La I Guerra Mundial y el culto al Soldado Desconocido

Inhumación del soldado desconocido

Inhumación del soldado desconocido. Fuente

La mañana del viernes 28 de enero de 1921 se inaugura el monumento al soldado desconocido bajo el Arco del Triunfo de L’Etoile, en París, en una ceremonia estrictamente militar.

Será el símbolo de una nación francesa en duelo. Un soldado caído por ‹‹défendre le Droit et la Liberté››, ‹‹mort pour la France››. El cuerpo fue exhumado por las autoridades militares francesas por orden del gobierno en noviembre de 1920, elegido de entre los combatientes anónimos de la batalla de Verdun. Debía encontrarse en uno de los lugares más honrosos de la memoria republicana y descansar, después de muchas querellas políticas, en el corazón de la capital francesa. Debía ser un cuerpo emblemático de los más de trescientos mil soldados franceses desaparecidos en la Gran Guerra.

Otros países y conflictos han tenido también sus propios ‹‹soldados desconocidos››, pero parece ser que son los franceses los primeros en tener la idea de inhumar a un soldado anónimo que represente al conjunto de los desaparecidos. A finales de 1916, François Simon, presidente de Souvenir français pronuncia un discurso conmemorativo donde habla por primera vez del concepto del soldado desconocido y reclama un lugar para él en el Panteón de los Ilustres de Francia. En esos momentos su propuesta no encuentra eco ni entusiasmo de importancia. No es hasta 1918 que el diputado Lebey propone a la cámara crear una Comisión de ceremonias y de monumentos de guerra, la cual verá nacer al soldado desconocido. Los debates sobre su emplazamiento (algunos defienden el Panteón) acaban con la decisión de enterrarlo bajo el Arco del Triunfo, donde sigue hoy en día.

Ceremonia de inauguración de la tumba y monumento a los soldados desconocidos en Arlington, Washington, EE.UU en 1920. Fuente

Ceremonia de inauguración de la tumba y monumento a los soldados desconocidos en Arlington, Washington, EE.UU en 1920. Fuente

La elección del soldado desconocido es emblemática de este periodo histórico de entre guerras. Es representativo de la complejidad de unos años en que se cierran las heridas de una guerra y se afronta un futuro lleno de incertidumbres. Una parte de la opinión pública francesa promueve esa idea del duelo colectivo en torno a un cuerpo único, anónimo y emblemático. La invención del desconocido fue sostenida por las altas esferas militares de la posguerra, contentas de haber encontrado en este subterfugio cómodo una respuesta a las delicadas preguntas que la nación francesa en duelo les demandaba. Debían hacer frente a la insoluble y pesante cuestión de la desaparición de miles de soldados, de la imposible identificación de miles de muertos. Aunque se intentan poner medios tanto materiales como humanos y legales para llevar a cabo las identificaciones, es una tarea que se revela imposible por entonces

La Gran Guerra inauguró un nuevo tipo de conflicto ‹‹industrial›› en el que un nuevo armamento destructivo arrasa como nunca antes. El número de desaparecidos y desfigurados crea situaciones inéditas y particularmente complejas. Es muy frecuente en la guerra el abandono por parte de las tropas de los cuerpos de los fallecidos en la ‹‹tierra de nadie›› después de un ataque infructuoso. Su recuperación, que a menudo se negocia, es complicada, y cuando se llega a un acuerdo se encuentran cuerpos descompuestos y desfigurados. En la Gran Guerra un campo de batalla podía convertirse por primera vez en una zona de devastación absoluta. La gestión administrativa y material de la muerte a posteriori es una tarea harto complicada. Para la identificación de los cuerpos se usan testimonios de testigos (y debemos recordar que las tropas de refresco que se dedicaban a estas tareas, al llegar, difícilmente podían conocer a los grupos de soldados que precedieron a su llegada), chapas, uniformes, botellas de vidrio que contuviesen objetos e identificaciones, etc. En el campo de batalla las fosas comunes primaban sobre los enterramientos individuales, que a menudo quedaban reservados a los altos oficiales. La atención dedicada a este propósito dependía en gran medida de la voluntad de los oficiales responsables de ese sector, pues no había una reglamentación ni ordenanzas claras al respecto que emanasen de la jerarquía.

Recogida de cadáveres en la I Guerra Mundial en la líneas británicas. Fuente.

