La primera revolución, la gran desconocida

Permítame, querido lector, que le haga una pregunta, ¿Cuál es la primera Revolución que usted estudió?. Seguramente la palabra revolución vaya seguida, en su mente, de la palabra industrial, y automáticamente pensará en el siglo XVIII, en el cambio de vida que supuso la «Primera Revolución Industrial», cuando gran parte del proletariado pasó de un modo de vida agrícola o campesino, a un modo de vida urbano, las ciudades crecieron y se desarrollaron. Sin duda alguna fue una revolución en cuanto al modo de vida humano. La Revolución Industrial supuso el desarrollo de un nuevo modelo económico, el capitalismo.

Y si ahora le digo que esa no fue la primera revolución, que lo que todos estudiamos en los colegios como la «Revolución Industrial» no es la primera. Si hacemos una breve reflexión sobre el modo de vida campesino, tenemos que pensar de donde proviene, como surgió. Si damos un salto temporal, hasta el paleolítico, posiblemente imaginemos grupos de personas que viven en las cuevas, en algunos casos en abrigos rocosos y en otros a la intemperie. Grupos de personas que cazan animales salvajes para comer carne, y recolectaban vegetales. Ahora bien, ¿quién dio el paso de vivir en una cueva, de cazar y recolectar para cosechar, domesticar especies, mantener rebaños?, en definitiva de dar el paso a un modo de vida campesino.

Cuando los grupos humanos empiezan a domesticar, a cosechar y a crear asentamientos permanentes es cuando podemos hablar de la «Primera Revolución», la llamada Revolución Neolítica. Si la Revolución Industrial supuso el triunfo del modo de vida capitalista, la Revolución Neolítica supuso el triunfo del modo de vida campesino.

Andrew Serrat llama la «Revolución de los Productos Secundarios» a la campesinización de los agricultores. La RPS se da a mediados del III milenio a.C. aproximadamente, y sus principales características son el empleo de la fuerza animal a la tracción de carros y arados, los productos derivados de la lactosa, el cambio en el patrón de asentamiento, el sustituir el tejido del lino por la lana, la domesticación de nuevas especies animales, y la incipiente desigualdad social.

Durante el paleolítico superior el modo de hábitat se desarrollaba en zonas al aire libre, o en cuevas. Es en el tránsito entre el IV y el III Milenio a.C. cuando este modelo empieza a cambiar. Mientras en Europa se está dando el fenómeno megalítico, en los Balcanes empiezan a surgir los primeros asentamientos. Entendemos por asentamiento el espacio físico en el que se distribuyen (estacional o permanentemente) viviendas y otras dependencias domésticas y sagradas, tales como murallas, silos, almacenes, etc. Si presentasen espacios con funcionalidad específica diferenciada hablaríamos de ciudades, pero en estos momentos no aparece esta diferenciación.

El yacimiento de Karanovo (Bulgaria) cuenta con unos 12 metros de estratigrafía, cuyos estratos son lo más parecido a un libro, cada uno de ellos nos cuenta una fase de este poblado, completando la historia del mismo, que duró 2000 años aproximadamente. Esto se traduce en un sedentarismo muy marcado, lo que quiere decir que los habitantes de este poblado no tenían una movilidad tan marcada como sus antepasados, no necesitaban recorrer grandes distancias recolectando ni cazando, por lo que los recursos debían ser obtenidos en las inmediaciones del poblado. Los estudios publicados sobre este yacimiento arrojan luz sobre su economía, la cual estaba basada en el cultivo de trigo y mijo, y la ganadería de cabras, cerdos y bueyes.

El uso inicial de los animales domésticos fue como fuente de proteínas, no se usaban para obtener lana o como fuerza de tracción. Los bóvidos no son utilizados como animales de tracción hasta el IV milenio. En Europa, en el III milenio aparecen restos de carros dentro de la cultura de los Kurganes: aparecen tumbas de pozo, con restos humanos y cuatro ruedas, cada una en una esquina de la tumba (Tumba de Tributa del III milenio). Este tipo de tumba perdura hasta la cultura celta. También han aparecido representaciones de carros en la cerámica. Así, en la cultura de Baden, del III milenio, ha aparecido una copa en forma de carro. En la cultura TRB (Danubiana) ha aparecido una figura de un carro incisa en un vaso de cerámica.

En cuanto al uso de la tracción animal en el arado, se han encontrado tablillas del IV milenio, donde se representa este uso en el Próximo Oriente. En Occidente el uso del arado se produce en torno al II milenio a.C. pero se discute su presencia en el IV milenio. Algunos autores creen que ya había culturas que usaban el arado en el IV milenio a.C. pues han aparecido marcas que se suponen de arado, en torno al 3400 – 3200 a.C.  en Dinamarca, Inglaterra y Polonia, pero esto es puesto en duda, puesto que incluso aparecen debajo de monumentos megalíticos.

La idea de que la domesticación de animales supuso el consumo de leche es falsa, su uso es muy tardío en el proceso de la economía primitiva, sobre todo en lo que se refiere al consumo de grandes cantidades de leche, esto se debe a dos motivos:

No somos los humanos una especie bien adaptada, de adultos, al consumo de leche, ya que produce en nosotros una intolerancia a la lactosa. A partir de los 5 años dejamos de producir una encima denominada Lactasa, que elimina de nuestro intestino la lactosa. Cuando dejamos la edad infantil, la lactosa no se puede eliminar y fermenta en el colon, provocando problemas intestinales. La tolerancia a la lactosa es transmitida genéticamente.

El segundo problema es que los animales domesticados no tienen predisposición a producir leche de forma constante. Esto supone un largo proceso de estimulación y domesticación de los animales para que sean capaces de producir un «plus» de leche y para que permitan su extracción por parte de los hombres. Estamos ante otra práctica relativamente tardía, que no debió ser anterior al IV Milenio a.C. En el registro arqueológico han aparecido recipientes agujereados, que en algunos casos se han interpretado como queseras, ya que los orificios dejarían escapar el suero lácteo, lo que nos indicaría un uso generalizado de la leche.

No debemos caer en el error de pensar que la «neolitización» trae unida la producción de lana. La oveja neolítica europea no tenía lana, el muflón era la especie salvaje de la que provenía. La producción textil inicialmente descansó sobre el lino y otras fibras vegetales.

El cambio del lino por la lana se produjo en Europa a mediados del III Milenio a.C. En el registro arqueológico comienzan a aparecer, a partir del III Milenio a.C., las fíbulas, objeto parecido a un imperdible que se usaba como adorno de los tejidos de lana, ya que en el lino no se puede usar. A partir de este momento también comienzan a aparecer botones en «V», se les denomina en V porque en el interior se unen los agujeros, formando una sección en uve, para sujetar el hilo al botón. También los podemos encontrar con sección semiesférica o piramidal. Parece delimitar una evidencia del cambio en las prácticas textiles. Otro artefacto arqueológico son los cuernecillos de arcilla o crecientes de arcilla, que es un «rulo» de barro secado al sol,  con dos agujeros en el extremo. Aparecen de forma generalizada a partir del III Milenio a.C., funcionaban a modo de contrapeso para tensar el peso del telar. Es muy frecuente que aparezcan concentraciones de estos cuernecillos en el interior de las cabañas.

fíbula

Fíbula. Fuente.

botones de sección en V

Botones de sección en V. Fuente.

Aparecen nuevas especies domesticadas, especies que no se utilizan para el consumo, lo que indica que los niveles subsistenciales están cubiertos. Hay teorías, que para explicar las sociedades de jefatura, diferencian en la dieta de los «jefes» el consumo de carne de caballo, esto es difícil de mantener, ya que en la prehistoria reciente, no cabe pensar que la diferencia entre unos grupos pueda estar reflejada en la dieta.

Comienza también en este momento a observarse una incipiente diferenciación social, sin entrar en diferenciar «clases sociales», si que se observa que no todos los miembros de los grupos sociales son iguales. En el registro arqueológico se observa esta diferenciación en las tumbas, en los ajuares con los que son enterrados los diferentes miembros. Otra forma de observar la diferencia social es en los análisis de los restos óseos, a través de los cuales se puede llegar a conocer el tipo de alimentación, y de carencias alimenticias, que tenían nuestros antepasados.

Para autores como  Julian Thomas el neolítico es un cambio de mentalidad, más que un cambio económico. Defiende que existe una marcada diferencia entre el cambio acelerado que se observa en la cultura material entre cazadores recolectores y los primeros agricultores, y el cambio lento en la economía que, en Europa, solo llega a ser plenamente «Neolítico» a mediados del 3000 a.C. el neolítico es una idea, un cambio mental. El registro arqueológico marca una diferencia clara entre el mesolítico y el neolítico, pero no registra la misma diferencia en el paso del neolítico a la Edad del Bronce. Se observa un cambio en la economía a partir de la segunda mitad del III Milenio a.C.

Este cambio ideológico que defiende Thomas puede basarse, principalmente, en el pensamiento de que el hombre deja de verse como parte de la naturaleza, a verse como algo externo a ella, empieza por tanto la cerámica, agricultura, Megalistimo, etc. empieza a modificar la naturaleza, se da un mayor intervencionismo del hombre.

Propuesta del cambio neolítico, según Thomas

Propuesta del cambio neolítico, según Thomas

Estas son las principales características de los primeros revolucionarios, con estas innovaciones se consiguió cambiar el modo de vida que se conocía durante el paleolítico. Es la revolución más importante de todas, pues gracias a ella formamos una sociedad como tal, compuesta por diferentes grupos familiares, comenzamos a vivir de forma agrupada, a colaborar en el mantenimiento de un grupo de personas ajenas al núcleo familiar. Gracias a esta revolución pudo comenzar la especialización en el trabajo, la cual empezó por una diferenciación sexual del mismo, con ella empezó a desarrollarse la diferenciación social, la ordenación del territorio y los mecanismos de transmisión de la tierra, herencias, etc.

BIBLIOGRAFÍA|

BERNABEU, J.; AURA, J.E. y BADAL, E.: “Al Oeste del Edén. Las primeras sociedades agrícolas en la Europa mediterránea”. Ed. Síntesis,  1993.

BRADLEY, R. “The significance of monuments: on the shaping of human experience in Neolithic and Bronze Age Europe”, Ed. Routledge, 1998

CHAPMAN, R.: Archaeologies of complexity. 2003.

EARLE, T.: “How Chiefs Come to Power. The Political Economy in Prehistory”. 1997.

HARDING, A.F.: “Sociedades europeas en la Edad del Bronce”. Ariel 2003.

KRISTIANSEN, K.: “Europa antes de la Historia”, Ed. Península 2001.

KRISTIANSEN K y LARSSON, T.B.: La emergencia de la sociedad del Bronce. Viajes, transmisiones y transformaciones. 2006

RENFREW, C.: “El alba de la civilización”. Ed. Istmo. 1986.

SHERRAT, A. “Plough and pastoralism: aspects of the secondary products revolution”en HOODER et alii (Eds) Pattern of the Past. 1981.

THOMAS, J. “Understanding the Neolithic”. Routledge, London. 1999.

 

 

Redactor: Daniel De la Torre

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3 Comments

  1. Que interesante. Me viene como anillo al dedo después de lo que he escrito en mi blog, sobre este mismo periodo en mi siguiente entrada.
    No me queda claro lo de la economía neolitica como estado mental a efectos practicos. Estás sugiriendo que ahí empezó algo más que el simple intercambio de bienes, con o sin moneda, para vivir mejor y qué tal vez empezó un proto sistema bancario?

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    • No, no es un proto sistema bancario, no es esa la idea que propone J. Thomas. La idea es el llamado «don contra don». Un ejemplo fácil de entender, si a Ud. un amigo le hace un regalo muy ostentoso, una casa por ejemplo, Ud. le estará agradecido durante mucho tiempo, e intentará igualar ese regalo en el momento que le sea posible (don contra don). No es una dependencia económica lo que se crea. En este ejemplo, hasta que Ud. pueda igualar el don, su amigo sabe que puede pedirle ciertos favores, a los que Ud. accederá en agradecimiento por el don recibido. Todo esto no es un plan establecido, sino que son situaciones que se van dando y los grupos van evolucionando en este sentido. Los dones que se intercambian en la prehistoria reciente, según algunos autores, son los denominados «Potlatch», unas ceremonias que cada vez serían más ostentosas, y donde se intercambiarían bienes.

      Espero que le sea de ayuda esta aclaración.

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