Los orígenes de la Segunda Guerra Mundial

La Segunda Guerra Mundial es sin lugar a dudas uno de los conflictos internacionales sobre los que más se ha escrito, sus orígenes, sin embargo, siguen siendo desconocidos para una gran mayoría, quedando reducido en ocasiones a palabras como: nazis, Hitler, invasión o Polonia.

No podemos restarle importancia al papel que jugó Hitler y el NSDAP, más conocido como partido nazi en la Segunda Guerra Mundial, así como no puede negarse la invasión de Polonia el 1 de septiembre de 1939 como detonante definitivo de la misma. Debemos conocer, pese a esto, qué estaba detrás de Hitler, y no sólo de él sino del pueblo alemán que permitió su ascenso al poder. ¿A qué se debió que las democracias europeas esperaran tanto para declarar la guerra cuando las ofensivas de Hitler y sus deseos de expansión estaban patentes desde 1938?.

En primer lugar debemos regresar al 28 de junio de 1919 cuando tras seis meses de reunión de París se llegó por fin a una serie de acuerdos plasmados en el famoso Tratado de Versalles, con el que se pretendía dar por cerrada la Primera Guerra Mundial. En él, se definía el nuevo sistema internacional, así como el destino de Alemania.

El Tratado de Versalles, de cuya discusión fueron excluidos los alemanes, implicaba la asunción de una rendición, para la que los alemanes no estaban preparados. De esta manera, en el artículo 231 los alemanes eran declarados, y se declaraban los responsables únicos de la guerra, siendo pues también los responsables de los daños realizados a los países aliados.

“Los gobiernos aliados y asociados declaran, y Alemania reconoce, que Alemania y sus aliados son responsables, por haberlos causado, de todos los daños y pérdidas infligidos a los gobiernos aliados y asociados y sus súbditos a consecuencia de la guerra que les fue impuesta por la agresión de Alemania y sus aliados”

El pueblo alemán se sintió ultrajado, los medios de comunicación habían mantenido hasta el último momento la creencia de que la victoria alemana no sólo estaba próxima, sino que estaba garantizada. Así, cuando se extendió la noticia de la rendición, una gran mayoría atribuyó la decisión a los políticos, y por ende a la democracia, en lugar de a los militares. Es éste un factor muy importante a la hora de explicarnos el ascenso nazi, pues muchos alemanes, entre ellos Hitler, tacharían a los demócratas de traidores a la patria, y los culparían de todos los problemas que sufrió Alemania durante el conocido como período de entreguerras.

Niños jugando con fajos de marcos alemanes. Fuente

Niños jugando con fajos de marcos alemanes. Fuente

Pero no sería el único problema al que tendrían que hacer frente los demócratas, si sólo se hubieran enfrentado a una mala fama, podrían haber salido victoriosos, pero no podemos olvidar que la realidad era una Alemania desolada, una Alemania destruida que además había sido declarada única responsable de la guerra, y encargada de restaurar los daños de los países vecinos. ¿Cómo iba a poder hacerse cargo de la recuperación de sus vecinos, cuando ni siquiera podía asumir la suya propia? El gobierno alemán con el fin de conseguir pagar sus altísimas deudas, decidió aumentar la producción de dinero alemán, dando lugar a una  inflación poco comparable con cualquiera actual.  A esto habría que sumarle la gran crisis económica a la que se vio arrastrada Europa una vez tuvo lugar el crack del 29. La miseria, llegaría en Alemania a unos niveles hasta entonces inimaginable, los demócratas no eran responsables, pero no todos lo sabían, y un discurso cargado de odio iba asentándose, cada vez más incuestionable, acerca de la verdad sobre quién había provocado la desgracia alemana. Ya tenemos una de las cargas ideológicas que nutrirían al partido nazi, el odio a la democracia, un sistema débil y condenado al fracaso. Se ensalzaba entonces, la defensa de un sistema firme, ensalzador de la patria, que recuperaría todo el honor del que los alemanes eran portadores.

Pero no es ésta su acepción más conocida, si hay algo con lo que se relacione a Hitler y al NSDAP es con su profundo antisemitismo. Un odio a los judíos que sería el causante del mayor genocidio histórico. Sin embargo, creer que el antisemitismo era una parte escondida del partido antes del ascenso de los camisas pardas es una gran equivocación, así como creer que se trataba de una característica exclusivamente nazi. La corriente antisemita asolaba Europa ya desde principios del siglo XX, había surgido a finales del siglo anterior de la mano de pensadores como Wilhelimmar en Alemania, Joseph de Maistre y Drumont en Francia, etc. Junto con revistas como “Le Contemporain”, “Le Figaro” y documentos como Los protocolos de los sabios de Sión publicado en 1902, defendía la existencia de una conspiración judía ligada a la masonería y al comunismo con el objetivo de hacerse con el control mundial. Queda claro, entonces, que las ideas antisemíticas tuvieron una gran aceptación en todo el mundo occidental (EE.UU, Inglaterra, Francia, etc., incluso en España más adelante Franco hablaría de una conspiración judeo-masónica).

Unidos el odio a la democracia y a los judíos, sólo nos queda sumar un factor más: el miedo al comunismo para tener como resultado uno de los cocktels molotov más dañinos: el fascismo. Proclamando la exaltación de una nación ultrajada,  prometiendo el fin del paro y de una economía pésima, y ahondando en los odios y temores de una población ignorante Hitler alcanzó la fama.

Firma del acuerdo de No-Agresión entre Alemania y la URSS. Fuente

Firma del acuerdo de No-Agresión entre Alemania y la URSS. Fuente

Aún así, no debemos caer en el error, la NSDAP tenía un gran número de adeptos, pero no había logrado una mayoría en las elecciones de 1933. Fueron los conservadores temerosos de la izquierda alemana los que hicieron posible una coalición, pensando ingenuamente que podrían mantener a Hitler bajo control. Sin embargo, una vez nombrado canciller del pueblo alemán, Hitler se puso manos a la obra para ejecutar todo el programa que su partido representaba. Se produjo un aumento considerable de la industrialización, una industria enfocada fundamentalmente al armamento, éste fue acompañado de una disminución sin parangón del paro. Los alemanes veían como una tras una se cumplían las promesas del Führer.

En marzo de 1935 Hitler rechazó abiertamente las pautas del Tratado de Versalles, pero los líderes europeos  hicieron oídos sordos. Sumidos en un profundo miedo a la guerra, seguían una política conocida como appleasement que consistía en prevenir cualquier enfrentamiento cediendo por adelantado a los deseos del agresor.De esta forma aceptando las acciones de Hitler, creían compensar las cláusulas de un tratado, que ahora consideraban injusto. En 1936 ocupó la zona de Renania, acabando con la influencia francesa en el este. En octubre de ese mismo año Alemania e Italia firmaron un acuerdo que definió lo que se conocería como el Eje Roma-Berlín, y que pasaría a ser confirmado con el Pacto de Acero en mayo de 1939. Desde 1938, y ante una débil resistencia patente sólo en forma de acuerdos, comenzaron una serie de acciones dirigidas por el canciller que pese a lo que podría suponerse no desembocó en la guerra. Se sucedió de esta forma el Auchluss (la anexión de Austria a Alemania) en marzo, seis meses más tarde se produjo la anexión de la región de los sudetes (Checoslovaquia) que se concedió a Alemania en la Conferencia de Munich con el fin de evitar la guerra. Pero a Hitler no le bastaría con esto, hasta ese momento en defensa de la unión de lo que él consideraba pueblos alemanes, se había anexionado aquellos territorios en los que se hablaba la lengua alemana. Pero en marzo de 1939 daría un paso más, usando como pretexto el espacio vital en lugar del espacio alemán se anexionó todo el resto de Checoslovaquia, que espero en vano, la intervención de las democracias europeas.

Francia e Inglaterra se habían mantenido de brazos cruzados durante todo el proceso de anexión, pero la incorporación de Checoslovaquia, fue demasiado. El gobierno británico amenazó con actuar si Hitler no cesaba sus acciones. Junto con Francia pretendieron una alianza con la URSS que garantizaran un cerco para la acción del canciller, Stalin sin embargo, no estaba dispuesto, tras el ultraje al que se había visto sometido excluido de la conferencia de Munich y dio un viraje a sus asuntos exteriores, asombrado a todos con la firma de un pacto de no-agresión con Alemania.

Soldados alemanes retiran la frontera de Polonia. Fuente

Soldados alemanes retiran la frontera de Polonia. Fuente

 

El Führer se sentía lo suficientemente seguro de sí mismo y de su ejército como para hacer caso omiso a las amenazas británicas, y el 1 de septiembre de 1939 atravesó las fronteras de Polonia. Dos días más tarde Inglaterra y Francia declararon la guerra a Alemania, había comenzado el que sería uno de los conflictos bélicos más cruentos de la Historia.

Bibliografía|

JUDT, TONY, “Pensar el Siglo XX”, Madrid: Taurus, 2012.

PEREIRA, JUAN CARLOS, “Historia de las relaciones internacionales contemporáneas”, Barcelona: Ariel, 2001.

KINDLEBERGER, CHARLES P., “La crisis económica 1929-1939”, Madrid: Capitán Swing Libros, 2009.

KAISER, D. E, “Economic Diplomacy and the Origins of the Second World War. Germany, Britany, France and the Eastem Europe, 1930-1939”, Princeton: Princeton University Press, 1980.

Redactor: Blanca Entrena

Licenciada en Historia por la Universidad de Sevilla. Máster de Estudios Históricos Avanzados en Contemporánea. Especialmente interesada en estudios culturales y de género. Podéis comunicaros conmigo utilizando Twitter (@wollyblanki).

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2 Comments

  1. Me ha gustado mucho el artículo, sobre todo por los datos que aporta y que, al menos en mi caso, me han servido para ampliar mi horizonte de comprensión sobre este complejo tema y sus consecuencias.

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  2. Muy buen articulo, enhorabuena. Un dato que me pareció abrumador sobre la devaluación del marco fué con este ejemplo. una barra de pan en 1918 costaba 0,53 marcos, en 1922 se pagaba 163 marcos, y en agosto de este mismo año 1922 mas de 3500 marcos. Al final de año 1922 (noviembre) la cifra de 2 millones de marcos por una barra de pan.
    Como bien dices, inconcebible hoy en dia.

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