Poscolonialismo y género en la literatura africana: historias para reescribir la Historia

Es obvio que la Literatura puede ser mucho más que simplemente arte, pues como afirma Picallo Viscanti es también un sistema de múltiples posibilidades: económicas, sociales, políticas…etc. Así pues, puede contribuir a legitimar o discutir la ideología dominante instando a provocar grandes cambios. Por todo ello, no se debe dejar a un lado las producciones literarias a la hora de estudiar un fenómeno histórico y el poscolonialismo es uno de los mejores ejemplos.

Entre la década de los sesenta y setenta, surgen una serie de voces provenientes de las antiguas colonias que comienzan a discutir la supremacía moral, cultural y política de la civilización occidental. Entre todos ellos, cabe destacar a las tres personalidades más eminentes: Homi K. Bhabha, Spivak y Said, conocimos por algunos como “la santísima trinidad del poscolonialismo”. En sus estudios, no solo podemos poner el punto de partida del poscolonialismo, sino que además gracias a Said en gran medida comienza a reivindicarse la estrecha e importante relación entre estudios poscoloniales y literatura, a la cual se le prestará la suficiente atención como para dar lugar a estudios poscoloniales basados únicamente en metodologías narrativas. Pero si en algo tuvo crucial importancia la producción literaria poscolonial, fue en la conformación de una unidad nacional en estados cuyas fronteras eran totalmente virtuales, haciendo que en muchos casos culturas estrechamente ligadas quedasen separadas y otras que nada compartían quedasen unidas.

Y es que, aunque la naturaleza colonial sea eminentemente política, económica y militar, el dominio también se reflejó a nivel artístico creando una estructura de centros y márgenes, donde las producciones occidental obtenían una mayor importancia que las que pretendían contribuir a crear una identidad independiente que rápidamente se convirtieron en marginales; estas a su vez crean su propia estructura donde el género y la raza pasan a ser de mayor importancia pues el contexto posmoderno en el que surgen deja una importante impronta en estas producciones.

El perfecto resumen de esta situación lo hace Olga Barrios afirmando que:

 A través de la literatura se intentaba reconstruir una historia colectiva y una identidad personal que había sido prácticamente ignorada por los cánones culturales occidentales

Así todo, en este intento por parte de los autores del entonces llamado Tercer Mundo de rebatir el dominio intelectual y de recuperar su propia identidad hasta entonces negada, surge la literatura poscolonial que estuvo estrechamente ligada a las reivindicaciones en cuestiones de género. Así, las mujeres africanas llevaron a término una doble reivindicación: la cultural y la que pretendía buscar el lugar de las mujeres negras en el movimiento feminista que hasta entonces las había olvidado. Por ello los estudios feministas y poscoloniales quedan unidos al observar que el feminismo desarrollado en occidente trataba de colonizar una vez más, en esta ocasión en relación al género. Chandra Mohanty es una de las personalidades más destacadas a este respecto pues apuntaba que el “feminismo occidental” olvidaba a las mujeres africanas y las diferencias que había entre ser mujer blanca occidental y ser mujer en negra en el África colonial.

Mohanty, además, fue la encargada de introducción una  noción que tendría una importante repercusión en la teoría feminista de los años ochenta, y es la idea de la doble colonización en el caso de las mujeres que no solo se ven colonizadas por la ideología imperialista sino también por el patriarcado.

De esta forma, las nuevas ideas provenientes de las antiguas colonias incorporaros toda una serie de ideas que acabaron por conformar lo que se conoció como el Posfeminismo.

Pero entender que todo lo escrito con respecto al poscolonialismo y el género fue igual dentro de una categoría tan amplia como es la literatura africana, sería simplificar demasiado, pues el colonialismo y sus repercusiones no fueron iguales en todo el continente. Un ejemplo de ello fue Sudáfrica, donde el establecimiento del apartheid dificultó el desarrollo de una literatura fuera del orden establecido y dio lugar a surgimiento de temas que impregnarían la producción literaria.

Joven negro en un acto de resistencia  viaja en un autobús restringido sólo a los blancos (Sudáfrica, 1986) Fuente

Joven negro en un acto de resistencia viaja en un autobús restringido sólo a los blancos (Sudáfrica, 1986) Fuente

Por Sudáfrica pasaron portugueses, holandeses y finalmente británicos, que no solo lucharon entre ellos por el control del territorio sino que también diezmaron a población nativa por el mismo motivo. No obstante, el golpe de gracia vino tras la Segunda Guerra Mundial cuando se estableció el apartheid por la cual una minoría blanca pasaba a dominar a la población negra. Habrá que esperar a finales del siglo XX para que esta situación se revierta, aunque la realidad es que aun en la actualidad la población negra sigue sufriendo las consecuencias del colonialismo y el apartheid.

Todo este contexto se reflejó en literatura mediante una mayor dificultad a la hora de escribir sobre cuestiones raciales pues en muchas ocasiones solo el hecho de escribir ya era visto como un acto de rebeldía y resistencia que en la caso de las mujeres se veía agravado por el sexismo y alto índice de analfabetismo. Además, el cambio de régimen político no conllevó un cambio en de valores instantáneo ni tampoco el desmantelamiento del sistema binario racista, pero sí supuso una búsqueda de identidad tanto para la población negra como para la blanca y que, en el caso de estos últimos, también debieron asumir su nueva posición política y social más acorde al porcentaje de población que suponían.

Todo ello dio lugar a una inestabilidad existencial reflejada en la literatura sudafricana  que sufrió un proceso de adaptación a los nuevos tiempos, donde la dicotomía entre centro y margen eran reestructuradas para dar lugar a una producción literaria más plural que abrieron a autores hacia nuevos temas alojados en zonas grises más allá de la representación del bien y el mal personificados por negros y blancos respectivamente.

J. M. Coetzee.Fuente

J. M. Coetzee. Fuente

Este será el caldo de cultivo en el que surgen autores como el premio Novel, J. M. Coetzee, escritor blanco y sudafricano que en su obra White Writing: On the culture of letters in the South Africa reflexionaba sobre la endeble posición de autores como él, que ya no eran europeos pero tampoco africanos. Desde esta “incómoda” posición, trata la noción de identidad, verdad absoluta y objetividad; mostrando además las contradicciones entre lenguaje, historia y política poniendo así el énfasis en la relatividad e inexactitud del discurso, plasmando a través de la reescritura de modelos narrativos coloniales como Robinson Crusoe o El corazón de las tinieblas la implicación política del control del lenguaje y su poder colonizante. En palabras de Picallo Vasconi:

Su obra está claramente dirigida a las consideradas preocupaciones postcoloniales, tanto por los temas literarios que explora como por las formas que elige para narrar

En definitiva, se observa una nueva forma de posicionarse ante la cambiante realidad que exige deconstruir las antiguas clasificaciones y otorgar un nuevo lugar al “sujeto marginal” que encuentra en la literatura de autores como Coetzee un campo de actuación diverso y polifónico.

De esta forma y a través de autores como el ya mencionado entre muchos otros, la literatura sudafricana se ha convertido en un espacio plural y democrático donde se ejemplifica las posibilidades de las historias para reescribir la Historia y a los sujetos que la habitan.

Bibliografía

Cabarcos Traseira, M. José “Las hijas de las pioneras: el papel de la mujer afrikáner en la Sudáfrica post-colonial”. A Coruña: Universidad de A Coruña, 2003

Coetzee, J.M, “White writing: On the culture of letters in South Africa”. New Haven: Yale University Press, 1988.

Lopez de la Vieja, Teresa (Ed.) “En feminismo: del pasado al presente” Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 2000.

Mistry, J. “Conditions of cultural production in post-apartheid South Africa”. Vienna: In Extraordinary Times, IWM Junior Visiting Fellows Conferences, Vol. 11; 2001

Picallo Visconti, Ximena “J.M. Coetzee y la identidad literaria sudafricana: cambios y reescrituras político-literarias”. Argentina: XII Congreso Internacional de ALADAA, 2012.

Urbina, Cecilia “Escritores poscoloniales. Literatura y política” Revista Casa del tiempo. México: UAM, 2010.

Redactor: Noelia Ibañez Hidalgo

Licenciada en Historia por la Universidad de Granada y Máster en Estudios Literarios y Teatrales. He centrado mi investigación en el ámbito social de la Historia Militar y los estudios de género en la Literatura Contemporánea Española.

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