Neolítico y neolitización (I): Definición, teorías e investigación

Antes de entrar a desarrollar el contenido que se presenta, es necesario hacer una breve reflexión: Simplificar es una acción que realizamos en nuestro día a día, con todo aquello que observamos por la necesidad de comprender más fácilmente la complejidad de lo que nos rodea. Es por ello que para analizar el Neolítico y su proceso de expansión, la neolitización, debemos tener en cuenta que no se trata de un periodo y fenómeno histórico homogéneo en el espacio y en el tiempo. Por eso mismo trataré de exponer en este artículo de manera somera, y más extendido en el siguiente, una visión amplia sobre que fue el Neolítico en la Historia de la evolución humana.

La primera vez que aparece el término Neolítico es a mediados del siglo XIX, obra del investigador  J. Lubbock. Ester término se creó para hablar de un periodo posterior al Paleolítico que tenía unas características concretas que lo diferenciaban de su predecesor: uso de la piedra pulimentada, invención de la cerámica, invención de la agricultura y la ganadería y por lo tanto sedentarismo. Hoy día, estos elementos siguen siendo el fósil guía1 que nos permiten identificar un yacimiento arqueológico como perteneciente al Neolítico, sin embargo no todos estos elementos tienen porque aparecer en el registro arqueológico.

Molinos de mano. Fuente

Molinos de mano. Fuente

Dicho esto, hay que preguntarse cómo surge Neolítico. Si acudimos a la bibliografía clásica en investigación prehistórica el referente principal es Gordon Childe; el arqueólogo australiano es el autor de la teoría denominada Revolución Neolítica que presenta este periodo como un cambio radical en los modos de vida del ser humano, rompiendo con todo lo anterior. Sin embargo, hoy día no se habla tanto de un contraste entre periodos históricos sino de todo lo contrario, el paso hacia un modo de vida neolítico es un proceso de cambio gradual de la relación del ser humano con su entorno. Pero no es la única teoría acerca del origen del Neolítico; sobre su origen y expansión hay varias propuestas teóricas que voy a presentar a continuación. Según J.J. Eiroa podemos agrupar estas teorías al estilo de nuestro calendario: antes de 1960 y después de 1960. Las teorías anteriores a 1960 inciden en los problemas medioambientales, los cuales obligaron a las poblaciones a agruparse en las áreas menos afectadas. Por otro lado, las teorías posteriores a 1960 tienen en cuenta los nuevos estudios arqueológicos que verifican la presencia de agricultura y ganadería en esas áreas menos favorables, por lo que sus explicaciones van encaminadas a otros aspectos y no tanto hacia el medio ambiente. Estas serían las principales teorías:

  • Teoría del oasis: Apoya la idea de la agrupación de las poblaciones epipaleolíticas y mesolíticas en torno a zonas muy fértiles y con abundancia de agua debido a un cambio climático durante el Holoceno que produjo una desecación. Estas áreas más fértiles permitirían la vida sedentaria y la puesta en marcha de la agricultura y la ganadería. Sería la teoría de la Revolución Neolítica defendida por G. Childe.
  • Teoría de la presión demográfica: Propuesta por E. Boserup en 1965, sostiene que la fuerte presión demográfica produjo la necesidad de transformar la tecnología, la economía y las relaciones sociales. En este caso, el sedentarismo propició el aumento de la población, un aumento que tendría lugar durante el Epipaleolítico.
  • Teoría del área nuclear: Para R. Braidwood (1967) el Neolítico surge en aquellas áreas donde existían ya especies de animales y plantas domésticas en su estado silvestre. En el este de Anatolia, los montes Taurus y Zagros y el norte de Iraq se produjo por lo tanto una agricultura incipiente.
  • Teoría de las zonas marginales: Teniendo en cuenta la presencia de grandes núcleos poblacionales y sus periferias, la presión demográfica tendría lugar en esta última. Es en la periferia donde habría escasez de recursos, por lo tanto era necesario acondicionar el medio físico y cambiar la estructura social para mantener estas áreas. Para esta teoría tendría mayor importancia el comportamiento de los grupos humanos que la invención de la agricultura y la ganadería. Es la defendida por L. Binford, K. Flannery y J. Perrot (1968-1972).
  • Teoría ideológica: La teoría desarrollada por J. Cauvin en 1994 no rechaza las propuestas anteriores pero hace hincapié en la mentalidad humana. No sólo se produce una adaptación al medio, también se produce una adaptación ideológica a la nueva situación creando mitos y dioses que ayudan y guían la voluntad humana.
  • Teoría de la difusión démica: Planteada por el genetista L.L. Cavalli-Sforza, defiende una difusión gradual de las poblaciones agrícolas y ganaderas desde Oriente Próximo que fue sustituyendo a las poblaciones cazadoras-recolectoras.

