Partida y regreso: historia de la embajada de Ruy de Clavijo a Samarcanda

El siglo XV empezó para el Imperio Bizantino con buenas expectativas. El imperio otomano había dejado de arrinconar a Bizancio para hacer frente a un enemigo muy peligroso que estaba extendiendo su poder por Asia Central, el imperio de los timúridas. El 20 de julio de 1402 tuvo lugar la batalla de Angora, cerca de la actual Ankara, en la cual los otomanos fueron derrotados y su rey, Bayaceto I, fue apresado. Esto dio a Bizancio 50 años más de existencia. Esta batalla contó con dos testigos peculiares, los embajadores de Enrique III de Castilla Payo de Sotomayor y Hernán Sánchez de Palazuelos, enviados a la corte otomana. Al ser derrotado el monarca otomano fueron bien acogidos por los timúridas, quienes los mandaron de vuelta a Castilla con presentes y su propio embajador Mahomat Alcagi.

Ruy de Clavijo

Ruy González de Clavijo. Fuente

El rey castellano se mostró complacido por la llegada del embajador de los timúridas y quiso a su vez corresponder para establecer relaciones diplomáticas con la nueva potencia en Oriente para hacer frente a los turcos otomanos. Por eso mandó una embajada de vuelta a la región con Mahomat y en la cual se encontraban, entre otros,  el dominico fray Alonso Páez de Santa María, el escudero Gómez de Salazar y el que sería recordado como el gran protagonista de esta embajada, Ruy González de Clavijo, quien habría sido el escritor de la historia de la embajada en un libro.

La embajada fue una auténtica aventura que los llevo por numerosos países y ciudades hasta alcanzar su destino (1). Partieron el 22 de mayo de 1403 del Puerto de Santa María. Formaba parte de una expedición comercial, de manera que fueron parando por diferentes puertos mediterráneos, empezando con una primera gran parada en Málaga, el gran puerto del Reino nazarí de Granada. De aquí llegaron a Ibiza para ir directo a la Península Itálica, pasando entre la Córcega genovesa y la Cerdeña aragonesa, y llegar a Gaeta, puerto destacado del Reino de Nápoles.

De aquí se dirigieron a Mesina en Sicilia, y desde aquí se dirigieron hacia la parte oriental del Mediterráneo. Pasaron junto a islas pertenecientes a la Serenísima República de Venecia, bordearon la península del Peloponeso y atracaron en Rodas el 5 de agosto, donde los embajadores se entrevistaron con el jefe que había dejado el Gran Maestre Philibert de Naillac en la isla mientras éste estaba en una campaña militar contra los mamelucos egipcios. Permanecieron en la ínsula hasta el final del mes para averiguar dónde debían dirigirse para entrevistarse con el líder timúrida, pero al no tener ninguna información fiable decidieron buscarlo en la región de Karabaj en Asia Central.

Embajada

Mapa con la ruta que siguió la embajada de Ruy de Clavijo. Fuente

La embajada reanudó su viaje y por fin dejaron el mundo occidental para entrar en el mundo oriental. Empezaron bordeando Anatolia hacia el norte, aunque el castellano ya denomina a la región con el nombre de Turquía. Durante el viaje conocieron las luchas de poder entre los hijos de Bayaceto tras la muerte de éste. Después de pasar cerca de Galípoli, la primera posesión otomana en Europa, llegaron a Pera, colonia comercial en manos genovesa, el 24 de octubre. Enviaron representantes para solicitar una audiencia con el basileus Manuel II Paleólogo, y la obtuvieron el 28 de octubre. Fueron muy bien tratados hasta el punto que el emperador mandó a su yerno genovés Hilario Doria que le enseñara la Ciudad durante varios días. La visita impactó profundamente a Clavijo y sus acompañantes, tal y como se desprende de su minuciosa descripción de Constantinopla, principalmente sus iglesias y monasterios. Sin embargo, la embajada debía continuar y pudieron embarcarse el 14 de noviembre para buscar el puerto de Trebisonda, por entonces capital de un pequeño reino que surgió tras la primera caída de Constantinopla. El mal tiempo del Mar Negro les hizo naufragar y tuvieron que volver a Pera y no pudieron reanudar su camino hasta la primavera. Llegaron a Trebisonda el 11 de abril de 1404, donde fueron bien recibidos por el gran comneno Manuel III, por entonces tributario de los timúridas.

