La mujer en el Antiguo Egipto

Debido a la gran extensión geográfica y cronológica que abarca la civilización egipcia, el papel de la mujer en la sociedad del país del Nilo se vio transformado con el devenir de los años. No debemos extrapolar nuestra visión occidental y juzgar unos hechos y actitudes sin conocer la época en la que sucedieron. La variabilidad de trato hacia la mujer egipcia va a suponer una diferencia en cuanto a derechos y restricciones según la época en la que nos encontremos. Si utilizamos la literatura que nos ha llegado con una visión crítica, podemos apreciar diferencias respecto a la visión que nos ofrece sobre la mujer egipcia entre el Imperio Antiguo, Medio, Nuevo y Época Ptolemaica. Debido a la amplia franja temporal de cada uno de los periodos, podemos encontrar particularidades en el modus vivendis de la mujer en cada uno de ellos. A grandes rasgos podemos decir que la mujer de la sociedad egipcia disfrutó de unos derechos muy alejados de los que disponían las mujeres pertenecientes a otras culturas contemporáneas a su misma época. No debemos caer en los tópicos y pensar que la vida de la mujer egipcia era idílica y que disponía del mismo nivel de libertad que el hombre: simplemente vivía en una sociedad bastante avanzada en temas de género para aquellos años, si la comparamos con otras culturas de su ámbito cercano.

El acceso a ciertos oficios estaba restringido a los hombres, esto dificultaba la entrada de la mujer en ciertos ámbitos como el administrativo, judicial o militar; en cambio otros estaban reservados exclusivamente a mujeres, como por ejemplo el de matrona. Con estos ejemplos dilucidamos que existía lo que se conoce como teoría del techo de cristal,  como es el caso de la escribanía, la cual no les estaba vetada a las mujeres e incluso nos han llegado tumbas en las cuales la dueña aparece realizando este oficio, pero sí les era más difícil de alcanzar. En cambio, se encontraba en el mismo nivel que el varón en cuanto a igualdad jurídica. Podía recibir herencias, gestionar su propio patrimonio sin necesidad de la supervisión de un varón de la familia, pedir el divorcio si lo consideraba necesario y testar a favor de sus hijos o de quien considerase. Aun así, la ampliación o restricción de sus libertades y derechos fue variando con el paso de los años.

Estatuilla que representa a una mujer egipcia. Fuente.

Estatuilla que representa a una mujer egipcia. Fuente: Colección propia.

La literatura nos aporta una importante cantidad de información sobre los cambios que se producen con respecto al status de la mujer. En el Imperio Antiguo nos encontramos con una imagen de una mujer frívola. A pesar de la controversia para fijar una cronología exacta a su génesis, si analizamos los cuentos del Papiro de Westcar podemos observar cómo nos presentan a una mujer astuta, capaz de tergiversar con tal de conseguir lo que se propone. En el Imperio Medio, con la llegada de los hicsos y la consiguiente fragmentación de Egipto, los derechos y libertades de las egipcias se vieron mermados. Solo Tebas seguía regida por la antigua dinastía local y será de aquí desde donde surja la iniciativa de llevar a cabo la ‹‹reconquista›› de Egipto. A finales del Imperio Medio, serán dos mujeres las encargadas de llevar a cabo las campañas contra los hicsos.  La reina Tetisheri y su hija, la futura reina Ahhotep, enviarán las tropas al combate contra los opresores hicsos. Cierto es que, en este caso, ostentan el poder dos mujeres, sobre todo en el de Ahhotep debido a la prematura muerte de Seqenenra en batalla y a la minoría de edad de Kamose y de su hijo Ahmose. Por lo tanto vemos que las circunstancias dejaban vía libre a que fuese una mujer la encargada de capitanear la lucha contra los habitantes llegados del este. No era común que fuesen las reinas las encargadas de asumir el control y el poder máximo del país, pero como vemos, no les estaba vetado, como puede  ser el caso de la mujer griega, hitita o mitana. Quizás solo las reinas asirias se encontraban cerca de poseer el grado de autonomía y libertad del que gozaban las egipcias, muy distinto del que disfrutaban el resto de reinas y mujeres de Mesopotamia, como por ejemplo las mujeres de Elam que a diferencia de las mujeres del rey asirio, nunca son nombradas en las cartas.

