La revolución de los ayatollás

El 1 febrero de 1979 el ayatolá Rullollah Jomeini regresaba de su exilio en París, del que había partido en el mes de noviembre del año anterior desde Nayaf (Irak). Aunque el proceso revolucionario se llevaba gestando durante meses, la vuelta del clérigo a Irán terminó de perfilar el peculiar carácter islámico de la misma, que acabaría socavando los cimientos del país musulmán y persa, transformando uno de los imperios más antiguos del mundo en una república. La revolución se producía en plena Guerra Fría y no escapaba de las complejas relaciones militares, económicas y políticas que se producían en dicho periodo histórico. Además, el Irán previo a la revolución mantuvo tensas relaciones tanto con sus vecinos árabes, muchas veces basadas en claros antagonismo por la hegemonía y supremacía de la zona, como con Arabia Saudita o Irak por motivos territoriales. Con  la URSS se habían intentado mantener buenas relaciones (toda la frontera norte colindaba con dicho Estado), pero sin duda el mayor aliado de Irán, previo a la revolución, fueron los EE.UU.

Instantánea que recoge la vuelta de Jomenei tras el exilio en Paris. Fuente.

Instantánea que recoge la vuelta de Jomeini tras el exilio en París. Fuente.

La propia situación geográfica del país persa en Oriente Medio, entre el antiguo Indostán británico y Afganistán al este, al norte la URSS y bañado por el Golfo Pérsico controlando el estratégico paso de Ormuz en el sur y entre el océano Indico y el Mediterráneo, conferían un papel de gigante al país, alentando a la rápida intervención de sus vecinos en la zona ente cualquiera inestabilidad.

Un factor de gran importancia en la zona es el religioso. Si bien es mayoritariamente musulmana, existen importantes minorías cristinas en Líbano, Siria, Irak y, en menor medida, en Irán. Además de baharíes, drusos y judíos. Dentro del islám las dos ramas mayoritarias son: sunníes y chiíes siendo los segundo mayoría en Irán. Estos dos últimos grupos tienen una fuerte rivalidad por la supremacía dentro del islam. Los chiíes son el grupo mayoritario en Irán, Azerbaiyán, Irak y Bahréin, y una importante mayoría en Líbano, con una especial unión con los sirios. Además, dentro de los musulmanes existen notables diferencias étnicas entre árabes, kurdos, persas, turcomanos…

A principios del siglo XX, Irán había sido repartida en dos zonas de influencia. El sur correspondía a Gran Bretaña y el norte a la Rusia zarista. El interés de dicha partición se encontraba en los riquísimos recursos petroleros del país. Estos pactos también buscaban la modernización del país con la construcción de ferrocarriles, telégrafos y vías de comunicación. El primer banco persa fue fundado con capital inglés. En 1906 se crea el Majlis (Parlamento), donde los clérigos y la burguesía se agruparon en torno al Partido Nacional o Movimiento Constitucional, que iba a ser de gran importancia durante el proceso revolucionario. Tras la IGM, el territorio persa estaba sumido en el desorden propiciado por el reparto del Imperio Turco y la Revolución Rusa.

Un joven sargento de la Brigada Cosaca llamado Reza Mirza fue nombrado ministro de Guerra pudiendo, pacificar el país. En 1925 se declaró Sha (nombre de los emperadores persas) bajo el nombre de Reza Sha Pahlavi. Durante la década de los treinta se produjo un acercamiento a Alemania. En 1934 cambiaba el nombre de Persia a Irán (tierra de los arios) y comenzaba un acelerado proceso de «modernización» bajo los estándares occidentales. Se prohibió que la mujer usase el traje tradicional, se fundó la primera universidad, escuelas y se continuó con el proyecto de redes de transporte. A finales de esa década, la Alemania de Hitler era el primer socio comercial y político de Irán. En 1941 y en plena IIGM, el Sha fue depuesto a favor de su hijo Mohammad Reza Pahlavi. Así, el inicio del proceso no se entiende sin el papel que Irán había jugado anteriormente ni el que iba a jugar durante la Guerra Fría; si bien nos tenemos que situar en la década de los cuarenta para entender, o al menos discernir cuáles son los elementos que confluyeron en el proceso revolucionario. Tras el conflicto, los EE.UU se convierten en el país más favorecido por Irán. Los pingües beneficios apenas llegaban a la población, en su mayoría rural, sin alfabetizar y sin ser poseedora de la tierra, ya que esta se encontraba en manos de los grandes terratenientes afines al gobierno. Este reparto generaba protesta tanto de los clérigos, que tenían un peso importantísimo en la sociedad, como de los obreros, muchos de ellos cercanos y afiliados al Tudeh (Partido Comunista de Irán).