Partieron de la ciudad el 26 del mismo mes ya por tierra, internándose en la península de Anatolia para buscar la región mesopotámica y bordear el mar Caspio por el sur. Muy pronto tuvieron que afrontar diferentes problemas en el camino como el tener que entregar algunos de los presentes que llevaban en la embajada para poder pasar por un territorio, pero su categoría de embajadores les facilitó el camino al ser bien recibidos en diferentes ciudades. Además, se encontraron con sorpresas gratas como descubrir un castillo de armenios católicos.

El 5 de junio llegaron a la ciudad de Khoy, la última ciudad armenia cerca de la frontera con el territorio persa. Aquí se encontraron con una embajada mandada por el sultán de Babilonia, como era conocido el sultán mameluco de Egipto, a ver al líder de los timúridas y llevaba como presentes veinte caballos, quince camellos cargados con presentes, seis avestruces y una jirafa, animal que causó la admiración de Clavijo e hizo que lo describiera minuciosamente (2). Sin duda esto contrastaba con la modestia de los castellanos, cuyos principales regalos eran telas y halcones gerifaltes. El día 26 de junio llegaron a Soltaniyeh, una importante ciudad comercial de gran tamaño de Asia Central y donde fueron recibidos por Miranshah, hijo del jefe timúrida, a quien agasajaron con algunos de los presentes que llevaban. De aquí se dirigieron a Teherán, de donde partieron para ser recibidos por un yerno del emperador timúrida, quien los recibió en un campamento y les dio camellos y hombres para llevar los presentes por delante, y a los embajadores nuevos caballos.

La expedición partió para encontrarse con el jefe timúrida, que los había convocado a su capital, Samarcanda. Pasaron por las ciudades de Damghan y Vascal, donde los esperaba un emisario del emperador para acompañarlos en el camino y asegurar que no les faltara nada. El día 10 de agosto llegaron a un nuevo campamento timúrida donde fueron también muy bien tratados. El 21 de agosto cruzaron el río Amu Daria, el cual marcaba el límite entre el mundo persa y el mundo mongol.

Finalmente, el 31 de agosto de 1404 se hospedaron en una huerta que había en una aldea cerca de Samarcanda, donde fueron atendidos hasta que el emperador los pudiera recibir. Para entonces la embajada había perdido algunos miembros, entre ellos Gómez de Salazar, quien falleció en Nishapur el 26 de julio.  El día 8 de septiembre fueron convocados ante él a una residencia en las afueras de Samarcanda. Después de ser llevados por diferentes estancias, los embajadores fueron presentados ante el soberano de aquel gran imperio que había puesto en peligro a los turcos, Tamerlán el Grande.

Timur el Cojo, más conocido como Tamerlán, tenía en aquel momento 68 años, aunque seguía siendo una figura imponente y poderosa, capaz de mantener su vasto imperio unido. En algo más de 30 años, había conseguido afirmar su poder dentro del mundo mongol y musulmán y, a pesar de no contar con el título de khan, que sólo podían tener los descendientes de Gengis Khan, establecer un gran imperio que se extendía por toda Asia Central y el sur de la actual Rusia e incluía ciudades tan significativas como Bagdad y Damasco. El recuerdo de las cruentas represalias tomadas contra los que se habían resistido a su avance dejaron una huella indeleble en la Historia.

