«Reír en defensa propia». Los Borbones en pelota y la sátira del siglo XIX español.

El siglo XIX español: «¡Vivan las cadenas!», una broma pesada para iniciar el siglo.

«El humor es el instinto de tomarse el dolor a broma».

Max Eastman

                      España durante el siglo XIX no estaba para bromas. Las palabras clave que definen este siglo no son nada halagüeñas: ‘pronunciamiento’, ‘derrocamientos’, ‘guerras’ e ‘inestabilidad’. Todas ellas cayeron como un jarro de agua fría sobre la población española que tuvo que lidiar con ciento treinta gobiernos, tres destronamientos, nueve constituciones y un intento de derribar el poder cada diecisiete días por término medio, como señaló José Luis Comellas.

El siglo XIX venía cargado de cambios a nivel nacional e internacional, de ahí que historiográficamente se le conozca como «el siglo de las revoluciones». Pese a que hubo cambios en todos los territorios, las diferencias entre lo que ocurría en el Viejo Continente y en España eran notables: mientras en Europa y Estados Unidos hubo revoluciones para alcanzar las libertades individuales y las identidades nacionales, España nadó entre las aguas de un absolutismo que se negaba a morir, un liberalismo mal implantado, constituciones que quedaban en papel mojado y militares luchando con proclamas y armas por dominar el poder a su antojo e imponer su propia idea de la patria y de las libertades. A nivel industrial, Europa avanzaba hacia la modernización asentando las revoluciones industriales y España vivía en un permanente atraso: eminentemente agraria y con una red de ferrocarriles que era incompatible con la del resto del continente. Por estos factores, entre otros, España se presentaba como un mar embravecido donde salir de la tormenta sin naufragar se antojaba una tarea casi imposible. La responsabilidad de amenizar el siglo XIX en España cayó sobre el humor: abrió hueco en la tormenta la revista satírica “Los Borbones en pelota”, protagonista de este artículo.

De forma muy sintética, los principales cambios y acontecimientos del siglo XIX se pueden narrar (o satirizar) por ámbitos. A nivel político, el inicio, desarrollo y final del siglo fue turbulento. La libertad, la igualdad, la soberanía nacional y el liberalismo económico estuvieron muy lejos de germinar en los campos españoles, aquellos que entre 1808 y 1814 van a vivir en su seno la Guerra de Independencia contra los franceses. Todo ello aderezado con una doble abdicación, motines y levantamientos que acabaron en victoria pírrica española. En la fase final de la Guerra, los liberales españoles que ansiaban eliminar de España los últimos fantasmas del Antiguo Régimen se organizaron en diferentes Juntas de Defensa que, con la Central al frente, trajeron a nuestro país la abolición de los señoríos jurisdiccionales en 1811 y la Constitución de 1812, con la guerra aún por concluir. La Pepa iba a tener una vida corta pues, entre sus preceptos, se recogía una monarquía constitucional cuyo rey legítimo sería Fernando VII. Este, gastando la mayor de las bromas pesadas, firmó la Constitución y cuando llegó a España restauró el Absolutismo Monárquico y derogó la Constitución entre vítores de «¡Vivan las cadenas!». El Liberalismo hacía pause en nuestro país.

La broma tenía cuerda y continuaba en España y es que, tras un liberalismo fallido, el Absolutismo tampoco terminó de asentarse: desde 1814 hasta 1820, en el «Sexenio Absolutista» se produjeron pronunciamientos militares con la intención de volver a instaurar la Constitución y el liberalismo de una vez por todas. Uno de ellos, el del General Riego, triunfó en 1820, restableció la Constitución y duró en el poder hasta 1823 («Trienio Liberal»). Para enredar un poco más el asunto, los liberales sufrieron una escisión en dos sectores: uno de corte más progresista y otro de corte más moderado que se disputarían el poder hasta la Gloriosa Revolución de 1868. Finalmente en 1823 Fernando VII, con la ayuda de los Cien Mil Hijos de San Luis, volverá a reinar («la Década Ominosa») hasta su muerte instaurando de nuevo el Absolutismo y eliminando a todos los militares pronunciados durante su reinado.

A la muerte de Fernando VII, en España la inestabilidad será nuevamente la clara protagonista hasta 1843: María Cristina de Borbón Dos Sicilias y el General Espartero llevaron a cabo dos regencias correlativas donde progresistas y moderados se alternaron en el poder con el objetivo de implantar el liberalismo pero con desastrosas consecuencias. Y es que ya decía Groucho Marx que «inteligencia militar son dos términos contradictorios» o al menos seguro que eso pensaron los españoles del siglo XIX viendo cómo cada militar se imponía a través de la ecuación “proclama + armas” e imponiendo su idea de España y de libertad para que luego llegase otro a imponer el suyo haciendo de la inestabilidad la verdadera reina de España.

Probablemente los españoles de finales del siglo XIX no contasen ovejas antes de dormir, sino todos los cambios constitucionales y las guerras que trajo consigo la centuria decimonónica hasta su final: el Estatuto Real de Mendizábal en 1834 (inspiración moderada), la Constitución de 1837 (carácter progresista), la de 1845 (moderada), la de 1856 (non-nata), la de 1873 (republicana, no llegó a entrar en vigor) y, finalmente, la de 1876. Todo ello acompañado de un sinfín de manifiestos y proclamas que sería inabordable en este espacio. También el siglo XIX estuvo salpimentado con algunas guerras que terminaron de hundir a unos españoles presumiblemente hartos de sus (cambiantes) dirigentes: junto a la Guerra de la Independencia llegaron las tres guerras carlistas a lo largo del siglo. Todas ellas, contrarias al gobierno de Isabel II, acabaron fracasando y dejaron tras de sí un total de 300.000 fallecidos aproximadamente.

En 1843 llegó finalmente el reinado de una joven Isabel II, hija de Fernando VII, la cual reinará hasta 1868 con una clara protagonista nuevamente: la inestabilidad. Se sucedieron gobiernos de progresistas y moderados y las constituciones anteriormente mencionadas que ni terminaron de asentar el liberalismo ni hicieron avanzar al país. Sobre esta reina, versaban además múltiples críticas en el país por su afición a los vicios y a la sexualidad con los miembros de la corte, hechos que no tardaron en ser motivo de sátira, como se verá posteriormente.

Su reinado llegó a su fin en 1868 al grito de «¡Viva la soberanía nacional, abajo los Borbones!» y el levantamiento de los generales liberales Prim, Serrano y Topete (la «Gloriosa Revolución») que al principio no tuvo un modelo organizativo claro. Tras barajar los posibles candidatos para una monarquía, el escogido fue Amadeo de Saboya quien reinó apenas dos años (1871-1873). Tras esto, España acabó atracando en las orillas del republicanismo y llegó la I República (y sus cuatro presidentes en un año). Su turbulenta vida llegó a su fin en 1874 con el pronunciamiento del general Pavía y el Manifiesto de Sandhurst por el que se restablecía la monarquía de Alfonso XII, el augusto hijo. Como señaló Joaquín Costa «el Régimen liberal había hecho bancarrota».

Daba comienzo aquí la España de la Restauración, los pucherazos, el caciquismo y la Constitución de 1876, cuyos límites cronológicos escapan a los de este artículo. Este siglo acabó coronado por la pérdida casi total del Imperio colonial español con el «Desastre del 98» y la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, que acarreó una guerra costosa frente a Estados Unidos y un gran desprestigio internacional que los españoles no olvidaron fácilmente.

A otros niveles, el siglo XIX trajo consigo el fin de la Inquisición y las desamortizaciones eclesiásticas de Mendizábal y Madoz (aunque quedaron más bien en la idea de sanear la Hacienda española que en los resultados que produjo). A nivel económico, social y cultural el siglo XIX empezó con mal pie: la Guerra de Independencia y sus desastrosas consecuencias y los retornos obsesivos al Absolutismo de Fernando VII habían dejado el país empobrecido. A esto se le unieron todos los procesos anteriormente mencionados y una mala planificación económica, fruto de la inexistencia de un gobierno estable y moderno. Los campesinos seguían estando sometidos, había escasa capacidad de compra en el (escaso) proletariado y los intelectuales se veían obligados a exiliarse fruto de la guerra y la no libertad de prensa. Todo ello hizo de España un país triste, una «España que dolía», como decía Unamuno.

En este siglo clave y desastroso a casi todos los niveles, hubo un instinto -siguiendo a Eastman-  que paliaba el dolor en clave de humor: “Los Borbones en pelota”.

Los Borbones en pelota. La sátira y el humor en el siglo XIX español.

«Ya se arreglarán los sueños,

mañana se arreglarán.

¡Hoy, a soltar y a gozar!».

El Día Menos. Juan Ramón Jiménez.

                             Los Borbones en pelota fue una revista satírica que contó con 89 acuarelas totalmente explícitas (algunos autores las han tildado de «pornográficas» por aparecer la reina en orgías y el rey claramente sodomizado) y anticlericales y cuyos protagonistas son Isabel II, los miembros de su corte y del clero. Se ubica cronológicamente en 1868-1869, aunque es difícil precisarlo con exactitud.  Las acuarelas no protagonizaban la revista en solitario: frases cargadas de ironía y sarcasmo y un cierto tono poético-estético completaban la sátira sobre una reina que no era endiosada por su pueblo, que descuidó el gobierno del país y dejó al desnudo (nunca mejor dicho) sus asuntos privados.

En cuanto a su autoría, esta no está exenta de debates. Tradicionalmente se las atribuyó a las golondrinas manos de Gustavo Adolfo Bécquer y su hermano Valeriano, quienes teóricamente las firmaron bajo el pseudónimo SEM. Ante la imposibilidad de analizarlas todas, he escogido dos que considero muy representantivas.

Los Borbones en Pelota. Acuarela. Fuente

En primer lugar,  la imagen arriba plasmada, puede leerse acompañando a la imagen un texto que reza «Sentada está en su poltrona con cetro, chulo y corona». En ella puede apreciarse a la reina totalmente desnuda y a su marido Francisco de Asís de Borbón (sobre el que había mil y una sospechas de homosexualidad) junto a otros miembros de la Corte en un ambiente poco político. Estas viñetas se repiten continuamente. Ahora bien, cabe preguntarse… ¿a qué respondían? ¿por qué hablar de esto? ¿Por qué hacer unas viñetas con las que se podía fácilmente perder la vida? En esencia porque, si bien es cierto que estaban firmadas con un pseudónimo porque no podía entenderse la libertad de expresión como teóricamente la entendemos ahora, estas sátiras eran una forma de «reír en defensa propia» para el pueblo español, harto del contexto que anteriormente hemos mencionado. Igual que a día de hoy el humor negro, el sarcasmo o incluso los memes políticos que circulan por las redes sociales nos amenizan en uno u otro ámbito las dificultades políticas, económicas, sociales o familiares por las que atraviesa una persona o un grupo determinado, este tipo de humor supuso en el siglo XIX una forma de poner en evidencia al epicentro de los problemas. Intentar poner en vergüenza a una reina que reinaba en el país con absoluta desvergüenza, a una corte que abusaba de los impuestos para su propio beneficio y que dejó al país sumido en la miseria casi a las puertas del siglo XX.

Carlos_definitivo

Los Borbones en Pelota. Acuarela. Fuente

Otra de las viñetas dentro del múltiple abanico es esta. «¡Carlos, Carlos, yo lo espero de tu hidalgo corazón, métemelo sin dilación que yo por joder me muero!». De esta guisa y con un tono menos sutil, Los Borbones en pelota mostraron nuevamente a la reina Isabel II en este caso con probablemente el político Carlos Marfori en una escena sexual. El resto de viñetas de la revista presentan el mismo tono, incluso aparecen escenas sexuales con animales y miembros del clero con textos incluso más obscenos. En el apartado de la Bibliografía puede accederse al catálogo completo de la misma.

Estas acuarelas nunca pudieron venderse libremente en la España decimonónica como cabría esperar. Sin embargo, nunca se hizo especial hincapié en perseguirlas y circularon fluidamente dentro de la clandestinidad. Y es que ya decía Horacio que «el humor es una lógica sutil» y ciertamente a ello respondía esta revista. A la lógica de la inestabilidad, la sangre, el abuso institucional y gubernamental, la muerte y la ausencia de libertad precisamente en nombre de la libertad. El gobierno no podía permitir que esta revisa se vendiese libremente pero sí que es cierto que en absoluto perseguían con esmero a sus artífices. Quizá, aunque la razón nunca se sepa, porque la propia reina y la propia corte pensaban, que esa era la vía de escape para el pueblo, que podía criticar mientras reía a la vez, síntoma de inteligencia en el seno de un pueblo tan diverso como el español, el cual igual vociferaba alegre que llegaran las cadenas que se reía de una reina sin formación ni sentido de la responsabilidad que contribuyó junto a toda su centuria a sumir a su país en la ruina.

Conclusiones: de la sátira a la mordaza.

«Desperté de ser niño:

nunca despiertes.

Triste llevo la boca:

ríete siempre.

Siempre en la cuna,

defendiendo la risa

pluma por pluma.

Nanas de la cebolla. Miguel Hernández.

                   Con la actualidad hemos topado. 20 de julio de 2007, una de las revistas satíricas más conocidas de nuestro país, la revista El Jueves, sufre la censura en la portada de este día por mostrar a los Príncipes de Asturias practicando sexo. Si bien es cierto que el tiempo pasa no quiere decir necesariamente que sea un tiempo transformador: tanto en 1868 como en 2007 sigue sin ser aceptada legalmente la sátira como crítica política a unos Borbones que nadan entre escándalos de corrupción y un país en crisis, ambos con sus correspondientes particularidades históricas.

Hoy en día, con la Ley de Seguridad Ciudadana o Ley Mordaza a punto de derogarse en nuestro país, los debates en torno a la libertad de expresión, la lista de cosas con las que se puede bromear y la crítica política y la moralidad siguen estando al pie del cañón. Cada cual puede tener su opinión en torno a esto, de eso se trata a fin de cuentas. Sin embargo, resulta llamativo cómo en el siglo XIX, un siglo sin libertades,  las viñetas eran muchísimo más explícitas y veladamente permitidas por los gobernantes que, de haber querido ponerles fin, no habrían tardado en encontrar a sus autores.

Triste llevaba la boca y el alma aquella España que dolía y no reía legalmente, para tristeza de Miguel Hernández. Se suele decir que el humor es síntoma de inteligencia, pero también hay que considerarlo síntoma de dignidad. De la dignidad de un pueblo que, hijo de su contexto, no podía hacer otra cosa que satirizar y poner en evidencia a una reina y una corte desvergonzada.

Como dijo Charles Chaplin, «a fin de cuentas, todo es un chiste» y en España, pocos chistes hubo como el propio siglo XIX.

Bibliografía y webs

-BURDIEL, Isabel: Los Borbones en pelota. Institución Fernando el Católico. Zaragoza. 2012.

-CARR, Raymond: España, 1808-2008. Editorial Ariel, Barcelona. 2009.

-COMELLAS, José Luis: Historia de España Moderna y Contemporánea. Ediciones RIALP, Madrid. 1978.

-FERNÁNDEZ ALMAGRO, Melchor. Historia política de la España Contemporánea. Alianza Editorial, Madrid. 1974.

-TUÑÓN DE LARA, Manuel: Estudios sobre el siglo XIX español. Editorial Siglo XXI, Madrid. 1984.

-Diario EL PAÍS. 20 julio 2007: http://elpais.com/elpais/2007/07/20/actualidad/1184919431_850215.html

- “En el siglo XIX las portadas de El Jueves serían para niños”. Historias de la Historia: http://historiasdelahistoria.com/2011/02/06/en-el-siglo-xix-las-portadas-de-el-jueves-serian-para-ninos

Redactor: Elena Martín

Comparte este artículo

Envía un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Current ye@r *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

CERRAR