Los planes de conquista de China por parte de la Monarquía Hispánica (I): La dinastía Ming y la presencia castellana en Filipinas

En este artículo, que será completado con otro más, trataremos sobre el plan de conquista de China por parte de la Monarquía Hispánica. La anexión de estos territorios fue pensada y estudiada en época de Felipe II. Este episodio, muy interesante, es uno de los más desconocidos de la época.

En la segunda mitad del siglo XVI , China era el país más populoso y también el que disponía de unos mayores recursos naturales. Su burocracia tenía un grado de perfeccionamiento que aún no se había visto en Europa. Los mecanismos de control del Estado están, por tanto, por encima de los desarrollados en la época. Los acontecimientos que se desarrollaron durante toda la Edad Moderna harán que sean los países europeos quienes lleven más lejos el perfeccionamiento de los sistemas estatales, pero en estos momentos el gigante asiático aún llevaba una clara ventaja al respecto.

Durante la primera parte de lo que la historiografía europea conoce como Edad Moderna, la dinastía Ming (1368-1644) es quien gobierna en China. Con ella se lleva a cabo un proceso de centralización del poder y una vuelta a los valores y costumbres de los Han[1] , frente a la política llevada a cabo por la anterior  dinastía, los Yuan, que introdujeron elementos foráneos, sobre todo de carácter mongol.

Mapa de China en época de la dinastía Ming. Fuente

Mapa de China en época de la dinastía Ming. Fuente

A pesar de la fuerte unificación y centralización que supuso la política de los Ming, las provincias más alejadas desarrollaron unas dinámicas regionales con una mayor independencia y con sus propias redes comerciales. Sobre todo tres provincias marítimas: Zhejian, Fujian y Guangdong.

Las anteriores dinastías habían sido más abiertas en cuanto a las relaciones exteriores y la navegación; sobre todo en el ámbito del Naynag, como denominaban al Mar del Sur. Bajo el nuevo gobierno se impondrá un sistema  de relaciones con el exterior basado en las embajadas diplomático-rituales. Todo contacto con el exterior debía llevarse a cabo a través de este sistema, lo cual lo limita al intercambio de regalos que debían  ser trasladados a la Corte a través de la burocracia. Esto ralentiza el proceso y da al emperador, al menos en teoría, un papel de supremacía.

Bajo el gobierno del tercer emperador de la dinastía Ming, Yongle, se experimentó una etapa de excepcional impulso de la política marítima, llevándose a cabo una serie de siete expediciones capitaneadas por el famoso Zheng He, un eunuco musulmán, entre 1405-1433. Los barcos chinos estaban perfectamente capacitados para las grandes travesías, tenían 1500 toneladas de carga, unas cinco veces más que los navíos usados por Vasco de Gama, y podían transportar hasta veinte mil hombres.

Las expediciones llegaron hasta Ceilán, la India, el golfo Pérsico, el Mar Rojo y la costa oriental africana. Por estas mismas fechas los portugueses apenas habían consolidado sus dominios sobre Ceuta.

Viajes de Zheng He. Fuente

Viajes de Zheng He. Fuente

China contaba con todos los requisitos necesarios para poder llevar a cabo esta expansión: excedentes productivos, instrumentos crediticios y financieros, tecnología naval desarrollada y una demanda exterior suficiente; pero esta política se cortó de forma repentina. Entre las causas estarían, por un lado, el coste de mantener una flota de grandes barcos  y unas fuertes fronteras marítimas. Para algunos la expansión por el Índico era vista como una amenaza a la seguridad del Imperio; por su parte, el sistema de embajadas tributarias hacía que los beneficios de los comerciantes fueran escasos. Por otro lado, la imposición de los patrones neoconfucionistas, que defienden que el éxito del Estado radica en su capacidad para mantener un sistema con una base agrícola pacífica, prolífica y ordenada, significaron el definitivo cambio de orientación en la política de los Ming.

Se estableció la política de haijing.[2] Los ciudadanos  tenían prohibido salir del país y también la divulgación de información. Como contrapartida a estas restricciones floreció el comercio ilegal y la piratería. Este modelo prohibitivo impedía el crecimiento del comercio marítimo y era contrario a los intereses de las provincias costeras. Para intentar mitigarlo se aprobará para la provincia de Fujian una política de apertura marítima, kaihai, aunque el comercio con los japoneses seguirá estando prohibido.

Aprovechando esta situación, los portugueses tendrán un papel monopolístico de mediación entre ambos países a través del puerto de Nagasaki, fundado por los portugueses en 1571, y Macao, ocupado en 1556.

Junco pirata chino. Siglo XVII. Fuente

Junco pirata chino. Siglo XVII. Fuente

Los primeros contactos entre los castellanos y los chinos comenzaron durante las expediciones de conquista de las islas filipinas al mando de Miguel López de Legazpi en 1565. Llegados desde Fujian, los llamados sangleys, fueron unos valiosos aliados al aportar a  los conquistadores mercancías y materias primas que hubieran sido difícilmente suministrables desde el virreinato de Nueva España debido a su lejanía.

La economía de las islas se basaba en la agricultura de subsistencia, concretamente del arroz. Si bien era cierto que su posición en el Pacífico servía como punto de apoyo para futuras conquistas, su rentabilidad era nula. Los jefes locales vestían ropas de seda y tenían algunas joyas, pero los españoles pronto se dieron cuenta, para su desdicha, de que éstas no provenían de las islas. La explotación de los indígenas bajo el sistema de la Encomienda, usado en América, tampoco mejoró los beneficios obtenidos. De hecho trajo consigo más problemas debido al cambio que había significado la promulgación de las conocidas como ‹‹Leyes Nuevas›› en 1542.

Esta nueva legislación había sido auspiciada por las críticas producidas desde dentro de la propia Monarquía Hispánica con figuras como los dominicos Francisco de Vitoria o Bartolomé de las Casas, que intentaron mejorar la situación de los indígenas. La Encomienda quedaba reducida y la esclavitud solo se podía ejercer contra los prisioneros de guerra. Aunque no siempre se cumplieron, significaron un cambio respecto al modelo de gobierno anterior.

Los jesuitas que habían llegado a las Filipinas con el objetivo de evangelizar aquellos territorios no veían con buenos ojos el trato que se brindaba a los indígenas, por lo que llegaron a plantearse abandonar la misión. La cuestión era seria, ya que la conquista y control de las colonias por parte del Imperio Hispánico se justificaba en base a la cristianización que debía ser llevada a cabo.

A ello hay que sumar el recelo que provocaba a los portugueses la presencia española en aquellos mares que, hasta ahora, habían sido su zona de comercio.

Rodeados de un ambiente hostil, lejos de la metrópoli, con escasos o nulos beneficios y la justificación teórica de su presencia puesta en duda, los conquistadores españoles tenían una precaria situación en las Filipinas, situación que empezaría a cambiar debido a los sucesos acontecidos en los años siguientes.


[1] Grupo étnico mayoritario en China.

[2] Literalmente ‹‹prohibición del mar››. No está permitida la navegación ni el comercio con la costa china. La pesca y el comercio entre puertos chinos también estaba sometido a estrictos controles.

Bibliografía |

MOTE, Frederick W., “Imperial China: 900-1800″, Cambridge: Harvard University Press, 2003.

OLLÉ, Manel, “La empresa de China: de la Armada Invencible al Galeón de Manila“, Barcelona: Acantilado, 2002.

SPENCE, Jonathan D., “El palacio de la memoria de Matteo Ricci: un jesuita en la China del siglo XVI“, Barcelona: Tusquets, 2002.

WILLS, John E., (ed.), “China and maritime Europe: 1500-1800: trade settlement, diplomacy, and missions“, New York: Cambridge University Press, 2011.

 

Redactor: Ignacio González Espinosa

Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla. Año 2013. Máster de Estudios Históricos Avanzados, especialidad en Historia Moderna. Año 2014.

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2 Comments

  1. Vale, y para cuando se acaba la introducción? Esto es un artículo web no una tesis. Poco interesante, no ha dicho nada. Debería introducirse más contenido de lo que hace referencia el título.

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