Clavijo y Tamerlán

Ruy de Clavijo ante Tamerlán, Observatorio de Samarcanda. Fuente

A pesar de ser el jefe más poderoso de Asia en aquel momento y temido por sus conquistas, los embajadores castellanos se ganaron su favor rápidamente hasta el punto de que Tamerlán les dirigió las siguientes palabras, según Clavijo:

Catad aquí estos Embajadores que me envía mi hijo el Rey de España, que es el mayor Rey que hay en los Francos, que son en el un cabo del mundo; y son muy gran gente y de verdad; y yo le daré mi bendición a mi hijo el Rey: y bastara harto que me enviara él a vosotros con su carta sin presente, ca tan contento fuera yo en saber de su salud y estado, como en me enviar presente.” (Embajada de Tamerlán, pág. 174)

A partir de aquel momento, y durante las siguientes semanas, los embajadores fueron invitados constantemente a banquetes y celebraciones en los cuales Tamerlán mostró tanto su riqueza y generosidad, como su forma de gobernar y sus planes del futuro. Así, en el primer banquete que asistieron, después de la entrevista, los castellanos fueron puestos a la derecha de Tamerlán, por encima del embajador del emperador chino de la dinastía Ming Yongle. La razón de este hecho fue que China había dejado de pagar su tributo y Tamerlán tenía la intención de invadir, y conquistar, el país. Justo durante los preparativos de esta invasión habían llegado Clavijo y sus compañeros.  En otra ocasión los embajadores fueron invitados por la esposa de Miranshah, uno de los hijos de Timur, con motivo de una boda, e incluso estuvo presente la esposa principal de Tamerlán. Otro día, durante los festejos presenciaron la ejecución de algunos condenados. También tuvieron en otra ocasión que mostrar sus respeto al nieto del timúrida que había participado en la campaña de conquista del sultanato de Delhi. En total, y según Clavijo, en dos meses, llegaron a participar en catorce festejos, a lo largo de los cuales pudieron conocer las costumbres de sus anfitriones y llegaron a ver por primera vez elefantes, a los que llama marfíles (3).

A pesar de este gran recibimiento, el objetivo de la embajada, establecer una alianza contra los turcos, no se cumplió en absoluto. Aunque habían sido muy bien recibidos, sin embargo Tamerlán no parecía interesado en formar una alianza con una nación que estaba situada en el otro extremo del mundo conocido, y sí, por el contrario, en empezar la invasión de China. El fracaso en este sentido de la embajada queda patente en el hecho de que la embajada del sultán de Egipto volvió cargada de presentes y con un mensaje del timúrida.

El retorno desde Samarcanda empezó el 21 de noviembre de 1404. Fue una vuelta muy complicada, pasando por algunas ciudades y regiones que habían atravesado en la ida buscando la costa de Trebisonda. En el camino supieron por un nieto de Tamerlán llamado Omar, hijo  de Miranshah, que el emperador había fallecido y había estallado un importante conflicto sucesorio. Omar les obligó a quedarse con él en Tabriz varios meses y a entregarles muchos de los presentes que llevaban de vuelta, como también tuvieron que hacer a unos asaltantes. Sin embargo, llegaron el 17 de septiembre de 1405 a Trebisonda, donde partieron en barco a Pera. De aquí viajaron hasta Savona para presentarse ante Benedicto XIII, a quien Castilla consideraba el verdadero papa. La embajada llegó a Sanlúcar el 1 de marzo de 1406 y el 24 de marzo por fin se entrevistaron con Enrique III en Alcalá de Henares pata dar cuenta del resultado de la embajada.

Aunque no habían logrado su objetivo, sin embargo no fue un total fracaso. Fruto de este viaje, en el lado oriental, Tamerlán fundó un pequeño pueblo fuera de Samarcanda al que puso el nombre de Madrid, actualmente un barrio de la ciudad. Cerca de ésta, el sucesor de Tamerlán construyó un observatorio donde aparece representado Clavijo.