También tenemos que decir que la concepción que tenía la religión egipcia sobre las mujeres contribuyó al posicionamiento de las mismas en la sociedad. Recordemos que entre los dioses más importantes del panteón egipcio, se encuentran grandes diosas como Isis, Nut, Mut, Hathor o Sekhmet; esta última, entre otras advocaciones, contaba con la de ser diosa de la guerra, un papel nada desdeñable en la antigüedad y que como vemos estaba bajo el auspicio de una hembra. Estas y otras diosas son muy importantes para el devenir de la sociedad egipcia, siendo las propias mujeres, tanto del más alto estatus social hasta la campesina más humilde, las encargadas de realizar su culto y su representación en fiestas: con lo cual, las mujeres también tienen una participación directa en el trabajo en los templos y no solo dentro de casa, cuidando de la familia.

Con la expulsión de los hicsos, gracias al tesón de Ahhotep, llegamos al Imperio Nuevo. Para algunos investigadores es este periodo la ‹‹época dorada›› de la mujer. Se basan en las abundantes representaciones que nos han llegado de mujeres, no solo acompañadas por sus maridos sino también en solitario, en el tipo de vestimenta que se usa, mucho más refinada y variada, y sobre todo en la aparición de vestigios que atestiguan la presencia de mujeres en distintos roles sociales. Aun así, seguimos sin encontrar una nutrida representación de la mujer en la cumbre del poder. Tenemos que destacar aquí el caso de la reina Hatshepsut, la cual llegó a ocupar el trono de las Dos Tierras y se hizo coronar y representar como un faraón, incluidos los atributos masculinos. De esta reina nos han llegado esculturas, tanto en versión femenina como masculina y documentos que atestiguan que durante su reinado Egipto gozó de gran prosperidad económica. A pesar del gran papel desarrollado por esta mujer, no debemos olvidar que aunque por herencia le habría tocado gobernar el país, no fue así y debió casarse, comenzando después su ascensión al trono como corregente del futuro Tutmosis III. Es cierto que un hombre no podía ejercer de faraón sin una reina que lo complementase y que le respaldase para formar ambos la pareja real, en cambio cuando una mujer accedía al trono no necesitaba la presencia de un varón que la legitimase, aunque si analizamos las veces en que se ha producido este hecho a lo largo de la civilización egipcia, podemos decir que la presencia de la mujer como cabeza del poder solo se ha producido en época de turbulencias políticas, en las que el varón heredero al trono era menor de edad.

reina egipcia

Reina Teshiteri. Fuente.

Con el paso de los años, el papel de Divina Adoratriz de Amón obtuvo toda la importancia a la hora de realizar la trasferencia de poder de un faraón a otro. Este es el caso de Amenerdis, la cual podía realizar oficios que anteriormente solo estaban reservados al faraón, como por ejemplo la participación en el festival Heb Sed o la inauguración de templos.

Con la llegada de los griegos, surgirán nuevas restricciones en la vida de las mujeres egipcias, e incluso se terminará implantando la moda griega con la que las mujeres se van cubriendo más el cuerpo y la cabeza. Alguna diferencia debía de existir en Egipto cuando Heródoto, en su Libro II, se asombra y escribe sobre la mujer egipcia:

‹‹Allí son las mujeres las que venden, compran y negocian públicamente, y los hombres hilan, cosen y tejen (…). Allí los hombres llevan la carga sobre la cabeza, y las mujeres sobre los hombros. Las mujeres orinan en pie; los hombres se sientan para ello (…). Ninguna mujer se consagra (1) allí por sacerdotisa a dios o diosa alguna: los hombres son allí los únicos sacerdotes. Los varones no pueden ser obligados a alimentar a sus padres contra su voluntad; tan solo las hijas están forzosamente sujetas a esta obligación›› (Libro II, XXXV).

