Las inscripciones funerarias romanas: las causas de muerte.

Las inscripciones funerarias romanas suelen transmitir algunos datos interesantes sobre la vida o la muerte de los individuos que aparecen en ellas. Con bastante frecuencia en los epígrafes se menciona la edad del fallecido pero pocas veces nos ofrecen las causas que provocaron dicha muerte. A continuación analizaremos algunos ejemplos en los que se nos indican los motivos que ocasionaron el fallecimiento de diferentes personas en época romana.

Las enfermedades son una de las causas de fallecimiento más frecuente de la época. Hay testimonios de epidemias que acabaron con la vida de muchas personas en el mundo romano. Un ejemplo de ello nos lo ofrece una inscripción de la provincia romana de Noricum en la que se indica que varios miembros de una misma familia murieron como consecuencia de la peste (CIL III, 5567). El dedicante del epitafio es un individuo llamado Victorinus y en él se nos dice que había perdido por la peste (per luem) a sus padres, Iulius Victor (55 años) y Bessa (45 años), a su esposa, Novella (18 años) y a su hija, Victorina (no se indica la edad). Suetonio nos cuenta que miles de  personas murieron por una plaga que hubo en Roma en época del emperador Nerón (Nero, 39.1). Posteriormente, se sabe que durante la segunda mitad del siglo II d.C. una peste originada en la parte oriental del Imperio se extendió por la zona occidental y causó numerosas muertes.

No siempre se dice qué enfermedad produjo el fallecimiento de los individuos recordados en lápidas sepulcrales. Procedente de Corduba (actual Córdoba) contamos con el ejemplo del matrimonio compuesto por el centurión Titus Acclenus y su esposa Annia Helena (CIL II, 2215). Según el epígrafe, ambos murieron debido a una enfermedad dolorosa (indigne morbo excruciati morte obierunt) pero no se dice nada más. El caso de Iulia Prisca (20 años) es diferente ya que en su epitafio se nos dice que falleció a causa de una negligencia médica (AE 1952, 16). Otro ejemplo similar es el de Ephesia Rufria que, según su inscripción funeraria, murió de una fiebre maligna que superó las expectativas de los médicos (CIL VI, 25580).

La mortalidad infantil era bastante frecuente en época romana. Algunos niños no llegaban a la adolescencia y morían mucho antes. Una mujer llamada Scribonia Maxima dedicó un epígrafe funerario a su hija Aemilia Cornelia que murió con tan solo 45 días de vida (CIL VI, 1334). Otro interesante ejemplo es el de Minicia Marcella, muerta a los 12 años, 11 meses y 7 días (CIL VI, 16631). El epígrafe funerario no nos dice la causa de su fallecimiento pero una de las cartas de Plinio el Joven nos aporta más detalles sobre la vida de esta joven y sobre su muerte (Cartas V, 16). Este autor latino escribe sobre la triste muerte de Minicia Marcella a causa de una dura enfermedad muy poco antes de que contrajera matrimonio. Caso similar es el de Opinia Neptilia fallecida a los trece años poco antes de celebrar su matrimonio (CIL III, 2875).

Sarcófago con un relieve que representa a un niño en su lecho de muerte (Fuente).

Sarcófago con un relieve que representa a un niño en su lecho de muerte (Fuente).

Un importante número de mujeres morían debido a las complicaciones del parto (per partum). Contamos con varios ejemplos en los que aparece este motivo como una de las causas que afectaba a la mortalidad femenina. En la provincia de Noricum una mujer llamada Ursa falleció durante el parto a los 38 años de edad (CIL III, 13529). Es su marido, un soldado llamado Flavius Ianuarius, quien le dedica el epígrafe. De Hispania, concretamente de Salaria (actual Úbeda), contamos con el caso de la esclava de Decimus Publicius Subicius llamada Gemina (25 años). Un liberto, Caius Aerarius, es el encargado de mandar a realizar el epígrafe a Gemina (CILA III, 362). Le dedica unas bellas palabras a modo de inscripción poética (carmen) donde expresa su sentimiento de dolor por la muerte de la esclava: “Serías mi Parca si me llevases de donde estoy con la fuerza de una infernal amatista. Si me amastes, lleva de aquí a Tag(—)” (pa[rca fuer]as mihi si qu[a] inferi sapent vi m[e] abduceres si me amasti fac abd[u]cas). Por estas palabras desconsoladas, podemos pensar que este liberto mantendría una relación sentimental con la difunta y, probablemente, sería el padre del hijo que no sabemos si nació con vida o murió junto a la madre también en el parto. El escritor Plinio el Joven en una de sus cartas se lamenta de la muerte en el parto de las dos hermanas Helvidias, hijas del cónsul Helvidio Prisco (Cartas IV, 21). En este caso cada una de ellas alumbraron a una niña pero no sabemos si llegaron a la edad adulta. A causa del parto también falleció Rusticeia Matrona a los 25 años de edad (CIL VIII, 20288). En el texto de este epígrafe procedente de Mauritania podemos observar la preocupación de la madre por el futuro de su hijo. Así vemos cómo Rusticeia Matrona encarga a su cónyuge el cuidado del hijo de ambos que había sobrevivido al parto.

Relieve con la escena de un parto (Fuente)

Relieve con la escena de un parto (Fuente)

En las zonas fronterizas del Imperio (limes) es frecuente hallar epitafios de individuos que han perecido por causas bélicas. A veces, eran las incursiones de los pueblos “bárbaros” las causantes de estas muertes pero en otras ocasiones eran las luchas civiles entre los propios romanos las que provocaban muchas muertes. En la provincia de Pannonia Superior, dos hermanos soldados murieron en algún conflicto (qui est bello desiderato) que se produjo en esa zona (CIL III, 4375). Es la madre de ambos, Iulia Fuscinilla, la que se encarga de levantar el monumento funerario en honor a sus hijos Iulius Paternus (29 años) e Iulius Fuscus (27 años).

En ocasiones la muerte se producía debido a un homicidio o un crimen. Sabemos que una mujer llamada G[---] Lucilla colocó una inscripción funeraria a su hijo, G[---] Severianus, que había sido asesinado por uno de sus libertos (CIL XII, 1128). En una inscripción de Mogontiacum (actual Mainz) es el pastor Iucundus, liberto de Marcus Terentius, quien es asesinado por su propio esclavo (CIL XIII, 7070). Tras ello, el asesino se quitó la vida arrojándose a un río y evitando de esta manera hacer frente al castigo que le deparaba dicho acto.

Lápida sepulcral del pastor Iucundus (Fuente)

Lápida sepulcral del pastor Iucundus (Fuente)

También podemos incluir aquí ejemplos de violencia contra las mujeres por parte de sus maridos. Hay que destacar el trágico caso procedente de Lugudunum (actual Lyon) de Iulia Maiana que fue asesinada a manos de su marido (manu mariti crudelissim(e) interfect(ae)) cuyo nombre se omite en la inscripción (CIL XIII, 2182). Este epígrafe que denuncia el cruel acto del marido fue dedicado por el hermano de la difunta, Iulius Maior, y por el hijo del matrimonio, Ingenuinius Ianuarius. En la inscripción se recoge que el matrimonio tuvo una duración de 28 años de convivencia y de él nacieron dos hijos: un varón de 19 años y una mujer de 18 años de edad en el momento en el que se colocó este monumento funerario.

Dentro de las muertes violentas podemos incluir la de los gladiadores luchando en la arena. De Mediolanum (actual Milán) procede la inscripción sepulcral dedicada al gladiador Urbicus que luchó en trece ocasiones y murió a los veintidós años (CIL V, 5933). En la dedicatoria funeraria es el propio difunto el que se dirige a sus compañeros de armas para advertirles de que no se contengan en el momento de dar los golpes mortales. A juzgar por estas palabras, Urbicus seguramente murió durante un combate.

Lápida sepulcral del gladiador Urbicus (Fuente)

Lápida sepulcral del gladiador Urbicus (Fuente)

A veces la muerte era producida por un accidente. Procedente de Lugudunum (actual Lyon) contamos con el ejemplo de Lucius Secundius Octavus que murió trágicamente en un incendio (CIL XIII, 2027). La muerte en el mar a causa de los naufragios aparece en varios epígrafes romanos. Sabemos que un niño llamado Ursinus murió ahogado en un naufragio con once años (CIL III, 1899). Marcus Gratius Coronarius también murió ahogado en el mar como consecuencia de una fuerte tempestad (CIL IX, 5920). Del mismo modo falleció Publius Pompeius Firmus al que su esposa Iulia Olympia dedica un monumento funerario (CIL V, 3014). De Roma procede la inscripción funeraria del pequeño Fortunatus que se ahogó en los baños a los ocho años  (CIL VI, 16740). Tenemos otro ejemplo de muerte trágica de una mujer llamada Ummidia y de su hijo Publius Ummidius Primigenius causada por aplastamiento de una multitud en un festival público (CIL VI, 29436). La muerte por accidentes laborales también se recoge en la epigrafía funeraria romana. Contamos con el caso de Hermas, un decorador que murió mientras realizaba su trabajo (CIL IX, 6281).

Algunas de las muertes anteriores puede que fueran recogidas en los epígrafes funerarios porque se salían de la normalidad, eran inusuales y causaban impresión entre las personas que leían los epitafios. Como hemos podido ver, las menciones a las causas de la muerte en los epígrafes suelen aparecer, en su mayoría, cuando éstas se producen en situaciones trágicas. Quizás también los factores económicos y de la falta de espacio influirían a la hora de decidir qué datos se debían recoger en la inscripción. En definitiva, aunque este grupo de epígrafes no es muy numeroso, nos aporta una  información interesante sobre la vida en época romana.

Bibliografía:

GALLEGO FRANCO, H.; GARCÍA MARTÍNEZ, M.R. y GARCÍA DE CASTRO, F.J., “Mortes singulares: testimonios epigráficos en el Occidente romano”, Hispania antiqua, nº 22, 1998, pp. 361-370.

HOPE, V. M., Roman Death. The Dying and the Dead in Ancient Rome, ed. Continuum, Londres-Nueva York, 2009.

LEFKOWITZ, M. R.; FANT, M. F.; Women’s Life in Greece and Rome. A source book in translation, Ed. Duckworth, Londres, 2004.

PAVÓN TORREJÓN, P., “El uxoricidio de “Iulia Maiana, manu maritii interfecta” (CIL XIII, 2182)”, Habis, nº 42, 2011, pp. 253-262.

Abreviaturas:

AE: L’Année épigraphique.

CIL: Corpus Inscriptionum Latinarum.

CILA: Corpus de Inscripciones Latinas de Andalucía.

Redactor: Francisco Cidoncha Redondo

Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla, especialidad Historia Antigua y Arqueología. Actualmente realizando el Doctorado en Historia Antigua tras haber cursado el Máster de Estudios Históricos Comparados. Interesado en todo lo relacionado con la política, la economía y la sociedad romana.

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2 Comments

  1. Magnifico. Realmente nosabemos casi nada de nuestro presente más inmediato que fié Roma. Cómo nos sentimos lejos de una Edad Media tan oscuratista, y saber de Ropma es un aire nuevo, siendo realmente nuestras rasices.

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  2. Enhorabuena Francisco, un artículo muy interesante desde el principio hasta el final. La epigrafía es sin duda una ciencia muy interesante y que aporta gran cantidad de información. A pesar de la gran cantidad de información que has trabajado se hace muy ameno, genial de verdad¡¡

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