La mujer romana a comienzos del Imperio

Cuando desde nuestro días observamos la situación de la mujer en la Antigüedad, nos llama la atención, además de su nula capacidad política , su constante tutela bajo el hombre, bien el padre primero o el marido después. Sin embargo, la mujer romana, a diferencia de otras en la Antigüedad como la mujer griega, no se limitaba exclusivamente a estar recluida en el hogar, sino que tenía una mayor participación y contaba con unas posibilidades que no disfrutaban otras mujeres . Así, la mujer romana, no sólo debía tener hijos, sino que además era la transmisora de lo valores que definían a un buen ciudadano romano. Tenemos en la historiografía ejemplos de matronas romanas como símbolos de comportamiento y fidelidad. Uno de ellos es el de Cornelia, madre de Tiberio y Sempronio Graco, modelo de matrona romana entregada totalmente a la formación de sus hijos.

" Cornelia, madre de los Gracos" de Philipp Firederich Hetsch (1758-1838),Staatsgalerie, Stuttgart, Alemania . Fuente.

Cornelia, madre de los Gracos de Philipp Firederich Hetsch (1758-1838), Staatsgalerie, Stuttgart, Alemania . Fuente.

No podemos negar que en la mentalidad romana la mujer aparece ligada al desempeño de las tareas del hogar y a ser buena esposa y madre. Sin embargo, desde finales de la república, la situación va cambiando y vemos cómo la mujer va obteniendo de forma progresiva independencia socioeconómica debido, en buena medida, a que los límites a los que la potestad del padre y del marido la había sometido durante la república estaban cada vez más debilitados. Esta mayor independencia vino dada por varios factores como una educación más amplia, mayor participación en la sociedad, nuevas formas matrimoniales  y la disposición sobre su dote y  patrimonio.

El hecho de que en la Roma de finales de la república la moral tradicional estuviera cada vez más debilitada, sobre todo en las clases altas, unidos a la baja natalidad, con las consecuencias negativas que tenía ello para el  Estado, llevó a Augusto (27 a.C.-14 d.C.) a sacar en su marco político (en su deseo de preservar la mores maiorum  y de fomentar tanto la vida matrimonial como  la obligación de todo ciudadano de dar hijos a la patria), una serie de leyes conocidas como lex Iulia de Maritandis Ordinibus, lex Papia Poppaea y lex Iulia de adulteriis (entre el 19 y el 18 a.C.). Estas leyes establecieron, en primer lugar, en lo que afecta a las mujeres, que todas aquellas entre veinte y sesenta años que no estuvieran casadas debían contraer matrimonio. Si no lo hacían, eran castigadas con la pérdida de alguna capacidad patrimonial. Además debían tener hijos, de lo contrario sólo recibirían por testamento la mitad de lo que se le había destinado. En esta línea de fomentar la procreación se creó la institución del ius liberorum, que concedía una serie de privilegios a las mujeres que habían tenido tres hijos, si habían nacido libres, o cuatro hijos si habían nacido esclavas y además eran liberadas. Con esta  legislación Augusto intentaba, además de favorecer el crecimiento demográfico, solucionar el problema que para la sociedad del momento suponía el hecho de que la mujer ya no se encontrara bajo la subordinación estricta del marido. No hay que perder de  vista que la igualdad de los cónyuges era impensable en una sociedad patriarcal como la romana.

Matrimonio entre dos ciudadanos romanos. Mural de un sarcófago en el Museo de Capodimonte.Fuente.

Matrimonio entre dos ciudadanos romanos. Mural de un sarcófago en el Museo de Capodimonte. Fuente.

Llama la atención un aspecto que siempre preocupó mucho a la moral romana, y es el adulterio por parte de la mujer, que durante toda la república había estado bajo la jurisdicción del  maritus. Ahora, a principios del imperio, a través de la Lex Iulia de adulteriis y con un carácter ejemplarizante, el adulterio se convertía en un delito público juzgado por un tribunal especial (quaestio de adulteriis). La mujer podía ser acusada no necesariamente por el marido ni por un  familiar, sino por cualquier persona. La pena era la relegatio in insulam, tanto para  la mujer como para el cómplice, es decir, eran relegados a islas distintas acompañados de graves sanciones patrimoniales. Hubo situaciones que no cambiaron tanto con respecto a la época republicana. Por ejemplo, si una mujer era descubierta con un amante en el domicilio doméstico, el padre podía matar a la hija culpable y al cómplice; sin embargo, la situación del marido con respecto a la mujer en estos casos varió, porque en virtud de la lex Iulia, éste no podía matar a la mujer como se había venido haciendo durante toda la época republicana, sino que sólo podía asesinar al cómplice siempre y cuando se hubiera descubierto el hecho en la casa del matrimonio y el amante fuera de una categoría social inferior. Lo que nos interesa es que el hecho de que las fuentes nos hablen de un relajamiento de las costumbres cada vez mayor por parte de la población femenina y que ahora se tomen medidas que hacen del adulterio un delito público, muestra que frente al adulterio masculino, el cual era visto con total naturalidad en época republicana, la mujer empieza también a liberarse de la tan anclada moral tradicional, lo cual se hace evidente también en el mayor número de divorcios de este momento, en los que en  muchos de ellos fue la mujer la que tomó la decisión de divorciarse.

A pesar de todo ello, autores como Cantarella piensan que, como se ve a través de las fuentes, estas medidas tomadas por Augusto no hicieron mucho efecto en la sociedad de la época. Así por ejemplo, tenemos el testimonio de Séneca (4 a.C.-65 d.C.), para quien las mujeres son constantemente recurrentes a las prácticas abortivas (ad Helviam matrem de consol., XVI). Parece ser, por tanto, que la lex Iulia no se aplicaba tanto, y ello no hay que verlo en una notable mejora en la condición moral con la que se trataba a la mujer, sino en la reticencia de la intromisión de los asuntos privados por parte del Estado. Esto luego hará que el emperador Tiberio (14-37), consciente de la falta de efectividad de esta ley y para que las adúlteras no quedaran impunes, volviera a la tradición republicana de que fueran juzgadas sólo por parientes.

De todas formas, esta imagen que nos dan las fuentes de mujeres libertinas, hay que mirarla desde la óptica de esa emancipación que disfruta la mujer frente al marido a comienzos de la época imperial y que por supuesto no era del todo aceptada por la sociedad.

Desde el punto de vista económico, las mujeres tenían bastantes limitaciones, sobre todo a la hora de desempeñar oficios que eran considerados exclusivos de la población masculina, como abogados, banqueros, jueces, etc. Ahora bien, uno de los más importantes aspectos en el ámbito económico es, como anunciamos al principio, el hecho de que la mujer tuviera su patrimonio propio, del que sólo ella y no el marido podía hacer uso de él. Además, ahora la dote debía ser devuelta a la mujer en caso de divorcio, permitiéndole así una libertad económica que antes no tenía.

Retrato de Paquio Próculo y su mujer. Fresco pompeyano conservado en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. Fuente.

Retrato de Paquio Próculo y su mujer. Fresco pompeyano conservado en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. Fuente.

Por otra parte, frente a la tutela mulieris, por la que la mujer se encontraba sometida a la autoridad del paterfamilias, ahora apareció una nueva tutela, la tutela dativadebilitándose ese tipo de sumisión hasta el punto en que, en época imperial, la mujer podría elegir su tutor (optio tutoris).

A pesar de todo lo expuesto anteriormente, la libertad de la mujer distaba mucho de ser total. Aunque disfrutaba de la ciudadanía romana (algo negado para la mujer griega), no contaba con ningún derecho político. No podía participar ni en las magistraturas, ni en los comicios ni en el senado. Eso no quiere decir que no tuviera un papel político; como madres, esposas e hijas de senadores, emperadores, etc., fueron un instrumento político, un medio por el cual, a través de alianzas matrimoniales, sirvieron para satisfacer objetivos políticos en las altas esferas. No hay que olvidar tampoco que en una sociedad como la romana, las mujeres que disfrutaron de esta mayor independencia fueron aquellas que pertenecían a estratos sociales superiores, siendo el principal problema a la hora de estudiar a las féminas menos favorecidas la falta de documentación. Su situación podría haber mejorado, pero desde luego, su dependencia económica con respecto al marido, las distaría mucho de las grandes matronas romanas que empiezan a destacar en el Alto Imperio.

Bibliografía|

CANTARELLA, EVA, “La Mujer Romana”, Universidad de Santiago de Compostela. Servicio de Publicaciones e Intercambios Científicos, 1991.

VERDEJO SÁNCHEZ, MARÍA DOLORES (COORD.), “Comportamientos Antagónicos de las Mujeres en el Mundo Antiguo“. Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Málaga, 1995

GAGO DURÁN , MARÍA, “La Emancipación de la Mujer Romana de la Bética en el Alto Imperio“, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Córdoba, 2012.

MANUEL ROLDÁN, JOSÉ MANUEL; BLÁZQUEZ, JOSÉ MARÍA; DEL CASTILLO, ARCADIO, “Historia de Roma, Tomo II, El Imperio Romano” Madrid: Cátedra, 1990.

Redactor: Marta Álvaro Bernal

Lda. en Historia por la Universidad de Sevilla, máster de Estudios Históricos Avanzados en su especialidad de Historia Antigua. Interesada en el mundo romano en general y en sus dinámicas sociales en particular. He sido becaria de colaboración y alumna interna en el dpto. de Historia Antigua de la Universidad de Sevilla.

Comparte este artículo

Trackbacks/Pingbacks

  1. La mujer romana a comienzos del Imperio | LVDVS... - […] Cuando desde nuestro días observamos la situación de la mujer en la Antigüedad, nos llama la atención, además de …
  2. La mujer romana a comienzos del Imperio | OPVS ... - […] Cuando desde nuestro días observamos la situación de la mujer en la Antigüedad, nos llama la atención, además de …
  3. La mujer en el Antiguo Egipto - temporamagazine.com - […] Exceptuando la época del Imperio Nuevo, podemos observar como la mujer egipcia ha ido perdiendo libertad y autonomía conforme …
  4. Cleopatra, la última Ptolomeo en Madrid - temporamagazine.com - […] a estar creado y dirigido por hombres, recordemos que las formas de comportamiento femenino en el Imperio Romano van …

Envía un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies