Movimiento homosexual (I): sodomitas y homosexuales

A finales del siglo XIX comenzaba una nueva etapa o al menos una nueva resignificación de un colectivo que había acabado por estar marginado en la construcción del amplio pero cerrado espectro de la ciudadanía. Este colectivo es el de hombres y mujeres que mantenían relaciones con su mismo sexo y utilizamos esta definición y no otra por qué como veremos un poco más adelante resulta erróneo usar el concepto homosexual antes de esta fecha, ya que este no solo sirvió para definir unas prácticas sexuales concretas, sino que a partir de aquí empezaría a surgir y crearse una nueva identidad y categoría que tardarían más de un siglo en ser puesta en cuestión. Desde la segunda mitad del siglo XIX no solo se había terminado de definir lo que era y no un ciudadano, recordemos la construcción de la ciudadanía en dos artículos anteriores (Historia de la Sexualidad: I-II) sino que además para el final de la centuria se había consolidado una fe ciega en el progreso (Positivismo) y en la ciencia (Cientificismo) transformado la visión del mundo en apenas un siglo además junto con el Evolucionismo (Darwinismo Social) habían confluido generando nuevos paradigmas desde donde analizar la realidad, la metodología científica era aplicada a todo y en este caso la sexualidad no iba a ser una excepción. Resulta también importante el aporte de Sigmund Freud y del psicoanálisis y el estudio de lo sexual y el subconsciente y la infancia, cabiendo destacar Tres ensayos sobre la teoría Sexual (1905) que son una muestra más de la importancia y el impacto de este tipo de análisis en la sociedad.

 Así en palabras de Hobsbawn

la centuria es el triunfo y la transformación del capitalismo en la forma específica de la sociedad burguesa en su versión liberal (…). La primera revolución industrial en Inglaterra,  que estableció la capacidad ilimitada del sistema productivo, iniciado por el capitalismo, para el desarrollo económico y la penetración global, y la revolución política francoamericana que estableció los modelos de las instituciones públicas de la sociedad burguesa, (…) con la aparición prácticamente simultanea de sus más característicos (…) sistemas teóricos (…)

Era el triunfo de la sociedad del hombre heterosexual, blanco y padre de familia, empezando por los de clase medias y siendo coronados por los grandes burgueses. Es decir, vemos un cuerpo político, social y económico perfectamente asentado, aunque con sus tensiones dialécticas (movimiento sufragista u obrero) de carácter totalizador que se extendía cada vez más por el planeta a través del Imperialismo. El uso de las tecnologías, la represión y la vigilancia a manos de la burguesía estaban cada vez más perfeccionados (biopoder). Es en el marco occidental capitalista y burgués-liberal es donde se centra el análisis, ya que extrapolarlo a otros lugares sería colonial.  Por eso no nos debe sorprender que el primer grupo de personas de cierta relevancia que defendieran las practicas entre personas del mismo sexo fueran mayoritariamente hombres, de cierto poder económico y que desarrollaron su teoría desde una óptica médica o científica y en países preponderantes a nivel económico.

Durante los siglos XVII-XVIII  era usado el termino sodomita, pecado creado por la Iglesia durante el  siglo XIII. A partir de la Revolución Francesa y los cambios legislativos en suelo francés y en otros territorios conquistados o influenciados por esta, se despenalizarían los actos de sodomía por entenderse como una tipificación del Antiguo Régimen. Aunque tras el Congreso de Viena fueron muchos los países que la volvieron a penalizar la práctica.

Según Robert Aldrich:

(…) en el Código penal francés de 1791 según el libro de Helmut Puff, el código solo declaraba ilegal los verdaderos crímenes y no aquellos delitos falsos, creados por la superstición, el feudalismo, el sistema de impuestos y el despotismo. La conquista francesa y la introducción del código penal hizo el resto (…)

