Precaución o abuso de poder. La Matanza de Cholula (1519) según las Crónicas del XVI y la Arqueología actual

Tanto las bulas emitidas por el Papa Alejandro VI en 1493 a los Reyes Católicos, como su posterior confirmación en la Junta de Burgos de 1512, basaban la argumentación de la conquista en la evangelización de los pueblos nativos americanos. La guerra solo sería justa si los indios se negaban a ser cristianizados, lo que llevaba a convencerlos mediante las armas.

Este planteamiento es perfectamente entendible si atendemos al momento histórico en el que se enmarcan los hechos, mucho más si estudiamos los antecedentes peninsulares en el ámbito de la conquista musulmana y su posterior reconquista. El debate surge cuando, al volver a repasar el listado de sucesos importantes de la campaña conquistadora en tierras mexicanas, nos encontramos dos veces con algo totalmente contradictorio al sentido evangelizador de aquella: el término matanza. En ese caso, el argumento evangelizador caía por sí solo. No se luchaba para convencer a los paganos que se opusiesen a la cruz, ya que al ser masacrados ni siquiera tenían la posibilidad de retractarse. Se combatía simplemente como medida disuasoria ante posibles futuros conflictos. ¿Seguía entonces siendo justificada la guerra a los indígenas?

Ruta de la expedición de Cortés. Fuente.

Ruta de la expedición de Cortés. Fuente

Por tratarse del primer acontecimiento -en la conquista de México- cuya naturaleza se acerca más a la aniquilación directa que a la batalla propiamente dicha –debido a la imposibilidad de cualquier maniobra defensiva inmediata por parte del rival-, la Matanza de Cholula se convierte en el caso propicio sobre el que basarnos para entender directamente la cuestión antes aludida.

Nuestra historia se remonta al año 1519, cuando Hernán Cortés y sus hombres se encontraban en la ciudad de Tlaxcala, a las puertas de Tenochtitlán. La alianza con los pueblos de Cempoalla y Tlaxcala habían multiplicado por miles los efectivos militares, de manera que la conquista de Tenochtitlán ya no parecía una utopía. A pesar de ello, un último escollo se interponía en los planes de Cortés y sus hombres: la vecina ciudad de Cholula.

Cuando llegaron los conquistadores, Cholula  (hoy en el Estado de Puebla, México) era una gran urbe, destacada por su Gran Pirámide -la más grande en volumen encontrada hasta ahora, con 4.500.000 m³- y su Templo Mayor dedicado a Quetzalcóatl [1]. Cortés la describe en sus Cartas de Relación con más de 20.000 casas y más de 400 torres-templos. Se trataba de una ciudad de comerciantes que en la antigüedad habrían tenido una relación cordial con sus vecinos tlaxcaltecas, aunque por motivos políticos, los distintos tlatoanis o reyes aztecas habrían alentado el florecimiento de ciertas rivalidades entre ambos pueblos. La población de Cholula se dividía en seis barrios, tres de los cuales eran adeptos al gobierno de Moctezuma. Los otros tres, sin embargo, se mostraban reacios a aceptarle.

Incluso mientras permanecían en Tlaxcala, los castellanos ya habían escuchado rumores acerca de la hostilidad que se encontrarían al llegar a Cholula, lo cual no frenó en absoluto el objetivo de Cortés de dirigirse a la ciudad, para desde allí, marchar a la capital azteca. Una vez en Cholula, y con el paso de los días, pudieron confirmar sus temores respecto a una traición de los cholultecas. Fue entonces cuando Cortés y sus hombres de confianza tomaron la decisión de castigar a aquellos rebeldes a la figura de Dios y a la autoridad del rey. En poco más de una hora, el pequeño ejército castellano -formado por menos de 600 hombres-, reforzado con más de 6.000 guerreros tlaxcaltecas y cempoaltecas, terminó con la vida de miles de cholultecas -entre 3.000 y 6.000, la cifra varía según las fuentes-.

Representación de la Matanza de Cholula en el Lienzo de Tlaxcala, 1581. Fuente.

Representación de la Matanza de Cholula en el Lienzo de Tlaxcala, 1581. Fuente

Ya en su época, este acontecimiento generó un fuerte debate: ¿fue realmente la Matanza de Cholula un suceso al que se vieron obligados los castellanos para protegerse del ataque a traición que supuestamente querían cometer los cholultecas? ¿O más bien fue un abuso de poder, para atemorizar a Moctezuma y a los demás pueblos en  previsión de un recibimiento hostil a los conquistadores, ganando así posibles aliados sin necesidad de vencerlos antes en combate?

Prácticamente todas las narraciones coinciden punto por punto en los hechos –aunque con divergencias en datos numéricos y pequeños detalles-, si bien es cierto que la mayoría se basa en las Cartas de Relación de Cortés y en la Historia de la Conquista de México de López de Gómara. En cambio, pueden clasificarse según la cuestión lanzada anteriormente.

Por una parte, observamos por las Crónicas una postura claramente mayoritaria, según la cual la Matanza de Cholula respondió a una evidente acción defensiva. En prácticamente cada una de las versiones del suceso que se encuadran dentro de esta teoría [2], los españoles se vieron de manera inesperada frente a una conspiración tramada entre Cholula y Tenochtitlán para asesinarles por sorpresa. Aunque en alguna de aquellas narraciones parece querer darse a entender que la matanza sirvió posteriormente como advertencia a aquellos otros pueblos que pensasen tramar algo contra los españoles, se deja claro que fue una consecuencia paralela al objetivo real de la acción: el protegerse del ataque que les aguardaba. Por contra, resulta cuando menos sospechoso, que en todas estas versiones los españoles parecen conocer de sobra la premeditada traición, de la que fueron siempre advertidos por los aliados tlaxcaltecas.

¿Fueron los españoles a Cholula a sabiendas de la conspiración que les aguardaba, con el fin de utilizarla como justificación moral para llevar a cabo la matanza? ¿Estaban los cholultecas picando en el anzuelo que ellos mismos estaban preparando contra los conquistadores?

La otra postura, en clara desventaja numérica, habla de un atroz genocidio contra los habitantes de Cholula, quienes jamás habrían pensado atacar a los cristianos. El único objetivo castellano sería dar un golpe de efecto de cara a la toma de la capital mexica.

Bernal Díaz del Castillo es el único que reconoce en su relato, en cierto modo, la dualidad de la acción. A pesar de defender la “teoría de la precaución”, no tiene reparo alguno en declarar que la matanza les proporcionó grandes beneficios de cara a la conquista de México, ya que todos los indígenas comenzaron a temerles tras oír la noticia de lo sucedido. Por tanto, la Matanza de Cholula se convirtió en un suceso vital para los acontecimientos que le siguieron, pues fue el detonante que confirmó la “divinidad” de los conquistadores, no ya solo a los ojos de los aztecas, sino también del mismísimo Moctezuma. De esta forma, tanto la presunta traición cholulteca-azteca como la idea de un golpe propagandístico de cara al futuro de la conquista, serían perfectamente compatibles.

De los pocos autores que estuvieron presentes en la matanza, solo Francisco de Aguilar podría encuadrarse en la “teoría del abuso de poder”. En su narración, la matanza se produjo a raíz de la presión que Cortés recibió por parte de los oficiales de su ejército, debido a cierto malestar por la falta de comida a que los tenían sometidos los cholultecas. A ello se unieron las advertencias de los tlaxcaltecas, los cuales decían haber interpretado el recibimiento de los sacerdotes, con incienso, como una señal de guerra. Sin embargo, Francisco de Aguilar no se refiere a ningún otro indicio de traición como sí lo hacen los demás testigos presenciales, todos ellos alineados en la “teoría de la precaución”.

Pero más allá de las fuentes escritas, ¿quedaron pruebas materiales de tal acontecimiento que puedan apoyar o desmentir los relatos de los cronistas?

Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios (Cholula), construída sobre la Gran Pirámide. De fondo, el volcán Popocatepetl. Fuente.

Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, construída sobre la Gran Pirámide (Cholula). De fondo, el volcán Popocatépetl. Fuente

El yacimiento más importante -datado en el período Postclásico (900-1520 d. C)-, ha sido el excavado en los alrededores del Convento Franciscano de San Gabriel Arcángel, donde los restos corresponden a 671 personas. Estos hallazgos son interpretados como productos de la masacre, aunque hay indicios de que quizás otros enterramientos del período colonial puedan haber sido incluidos en el conjunto. La mayor parte de las crónicas sitúa el ataque inicial de los hombres de Cortés en la plaza en torno a la cual se situaba el templo principal de la ciudad -que no la Pirámide-, e incluso varios autores describen la desesperada defensa final de los cholultecas en la cima de dicho edificio. El problema arqueológico que supone dicho yacimiento, es que poco después de la conquista, el templo de Quetzalcóatl fue desmantelado construyéndose en su lugar el citado convento, lo que no impidió el rescate de esos 671 individuos.

Los restos óseos, encontrados en el patio del centro ceremonial, corresponden a cuerpos que fueron trasladados allí con su respectivo ritual de enterramiento, por lo que no fueron víctimas caídas in situ. De acuerdo con las Crónicas, la ciudad fue ocupada de nuevo inmediatamente después de la masacre, apenas a los pocos días del ataque -incluso algunas fuentes indican que fue al día siguiente-. Las víctimas parecen haber sido reunidas para su entierro masivo, ya que fueron “apilados como leña”. En contraste con los patrones funerarios prehispánicos -piernas flexionadas, posición sentada mirando hacia el norte-, estos individuos fueron enterrados con sus espaldas en posición extendida y con la cabeza orientada hacia el este, lo que corresponde a la práctica mortuoria cristiana.

Por otro lado, la mayoría de los individuos presentaban deformación craneal, una práctica abandonada después de la conquista. A diferencia de otra costumbre prehispánica, apenas se encontraron ajuares funerarios (unos 22), siendo en su mayoría objetos de adorno personal: un bezote, cabezas de jadeíta y botones de cobre. También se encontraron dos monedas españolas, una de ellas datada en 1512. Todas estas evidencias demuestran que muchos esqueletos -si no todos- fueron enterrados en la época de contacto con los españoles, lo cual hace suponer que probablemente fueran víctimas de la matanza. Prueba de ello es la alta incidencia de esqueletos decapitados y/o desmembrados, 43 concretamente. También se observaron marcas de corte en los huesos, indicativas del uso de instrumentos afilados como espadas. Las monedas encontradas también permiten sostener que se trata de un depósito de cadáveres relacionado con la masacre, ya que, si bien una de ellas está fechada en 1512, podría haber sido obtenida antes de la llegada de Cortés a México.

Un perfil demográfico de la población enterrada indica que aproximadamente el 50% de los individuos (342) eran adultos, siendo muy destacable la presencia de jóvenes (47) y niños (256). La determinación del sexo de los esqueletos aún no se ha completado, aunque al menos se ha podido constatar que algunos eran de mujeres embarazadas. A pesar de los 671 restos humanos exhumados, se trata solamente de una pequeña parte de la planta total de la sepultura, pues los arqueólogos estiman que la población total del entierro podría haber ascendido a la alta cifra de 27.000 personas. Este total sería demasiado elevado para ser exclusivamente producto de la matanza, por lo que puede incluir a las víctimas de las epidemias del período colonial.

Estos descubrimientos arqueológicos ofrecen otra perspectiva sobre la Matanza de Cholula. Por una parte, el gran número de víctimas -incluyendo los detalles antes descritos, reflejo de la violencia de los asesinatos- proporciona una perspectiva macabra del evento que recuerda a la escena reflejada en el Lienzo de Tlaxcala [3]. Por otra, el perfil demográfico difiere de los relatos históricos de los conquistadores, según los cuales las mujeres y los niños fueron enviados fuera de la ciudad antes de la batalla, o bien fueron salvados gracias a la actuación “misericordiosa” de las huestes españolas.

"Episodios de la Conquista: La matanza de Cholula" (óleo sobre tela). Félix Parra  (1845-1919). Université Paris-Sorbonne. Fuente.

Episodios de la Conquista: La matanza de Cholula (óleo sobre tela). Félix Parra (1845-1919). Université Paris-Sorbonne. Fuente


[1] En náhuatl: ‘serpiente hermosa’. Dios principal del panteón prehispánico que representa la dualidad inherente a la condición humana: la “serpiente” es cuerpo físico con sus limitaciones y las “plumas” son los principios espirituales.

[2] Todas con la particularidad de la versión de Muñoz Camargo, en la cual el motivo clave para la matanza es vengar al embajador principal tlaxcalteca Patlahuatzin, asesinado cruelmente por los cholultecas. Sin embargo, el autor habla también de “otras traiciones”, una de las cuales bien podría ser este intento de atentado del que se habla en las demás versiones.

[3] Códice colonial tlaxcalteca, producido en la segunda mitad del siglo XVI a petición del cabildo de la ciudad de Tlaxcala.


Bibliografía|

CASTRO MORALES, E. y GARCÍA MOLL, R. “Un entierro Colectivo en la Ciudad de Cholula, Puebla”, en LITVAK KING, J., CASTILLO TEJERO, N. (eds.), Religión en Mesoamerica, México: Sociedad Mexicana de Antropología, 1972.

GRAULICH, M., “La matanza de Cholula”, Memorias, nº 40, México: Academia Mexicana de la Historia, 1997.

LEÓN PORTILLA, M., “La visión de los vencidos”, México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2008.

MC CAFFERTY, G. “The Cholula Massacre: Factional Histories and Archaeology of the Spanish Conquest”, en M. Boyd, J.C. Erwin, M. Hendrickson (eds.) The Entangled Past: Integrating History and Archaeology, Calgary (Canadá): Archaeological Association of the University of Calgary, 2000.

MEDIN, T.. “Mito, pragmatismo e imperialismo. La conciencia social en la conquista del imperio azteca”, Madrid-Frankfurt-México: Iberoamericana, 2009.

PETERSON, D. A., GREEN, Z.D.. “The Spanish arrival and the massacre at Cholula”, Notas Mesoamericanas, nº10, México: Universidad de las Américas, 1987.

PRESCOTT, WILLIAM H. “Historia de la conquista de México”, Madrid: Antonio Machado Libros, 2005.

REYES GARCÍA, CAYETANO. “La conquista española de Cholula”,  en A. Y. Castillo Rojas.(ed), Balances y Prospectivas de las Investigaciones sobre Puebla: Memorias, Puebla (México): Gobierno del Estado de Puebla- Comisión Puebla V Centenario, 1991.

THOMAS, H. “La conquista de México”, Barcelona: Planeta, 1994.

TODOROV, T. “La conquista de América: la cuestión del otro”, México: Siglo Veintiuno Editores, 1987.

 

Redactor: Antonio Jesús Miranda Roldán

Graduado en Historia y Máster en Estudios Americanos por la Universidad de Sevilla. Especializado en Historia de América colonial.

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