Leyendo sobre Piedras

¿Qué es una piedra?

Para la mayoría de personas una piedra es un elemento que se encuentra en el campo generalmente, y tiene una gran resistencia. Los más cultos pueden decir que se trata de una sustancia mineral más o menos dura y compacta.

Y ahora replanteemos la pregunta. ¿Qué es una piedra para un arqueólogo?

Para un arqueólogo una piedra (al igual que otros muchos elementos) es un objeto arqueológico, siempre y cuando haya sido encontrado en una actividad arqueológica, o en un yacimiento.

Una piedra puede ser muchas cosas para un arqueólogo. Puede formar parte de un muro, de un hogar, ser una herramienta lítica, un molino, un elemento ritual, etc.

Una piedra para un arqueólogo puede ser un vestigio de actividad primitiva, un elemento que le permita conocer las sociedades del pasado, su modo de vida, su alimentación, su psicomotricidad, su sociabilidad, su entorno, su ritualidad, su movilidad geográfica, etc.

Lo que no se sabe generalmente es cómo un arqueólogo puede obtener tanta información de una sola piedra. Por eso vamos a describir algunos de los métodos y técnicas que permiten conocer todos estos datos.

¿Cómo podemos conocer la antigüedad de un yacimiento a través de una piedra?

Las piedras se pueden utilizar para obtener una cronología relativa o absoluta, dependiendo de lo que queramos estudiar. Una cronología relativa se puede traducir en «más antiguo que y más moderno que». Para realizar este tipo de dataciones se suelen utilizar, en arqueología, las herramientas líticas y su tipología, la cual es conocida y se sabe, por ejemplo, que un bifaz es más antiguo que una laminita de dorso abatido. Con datos de este tipo podemos acotar el rango cronológico de un yacimiento. Antes bien, por el contrario nunca podremos obtener, mediante este método, una cronología absoluta, es decir, nunca podremos saber los años que tiene un yacimiento.

Sin embargo las rocas sí se pueden datar, aunque ello no signifique que con ellas se pueda datar un yacimiento, pues que una roca encontrada en un yacimiento tenga 50.000 años, no quiere decir que el yacimiento tenga esa misma edad. Para conocer la antigüedad de las rocas se utilizan técnicas radiométricas, cuyo principio fundamental está basado en que algunos minerales, cuando se forman, poseen átomos que están compuestos por unos isótopos específicos, los cuales se van transformando con el paso del tiempo en otros isótopos diferentes. Ese proceso de transformación se produce a un ritmo constante y conocido, por lo que sabiendo la composición atómica del mineral en el momento de su creación, se puede obtener la antigüedad del mismo sabiendo la transformación atómica que ha sufrido.

Una de las principales técnicas radiométricas utilizadas en arqueología es la datación de Potasio-Argón. Esta técnica se basa en el principio de desintegración radioactiva del potasio-40 (40K), el cual se desintegra a un ritmo conocido, generando argón-40 (40Ar), un gas que se va concentrando en los cristales minerales que componen la roca. Sirve para datar rocas o cenizas volcánicas, las cuales tienen una concentración de potasio que tras su enfriamiento comienza a transformarse generando argón.

Esta técnica ha permitido datar varios niveles arqueológicos en diferentes yacimientos, entre los que se encuentra Olduvai, debido a que se encuentra en una zona volcánica. Un hallazgo muy importante para la prehistoria fue el descubrimiento de las huellas de Laetoli, huellas dejadas por dos homínidos hace más de 3 millones de años, las cuales han sido datadas gracias a este método, por estar conservadas sobre cenizas volcánicas.

Ahora que ya sabemos cómo podemos obtener la antigüedad del yacimiento, podemos plantearnos nuevas preguntas, como ¿qué tipo de alimentación tenían las sociedades prehistóricas? Esta pregunta también se puede resolver a través del estudio de las herramientas líticas, concretamente mediante estudios traceológicos. Este tipo de estudios tienen su base en la observación de las huellas de uso que quedan en las herramientas líticas después de su utilización.

Si en un yacimiento nos encontramos con varias herramientas líticas diferentes podemos diferenciar actividades, y conocer para qué se utilizaban dichas herramientas.

Para conocer estos datos podemos realizar estudios traceológicos, el funcionamiento de este tipo de estudios es el siguiente: en primer lugar, hay que crear lo que se llama una «colección de referencia». En esta fase juega un papel muy importante la arqueología experimental, pues es la encargada de elaborar útiles, con las técnicas y modos más parecidos a los usados en la prehistoria. Es importante realizar esta muestra con diferentes materias primas, para conocer la respuesta de éstas a las labores que se pueden realizar con ellas. Una vez obtenidos los útiles se procede a crear las marcas de uso, cortando, raspando o golpeando diferentes materiales, como pueden ser madera, piel o carne. En tercer lugar las marcas que quedan en las herramientas son observadas mediante microscopios, y dependiendo del tipo de huella se utilizarán más o menos aumentos para su identificación.

Las huellas que se pueden observar en las piezas se pueden diferenciar en estrías, embotamiento, desconchados o pulimento. Éstas dependerán tanto del material sobre el que se ha empleado el útil lítico, como el trabajo realizado con el mismo.

-        Las estrías son una especie de surcos que aparecen en los bordes que han estado en contacto con el material trabajado, dependiendo de la posición que adoptan respecto al filo pueden indicarnos cómo ha sido el trabajo que se ha realizado con ellas, si es longitudinal o transversal. Suelen aparecer cuando se utiliza el útil lítico para raspar. Es común en raederas, cuchillos y raspadores.

-        El embotamiento es la pérdida del filo cortante, el cual se redondea debido a la abrasión producida por el uso del útil. Suele aparecer en piezas que se han utilizado para cortar algún tipo de material, ya sea duro o blando, durante un periodo de tiempo considerable.

-        Los desconchados no son más que micro-levantamientos que se generan durante el trabajo realizado debido a la tensión que soporta el filo. Este tipo de huella depende mucho de la materia prima utilizada para fabricar el útil ya que está relacionado con la dureza de la misma. Suele aparecer en piezas que se han utilizado para golpear o cortar materiales duros como madera o hueso.

-        El pulimento, en caso de estar muy desarrollado se puede observar a simple vista, y suele ser una capa brillante que se sitúa en el borde que haya sido utilizado para trabajar, el más común es el llamado «lustre de cereal», muy presente en determinadas etapas de la prehistoria. Suele aparecer también en las raederas que se han utilizado para curtir las pieles.

 

Útiles líticos procedentes del Yacimiento Complejo Humo, Málaga (1, 2 y 3) y de Cortijo del Calvillo, Jerez de la Frontera (4)

Útiles líticos procedentes del Yacimiento Complejo Humo, Málaga (1, 2 y 3) y de Cortijo del Calvillo, Jerez de la Frontera (4)

Teniendo en cuenta que en la imagen anterior tenemos un cuchillo (1), podemos pensar que el yacimiento donde se ha encontrado se ha procesado algún tipo de alimento, posiblemente carne. Una punta de lanza (2) fracturada puede indicarnos que se trata de una zona donde se ha practicado la caza, o al menos, que el grupo que habitaba este yacimiento practicaba técnicas de caza donde se incluían lanzas. Otro de los útiles líticos recuperados en este yacimiento ha sido una raedera (3), y cómo no, podemos obtener información de ella, ya que gracias a los estudios traceológicos sabemos que las raederas se utilizan para raspar pieles y para cortar, es por ello que podemos suponer que se estaban trabajando pieles en este yacimiento que estamos reconstruyendo a través los elementos líticos recuperados. Por último tenemos un bifaz (4) entre las piezas recuperadas, el cual se utilizaba para cortar grandes piezas de carne, o bien para fracturar los huesos a la hora de separar las partes de un animal que más valor poseían.

Por lo tanto, nos encontramos ante un yacimiento en el que, posiblemente, se estaban realizando actividades de caza y procesamiento de carne y pieles. Esto nos puede llevar a pensar que se trata de una zona de asentamiento, por lo que es posible que haya una zona de hogar (hoguera).

Blanca Galván Paleolítico Color

Recreación de un yacimiento Paleolítico. Ilustrado por la colaboradora Blanca Galván Vega. Fuente.

¿Cómo podemos saber de dónde procede una piedra?

El estudio de la materia prima es fundamental a la hora de obtener información de una «piedra». Su naturaleza puede ayudar a determinar el lugar de procedencia, y con ello se puede obtener una idea sobre la movilidad de los grupos humanos del pasado.

En este punto hay que aclarar dos cosas: el área madre de procedencia y la fuente de materia prima.

-        Área madre de procedencia (AMP): se refiere al lugar geográfico de donde procede una roca.