Ciudad Samarcanda

Mauselo de Tamerlán en Samarcanda. Fuente

Por su parte, éste, si aceptamos que Clavijo lo escribió antes de 1412, año de su muerte en Madrid,  nos dejó una de las obras medievales de viajes más interesantes. Destaca por su extremo detallismo a la hora de describir lugares por los que pasó y las tradiciones culturales de los pueblos que visitaba como la mencionada Constantinopla o Samarcanda. También sobresale por su objetividad y imparcialidad a la hora de hablar de aquellos pueblos tan extraños a los ojos de un europeo occidental y católico, pues describe, por ejemplo, sin dejarse influir por sus creencias, las costumbres litúrgicas de los cristianos griegos y armenios, y no duda en señalar cómo pasaron por la ciudad de Mashhad, donde está enterrado un descendiente de Mahoma llamado Ali al-Reza, octavo imán de los chiíes. Además en su obra hace referencia a lugares y acontecimientos históricos, como Troya, el monte Ararat, cerca del cual Clavijo señala que hicieron algo tan típico como dormir la siesta, y Zanyán, de donde según el autor partió el rey Darío para enfrentarse a Alejandro Magno; así como a sucesos que estaban ocurriendo en aquel momento en Asia. No obstante, también se hace eco de algunas historias legendarias como la presencia de amazonas cerca de la India o de un emperador chino convertido al cristianismo.

Así, gracias a esta obra de Ruy de Clavijo, quedará constancia de como una pequeña embajada europea fue capaz  de conseguir llegar hasta el mismo Tamerlán, ganarse su favor y volver con una historia que todavía sigue atrayendo la atención de todos cuantos la conocen.

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(1) Para no resultar pesado el artículo, aquí se sitúan las diferentes ciudades por las cuales pasó la embajada castellana que han podido ser localizadas, aunque se mencionan muchos más lugares en el libro:

IDA:

España: Puerto de Santa María, Málaga e Ibiza // Italia: Gaeta y Mesina // Grecia: Rodas y Quíos // Turquía: Estambul (Constantinopla y Pera), Trebisonda, Zigana, Torul, Erzincan y Erzurum // Armenia: Surmari [en ruinas] // Turquía: Igdir [distinta de la actual Igdir] y Dogubayazit // Irán: Maku, Khoy, Tabriz, Miyana, Zanyán, Soltaniyeh, Teherán, Firuzkuh, Damghan, Bastam, Jajrom, Esfarayen, Nishapur y Mashad // Afganistán: Andhvoy y Balj // Uzbekistán: Termez, Derbent, Shahrisabz y Samarcanda.

VUELTA:

Uzbekistán: Samarcanda y Bujará // Irán: Dargaz, Quchan, Jajrom, Bastam, Damghan, Semnán, Varamin, Teherán, Qazvín, Soltaniyeh, Zanyán, Mianeh, Tabriz y Khoy // Turquía: Avnik, Tortum, Sper, Surmene, Trebisonda, Estambul (Pera) y Galípoli // Grecia: Quíos // Italia: Gaeta, Génova y Savona // España: Sanlúcar de Barrameda, Sevilla y Alcalá de Henares

(2) “Había el cuerpo tan grande como un caballo, y el pescuezo muy luengo, y los brazos mucho más altos de las piernas, y el pie había así como el buey hendido, y desde la uña del brazo hasta encima del espalda había diez y seis palmos: y desde las agujas hasta la cabeza había otros diez y seis palmos, y cuando quería enhestar el pescuezo, alzábalo tan alto que era maravilla, y el pescuezo había delgado como de ciervo, y las piernas había muy cortas según la longura de los brazos, que hombre que no la hubiese visto bien pensaría que estaba sentada aunque estuviese levantada, y las ancas había derrocadas a yuso como búfalo: y la barriga blanca, y el cuerpo había de color dorado y rodado de unas ruedas blancas grandes: y el rostro había como de ciervo, en lo bajo de hacia las narices: y en la frente había un cerro alto agudo, y los ojos muy grandes y redondos y las orejas como de caballo, y cerca de las orejas tenía dos cornezuelos pequeños redondos, y lo más de ellos cubiertos de pelo, que parecían a los del ciervo cuando le nacen, y tan alto había el pescuezo y tanto lo extendía cuanto quería, que encima de una pared que tuviese cinco o seis tapias en alto podría bien alcanzar a comer: otrosí encima de un alto árbol alcanzaba a comer las hojas, que las comía mucho.” (Embajada de Tamerlán, Pág. 122-123)

