La frontera murciano-granadina a finales del siglo XIV: la batalla del puerto de Nogalte

A finales del siglo XIV, la frontera murciano-granadina era uno de los sitios más peligrosos de toda la península Ibérica. Las escaramuzas de los almogávares de uno y otro lado eran bastante frecuentes, por lo que pocos eran los que se atrevían a poblar dicha región. Al ascenso al trono de Enrique III de Castilla, a comienzos de octubre de 1390, Castilla se encontraba en paz con los granadinos, pues unos meses antes Juan I de Castilla había renovado las treguas con el reino nazarí. Sin embargo, las treguas entre castellanos y granadinos eran muy inestables, dado que nunca llegaron a firmarse auténticos tratados de paz, pues los monarcas de Castilla consideraban a los sultanes granadinos como vasallos de su corona, por lo que no podían firmar tratados de paz con unos reyes a los que consideraban sujetos a su persona. Sin embargo, tanto castellanos como granadinos evitaban entrar abiertamente en conflicto.

Mapa político del Reino de Murcia en la Baja Edad Media. Fuente

Mapa político del Reino de Murcia en la Baja Edad Media. Fuente

Para evitar el estallido de conflictos armados, se crearon una serie de instituciones encargadas de velar por los intereses comunes de cristianos y musulmanes. Entre dichas instituciones podemos citar, por parte castellana, a los conocidos como “alcaldes entre moros y cristianos”. En tiempos de Juan I, dicho cargo recayó en el Reino de Murcia en un personaje de origines oscuros, aunque con una trayectoria bastante exitosa. Se trataba de Alfonso Yáñez Fajardo quien, de comendador de la encomienda santiaguista de Ricote, llegó a alcanzar el puesto de “adelantado mayor del Reino de Murcia” en 1383, lo que le convirtió en el jefe militar de dicho territorio. A la ecuación fronteriza formada por los reinos de Granada y Castilla debemos de añadir un tercer actor, la Corona de Aragón. En efecto, el sur del Reino de Valencia, la denominada “Gobernación de Orihuela”, sufría constantemente incursiones por parte de los granadinos, por lo que las autoridades de dicho territorio colaboraron activamente con los poderes más importantes del Reino de Murcia.

A comienzos de octubre de 1392 falleció el rey Yusuf II de Granada, cuyo reinado no había llegado a su segundo año de duración. Su muerte no pudo llegar en peor momento, pues los reinos de Aragón y Granada se encontraban en pleno proceso diplomático para alcanzar una tregua estable y duradera, tal y como se había firmado con Castilla unos meses antes. Los preparativos para la firma de dichas paces no habían sido fáciles de conseguir, pues al comienzo del reinado de Yusuf II, las autoridades municipales valencianas descubrieron, a través de sus espías, que en julio de 1391 habían pasado gran número de tropas de Berbería al reino de Granada, y corría el rumor de que pretendían dirigirse contra el Reino de Valencia.

Castillo de Lorca. Fuente

Castillo de Lorca. Fuente

Por esta razón, las autoridades municipales valencianas avisaron a Olfo de Pròixida, gobernador general de Orihuela, y al concejo de Murcia. En septiembre, también, fue apercibida la villa de Lorca. El mar, también, se convirtió en un sitio peligroso, pues los avistamientos de naves musulmanas eran cada vez más abundantes. Ante este hecho, el consell de Valencia escribió a los patrones de las embarcaciones sevillanas que se encontraban en los mares de Burriana, pues cerca de la “ylla de Santa Pola”, es decir, la costa de Elche, se había detectado la presencia de una galera y una galeota de moros.

Con el cambio de actitud del monarca nazarí hacia la paz, a mediados de 1392 la situación fronteriza se calmó durante unos meses. Sin embargo, con el al ascenso al trono de Muhammad VII, aunque las buenas relaciones con Aragón parecían proseguir, la situación fronteriza con Castilla, pese a la existencia de treguas entre ambos reinos, se hizo insostenible en la frontera murciano-granadina. Pese a las promesas de paz expresadas por Muhammad VII al concejo de Murcia, éste no pudo, o no quiso, mantener controlados a los caudillos fronterizos. Uno de estos líderes, Farax Aben Reduan, entró con una gran compañía de hombres armados en el término de Lorca.

Armas de la familia Fajardo. Fuente

Armas de la familia Fajardo. Fuente

La llegada de los granadinos a tierras murcianas no pudo producirse en peor momento, pues en el Reino de Murcia tenía lugar en esos años una sangrienta contienda civil entre los bandos de los “Manueles”, que habían obtenido el control del concejo de Murcia en el verano de 1391, y el bando de los “Fajardos”, capitaneado por el adelantado del Reino de Murcia, Alfonso Yáñez Fajardo. Este, sin embargo, consiguió reunir un reducido número de tropas, procedentes en su mayoría de las milicias concejiles de la villa de Lorca. Los granadinos, tras haber saqueado la comarca, y llevando consigo un abundante botín, fueron interceptados por las tropas del adelantado en el puerto de Nogalte, en el actual término municipal de Puerto Lumbreras. El combate se saldó con una aplastante victoria de la hueste cristiana. El testimonio registrado en las actas capitulares murcianas, en relación al combate entre las huestes granadinas y lorquinas, el 28 de noviembre de 1392, indicaba lo siguiente:

“E por quanto en el día de oy llegó aquí, a la dicha çibdat, Migel d´Almansa, vezino de Lorca, e troxo mandado de conmo este jueves primero pasado, corrieron a Lorca fasta ochoçientos omes de cavallo, e quatro mill omes de pie, moros de la terra e señorío del rey de Granada; e se levavan los ganados de Lorca. E que salieron a ellos la compaña de cavallo e de pie de la villa de Lorca, con Alfonso Yáñes Fajardo. E fueron vençidos e desbaratados los moros, e murieron y bien trezientos moros o más…” (Archivo Municipal de Murcia, AC16, f. 174r).

La noticia de la batalla también fue recogida por el cronista Pero López de Ayala en su “Crónica de Enrique III”, aunque variando ligeramente el número de efectivos de la hueste musulmana:

“En este año los moros del Regno de Granada, seyendo treguas entre Castilla e Granada, entraron en el Regno de Murcia por una partida que es cerca de la villa de Lorca, e eran setecientos omes de caballo, e tres mil de pie; e salió a ellos el adelantado del Regno de Murcia, que estaba en Lorca, con ciento e setenta de caballo, e con quatrocientos omes de pie, e peleó con ellos, e desbaratólos, e mató muchos dellos; como quier que los moros entraban diciendo que querían facer prueva en tierra de christianos. E era adelantado del Regno de Murcia un caballero que decían Alfonso Yáñez Faxardo“(LÓPEZ DE AYALA, Pero, Crónicas, Barcelona, Planeta, 1991, p. 800).

Una tercera versión del enfrentamiento se encuentra en la “Compilación de las batallas campales”, del religioso y cronista murciano de finales del siglo XV, Diego Rodríguez de Almela, quien indica la localización exacta de la batalla:

“La CCIIII batalla fue en tiempo del rey don Enrique III de Castilla e de León. Acaesció que mil cavalleros e dos mil peones de moros, ovieron entrado en terra de christianos por el Regno de Murcia, diciendo que yvan por fazer prendas, porque los christianos les avían a ellos fecho. Salió contra ellos un cavallero que hera adelantado de Murcia, que avía nombre Alfonso Yáñes Fajardo “el Viejo”, con ciertos cavalleros e peones con el pendón de Lorca. E peleó con los moros acerca del puerto que dizen de Nogalte, e venciolos, e mató e captivó los más dellos” (RODRÍGUEZ DE ALMELA, Diego, Compilación de las batallas campales, Murcia, 1487, sin foliar).

El adelantado no tardó en explotar su éxito, de cara a reforzar su posición exterior ante la facción de los “Manueles”. Uno de los órganos de poder a los que comunicó su victoria contra los granadinos fue el consell de Valencia, los cuales respondieron el 15 de enero de 1393 al adelantado, en relación a este hecho, con una carta llena de reflexiones morales:

