. Fuente.

Con este contexto histórico y a través de algunos relatos de la obra, analizaremos algunos aspectos de la vida cotidiana en un municipio romano típico del siglo II d.C., teniendo en cuenta el simbolismo de las relaciones entre ciudadanos en diversos momentos. Antes de comenzar, habría que tener claro que tanto para los griegos como para los romanos la idea de ciudad los llevaba siempre a crear una conciencia colectiva de unidad, en la que los intereses particulares quedaban supeditados por los comunitarios; era entonces una empresa común donde existía un pacto de ayuda mutua. Esta conciencia los llevaba a formarse en el sentido de pertenencia, a mejorar sus condiciones de vida y así alcanzar un nivel superior de desarrollo contrapuesto a las aldeas o al campo. Tanto la polis griega como el municipio romano, de esta manera, tenían como fin la supervivencia, propia de los pueblos, y también la convivencia y el perfeccionamiento humano, un hecho que hacía que la comunidad actuara como una sola, dato reflejado en numerosas historias que relata la obra, como en el ejemplo de la llegada de Cárite y su esposo Tlépolemo, tras ser rescatada ésta de los bandidos de la cueva y donde toda la ciudad se vuelca de lleno en el acontecimiento:

«Cuando llegábamos, la ciudad entera se echó a la calle para ver el acontecimiento tan esperado. Acudieron los padres y los parientes, los fámulos y los esclavos, todos ellos con grande alegría en la cara y distendidos de gozo. Había allí una enorme multitud de todas las edades presenciando el espectáculo (…)»

El asno de oro

isis de farnese

Diosa “romanizada” Isis del s. II d.C. Fuente.

Teniendo también en cuenta el extenso calendario de festividades que existía en el mundo romano, destacan igualmente los pasajes donde toda la población de la ciudad se reúne en lugares públicos para la celebración de fiestas religiosas o actos fúnebres, que son numerosos en la novela. Las festividades unían a la comunidad ciudadana en procesiones, ritos de confraternidad entre parientes, patronos, amigos o clientes, etc., hechos que estrechaban aún más los lazos y relaciones entre los ciudadanos de una misma civitas. También los juegos de gladiadores celebrados para ensalzar la toma de posesión de los fasces [1] de Tiaso, uno de los dueños de Lucio/asno, que después de pasar por el cursus honorum propio de su alcurnia fue proclamado magistrado quinquenal, es decir, el culmen de su carrera política, un cargo elegido cada cinco años y cuya obligación se basaba en revisar el censo durante los dieciocho primeros meses de su mandato.

Aunque quizá otra de las aglomeraciones más destacables es aquella que se concentra en torno a la procesión de la diosa Isis, que finalmente pone fin a la historia de las desdichas del pobre Lucio al convertirlo de nuevo en humano:

«El cortejo propiamente dicho de la diosa protectora caminaba entre esas mascaradas lúdicas de la gente: unas mujeres vestidas de blanco clámide, con gran variedad de alegres símbolos de todas clases, y adornadas con flores primaverales, iban cubriendo el camino por donde tenía que pasar la comitiva con pétalos que sacaban al regazo (…) Llegó a continuación una multitud de iniciados de los misterios de la divinidad, hombres y mujeres de toda edad y condición, ataviados con deslumbrantes túnicas blancas (…)»

El asno de oro

M.Manara-el-Asno-de-oro-2

Escena de la obra en la que una condenada es obligada a mantener relaciones sexuales con Lucio/asno. (El asno de oro, ed. Cátedra, Madrid, 2006, p. 265). Fuente.

M.Manara-el-Asno-de-oro-2M.Manara-el-Asno-de-oro-2Con este tipo de acontecimientos, el relato de Apuleyo da una idea de la existencia de una estrecha relación entre los habitantes de un municipio romano. Esta relación entre cada uno de los componentes de una ciudad, hacía también que cualquier acto, ya fuera malo o bueno, fuese juzgado por el total de la población. Así, un acto evergético obtenía el agradecimiento de todo el pueblo, de la misma manera que un acto considerado abominable, repugnante o fuera de lugar era también condenado en sociedad, con el exilio forzoso o con la indiferencia del resto de los ciudadanos. Ejemplo de esta descripción es la famosa escena de los «espectáculos públicos» en los que una condenada por adulterio es obligada a «casarse» con Lucio/asno y a ser tomada sexualmente por él en el teatro a la vista de todos los ciudadanos de la ciudad.

El asno de oro, así como la otra gran novela latina El Satiricón de Petronio (siglo I d.C.), es, como hemos dicho al inicio, una valiosa fuente de estudio que en este caso nos aporta una imagen histórica más o menos nítida de la vida cotidiana del municipio romano del siglo II d.C., donde cada ciudadano estrechaba fuertes lazos en su comunidad, creando un «ente» municipal o ciudadano que defendía intereses comunes y donde la vida pública y privada tenían un mismo significado.

 


[1] Fasces o “haz de lictores” eran varas de madera que transportaban al hombro los lictores, quienes acompañaban a los magistrados curules como símbolo de la autoridad de su imperium y su capacidad para ejercer la justicia, como poder de coerción y castigo.


 

Bibliografía|

APULEYO, “El asno de Oro”, Madrid: Cátedra, 12ª Ed., 2006.

BLÁZQUEZ, J. M.;  MARTÍNEZ-PINNA, M.; MONTERO, S., “Historia de las Religiones Antiguas, Oriente, Grecia y Roma”, Madrid: Cátedra, 1993.

ROLDÁN, J. M.; BLÁZQUEZ, J. M.; DEL CASTILLO, A., “Historia de Roma. Tomo II. El Imperio Romano (siglos I-III)”, Madrid: Cátedra, 1989.

Redactor: Sara Muñoz Muñoz

Licenciada en Historia en la Universidad de Sevilla y Máster en Estudios Históricos Avanzados por el itinerario de Historia Antigua en la misma Universidad. Mi perfil académico se inclina en el estudio de la epigrafía latina en Hispania, y en la política, economía y sociedad del Imperio Romano. Apelo a la renovación de los conceptos historiográficos en las nuevas generaciones de historiadores.

Comparte este artículo

1 Comentario

  1. La lectura que propones me parece interesante. Las metamorfosis o El asno de oro es una gran novela, clásico definitivamente que ha dado mucho que decir a diversas generaciones. Gracias por tu aporte y la lectura que propones. Saludos.

    Post a Reply

Trackbacks/Pingbacks

  1. Un retrato de la vida municipal romana a trav&e... - […] « Pronto comprendí claramente mi estado: no era yo un p …  […]
  2. Un retrato de la vida municipal romana a trav&e... - […] Narrada en primera persona por el protagonista, llamado Lucio, la novela clásica El asno de oro o la metamorfosis, …
  3. La inseguridad en el mundo romano a través de "El asno de oro" de Apuleyo (II) - temporamagazine.com - […] relación con mi anterior artículo sobre la vida municipal romana retratada en esta misma obra de Apuleyo, “El asno …

Envía un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Current ye@r *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

CERRAR