(3) “Los dichos marfiles eran negros, y no han pelo ninguno salvo en la cola, la cual han como camello, con unas pocas de sedas, y eran grandes de cuerpo, que podían ser como cuatro o cinco toros grandes; y el cuerpo han mal hecho, sin talle como un gran costal que estuviese lleno, y las cintas han derrocadas hacia ayuso como búfalo, y las piernas muy gruesas y parejas, y el pie redondo todo carne, y tiene cinco dedos en cada uno con sus uñas como de hombre negras, y no han pescuezo ninguno, salvo luego en las agujas, que las ha muy grandes; tiene la cabeza apegada, y no puede bajar la cabeza ayuso, ni puede llegar la boca a tierra: y han las orejas muy grandes y redondas y farpadas, y los ojos pequeños: y tras las orejas va un hombre caballero que lo guía con un focino en la mano, y le hace andar a do quiere: y la cabeza ha muy grande, hecha como una albarda de asno pequeña, y encima de la cabeza hay un hoyo, y de la cabeza se sigue ayuso, do ha de tener la nariz, una como trompa, que es muy ancha arriba, y angosta ayuso todavía mas como manga que le llegaba hasta el suelo; y esta trompa es horadada, y por ella bebe; cuando ha gana, métela en el agua y bebe con ella, y vale el agua a la boca así como si le fuese por las narices: otrosí con esta trompa pace, ca no puede con la boca, que no se puede bajar; y toma en esta trompa, cuando quiere comer, y revuélvela a la hierba, y tira y siégala con ella, como si fuese un focino, y de sí apáñala con aquella trompa, y hace un bulto, y revuélvela aquella, y métela en la boca, y de sí cómela; y con esta trompa se mantiene, y nunca la tiene queda, salvo con ella haciendo vueltas como culebra; y esta trompa échala en el espinazo, y no deja lugar en todo su cuerpo donde no llega con ella; y debajo de esta trompa tiene la boca, y las quijadas debajo tiénelas como de cochino, y como de puerco: y en estas quijadas como debajo tiene dos colmillos tan gruesos como la pierna de un hombre, y tan altos como una brazada.” (Embajada de Tamerlán, pág. 202-203)

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Bibliografía|

BRUMMET, P. (ed.), The “book” of Travels: Genre, Ethnology, and Pilgrimage, 1250-1700, Boston: Brill, 2009.

GONZÁLEZ DE CLAVIJO, R., Embajada a Tamerlán, Madrid: Miraguano Ediciones, 2016.

GONZÁLEZ DE CLAVIJO, R., Embassy to Tamerlane, 1403-1406, Oxford: RoutledgeCurzon Taylor & Francis Group, 2005.

HAMBLY, G., Asia central, Madrid: Editorial Siglo XXI, 1973.

LÓPEZ ESTRADA, F., “Ruy González de Clavijo. La embajada a Tamorlán. Relato del viaje hasta Samarcanda y regreso (1403-1406)”, Arbor, Nº 711/712. Madrid: CSIC, 2005. pp. 515-535.

MAROZZI, J., Tamerlán: espada del Islam y conquistador del mundo, Barcelona: Ariel, 2009.

PEREZ-EMBID WAMBA, J., Las civilizaciones orientales. una introducción histórica, Huelva: Universidad de Huelva, 2012.

Redactor: Fermín Valenzuela Sánchez

Licenciado en Historia por la Universidad de Granada (2007 - 2012). Máster de Historia: de Europa a América: Sociedades, Poderes, Culturas (EURAME) por la Universidad de Granada (2014-2015). Alumno del programa de Doctorado en Historia y Artes de la Universidad de Granada. Interesado en Historia medieval, Historia del cristianismo y Bizancio.

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1 Comentario

  1. Excelente introducción al viaje de Ruy González Clavijo a la corte de Tamerlan, enhorabuena. Quizás echo en falta que no se incluya en la bibliografía la mejor edición del libro de viajes que hay en español, la que publicó El Legado Andalusí en 2009 y coordinó Rafael López Guzmán. Tiene varios estudios previos y es todo un lujo, la recomiendo. En cualquier caso, muy buen resumen.

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