Un acercamiento a las poblaciones ganaderas del Neolítico andaluz (II): La Cueva del Toro (Antequera, Málaga)

Siguiendo el plan establecido en el anterior artículo, en las siguientes líneas pretenderemos abordar el resto de estudios arqueológicos (textiles, óseos, faunísticos…) que se han llevado a cabo en la Cueva del Toro.

Vista panorámica de El Torcal. Fuente

Vista panorámica de El Torcal. Fuente

Haciendo un breve resumen sobre el área de estudio, recordaremos  que en esta cueva (Antequera, Málaga) documentamos dos fases estratigráficas relacionadas con el Neolítico (Fase IV y Fase III b y a), pudiéndose observar diferencias entre ambas, no solo en la funcionalidad sino en el registro arqueológico del yacimiento.

El objeto de estudio con el que vamos a comenzar será el relacionado con el tratamiento óseo (huesos) por parte de las personas que vivieron en esta zona. Es en este conjunto de materiales donde podemos ver algo que no se da en ningún otro conjunto de materiales, una continuidad en las técnicas de fabricación de los artefactos. Observamos como el tratamiento de los huesos no es una innovación que se produce en esta época, sino que podemos considerar que el trabajo sobre esta materia ya viene de fases anteriores, extendiéndose hasta las fases más recientes del Neolítico. Estos ítems (artefactos) tendrán una funcionalidad muy versátil, ya que serán utilizados para perforar pieles, decorar arcillas, etc. Un dato a señalar y que coloca a esta cueva como uno de los referentes en el estudio de los elementos óseos del Neolítico andaluz es que se ha documentado una posible punta de flecha procedente de este material, siendo esto un hecho inaudito en todo el sur peninsular para este periodo.

El siguiente registro a tratar es el que se asocia a los adornos personales. En este apartado volvemos a la dinámica que viene siendo habitual en esta cueva, y vemos de nuevo una diferenciación en las fases bien pronunciado. Por una parte encontramos en el Neolítico Pleno (fase IV) un alto grado de elaboración y una gran variedad, donde las cuentas de collar y los brazaletes (elementos decorativos circulares que se colocaban en los brazos) son los elementos que más abundan. Como materia prima destacable en esta etapa serán la malacología (moluscos y conchas), el lítico (piedra), hueso y dientes. En este apartado podemos considerar que se extienden unas relaciones de intercambio con la zona de la costa, unas prácticas que irán ganando en importancia y que llegan en el Neolítico Reciente a su máximo apogeo, como documentamos en la fase III. Esta fase III, en su conjunto, cambia todo el patrón establecido y mencionado anteriormente. Será un periodo donde habrá una disminución cualitativa y cuantitativa de los elementos, desapareciendo, por ejemplo, los brazaletes (rasgo distintivo de la anterior fase). Pese a este empobrecimiento que se extiende a lo largo de las dos subfases de la fase III, podemos establecer dos grupos bien diferenciados, tomando como sesgo la materia prima con la que serán elaborados estos artefactos; por un lado vemos en la fase IIIB como el soporte más característico es la concha, y en cambio en la fase IIIa serán los dientes de bóvidos el material base para estas elaboraciones.

Planta de esparto. Fuente

Planta de esparto. Fuente

El último conjunto de elementos al que vamos a hacer referencia es a la cestería y a la actividad textil. Antes de comenzar con el registro que disponemos haremos un advertencia, y es que tenemos que decir que la materia orgánica es bastante perecedera, hecho que dificulta la documentación de estos conjuntos arqueológicos. Esto no quiere decir que sea imposible documentar elementos referentes a la cestería y a la actividad textil, y por ello tomaremos como ejemplos la Cueva de Los Murciélagos (Albuñol, Granada) y la propia Cueva del Toro, donde podemos documentar en las dos fases un trabajo textil donde la estera (elemento alargado que se obtiene del trenzado de algunas plantas, como es el caso del esparto) y el esparto serán los principales actores. Hoy por hoy aún podemos encontrar estas prácticas en nuestros pueblos andaluces, donde el esparto forma parte de todos los menajes de las casas.

Con ese último párrafo damos por concluido nuestro análisis sobre las realidades materiales que nos encontramos en la Cueva del Toro. Ahora, y para terminar, vamos a centrarnos en dos aspectos fundamentales de la sedentarización de los grupos humanos: la ganadería y el cultivo.

