Los enemigos microscópicos: grandes epidemias de la historia

Pocas disciplinas científicas despiertan tanto miedo e incomprensión como la microbiología, el estudio de organismos invisibles para el ojo humano. Los microorganismos (o microbios) pueden ser nuestro mejor aliado o nuestro peor enemigo, tanto ayudarnos a sobrevivir como eliminarnos del planeta. Los avances en medicina, sobre todo las vacunas, nos han permitido ganar algunas batallas contra ellos, pero no hemos ganado la guerra. Cada vez aparecen bacterias más resistentes y nuevos virus agresivos contra los que aún no hemos podido enfrentarnos. Por ello, la lucha constante contra las infecciones ha influido de forma tajante en la historia de la humanidad.

 En primer lugar debemos introducir una serie de conceptos:

  • Bacterias y virus son microorganismo cuya diferencia básica es que los virus son parásitos agresivos y las bacterias sobreviven por sí solas y pueden o no ser beneficiosas. El virus es el microbio más pequeño existente.
  • En el caso de las infecciones, se habla de brote cuando se ha producido una infección localizada en un grupo pequeño de personas. Cuando el número de infectados aumenta se habla de epidemia y cuando ésta se extiende por todo el continente o incluso el planeta se denomina pandemia.
  • Se suele generalizar utilizando el término plaga, que es la aparición masiva de seres vivos que causan daños a las poblaciones animales o vegetales; o bien peste, que además de ser una enfermedad contagiosa causada por la bacteria Yersinia pestis, también se considera el uso de ese término como enfermedad que causa una gran mortandad.

El desarrollo de las interacciones entre seres humanos ha permitido que las infecciones se propaguen con mucha eficacia. Cuando nuestros antepasados pasaron de ser nómadas a sedentarios, asentándose en campamentos para desarrollar cultivos, fue cuando comenzó el progreso en paralelo entre humanos y microbios. Con el paso de cazadores a recolectores, los humanos también compartieron espacio con animales domésticos, propiciando el paso de muchos microbios de una especie a otra. Este es el caso de la victoria de los europeos sobre los indígenas americanos en los siglos XV y XVI. Los indígenas convivían sobre todo con llamas, alpacas o patos, que no acumulan muchos microbios, por lo que no estaban habituados a enfermedades que eran comunes en Europa, como la viruela o el sarampión. Su sistema inmune no estaba preparado para estos microbios y comenzaron a fallecer de forma masiva. Un 90% de la población indígena murió más por infecciones que por las guerras.

Cuando los núcleos humanos comenzaron a crecer, pasando de pueblos a ciudades, aumentó el número de personas residentes en la misma área pero manteniendo las insalubres condiciones sanitarias. Todo ello facilitaba el proceso de transmisión de enfermedades infecciosas, provocando también que se convirtiesen en epidemias difícilmente erradicables.

La epidemia más antigua de la cual hay constancia escrita es la plaga de Atenas sucedida en el año 430 a.C. (428), durante la Guerra del Peloponeso, documentada en detalle por el historiador Tucídides en su obra “La guerra del Peloponeso”. Se trató de la plaga más devastadora del mundo griego. El historiador contemporáneo describe en su obra que esta epidemia llegó desde Etiopía, estallando en la ciudad después de que los habitantes de los pueblos vecinos se establecieran tras sus murallas para protegerse del avance de los espartanos. La pésima higiene de Atenas y la saturación de habitantes facilitó la expansión de esta epidemia, falleciendo un cuarto de la población de la ciudad y poniendo fin a la Edad Dorada de Grecia.

Actualmente se mantiene una teoría de que fue la fiebre tifoidea la que arrasó con Atenas, ya que es provocada por bacterias del género Salmonella que se transmite a través de la materia fecal. Esta teoría fue reforzada en 2006 ya que se encontraron esqueletos en una fosa común de Atenas que se remonta a la época de este brote y se detectaron secuencias de ADN similares a estas bacterias.

Como en Grecia, Roma también tuvo registrada una grave epidemia llamada Antonina, que afectó al Imperio Romano en el año 166, cuando gobernaba el emperador Marco Aurelio, que también fue víctima de ésta y que además le da nombre al pertenecer a la familia de los antoninos. Fue devastadora en la capital del imperio y se extendió por toda Italia, llegando incluso a Galia (Francia). Galeno fue el médico que la describió, gracias a cuyas anotaciones hoy en día podemos llegar a la conclusión de que se trataba de una viruela o sarampión. Se originó seguramente en Seleucia (cerca de la actual Bagdag) y fue llevada a Roma por las tropas que regresaban de las campañas del Cercano Oriente.

Peste en Roma

Jules Elie Delaunay (1828-1891) “Peste en Roma” 1869. Fuente.

La siguiente plaga que más resuenan en las fuentes es que se dio en llamar la plaga de Justiniano, ocurrida en Constantinopla en el año 542. El nombre de esta plaga se debe al emperador Justiniano, que la padeció. Pudo tener su origen en Egipto, según lo describió Procopio de Cesarea en “Historia de las guerras persas” (542). Esta plaga provocó la muerte de más de 600.000 personas, reduciendo la población del Imperio Romano de Oriente a la mitad. Aunque sólo duró un año, éste fue seguido de doscientos años de rebotes de la enfermedad, acabando con la vida del 20% de la población mundial.

Gracias a expertos de la Universidad de Munich se ha recuperado restos de una víctima, datados en fechas cercanas a esta plaga, en el cementerio de Altenerding (Munich), que contienen fragmentos de ADN de la bacteria Yersinia pestis, causante de la Peste Negra. Este descubrimiento ha permitido reconstruir el genoma completo del patógeno, concluyendo que la bacteria llegó a un callejón sin salida, desapareciendo sin dejar rastro.

escudo-peste

Escudo de Plagas: la muerte coronada como vencedora. 1607-37, Augsburg, Alemania. Fuente.

Una cepa distinta de peste negra o bubónica resurgió en el siglo XIV en Europa, siendo la más devastadora de la humanidad. Comenzó en las estepas de Asia central y fue llevada al oeste por los ejércitos mongoles, llegando a Europa por Crimea. Los mongoles lanzaban los cadáveres infectados con catapultas, a pesar de no saber que el contagio no se producía por el contacto con muertos. Había barcos fantasma que al alcanzar las costas no llevaban a nadie a bordo. La peste se extendió desde Italia por Europa afectando a Francia, España e Inglaterra en 1348.

Antiguamente, muchas veces estas múltiples muertes se atribuían a castigos divinos o energías misteriosas pero los avances científicos actuales nos han permitido definir la influencia de estos organismos invisibles en el pasado. Los microbios y los humanos somos compañeros desde hace siglos, definiendo el curso de la historia e influyendo en nuestro destino. Por eso merece la pena que conozcamos mejor a estos organismos invisibles y entenderlos. Analizar la evolución de un patógeno ayuda a identificar los cambios que ha experimentado para adaptarse a los nuevos huéspedes o a las nuevas circunstancias. Entender la evolución de un patógeno puede ayudarnos a hacer frente a nuevas plagas y controlarlas e incluso prevenirlas.

Biliografía

  • López-Goñi, Ignacio, “Virus y pandemias”. Editorial Glyphos publicaciones. Naukas. 2015
  • Papagrigorakis MJ , Yapijakis C , Synodinos PN , Baziotopoulou-E Valavani. “DNA examination of ancient dental pulp incriminates typhoid fever as a probable cause of the Plague of Athens.” Int J Infect Dis. 2006 May;10(3):206-14. Epub 2006 Jan 18.
  • Ruiz Castellanos, Antonio, “La etiología como forma de composición de la Peste de Atenas en Tucídides y en Lucrecio” Madrid:  Cuadernos de Filología Clásica. Estudios Latinos, 2012
  •  Wagner, David; Klunk, Jennifer; et al. “Yersinia pestis and the plague of Justinian 541-543 AD: a genomic analysis”. The Lancet Infectious Diseases 14, nº 4 (2014) 319-326, doi: 10.1016/S14-3099(13) 70323-2

Redactor: Ana Martínez

Egresada en Ciencias Ambientales por la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y Fundadora y Vicepresidenta de la Asociación Caminos y Ciencia dedicada a la divulgación científica y ambiental. Podéis seguirnos en facebook y twitter @cyc_divulga

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