Recogida de cadáveres en la I Guerra Mundial en la líneas británicas. Fuente.

En 1915 las familias de los desaparecidos, con el apoyo de la Iglesia Católica, crean la Asociación por la Búsqueda de los Desaparecidos, con el objeto de presionar a las autoridades francesas e internacionales en la localización e identificación de cuerpos. Para las familias, el estatuto de ‹‹desaparecido›› suponía tanto la esperanza como la angustia. Muchas se identificarán con el monumento al soldado desconocido; otras se sentirán insultadas. La idea de la glorificación de los muertos que preocupaba a Jean Ajalbert tiene visiones divergentes y antagonistas. ¿Cuál es la significación profunda de este monumento? Se pretende que el soldado desconocido sea un símbolo neutro, de unión y consensual en su abstracción, pero será objeto de grandes debates, muy vivos, entre la izquierda y la derecha del hemiciclo y de la opinión pública.

La derecha lo ha visto como el símbolo de un culto patriótico. Participa en cierto modo de los osarios, de los diferentes monumentos a los muertos, a la patria, y se presenta por parte del discurso oficial como un lugar común de duelo y sosiego nacional. Podemos encontrar estos monumentos por todos lados y también en todas las naciones encontramos personalidades que se oponen a su significación.

En España, Antonio Machado denuncia en Juan de Mairena el concepto del soldado desconocido en varias ocasiones. En Alemania tendremos a Bertolt Brecht con su La Judith de Simoda, ‹‹No todo soldado desconocido logra ir a parar bajo el Arco del Triunfo››, entre otros textos. En Francia numerosas personalidades de la izquierda critican el culto a la figura del soldado desconocido. Para todos estos pensadores el culto al soldado desconocido no es más que el ensalzamiento de la figura del hombre-masa que eclipsa y destruye al individuo, sin olvidar las connotaciones de mártir religioso que arrastra. Es el sacrificio del mártir de la patria, no del individuo, no de la persona, no del familiar perdido que se mueve por sus ideas, por su familia, por el amor. La ‹‹religiosidad laica›› está siempre presente. Ven en el soldado desconocido la celebración del sacrificio del individuo a favor del reino, de las clases que ostentan el poder. Al mismo tiempo que las clases altas moralizan sobre la lealtad a la patria, ellas mismas no se entregan a esta causa. El soldado desconocido es instrumento de un interés político y de una lealtad que tiene algo de supersticiosa. El cuerpo al que rendimos culto bajo el Arco del Triunfo no está allí en tanto que individuo, sino en tanto que soldado, en tanto que mártir. Su figura espera que sus seguidores lo admiren (el hecho de anular su individualidad por razones estratégicas) por un fin que se supone mayor que el valor del individuo mismo; situaciones que se asumen provisionales y que se convierten en permanentes, pues la muerte no tiene continuación posible para el individuo.

Reconstrucción con figuras de la elección del cuerpo del soldado desconocido. Fuente.

Reconstrucción con figuras de la elección del cuerpo del soldado desconocido. Fuente.

Ernesto Sábato escribió que la tumba del Soldado Desconocido es la tumba del ‹‹hombre-cosa››. Se rinde honor al soldado anónimo porque es una forma de moralizar sobre la virtud del sacrificio y de la obediencia. La obediencia es un factor importante, pues la izquierda marxista había apelado precisamente a la desobediencia en la Gran Guerra, a no luchar contra camaradas de clase en este conflicto considerado burgués. El soldado desconocido es ese hombre convertido en masa obediente y mártir. Desde la infancia nos imponen el honor de ‹‹nuestra bandera››. Un individuo puede sentirse inclinado a arriesgar la vida por alguien, por su famlia, por sus ideas, pero es precisamente la exigencia de un cheque en blanco por la patria lo que le horroriza. Es una idea que pretende anularnos como individuos en nombre de la patria.

En relación a estas observaciones habrá siempre patriotas dispuestos a justificar que el culto al soldado desconocido no necesita ser justificado y que no tenía ningún otro sentido implícito, como la construcción del soldado-masa a través de la moralización utilitaria y subliminal del individuo, apelando a los sentimientos y a lo irracional según la teoría bergsoniana. Para la izquierda, el soldado desconocido es el símbolo del pueblo-soldado que ha sido engañado. El diputado socialista Bracke, en 1920, es un buen ejemplo de la oposición pacifista al monumento. Como poco, para el paseante que llega al centro de la rotonda de L’Etoile, el monumento se presenta como algo ambiguo e inquietante.