Retrato de Karl Maria Kertbeny. Fuente

Retrato de Karl Maria Kertbeny. Fuente

Antes de seguir es importante hacer una aclaración conceptual clave ya que se encuentra en el imaginario de muchas personas y que por otro lado es el punto de partida de este artículo. Aunque las prácticas entre personas del mismo sexo se dieran desde la propia existencia del ser humano. Siempre se ha tendido a mitificar a la antigua Grecia y Roma como una especia de jardín del Edén homosexual, y nada más lejos de la realidad. En Grecia solo estaba establecido el sexo legal entre personas del mismo sexo si existía una diferencia de edad y que fueran ciudadanos de la polis, esto es entre un adulto y un paidós, y siendo penetrado en todo caso el menor imberbe. Esto no quiere decir que no se invirtieran los roles o que no existieran sexo entre adultos, pero el hecho de que estas prácticas saliesen a la luz suponían el ostracismo para el o los implicados. En Roma el ciudadano romano libre podía penetrar a su mujer, sus esclavos o esclavas, pero estaba penalizado el sexo entre dos adultos o que un esclavo penetrase a su amo. Esto rompe todo el imaginario gay que nombra a bares, discotecas y saunas gais con nombres greco-latinos que evocan a esta época consideradola erróneamente como una especia de “esplendor homosexual”. Esto nos ayuda a ver que según en la época que nos situemos son las relaciones de poderjerarquías las que controlan el deseo.

El primer término usado distinto al de sodomía fue el de uranistas (urning y urninde) hombres y mujeres respectivamente. Creado por Karl Heinrich Ulrichs (1825-95) jurista y teólogo alemán, mostró su homosexualidad de manera abierta haciéndola publica en la década de los 60s en Múnich. Lucho por la despenalización de la sodomía a través del Artículo 143 (después 175) de Prusia. En 1868 fue creado el término homosexual en sustitución de uranistas por escritor de origen austro-húngaro Karl-Maria Kertbeny (1824-82) La creación del concepto homosexual fue un híbrido entre los términos griego (homo=igual) y latino (sexus=sexo) que conferiría solo unos años después una fuerte potencia al movimiento que sirvió para aglutinarlo y organizarlo, al igual que por ejemplo lo habían sido el de clase trabajadora o movimiento feminista. Aunque el término apareció en un panfleto, a partir de la década de los 80s y 90s se fue extendiendo y utilizado cada vez más por los defensores de los derechos homosexuales y por el ámbito médico científico.

En todo este contexto el Imperio Alemán aprobó el Artículo 175 en 1872 volviendo a penalizar en muchos estados alemanes las practicas entre personas del mismo sexo (despenalizadas durante la Francia revolucionaria e imperial). El código penal decía expresamente:

La fornicación contra natura realizada entre hombres o de personas con animales se castigará con pena de cárcel; también se podrán retirar los derechos civiles

Magnus Hirscheld. Fuente

Magnus Hirscheld. Fuente

Ante la negativa del gobierno alemán de eliminar dichas prácticas, un grupo de médicos e intelectuales crearon el Comité Científico Humanitario en 1897. Su principal figura fue Magnus Hirschfeld médico, sexólogo… (el Comité se creó en su casa) que además de homosexual era judío y socialista, junto a él Max Sporh, Eduard Oberg, Franz Josef von Bülow, todos de formación médica, científica o jurídica, además de Anna Rüling militante por los derechos lésbicos desde inicios de 1900 formaban el Comité. Este planteaba un tercer sexo ya que todo se entendía en la dicotomía biologicista masculino-femenino y dentro de este se dividían entre homosexuales, lesbianas e intersexuales. El grupo además de la lucha por eliminar el Párrafo 175 , prestaba asesoramiento legal a los acusados de sodomía. La propuesta fue llevada varias veces al parlamento alemán una de ellas en 1898 pero solo fue apoyada por el Partido Socialista Alemán. El Comité tenía una vertiente médica y racionalista, buscando que los actos entre las personas del mismo sexo pudiesen ser considerados una patología y no un pecado y que como tal no podía estar penalizado. Esta patologización no era excluyente de que estas personas pudiesen llevar una vida totalmente normal y desarrollada, también se dedicaban al estudio de la sexualidad y el asesoramiento legal y psicológico. Este fuerte activismo primero en Alemania y después en el resto de grandes ciudades del país, buscó una alianza también con las mujeres lesbianas, los sectores más liberales de la burguesía, el socialismo y el movimiento sufragista. Desde 1899 se empezó a publicar de manera anual el “Anuario de los estados sexuales intermedios” Además, se comenzó una valiosa compilación de novelas, historias, trabajos antropológicos…que sirvió como fuente de datos. En 1907 se daba una conferencia en favor de los derechos homosexuales en Chicago. Otra importante figura fue el anarquista de origen alemán Adolf Brand fundador de la organización la Comunidad de los Propios en 1903 y la revista De Eigene (1906), siendo las primeras revistas de temática homosexual. Brand discernía de los postulados médicos del Comité ya que consideraba que estos habían provocado la patologización de las prácticas homosexuales en vez de naturalizarlas, planteaba además retomar las prácticas homosexuales imitando el modelo griego de adultos y paidós. Aunque más adelante trabajarían juntos.

En este activo ambiente muchos y muchas jóvenes las clases medias urbanas, con estudios y cierta autonomía se aglutinaron en torno al Comité y la Comunidad. Estas clases medias era mucho más contestaría que por ejemplo la que encontramos en la nobleza o la alta burguesía de prácticas homosexuales que no buscaban una ruptura de paradigma dentro de sus acomodadas vidas.

Extrapolando de nuevo Hobsbawn

“(…) como lo atestigua Proust, este no asociaba la liberación sexual con la felicidad social ni privada ni con la transformación social, y tampoco veía con buenos ojos la perspectiva de esa transformación, con la excepción de una boheme de artistas y escritores de más baja extracción social, que se sentían atraídos por el anarquismo. En cambio, los revolucionarios sociales defendían la libertad dc elección sexual para la mujer (…), y esos movimientos atrajeron a todo tipo de individuos anticonvencionales, utópicos, bohemios y propagandistas contraculturales, incluyendo a todos los deseosos de afirmar el derecho a acostarse con quien uno quisiera y en la forma que lo deseara. Homosexuales como Edward Carpenter y Oscar Wilde, defensores de la tolerancia sexual como Havelock Ellis, o mujeres liberadas (…) como Annie Besant y Olive Schreiner, (…)

Aparece aquí entonces dos posiciones distintas respecto a la práctica homosexual entre sectores más acomodados y bohemios y otros también bohemios, intelectuales y lumpen. Así la resignificación de las prácticas homosexuales supuso cambiar el marco de marginación, aunque esto no fue una cuestión de la militancia sino de los poderes fácticos. Pese a todo sirvió para secularizar las prácticas homosexuales fuera del prisma religioso. Las reticencias hacia este primer movimiento homosexual son de sobra claros, el sector conservador de la sociedad veía además de la emancipación de la mujer un nuevo elemento que entraba en escena, invertidos e invertidas y que hacía peligrar más el modelo de familia nuclear. Como veremos más adelante el esfuerzo en la toma de espacios daría lugar a un resultado cualitativo en 1919 con la creación del Instituto de Sexología y la Liga Mundial para la Reforma Sexual se abre una nueva etapa.

Bibliografía|

ALDRICH, ROBERT, “Gays y lesbianas. Vida y cultura. Un legado universal”, Donostia: Editorial Nerea, 2006.

HOBSBAWN, ERIC, “La era del Imperio, 1875-1914”, Buenos Aires: Crítica, 2009

DRUCKER, PETER (Coord), “Arco iris diferente”, México D, F: SIGLO XXI, 2004

MARTIN, J GRABIEL, “Quiérete mucho maricón”, Barcelona: Roca, 2006

 Filmografía|

Párrafo 175,  EPSTEIN R, FRIEDMAN J , 2000, Channel Four Films, Zero Film GmbH, Telling Pictures, Cinemax, HBO Theatrical Documentary

Webgrafía|

Visto en http://www.hirschfeld.in-berlin.de/institut/es/ifsframe.html

Visto en https://seiscolores.wordpress.com/

Redactor: José Manuel Ríos Guerrero

Me llamo José Manuel y soy Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla, además de haber realizado una estancia Erasmus en la Universidade Nova de Lisboa. He sido co-organizador durante cuatro años de los ciclos de Conferencias sobre Homosexualidad y Bisexualidad a lo largo de la Historia, celebrados en la Universidad de Sevilla. Mis principales intereses se centran en la Historia de la Sexualidad, HªEconómica e HªCultural.

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