En la década de los cincuenta se produjeron enormes protestas y una fortísima pugna en el parlamento para que el petróleo fuera nacionalizado. Dicha nacionalización se realizaba el 1º de Mayo de 1951, y en ese mismo año llegaba al gobierno Mossadeg, apoyado también por los religiosos que se iban convirtiendo en una fuerza cada vez mayor. Tras dos años en el gobierno y en un intento de llevar a cabo un programa constitucionalista, fue derrocado por un golpe de Estado orquestado por los EE.UU y Gran Bretaña en 1953. El nuevo gobierno estaría dirigido por un general filonazi y creo viro hacia una monarquía dictatorial. En 1955, Irán ingresa en el Pacto de Bagdad (que pretendía cerrar la frontera sur a la URSS), y en 1960 establece lazos con Israel. En esa década, el presidente Eisenhower articula la política interna del país con el consiguiente malestar en la población.

Jóvenes en la universidad, durante la década de los 70s.

Jóvenes en la universidad durante la década de los setenta. Fuente.

Debido a la cada vez mayor corrupción y empobrecimiento de la población, el Sha inició a partir de la década de los sesenta la denominada Revolución Blanca en una especia de proceso de modernización del país de arriba abajo, sin contar con la oposición y las necesidades reales de la población y contando con que el Sha y su familia disponían cada vez con un mayor poder económico. En 1963 aparece en escena el ayatollah Ruhollah al Musavi Jomeini, que acusó al Sha de dilapidar el patrimonio del país y de dar cobijo a espías extranjeros. Un año después partía hacia el exilio, del cual no regresaría hasta la propia partida del Sha y su familia en 1979. En 1967 y durante la guerra de los seis días se acordó la no venta de petróleo a los países que apoyaban a Israel. Irán fue el único país que no lo hizo.

Para la década de los 70s y durante la guerra del Yom Kipur, el gobierno del Sha tampoco cortó su extracción del petróleo y siguió vendiéndolo a los EE.UU y sus aliados. Para estas fechas, las facciones religiosas organizadas en torno a los ayatolas, los constitucionalistas, el partido Tudeh y marxistas-islámicos, como los Muyahidin Jalk, intensificaban las protestas y el movimiento antimonárquico. El poder del Sha era absoluto antes del estallido revolucionario. El gobierno se volvía cada vez más represivo y los muertos en ambas partes no dejaban de aumentar.

Para la década de los setenta Irán era el mayor importador de armas de los EE.UU y poseía el mayor ejército de la zona. Además, entre la CIA y la SAVAK (el servicio de inteligencia iraní) existía una fluida relación y ambas agencias campaban libremente por ambos países actuando de manera arbitraria según sus intereses. Ademas el final de la década y el inicio de los ochenta coinciden con tres episodios de elevada violencia y desestabilización de la zona. La Guerra Civil de Afganistán con el apoyo al gobierno afgano de la URSS, la Guerra Civil Libanesa (en la cual también estaba involucrado el gobierno Sirio) y la guerra Irán-Irak, con todas las relaciones de intereses que esto llevaba parejo y los mecanismos que se activaban.

Multitud durante la Revolución. Fuente.

Multitud durante la revolución. Fuente.

Así los disturbios fueron en aumento y se sucedían las detenciones de carácter político; por otro lado, el gobierno de los EE.UU presionaba para que se rebajase la tensión y no se produjera un estallido.

Ante la insostenible situación, el Sha abandona el país el 16 de enero de 1979. Daba comienzo así el proceso revolucionario. El 1 de febrero Jomeini regresaba al país, el 6 febrero era nombrado presidente un miembro del ala religiosa del doctor Mossage. Se produce entonces una pugna por el poder entre los diferentes grupos que habían propiciado la huida del Sha, ya que el poder de los religiosos iba en aumento y los grupos de la izquierda revolucionaria pasaban a las armas. Cabe mencionar que Irán tenía un pacto con la URSS, y ante cualquier invasión extranjera esta ocuparía el país, lo cual dificultaba la posibilidad de intervención directa de los países occidentales. La embajada de los EE.UU fue atacada por los islamistas-marxistas y la tensión no dejaba de aumentar, produciéndose además la expulsión de cientos de estadounidenses acusados de espías. Tras la proclamación de la república en abril, los EE.UU son declarados el enemigo número uno. Desde esa fecha hasta julio se nacionalizan los sectores claves de la economía y se rompen relaciones con Israel, Sudáfrica y Chile. En septiembre Irán entra a formar parte de los Países No alineados. A finales de 1979 la embajada de EE.UU es asaltada, produciéndose la mayor crisis entre ambos países hasta el momento; solo a las mujeres y las personas negras se les dejará escapar.

Son muchos los elementos que se conjugan en la revolución islámica, imposible de entender sin los antecedentes y la complejidad de un país donde confluyeron innumerables elementos externos que aceleraron los procesos económicos e ideológicos, provocando la revolución. En palabras de Morales G y respecto a los gobernantes de la zona:

«Las monarquías de la zona, monarquías que legitimaban su poder en el islam, pero que a los ojos de los creyentes y según ellos no defendían los interesen de los musulmanes.»

Este es un elemento clave que después sería usado por Jomeini. El mapa de Oriente Medio había sido dibujado al antojo e interés de Gran Bretaña y Francia, sin tener en cuenta toda la realidad anterior ni las rivalidades existentes. Con lo cual la revolución puede ser interpretada como un tipo concreto de respuesta al colonialismo y al imperialismo. Los efectos occidentalizadores desde arriba tuvieron una fuerte respuesta y reforzaron la identidad nacional, que encontró en las mezquitas el mejor símbolo identitario.

Así y en palabras de Hobsbawn  para concluir podemos decir que:

«La novedad de esta revolución era ideológica. Casi todos los fenómenos considerados revolucionarios hasta esta fecha habían seguido la tradición, la ideología y en líneas generales el vocabulario de las revoluciones occidentales desde 1789. (…) La revolución iraní fue la primera realizada y ganada bajo la bandera del fundamentalismo religioso y la primera que reemplazó el antiguo régimen por una teocracia populista (…) Para los revolucionarios de la vieja escuela este hecho significaba algo tan anómalo como lo hubiera sido que el papa Pío IX hubiera encabezado la revolución romana de 1848. (…) No hubo sin embargo una nueva doctrina unitaria de la revolución que reemplazase a la vieja tradición de 1789/1917, ni un proyecto unitario para cambiar el mundo.»

Bibliografía|

HOBSBAWM, E, “Historia del siglo XX, Buenos Aires: Crítica. 1998.

MORALES, G, “Irán en el Mundo. Apuntes para una historia internacional del Estado iraní, Madrid: Prensa y Ediciones Iberoamericanas, S. A 1990.

MORALES, G, “El Irán del imán Jomeini. Sobre el gobierno islámico, Madrid: Prensa y Ediciones Iberoamericanas, S. A 1988.

Redactor: José Manuel Ríos Guerrero

Me llamo José Manuel y soy Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla, además de haber realizado una estancia Erasmus en la Universidade Nova de Lisboa. He sido co-organizador durante cuatro años de los ciclos de Conferencias sobre Homosexualidad y Bisexualidad a lo largo de la Historia, celebrados en la Universidad de Sevilla. Mis principales intereses se centran en la Historia de la Sexualidad, HªEconómica e HªCultural.

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