“Al muy noble y muy sabio caballero don Alfonso Yáñez Fajardo, adelantado mayor del Reino de Murcia. Muy noble señor, hemos recibido vuestra carta, la cual nos entregó de vuestra parte Joan Civera, en la cual, os plació describir largamente la buena ventura y victoria que nuestro señor Dios os dio sobre los moros, enemigos de la fe. Dicen, que no fue dado a los caballeros vanagloriarse de aquello que hacen. Sin embargo vos, por dichas plegarias y por amor nuestro, nos escribisteis y habéis escrito largamente sobre aquel suceso. Os respondemos, que es verdad que los sabios doctores han dicho que alabarse a si mismo no está bien en propia boca, cuando se dice con el fin de jactarse de uno mismo; más, cuando se dice con el fin de reconocer las virtudes de Dios, a alabanza y gloria suya, y de reconocer los beneficios que recibimos de su gracia; en tal caso, no solamente se puede hacer, más se debe decir. Así lo hacéis vos, y bien, de lo cual agradecemos mucho vuestra sabia nobleza, y retenemos las alabanzas y glorias a Dios nuestro señor, de la gran merced que ha hecho no solo a vos, sino también a nosotros y a todos los cristianos…” (Archivo Municipal de Valencia, Lletres Misives, g3-5, f. 168r. Traducción castellana del autor del original en valenciano).

Tropas almogávares. Fuente

Tropas almogávares. Fuente

El combate no supuso el fin de las hostilidades en la frontera. A comienzos de 1393, corría el rumor de que el soberano granadino pretendía lanzar un ataque contra Lorca, como represalia por la derrota que la milicia concejil había afligido a la hueste granadina. La noticia de las amenazas de Muhammad VII pronto fue bien conocida tanto en Castilla como en Aragón, prestándose un gran número de nobles aragoneses a acudir en defensa de la plaza fronteriza, como fue el caso del marqués de Villena, Alfonso de Aragón. Juan I de Aragón, tío de Enrique III de Castilla, advirtió a sus nobles que debían de estar preparados para acudir en cualquier momento a Lorca, en caso de que se produjese un ataque por parte de los granadinos. El 12 de mayo, escribió una carta al concejo de Lorca, mostrándose dispuesto a acudir en su ayuda si los granadinos lanzasen un ataque contra la villa:

“El rey d´Aragón. Hombres buenos, vuestra letra recebiemos. E entendido todo lo que nos fiziestes a saber, respondemos vos que a nos plaze, e queremos vos avisedes, muyt bien e clarament, sil rey de Granada, o gentes suyas han feytos o fazen algunos apercibemientos contra vosotros. E que de todas nuevas quende sabredes ciertas, nos escrivades luego. Porque pensar podedes, que a res qui sea de nuestro muy caro sobrino el rey (de Castilla), vuestro senyor, nos no falleç(e)ríamos; e por vos entre los otros, que siempre estades e veylados en el serviçio de Dios e del dito nuestro sobrino, faremos nos aquell acorro que faríamos a nuestros vassallos mesmos…” (Archivo de la Corona de Aragón, reg. 1966, f. 26v).

Alfonso Yáñez Fajardo salió muy beneficiado de esta victoria. Como recompensa por su éxito, Enrique III le concedió el señorío sobre la villa de Molina Seca (actual Molina de Segura). Sin embargo, el adelantado no consiguió con este triunfo debilitar a la facción de los “Manueles”, que siguió controlando el concejo de Murcia. En diciembre de 1395 falleció Alfonso Yáñez Fajardo, cuando se dirigía de camino a la corte castellana. Su muerte no supuso el fin del conflicto entre “Manueles y Fajardos”, que se prolongó hasta finales de 1399.

Bibliografía|

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GIMÉNEZ SOLER, Andrés, La Corona de Aragón y Granada, Barcelona: Imprenta de la Casa Provincial de Caridad, 1908.

LÓPES DE AYALA, Pero, Crónicas, Barcelona: Planeta, 1991.

MARTÍNEZ CARRILLO, María de los Llanos, Manueles y Fajardos. La crisis bajomedieval en Murcia, Murcia: Academia Alfonso X el Sabio, 1985.

MELO CARRASCO, Diego, Las alianzas y negociaciones del sultán: un recorrido por la historia de las “relaciones internacionales” del Sultanato Nazarí de Granada, Murcia: Universidad de Murcia, 2015.

RODRÍGUEZ DE ALMELA, Diego, Compilación de las batallas campales, Murcia, 1487.

TORRES FONTES, Juan, Estampas medievales, Murcia: Academia Alfonso X el Sabio, 1988.

Redactor: José Marcos García Isaac

Licenciado en Historia por la universidad de Murcia y máster en Estudios Medievales por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente estoy realizando el doctorado en Historia Medieval en la Universidad Complutense de Madrid. Principales temas de interés: Historia jurídica (europea en general), diplomática (principalmente de la Corona de Aragón), naval (de la Corona de Aragón) y ordenes de caballería monárquicas durante la Baja Edad Media.

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