La figura de Gala Placidia en el Bajo Imperio romano: Princesa romana, reina goda.

Hija, hermana, esposa y madre de emperadores, Gala Placidia se convertiría en una de esas mujeres de las que dependió el curso de la Historia, en este caso la Historia que transcurre entre los últimos compases del Imperio romano y el advenimiento del Medievo en suelo europeo.

Hija de Teodosio el Grande, uno de los destacados emperadores hispanos, Gala nacería en Roma en el año 390 d.C. Con tan solo cinco años de edad, perdía a su padre y, con él, moriría la unión del Imperio: Honorio heredaría el Imperio Romano de Occidente y Arcadio, su hermano, el de Oriente. El brazo ejecutor de Honorio, Estilicón, llevaba las riendas del gobierno del Imperio romano de Occidente, asumiendo aquellas tareas de gobierno que al hijo del fallecido emperador Teodosio le quedaban, según la mayoría de las fuentes clásicas, demasiado grandes.

Fragmento del mosaico de su Mausoleo. Fuente.

Fragmento del mosaico de su Mausoleo. Fuente.

Mientras tanto, los bárbaros se mantenían al margen de la frontera previo pago de cuantiosos tributos. Sin embargo, esto no fue suficiente para evitar que, ya entrado el siglo V d.C., las huestes godas del joven Alarico asolasen los campos del norte de Italia.  Estas incursiones cuajaron con gran gravedad en el verano del año 410, luego de que Honorio no pagase el tributo prometido al pueblo godo. Roma fue saqueada durante seis días por las hordas godas, que se llevarían un gran botín de la Ciudad Eterna, un botín en el que destacaría, entre otras cosas, la propia Gala Placidia, que quedaría bajo custodia de Ataúlfo. Gala contaba por aquel entonces con veinte años de edad.

En ese mismo año 410, fallece Alarico I, y le sucede Ataúlfo, uno de los hombres decisivos en la vida de nuestra protagonista.

Así, la hermana del emperador era hecha prisionera por los godos. No fue una cautividad corta. Lo cierto es que, pasados los años, Gala se convertiría en una pieza clave en la legitimación del poder de los godos cuando, en enero del 414, Ataúlfo y la hija de Teodosio se casaban en una villa romana de Narbona. Él, ataviado siguiendo la moda romana, ocupó un lugar más bajo que la novia, lo que sin duda fue una muestra de respeto por parte del rey visigodo que, tal y como cuenta David González Ruiz en su obra Breve historia de las leyendas medievales (2010, p. 120), demostraba que Gala dejaba de ser esclava para convertirse en reina de los visigodos. Unir los lazos entre el líder godo y la familia imperial romana era toda una declaración de intenciones por parte de Ataúlfo, quien desoyó las peticiones de Honorio y de Constancio (uno de sus magister militum y, además, pretendiente de la propia Gala) de devolver a la muchacha a Roma.

Roma pronto declaró la guerra al pueblo visigodo, el cual, liderado por Afaúlfo, hubo de replegarse hacia el sur, asentándose así en Hispania. Barcino, actual Barcelona, sería el enclave elegido tras expulsar a los vándalos.

No tardaría demasiado en nacer el primer hijo del matrimonio, un varón llamado Teodosio que vería la luz en el año 415, apenas un año después del matrimonio entre sus padres. La elección del nombre del niño tampoco era una elección al azar sino un aval de legitimación para el que estaría llamado a ser uno de los candidatos a emperador de Roma. Pese a todo, la muerte llegaría pronto al joven Teodosio, que moriría pocas semanas después de haber nacido, por causas que nunca llegaron a concretarse.

La desgracia no acabó para Gala con la muerte de su primer hijo, sino que pronto volvería a llamar a su puerta para cebarse, esta vez, con la figura de su marido. Como ya había ocurrido otras veces (y volvería a ocurrir) en la historia del pueblo visigodo, se urdía una trama para asesinar al rey, en este caso alimentada por la incapacidad que algunos nobles atribuían a Ataúlfo, aduciendo que éste estaba completamente sometido a la voluntad de la hermana del emperador romano. Aunque Sigerico se erigió como líder de la confabulación, no osó llevarla a cabo, tarea que le encomienda a Dubius, un enano, quien hiere de muerte a Ataúlfo en las cuadras de Barcino el 14 de agosto del año 415.