El estudio de las secuencias de especies animales identificadas en este yacimiento evidencia su correlación con el modelo de la fauna reconocida para Andalucía entre mediados del VI milenio y fines de la primera mitad del V milenio ANE (Neolítico Pleno), de acuerdo con los datos disponibles. Este modelo estaría marcado por el dominio de los ovicápridos, donde la oveja se impone a la cabra y donde la explotación de estos animales solo sería primaria (carne). Esto se irá modificando a medida que pase el tiempo y el aprovechamiento de la fauna se extenderá a los productos secundarios (leche, queso…), acrecentando de esta forma los rebaños, los cuales serán cada vez más amplios y llevarán implícitos una planificación sistemática de los componentes del mismo.

Representación de una escena agrícola en el Neolítico Pleno. Fuente

Representación de una escena agrícola en el Neolítico Pleno. Fuente

Referente al desarrollo del cultivo en esta zona, en la primera fase de la cueva (fase IV), asistimos a una consolidación de las prácticas agrícolas. Estas prácticas irán en aumento, seguramente influenciado por un mayor número población. En el Neolítico reciente vemos una consolidación de las estrategias de cultivo, donde abundan los cereales de una forma no extensiva (cebada y trigo desnudo)[1]. Pero no solo documentamos la existencia de cultivos relacionados con los cereales, sino que encontramos en las leguminosas un soporte alimenticio importante para los habitantes de esta sierra, y sobre todo el haba. Pero las prácticas agrícolas no solo se resumen en lo que podemos denominar como cultivos, sino que detrás de ello podemos observar prácticas que hoy por hoy damos como obvias, pero que en la época fueron esenciales para todo este desarrollo. Nos estamos refiriendo al empleo de fertilizantes y el tratamiento de las malas hierbas, los cuales están en la base de ese desarrollo.

Hasta aquí llegó nuestro repaso a uno de los mejores ejemplos de las poblaciones agropecuarias del territorio andaluz, el cual ha sido realizado en dos partes debido a la importancia del yacimiento. En él hemos podido ver todos los aspectos relacionados con la forma de vida que llevaban los pobladores de la sierra antequerana de El Torcal en las fases neolíticas, mostrando como dentro de un mismo lugar y periodo cronocultural puede haber tantas diferencias. Aún queda mucho por hacer referente al estudio de estas ‹‹poblaciones andaluzas››, pese a ello vamos en la buena dirección y cada vez son más las publicaciones sobre el tema.

[1] Unas variedades de trigo y cebada, las cuales presentan una ausencia de la cáscara.

BIBLIOGRAFÍA|

GONZÁLEZ QUINTERO, “La cerámica de la Cueva del Toro y la secuencia del Neolítico malagueño”, Santa Cruz de Tenerife: Universidad de La Laguna, 1990.

MARTÍN SOCAS, DIMAS, “El Neolítico en la comarca de Antequera (Málaga)”, Investigaciones arqueológicas en Andalucía, 1985-1992. Proyectos (Coords. CAMPOS CARRASCO, J M., NOCETE, F.). Huelva: Junta de Andalucía, 1992.

MARTÍN SOCAS, DIMAS; CÁMALICH MASSIEU, Mª. DOLORES; GONZÁLEZ QUINTERO, “La Cueva de El Toro (Sierra Del Torcal, Antequera, Málaga): Un Modelo de Ocupación Ganadera en el Territorio Andaluz Entre el VI y II Milenios A.N.E”, Arqueología Monografía. Sevilla: Junta de Andalucía, 2004.

MENESES FERNÁNDEZ, Mª D, “Propuesta metodológica para el análisis de la industria ósea del neolítico en Andalucía, un ejemplo la Cueva del Toro (Antequera, Málaga)”, Santa Cruz de Tenerife: Universidad de la Laguna, 1991.

Redactor: Antonio Jesús Ortega Pereña

Redactor de la sección de Prehistoria de Témpora Magazine. Licenciado en Historia por la Universidad de Granada. Actualmente cursando el Máster de Arqueología en dicha universidad. Especializado en elementos líticos de la Prehistoria Reciente.

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