Pero, ¿cuándo surge el Neolítico? Ante esta pregunta vuelvo a la reflexión inicial. No hay una fecha única que podamos dar al origen de este proceso, de igual forma que no hay un único lugar. A esto hay que sumar que al tratarse de un proceso gradual algunos de los fósiles guía que se han mencionado pueden aparecer antes de lo que entenderíamos por un Neolítico pleno. Para ello se toma como referencia las primeras evidencias de plantas cultivadas, ya que la mayoría de los investigadores coinciden en señalar la domesticación de las plantas como un proceso anterior a la domesticación animal:

  • China: el mijo (4500 a.C. aprox.) y el arroz (3500 a.C. aprox.)
  • Cueva del Espíritu, Tailandia: habas y guisantes (6800 a.C. aprox.)
  • América: calabaza (ca. 7000 a.C.), judías (ca. 6000 a.C.) y maíz (ca. 5500 a.C.)
  • Siria-Palestina: escaña y escanda (trigos silvestres) y cebada silvestre (entre 9000 y 8000 a.C.)
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Recreación del poblado neolítico de Çatal Hüyük (Turquía). Fuente

No podemos olvidarnos de las condiciones climáticas en las que se produce este cambio en los modos de vida. Para este periodo nos encontramos en el Holoceno, posterior a la última glaciación y con un clima suave y húmedo, lo cual propicia un aumento de la vegetación que a su vez favorece el desarrollo de las distintas especies animales, condición más que favorable para el desarrollo de la agricultura y la ganadería. Sin embargo, no debemos perder de vista las diferentes oscilaciones del clima que se produjeron a lo largo de este periodo.

Ya que estamos hablando de ganadería, cambiamos de tercio para pasar a explicar cómo se desarrolla una parte de la investigación sobre el Neolítico. La investigación en prehistoria y en arqueología, valga la redundancia, se ha llevado siempre a través de lo más tangible del registro arqueológico; pero para este caso me gustaría introducir una de las nuevas, o no tan nuevas, técnicas que se están utilizando para conocer como se produjo el proceso de neolitización: el estudio del ADN mitocondrial. La ventaja de su estudio se encuentra en la posibilidad de calcular cada cuanto tiempo se ha producido un cambio o mutación en el ADN mitocondrial.

Lo importante de esta técnica para comprender como han evolucionado y como se han movido las poblaciones humanas es que mientras el ADN que se encuentra en los cromosomas del núcleo de las células se hereda tanto por vía paterna como materna, las mitocondrias, y por lo tanto su ADN, se hereda sólo por vía materna. Esto se debe a que el citoplasma2 del óvulo está repleto de mitocondrias, sin embargo cuando el espermatozoide penetra en el óvulo se desprende de su cola y las mitocondrias.

¿Y qué es una mitocondria?

Las mitocondrias son estructuras diminutas que existen dentro de todas las células. No están en el núcleo de la célula, ese saquito central que contiene los cromosomas, sino fuera de él, en lo que se llama citoplasma. Su función consiste en ayudar a las células a utilizar el oxígeno para producir energía. Cuanto más vigorosa es la célula, más energía necesita y más mitocondrias contiene.

B. Sykes (2002)

Ahora podemos entender porqué el ADN mitoncondrial por vía paterna se pierde. El espermatozoide al haber conseguido su objetivo de fecundar el óvulo ya no necesita energía para moverse.

Pero veamos un caso práctico para el tema que nos ocupa. En su trabajo sobre los grupos de secuencias mitocondriales europeas, B. Sykes determinó que había siete grupos en el territorio europeo. Al estudiar su origen, temporal y espacial, esperaban que los resultados dieran un origen cercano en el tiempo, en concreto al Neolítico. Sin embargo, seis de los siete grupos tenían edades superiores a los diez mil años y sólo uno se correspondía al periodo de expansión Neolítica, por lo que la idea que existía hasta ese momento sobre una gran expansión que arrastrara a las poblaciones cazadoras-recolectoras quedaba desechada.

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La expansión agrícola del Neolítico en Europa. Fuente: Eiroa, J.J., 2008: 312.

Por otro lado, el grupo más joven tenía una peculiaridad, este se extendía en dos ramas: una balcánica que penetraba hasta Centroeuropa y otra Mediterránea, las cuales se correspondían con lo que había dicho la arqueología sobre la expansión de los primeros agricultores y ganaderos.

Como vemos no sólo el estudio clásico del registro arqueológico nos permite conocer el pasado. Sin duda, la interdisciplinariedad, la colaboración entre las distintas ramas del conocimiento, nos puede ayudar a unos y otros a mejorar en las investigaciones y servir de apoyo mutuo para seguir avanzando en todos los campos de la ciencia.

  1. Fósil guía: Resto arqueológico que puede servir para datar con cierta precisión la unidad estratigráfica en la que se encuentra debido a que son particulares o exclusivos de una determinada época.
  2. Citoplasma: Región celular comprendida entre la membrana plasmática y el núcleo, con los órganos celulares que contiene.

Bibliografía |

AURENCHE, O. y KOZLOWSKI, S.K., “El origen del neolítico en el Próximo Oriente: el paraiso perdido”, Barcelona: Ariel, D. L. 2003

CAVALLI-SFORZA, L.L., “Genes, pueblos y lenguas”, Barcelona: Crítica, 2010

CHILDE, V.G., “Los origenes de la civilización”, México D.F.: Fondo de Cultura Económica, 1996

EIROA, J.J., “Nociones de Prehistoria general”, Barcelona: Ariel, 2008

SYKES, B., “Las siete hijas de Eva”, Barcelona: Debate, 2002

Redactor: Eugenio Rodríguez Martín

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