"Los hay más desconocidos que el soldado: su mujer". Las críticas del monumento y su uso en otras protestas. En este caso, una manifestación feminista en París en 1970. Fuente

“Los hay más desconocidos que el soldado: su mujer”. Las críticas del monumento y su uso en otras protestas. En este caso, una manifestación feminista en París en 1970. Fuente

A los ojos de muchos, el monumento al soldado desconocido es una argucia para justificar la guerra pasada y avalar la veleidad de un belicismo por venir. Es a la vez una víctima y un pretexto. Víctima traicionada por el poder y el militarismo. Y un pretexto que permite, gracias a su fuerza simbólica, erigir un árbol que oculte el bosque de millones de muertos, víctimas de una guerra cuyo objetivo no era, como denunciaba Henri Barbusse, defender los intereses de la clase obrera.

El culto a los héroes puede ser tan viejo como el mundo. Pero de entre los muertos por una causa noble no podemos separar uno solo. Los caídos en las hecatombes contemporáneas superan en número a las tropas de Napoleón y de sus enemigos. Tal número de víctimas y héroes no pueden ser representados por uno solo, anónimo, en nombre de la patria. A la hora de elegir el cuerpo, además, se decide que debe ser un varón de raza blanca, descartando morbosamente a otros colectivos y etnias.

Hoy, los monumentos al soldado desconocido son parte de la historia. ‹‹Ante Dios nunca serás héroe anónimo›› rezan muchas de estas tumbas. En la actualidad no es Dios, sino las hélices de ácido nucleico las que hacen imposible el anonimato. No parece que podamos tener más ‹‹soldados desconocidos››, aún así el culto a este tipo de monumentos sigue existiendo cuando no perviven ninguno de los familiares para los cuales él debía servir de consuelo. Luego, hay otras connotaciones en él. Desde que se llevan a cabo de forma generalizada a partir de 1923, se ha modificado incontestablemente la percepción del símbolo. De simple estatuto de representación de los desaparecidos se amplía a un símbolo de duelo más amplio que sigue causando emoción en el presente de la ciencia avanzada, carente de problemas de identificación.

El moumento al soldado desconocido bajo el Arco del Triunfo de París hoy en día. Fuente.

El moumento al soldado desconocido bajo el Arco del Triunfo de París hoy en día. Fuente.

Hoy en día tal vez podría establecerse la identidad real de ese cuerpo que reposa bajo el Arco del Triunfo. Pero este soldado anónimo debe permanecer así por siempre para asumir su alcance simbólico. Se ha creado un culto popular en torno a él, una ceremonia cotidiana (la reavivación de la llama) que hoy en día apenas se percibe politizada de ningún modo. Ha alcanzado hoy el propósito que se le suponía en su origen. El símbolo de duelo del soldado desconocido, símbolo mudo y vacío, al cual cada uno puede dar su propia significación rodeada de melancolía y de un patriotismo sentimental.

Qu’il soit soldat, gradé ou gentilhomme

Qu’importe á nous son nom, c’est poilu qu’il se nomme;

Il les incarne tous dans son anonymat

Et ce n’est pas un seul, mais tous qui dorment là.

                                                                                             Auguste Morel al soldat inconnu

 

Bibliografía|

BRECHT, B., “La Judith de Shimoda“, disponible de forma libre en http://www.sinpermiso.info/articulos/ficheros/5Jud.pdf

CROCHET, F., “Dictionnaire de la Grande Guerre: 1914-1918”, Paris: Bouquins Editions, 2008.

JAGIELSKI, J.F; “Le soldat inconnu”, París: Imago, 2005.

LE NAOUR, J.Y. “Le soldat inconnu vivant”, París: Hachette literatures, 2003.

MACHADO, A., “Juan de Mairena”, Madrid: Cátedra, 1986.

ROUSSEAU, F., “La grande guerre en tant qu’experiences sociales”, París: Ellipses, 2006.

Redactor: Laura Ríos Alcántara

Licenciada en Historia por la Universidad de Sevilla, mi especialidad es la historia contemporánea. Me interesan la historia de España en el s.XX, el pensamiento político, los nuevos movimientos sociales, la historia cultural y de género.

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