Exceptuando la época del Imperio Nuevo, podemos observar como la mujer egipcia ha ido perdiendo libertad y autonomía conforme han ido pasando los siglos hasta llegar a la actualidad. Hemos visto como a pesar de la constante presencia femenina en la vida diaria del país, dependiendo de la época la influencia de la mujer será mayor o menor. Los papiros nos han legado textos que nos muestran al mismo tiempo la visión de una mujer mezquina, de la cual el hombre debe de estar advertido, y textos que muestran el respeto hacia la mujer y cómo el hombre debía de amarla y cuidarla. Es cierto que no todas las mujeres egipcias eran iguales en la jerarquía social, la cual en un principio estaba relacionada con la profesión del padre pero que ella misma podía mejorar a través de un matrimonio o ascendiendo en la escala social. Lo cierto es que a lo largo de la Historia del Antiguo Egipto, a pesar de la primacía del hombre sobre la mujer en la mayoría de cargos y oficios, la mujer, al igual que el hombre, tiene un papel social muy preciso y por lo tanto puede tener independencia tanto moral como financiera y tener los mismos derechos ante la ley que un hombre, hecho que no ocurre en otras culturas de la época.

Pareja sedente. La mujer obtiene el mismo grado de reciprocidad que el hombre. Fuente.

Pareja sedente. La mujer obtiene el mismo grado de reciprocidad que el hombre. Fuente: Colección propia.


(1) Esta consagración a los dioses debe de ser entendida como guardar el celibato. A diferencia de algunos hombres del clero que sí debía mantenerse célibes, no ocurría lo mismo para con las mujeres.

Bibliografía|

DESROCHES NOBLECOURT, C., “La mujer en tiempos de los faraones”, Madrid: Editorial Complutense, 1999.

CIMMINO, F., “Vida cotidiana de los egipcios”, Madrid: EDESCO, 1991.

JACQ, C., “Las egipcias. Retratos de mujeres del Egipto faraónico”, Madrid: Planeta, 2000.

ROBINS, G., “Las mujeres en el Antiguo Egipto”, Madrid: Akal, 1996.

ROBINS, G., “La mujer en el Antiguo Egipto”, Silverman, David, “El Antiguo Egipto. Historia, religión, arte, ciencia y mitología”, cap. 6. Barcelona: Blume, 2008.

Redactor: Consuelo Isabel Caravaca Guerrero

Licenciada en Historia por la Universidad de Murcia, especializada en Arqueología, Prehistoria e Historia Antigua. Máster en Formación de profesorado de Educación Secundaria Obligatoria por la Universidad Miguel Hernández (Elche) y Máster en Historia y Patrimonio Histórico por la Universidad de Murcia. Colaboradora en el Centro de Estudios del Próximo Oriente y la Antigüedad Tardía (CEPOAT).

Comparte este artículo

Trackbacks/Pingbacks

  1. La mujer en el Antiguo Egipto - temporamagazine... - […] Debido a la gran extensión geográfica y cronológica que …  […]
  2. La enseñanza en el Antiguo Egipto - temporamagazine.com - […] por mujeres, por lo que el acceso al conocimiento de la escritura parece no estar vetado al género femenino, …
  3. La batalla anfibia del delta - temporamagazine.com - […] consiguió terminar la campaña de expulsión comenzada por Seqenenra y seguida por las reinas Tetisheri y Ah Hotep y …
  4. Periodos "oscuros" de la Historia egipcia (I). - temporamagazine.com - […] de piel hermosa y rojas mejillas”, y Julio el Africano apunta que llegó a gobernar 12 años. La subida …
  5. El matrimonio en el Egipto faraónico: desmontando algunos mitos - temporamagazine.com - […] y muy distinto al de otras sociedades de la Antigüedad pues no poseían una jerarquía rígida y la mujer …

Envía un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies