Las mujeres de Augusto

Con ocasión del 2000 aniversario de la muerte de Augusto, son muchos los historiadores e instituciones que han organizado congresos, exposiciones, publicado artículos, etc., sobre la figura del primer emperador de Roma: su personalidad, su política interior encaminada a la construcción del Imperio bajo el estandarte de la ansiada pax romana, su política exterior… En definitiva, su vida y obra como pilar sobre el que luego se sustentará el Imperio Romano.

A lo largo de estas líneas, sin embargo, el objeto de análisis serán sus mujeres, aquellas que por el hecho de mantener vínculos de sangre o afectivos con Augusto jugaron un papel fundamental no sólo en la vida personal del emperador y en su toma de decisiones, sino también en el funcionamiento del Estado; mujeres que aún a la sombra, renegadas del ejercicio de la carrera política por su condición, tuvieron una enorme influencia y fueron decisivas para la construcción del Imperio.

Denario acuñado en Roma hacia 13 a.C. En el anverso, la cabeza de Augusto y en el reverso las cabezas de Julia (hija de Augusto) y sus hijos Cayo y Lucio.Museo Arqueológico Nacional de España.Fuente.

Denario acuñado en Roma hacia 13 a.C. En el anverso, la cabeza de Augusto y en el reverso las cabezas de Julia (hija de Augusto) y sus hijos Cayo y Lucio.Museo Arqueológico Nacional de España.Fuente.

En una primera fase destacaron Octavia la Menor (única hermana del emperador), Julia (única hija fruto del matrimonio de Augusto con Escribonia, su segunda esposa), Livia (tercera esposa) y posteriormente Agripina la Mayor y Julia la Menor (hijas de Julia y Agripa y por tanto nietas del emperador), y Agripina la Menor (hija mayor de Germánico y Agripina la Mayor y por tanto, bisnieta de Augusto y madre del futuro emperador Nerón).

La importancia de estas mujeres radica en el hecho de que ellas eran las únicas garantes de la continuidad dinástica, uno de los principales problemas a los que se enfrentará Augusto para la culminación y continuidad de todo su programa político. Ello fue debido a que eran agentes de la transmisión sucesoria, ya que portaban la nomenclatura Iulia. Efectivamente, la gens Iulia, formada a partir de la abuela materna del emperador y supuesta descendiente de Venus a través de Eneas, formaba parte indisoluble de la domus Augusta. Ciertamente, la domus se mantuvo en un círculo de alianzas muy restringidas: gens Iulia, gens Claudia y gens Domitia, pero a pesar de ello, la Iulia era la primera, la que marcaba la sucesión, y por eso, Augusto hasta el último momento intentó colocar como sucesor a un varón que perteneciera a esta gens.

Ahora bien, aunque estas mujeres fueran fuentes de prestigio y legitimidad, como las mujeres de su época, estaban sometidas a un modelo de organización familiar de tipo patriarcal y estuvieron bajo la autoridad del emperador quien vio en ellas un medio para alcanzar su nuevo modelo de estado. Ello se ve en un primer momento en la utilización de su hermana Octavia y su hija Julia como vehículos de transmisión dinástica a través de un programa de alianzas matrimoniales a la manera de las grandes familias republicanas y las necesidades particulares del emperador, quien no tenía ningún hijo varón.

A pesar de todo ello, no hay que olvidar que eran mujeres con un alto grado de  poder y autonomía, como vemos en el hecho de que existieron numerosos enfrentamientos entre ellas por defender los intereses de sus hijos, tal y como nos han transmitido autores como Tácito y Suetonio.

Representación de Julia la Mayor, única hija de Augusto.Fuente.

Representación de Julia la Mayor, única hija de Augusto. Fuente.

Una de las primeras soluciones que Augusto ideó para solucionar el problema de la sucesión fue casar a su hija, fruto de su segundo matrimonio con Escribonia, con Marcelo, hijo de Octavia y por tanto sobrino de Augusto. De esta manera, el poder dinástico se mantenía dentro de la gens Iulia. Sin embargo, la pronta muerte de Marcelo desbarató el plan de Augusto, quien utilizando a su hija como instrumento político la casó con Vipsanio Agripa en el 21 a.C. para que de esta manera los hijos fruto de este matrimonio, Gayo César y Lucio César,  fueran adoptados como hijos por el emperador. La importancia de Julia como garante  de la sucesión dinástica la podemos ver en un denario emitido en Roma el 13 a.C. con la representación de Augusto en el anverso y de Julia con sus dos hijos como herederos en el reverso.

Retrato de Octavia, hermana de Augusto, esposa de Marco Antonio y madre de Marcelo en el museo del Ara Pacis.Fuente.

Retrato de Octavia, hermana de Augusto, esposa de Marco Antonio y madre de Marcelo en el museo del Ara Pacis. Fuente.

Tras la muerte de Agripa, el emperador decidió casarla a marchas forzadas con el hijo de Livia, Tiberio, algo que como veremos a continuación respondió más a los intereses de Livia que a los del propio Augusto. A partir de este momento entrará en conflicto los intereses de ambas mujeres: por una parte Julia, fiel defensora de los derechos dinásticos de sus hijos; y por otra Livia, quien estando su hijo Tiberio en tercera posición para alcanzar el trono imperial, intentará y logrará tomar la iniciativa política en la domus para conseguir de Augusto el que la sucesión y la continuidad de la dinastía se realice a través de su hijo Tiberio.

En torno a Julia se creó toda una factio política defensora de los derechos dinásticos de sus hijos frente a las aspiraciones de Tiberio y en mayor medida de Livia a favor de su hijo, y de la que formaba parte entre otros su amante Julo Antonio, a quien se le acusó de unirse a Julia para establecer la monarquía. Finalmente, Julia fue acusada de adulterio por no cumplir la legislación de su padre en materia familiar, la lex Iulia de adulteriis coercendis, y condenada al exilio a la isla de Pandataria por su propio padre.

No debemos pasar por alto que Julia y Livia eran dos prototipos antagónicos de mujer.  Julia era más abierta desde el plano político y cultural, practicaba unas formas de vida más de estilo oriental, con una mayor libertad, algo que chocaba con la conservadora tradición romana y que han hecho que la imagen de la hija del emperador fuera la de una mujer libertina y rebelde con respecto a los designios de su padre. Ese carácter fue compartido por su tía Octavia, casada con Marco Antonio para reforzar la antigua alianza entre éste y su hermano y que, sin embargo, ha sido recordada como una matrona ejemplar de las virtudes romanas tradicionales.

Especial mención merece Livia (cuyo nombre completo era Livia Drusilla), personaje histórico muy atractivo en buena medida por la imagen que dieron de ella autores como Tácito, Suetonio, Séneca o Dión Casio, que presentaban a la mujer del emperador como la encarnación de la astucia y la maldad, capaz de pagar a cualquier precio su principal objetivo: ver a su hijo Tiberio como emperador de Roma. Esta imagen ha trascendido incluso al cine, como vemos en la serie Yo, Claudio, basada en la novela de Robert Graves. Con la debida cautela que hay que tomar la visión que sobre ella arrojan las fuentes, no hay que pasar por alto la importancia que su figura debió tener en su tiempo: Por una parte, jugaba a la política en los más altos niveles y, por otro, en ella, Livia Drusila - Paestum (M.A.N. Madrid) 02como matrona romana, recaía el peso de la administración de la domus.

Siân Phillips representando a Livia y Brian Blessed en el papel de Augusto en la exitosa serie de los años 70 Yo Claudio, basada en la novela de Robert Graves.Fuente.

Siân Phillips representando a Livia y Brian Blessed en el papel de Augusto en la exitosa serie de los años 70, Yo Claudio, basada en la novela de Robert Graves. Fuente.

Livia Drusila - Paestum (M.A.N. Madrid) 02Livia Drusila - Paestum (M.A.N. Madrid) 02Livia Drusila - Paestum (M.A.N. Madrid) 02Livia Drusila - Paestum (M.A.N. Madrid) 02Pertenecía a la gens Claudia, de gran prestigio desde época republicana, y en el momento en que conoció a Augusto era esposa de Tiberio Claudio Nerón, del que ya tenía un hijo (el futuro emperador Tiberio), estando embarazada del segundo (Nerón Claudio Druso). El enlace entre ambos fue precipitado (posiblemente como han señalado algunos autores, por el enamoramiento ipso facto del que aún no era emperador) aunque duradero, pues duró más de cincuenta años, sin que ambos tuvieran descendencia en común.

Los primeros años de matrimonio con Octavio se caracterizan por una Livia en un segundo plano, siendo Octavia hasta su muerte el 11 d.C. quien de alguna manera asumía el papel de primera dama de Estado. Es por tanto en los últimos años de Augusto cuando, coincidiendo con la desarticulación del grupo en torno a Julia, se hace más fuerte en su figura de mujer del emperador, con un papel mucho más activo en la actividad pública.

Livia, por tanto, actuaba como matrona romana, pero a la vez como una mujer influyente, con el principal objetivo de ver a su hijo como emperador; aunque según Tácito y Suetonio ello suponga el asesinato de los sucesores del princeps. De hecho, es en este momento cuando se forja la leyenda negra de Livia, a partir de la muerte de los principales candidatos del emperador: Marcelo, Gayo y Lucio y, por último, Póstumo.

Detalle de estatua de Livia Drusila.  Primer cuarto del siglo I d.C. Encontrada en Paestum (Campania, Italia) en 1860. Museo Arqueológico Nacional de España, Madrid.Fuente.

Detalle de estatua de Livia Drusila. Primer cuarto del siglo I d.C. Encontrada en Paestum (Campania, Italia) en 1860. Museo Arqueológico Nacional de España, Madrid. Fuente.

Unida a este mayor protagonismo, iba aumentando su responsabilidad en las decisiones de Augusto. Especialmente significativa fue la forzada adopción de Tiberio por parte del princeps para convertirse en su sucesor una vez que el emperador le renovó la tribunicia potestas y le otorgó el imperium maius proconsulare maius et infinitum, pasando así a ser su sucesor en el 13 d.C. Además, esta influencia sobre su esposo se hizo evidente en el testamento de éste, pues propugnaba la adopción de Livia pasando a ser Julia Augusta, siendo un precedente en Roma esta transferencia de un título honorífico de un hombre a una mujer.

La situación una vez que Tiberio accedió al título imperial no fue mucho más agradable para ambos, pues Livia, acostumbrada a un papel muy activo en los asuntos de la domus imperial, quería seguir conservando su influencia y posición, ahora legitimada con su inclusión en la gens Iulia por su fallecido esposo, mientras que Tiberio no estaba del todo por la labor y no soportaba que su madre dirigiera su reinado a través de él mismo cumpliendo sus exigencias. Finalmente, Livia murió en el año 29 d.C. a la edad de ochenta y seis años.  Tiberio, que no acudió a su funeral, se opuso a que recibiera honores especiales y no pronunció el discurso fúnebre. Sin embargo, el Senado, ante la importancia y la consideración de la que gozó Livia, aprobó una serie de medidas para honrar su memoria, si bien Tiberio se opuso a las mismas. Habría que esperar al gobierno de Claudio para que fuera divinizada en el año 41 d.C.

No podemos pasar por alto otra de las grandes mujeres de Augusto, Agripina, hija de Julia y Agripa y, por tanto, nieta del emperador. Su papel vendrá dado por la rivalidad con Livia, puesto que sus hijos con Germánico decantaban la línea sucesoria por la gens Iulia frente a la gens Claudia representada por Livia y Tiberio, siendo así sus hijos los principales candidatos para tomar el poder. Según el relato de historiadores como Tácito, Agripina fue una mujer que defendió por encima de todo los intereses de su marido primero, y tras la muerte de éste, los de sus hijos, actuando incluso activamente en el ejército y en la política.

Agripina la Mayor. Nieta de Augusto, mujer de Germánico y madre de Calígula y Agripina la Menor.Fuente.

Agripina la Mayor. Nieta de Augusto, mujer de Germánico y madre de Calígula y Agripina la Menor. Fuente.

Tal fue su capacidad de acción que hizo de su lucha un movimiento político en contra de Tiberio, contando incluso con apoyo del pueblo. Todos sus intentos para que la herencia de Augusto pasara a sus herederos de sangre tuvieron recompensa con la llegada al poder de su hijo Calígula, aunque ella finalmente fuera procesada y exiliada  a Pandataria como su madre, bajo la acusación de conspirar contra Tiberio. Agripina fue recordada por el historiador Tácito por su lealtad y virtud, convirtiéndose así en todo un ejemplo de matrona romana.Livia Drusila - Paestum (M.A.N. Madrid) 02

En síntesis, estas mujeres, hijas, esposas y nietas de emperadores, aún vetadas del ejercicio del poder imperial, jugaron un papel trascendental en la conformación del Imperio, destacando aquellas pertenecientes a la gens Iulia, como Octavia, Julia, Agripina la Mayor y posteriormente Agripina la Menor . En ellas residía la legitimidad de heredar el poder y por eso fueron utilizadas según  conveniencias políticas, si bien, hay que resaltar que dentro de sus limitaciones, no fueron personas pasivas, sino que participaron activamente en la trama política, defendiendo cada una sus propios intereses a través de facciones enfrentadas dentro de la casa imperial.

Bibliografía|

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POCIÑA PÉREZ, ANDRÉS, JESÚS MARÍA GARCÍA GONZÁLEZ (eds.), “En Grecia y Roma, III : Mujeres reales y ficticias“, Granada, 2009.

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DOMÍNGUEZ ARRANZ, ALMUDENA, “Política y género en la propaganda en la Antigüedad: antecedentes y legado“, Gijón, 2013.

Redactor: Marta Álvaro Bernal

Lda. en Historia por la Universidad de Sevilla, máster de Estudios Históricos Avanzados en su especialidad de Historia Antigua. Interesada en el mundo romano en general y en sus dinámicas sociales en particular. He sido becaria de colaboración y alumna interna en el dpto. de Historia Antigua de la Universidad de Sevilla.

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