Puerto Rico, la última batalla de Drake.

Sir Francis Drake, marino, comerciante, corsario, vicealmirante de la marina real inglesa, caballero de su majestad la reina Isabel I de Inglaterra, primer inglés en dar la vuelta al mundo… Este personaje del siglo XVI es tan fascinante como controvertido debido a las numerosas versiones y biografías  que a lo largo de los siglos se han escrito sobre él.

Sir Francis Drake. Fuente.

Mitificado por los ingleses, odiado por los españoles, este pirata originario de Devon comenzó su vida como un joven granjero hijo de pastor luterano; sin embargo, con posterioridad encontraría su verdadera vocación al entrar al servicio de la familia Hawkins, marinos y comerciantes de gran influencia en la corte inglesa, que enseñaron el oficio al joven Francis.

A lo largo de los años este hombre se convirtió en el terror de las posesiones españolas en América, a las que acosaba sin descanso bajo el beneplácito de la reina inglesa, que se encontraba inmersa en la guerra contra la corona española, estandarte del catolicismo bajo el reinado de Felipe II.

En este contexto, la guerra anglo-española de finales de siglo XVI es donde se produce la llamada Expedición de Drake y Hawkins, una incursión militar para atacar las poblaciones costeras americanas, ordenada por la Reina Isabel tras el desastre de la Armada Invencible en las costas inglesas (1588) y la consiguiente derrota de la contraarmada inglesa en los ataques a la Península Ibérica (1589). Este episodio se entiende no solo como una prolongación de la guerra que afectaba a Europa, sino que también tenía un claro cariz económico e imperialista. Los ingleses pretendían acabar con el monopolio del comercio español con sus colonias americanas, de las que procedían los codiciados metales preciosos como el oro y la plata que trasportaban la flota de galeones españoles rumbo a las arcas del estado.

Durante esta expedición, comandada por John Hawkins, navegante, comerciante, corsario y caballero de la reina, se puso rumbo a las posesiones españolas en América, dando lugar a una serie de batallas navales y costeras que fueron muy costosas para ambas coronas. Dentro de estos sucesos destaca por su magnitud la denominada Batalla de Puerto Rico o de San Juan, el 11 de noviembre de 1595.

Puerto Rico, por su localización geográfica, se convirtió en bastión español y primera puerta de entrada a América. Por este motivo era este lugar, generalmente desde principios de siglo, el objeto de ataque piráticos de ingleses, franceses y holandeses, por lo que la corona tuvo que destinar caudales a erigir en el Caribe toda una serie de fortificaciones costeras para defender los puertos y las poblaciones. fruto de esa política de fortificación en la zona norte de Puerto Rico, en San Juan, se construyó un imponente bastión llamado San Felipe del Morro, equipado con baterías de cañones y fuertes murallas que defendían el fondeadero en la bahía.

Fuerte de San Felipe del Morro. Puerto Rico. Fuente.

Sin embargo a Drake y a Hawkins esta impenetrable fortificación no pareció impedirles planear el asedio y saqueo de la ciudad a objeto de conseguir un cuantioso tesoro que guardaban celosamente los muros de  de San Felipe.

Según las crónicas, tras la fallida intentona del ataque a las Canarias en el inicio de la expedición, a oídos de estos piratas ingleses había llegado la noticia de que la flota del tesoro española, capitaneada por Pedro Tello, se encontraba fondeada en Puerto Rico, por lo que Hawkins y Drake pusieron rumbo a la Indias Occidentales con el objeto de hacerse con el oro español.

Sin embargo, tras sus escaramuzas en las Canarias y en las poblaciones del Caribe, los españoles estaban en sobre aviso acerca de las intenciones de los ingleses gracias a los correos, embarcaciones ligeras que trasportaron la noticia, por lo que prepararon una ruda defensa de Puerto Rico mientras que Drake y Hawkins, fondeados en Guadalupe,  hacían también lo propio preparando sus bateles  para el ataque a San Juan.

De esta forma, el lunes 11 de noviembre los barcos ingleses llegaron a Puerto Rico anclando en la parte más septentrional de San Juan, parte de la isla donde no había fortificaciones; sin embargo y al parecer, por un error de cálculo de distancia, los españoles que se encontraban en la fortaleza del Morro, al ver fondeadas las naves inglesas, reposicionaron la artillería moviendo los cañones dirección a los bateles piratas que fueron literalmente acribillados a cañonazos.

Los oficiales ingleses, que en ese momento se encontraban cenando, fueron sorprendidos por los impactos de cañón por los cuales perecieron varios de ellos, entre los que se encontraban los almirantes Nicholas Clifford, o Brute Brown, íntimo amigo de Drake, y según la crónica española el mismísimo Hawkins, pese a que la crónica inglesa defiende que la muerte de este corsario se produjo al llegar a Puerto Rico fruto de la enfermedad.

Batalla Naval. Fuente.

Por otra parte, según Harry Kelsey, historiador británico, numerosos relatos coetáneos a los sucesos cuentan que Drake escapó a la muerte en este lance por pura suerte, pues el taburete donde se encontraba sentado mientras cenaba es el recibió de lleno el impacto de una bala de cañón mientras que él se había levantado en ese preciso momento para proponer un brindis. Anécdotas aparte, tras este primer recibimiento, sir Francis decidió retirarse a una distancia prudencial para planificar el ataque definitivo a la bahía y hacerse con el tesoro. La noche del 13-14 quedó fijada para la batalla en la que  ingleses y españoles se enfrentaron de forma encarnizada y en la que se cruzaron el fuego de los bateles ingleses y las baterías terrestres de la fortaleza de San Felipe. En el trascurso de la misma y según parece, a decisión propia de Drake, se ordenó a los hombres que embarcaran en botes pequeños para que al caer la noche, amparados en la oscuridad, lanzaran bombas incendiarias contra la flota española de Don Pedro Tello fondeada en la bahía. La estrategia podría haber sido efectiva si no hubiese contado con un elemento que era claramente favorecedor para los españoles: el factor de oscuridad que pretendía aprovechar Drake se volvió en contra suya, pues la decisión de incendiar las fragatas españolas, para desgracia de los ingleses, solo hizo iluminar la bahía facilitando la labor de la artillería española que acribilló sin descanso a los botes de ingleses que pretendían desembarcar. Tras este error táctico y otras breves intentonas de tomar la plaza, Drake se daría por vencido definitivamente acuciado por las numerosas bajas y el desgaste.

Tras estos sucesos, según el especialista Harry Kesley, en un consejo que se celebró entre Drake y sus oficiales, Thomas Baskerville, uno de ellos, le sugirió al corsario que otro ataque pondría en peligro a toda la expedición. Por este motivo Drake le dio la razón contestándole con las siguientes palabras:

‹‹Os llevaré a veinte lugares cuatro veces más ricos y fáciles de capturar que éste”.

Meses más tarde, el 28 de Enero de 1596, Drake moriría a causa de una disentería cuando navegaba rumbo a Panamá. La noticia conmocionó a la corte inglesa, donde se le consideraba un gran expedicionario y un leal servidor de la corona, mientras que en España y en sus territorios, ese día replicaron las campanas de todas las iglesias en muestra de regocijo; incluso autores como Lope de Vega, en su obra La Dragontea, le dedica algunos versos a este temido pirata. Con estos versos tan dramáticos describe Lope de Vega la muerte de Drake:

Algo debió de ver tras estas cosas,
que dijo en voz ya trémula y turbada:
«Ya voy, ya voy, ¡Oh sombras espantosas!»
y con ella quedó la lengua helada.
Paráronse las niñas temerosas,
y la cárdena boca traspillada,
a que la etema del infierno ocupe
el alma pertinaz del pecho escupe.

(Cant. X, oct. 16)

Bibliografía|

COBBERT. J. “Francis Drake”. The Geographic Journal.  Vol.21(6). Londres: 1996. pp.605-611.

CUMMNIS. J.” That golden knight’ Drake and his reputation. (explorer Sir Francis Drake)(Cover Story)”.History Today, Jan,Vol.46(1). Londres: 1996. p.14(8).

GARCÍA RODRIGO. M. L. “Algunas notas sobre la Piratería en la Dragontea de Lope de Vega”. AISO. Actas III. Pamplona: Centro Virtual Cervantes. 1993.

KESLEY.H. “Sir Francis Drake, El Pirata de la Reina“. Barcelona: Ariel S.A. 2002.

MORALES DORTA. J. “El Morro, Testigo Inconquistable“. San Juan, Puerto Rico: Isla Negra.  2006.

Redactor: Victoria Hermosilla Romero

Licenciada en Historia por la Universidad de Murcia, especializada en Historia Moderna, Contemporánea y América Latina. Mis principales intereses se centran en Historia de la conquista y colonización de América y la Historia Moderna de España.

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