El que había tramado la propia muerte del rey se confirmaba como su sucesor. Una vez en el trono, Sigerico desató toda su ira con Gala Placidia, sometiéndola a todo tipo de humillaciones y vejaciones públicas. Por suerte para la princesa romana, el que según Ataúlfo debía haber sido su sucesor, su hermano Walia, se organizó para hacer valer sus derechos al trono. Quien a hierro mata a hierro muere, reza el refrán, y Sigerico era asesinado tan solo una semana después de haberse coronado rey de los visigodos, título que entonces pasaba a ostentar el propio Walia.

Este cambio de status quo en el reino visigodo supuso un auténtico alivio para la situación de Gala Placidia, cuya cautividad estaba próxima a su fin. Fue el propio Walia el que se encargó de establecer los contactos con Roma, a donde pretendía devolver a la que había sido su cuñada y madre de su recién fallecido sobrino a cambio de víveres para alimentar al pueblo visigodo.

Honorio decidió casar a su hermana con aquel que tanto tiempo la había pretendido, el ya citado Constancio, quien en el 421 llegaría a compartir con Honorio el cargo de Emperador de Roma como Constancio III.  Gala y Constancio tuvieron dos hijos, Flavio Placidio Valentiniano, que pasaría a la historia como el emperador Valentiniano III entre el 425 y el 455, en plena decadencia de Roma, y Justa Grata Honoria, quien llegaría a proponerle matrimonio al mismísimo Atila, el temible líder de los hunos.

Mosaico de su Mausoleo en Ravena. Fuente.

Mosaico de su Mausoleo en Ravena. Fuente.

Muerto Constancio, Gala Placidia y sus dos hijos se trasladarían a la corte de Constantinopla. Durante los primeros años de reinado de Valentiniano III, la influencia de Gala fue enorme, llegando ésta a trazar el camino a seguir por su hijo en los primeros compases de su vida como imperator.

Fue precisamente en esos primeros años de Valentiniano como emperador cuando Gala Placidia ordenó construir el que estaba llamado a ser su mayor legado material en la historia: el Mausoleo de Gala Placidia, en la ciudad italiana de Ravena. Asombrosamente conservado, el Mausoleo se yergue como una imponente construcción destinada a albergar las tumbas de su padre Teodosio, su hermano Honorio y su esposo Constancio, a la que más tarde se unirían otras como la de su hijo Valentiniano o la suya propia.  Este bello edificio, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996, se trata de uno de los ejemplos mejor conservados del arte de los últimos años de la Historia de Roma.

Vista  exterior del Mausoleo de Gala Placidia. Fuente.

Vista exterior del Mausoleo de Gala Placidia. Fuente.

“Gala visita su mausoleo” óleo historicista del pintor decimonónico ruso Vasily Smirnov . Fuente.

“Gala visita su mausoleo” óleo historicista del pintor decimonónico ruso Vasily Smirnov . Fuente.

 

Tras una convulsa vida y un importantísimo papel a nivel político e histórico, Gala Placidia fallecía a los 60 años en Roma, el 27 de noviembre del año 450, tan solo 26 años antes de que el caudillo de los hérulos, Odoacro, pusiera punto y final a la Historia del Imperio Romano de Occidente para inaugurar oficialmente la Edad Media.

Gala no solo fue una personalidad decisiva en los últimos estertores de la debilitada Roma, sino que jugó también un papel esencial en los comienzos de un nuevo reino, el reino visigodo, conviviendo así entre dos mundos que se conjugarían para protagonizar el siglo V y, con él, el final de la Edad Antigua.

Bibliografía:

CEBRIÁN, Juan Antonio., “La aventura de los godos en Hispania”, Madrid: La Esfera de los Libros, 2004.

FUENTES HINOJO, Pablo., “Gala Placidia: una soberana del imperio cristiano”, San Sebastián: Ed. Nerea, 2014.

GONZÁLEZ RUIZ, David., “Breve historia de las leyendas medievales”, Madrid: Nowtilus, 2010.

HONOUR, Hugh y FLEMING, John, “Historia mundial del Arte”, Madrid: Akal, 2004. P. 315.

LÓPEZ BARJA DE QUIROGA, Pedro y LOMAS SALMONTE, Francisco Javier., “Historia de Roma”, Madrid: Akal, 2004.

Redactor: Naiara Lombao Abelleira

Licenciada en Historia por la Universidad de Santiago de Compostela especializada en Arqueología, Prehistoria e Historia Antigua; Máster en Formación de profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato e Idiomas por la especialidad de Geografía e Historia por la Universidad de Granada y Máster Interuniversitario en Historia y Ciencias de la Antigüedad (Universidad Complutense de Madrid y Universidad Autónoma de Madrid).

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