-     Fuente de materia prima (FMP): es el lugar geográfico de donde se recoge una roca para ser trabajada por las sociedades del pasado.

Por ejemplo: una roca procedente de Sierra Nevada puede ser erosionada y, posteriormente, transportada, mediante diferentes agentes (corrientes de ríos, terremotos, etc.) a varios kilómetros de distancia. El AMP sería Sierra Nevada (Granada) y la FMP podría ser la desembocadura del río Genil, en Palma del Río (Córdoba).

Este tipo de investigaciones deben ser llevadas a cabo por la geoarqueología, la cual se encarga de aplicar métodos, que normalmente han sido utilizados en estudios geológicos, a diferentes aspectos de la arqueología, como pueden ser estudios de isótopos estables, radiomagnetismo, etc. Por lo tanto, a la hora de estudiar la procedencia de una roca hay que tener en cuenta los estudios geoarqueológicos.  Una vez identificada el AMP y la FMP se pueden establecer radios de movilidad de un grupo determinado. Un grupo humano de la prehistoria puede haber obtenido rocas para tallarlas en la desembocadura del río Genil, y el yacimiento lo encontramos hoy día a 30 kilómetros de distancia, con lo cual nos indica que hay desplazamientos de esa magnitud para la obtención de una materia prima específica para la talla lítica.

En la prehistoria es muy común encontrar desplazamientos que varían desde los 10 hasta los 200 kilómetros de distancia (aunque este último dato es discutible) para obtener una materia prima específica, como puede ser el sílex, de gran calidad. Aun teniendo cuarcita y sílex, de peor calidad, en las proximidades del yacimiento.  Aunque también es cierto que los asentamientos como el de la imagen, cercanos a los ríos, son frecuentes, debido a que son fuente inagotable de agua corriente además de un lugar donde resulta fácil encontrar materias primas líticas.

Con los tres tipos de análisis definidos en este artículo podemos saber, en primer lugar, la cronología de un yacimiento, mediante las técnicas radiométricas de Potasio-Argón. En segundo lugar, la movilidad geográfica, o posibilidad de interacción cultural entre diferentes grupos, debido a la procedencia de la materia prima. Su Área Madre de Procedencia y su Fuente de Materia Prima nos pueden indicar si los útiles líticos están realizados sobre rocas que se han obtenido en el lugar, o sobre rocas que provienen de largas distancias, lo cual puede indicar un intercambio entre grupos. Por último podemos identificar qué tipo de alimentación tenían los grupos de la prehistoria, mediante los análisis traceológicos, así como para qué utilizaban sus herramientas, si curtían pieles para utilizarlas posteriormente como abrigo, si cortaban vegetales, carne, o procesaban la madera para su uso.

Hay más tipos de análisis que se pueden aplicar a las piedras, ya sean útiles líticos o piedras que han formado parte de una construcción o una hoguera. Por todo esto, para un arqueólogo una piedra es una ventana a las sociedades del pasado, a través de la cual puede conocer su modo de vida, su hábitat, sus relaciones sociales, su alimentación, su vestimenta etc. Una piedra para un arqueólogo es una fuente de información sobre la que leer el pasado de la humanidad. Una piedra permite leer nuestro pasado.

 

Bibliografía|

BORDES, F., El mundo del hombre cuaternario. Ed. Guadarrama S.A. Madrid, 1968.

COSTA, A., A Geometric Morphometric Assessment of Plan Shape in Bone and Stone Acheulean Bifaces from the Middle Pleistocene Site of Castel di Guido, Latium, Italy. En LYCETT, S.J.; CHAUHAN, P.R. (eds.): New perspectives on Old Stones. Analytical Approaches to Paleolithic Technologies. Ed. Springer. Londres, 2010.

GARCÍA GONZÁLEZ, D., Método para el estudio de las herramientas de piedra pulimentada. Arqueología y Territorio, nº2. pp. 133-151, 2005.

MARTÍN LERMA, I.,  Análisis mircroscópico de la industria lítica: La traceología. Pantra Rei. III. 2ª época. pp. 15-25, 2008.

QUIRÓS CASTILLO, J.A., Las dataciones radiocarbónicas de yacimientos de época histórica. Problemas y experiencias de análisis en contextos de época medieval. MUNIBE, nº60. pp. 313-324, 2009.

Redactor: Daniel De la Torre

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