La educación en la Unión Soviética

En todas las sociedades modernas la educación es, o en teoría es, uno de los elementos más importantes de su organización. Esto era aún más cierto en las sociedades socialistas y en especial en la Unión Soviética, donde se entendía la Escuela como una herramienta para construir la sociedad socialista del futuro.

Imagen propagandística soviética con Stalin rodeado de niños. Fuente.

Imagen propagandística soviética con Stalin rodeado de niños. Fuente.

Por lo tanto los niños se convierten en una pieza clave del sistema, encontrándose la protección a la infancia, o el fomento de actividades que mejoran su formación y su integración en la sociedad, presentes en las leyes constantemente.

Pero para comprender cómo se organizaba la escuela soviética es necesario entender el sistema educativo ruso anterior a la Revolución, el cual puede ser considerado ineficaz y retrógrado y que no alcanza a todos los sectores de la población en una sociedad extremadamente rural. Esto se entiende a la perfección con los datos sobre analfabetismo, que a finales del siglo XIX supera el 78% de la población, cifra que mejora tras la Revolución, situándose en un 68% ya que el nuevo régimen considerará el problema del analfabetismo como uno de sus principales retos a superar: la liquidación de lo que Lenin denominó “la incultura semi-asiática”.

Para ello se construyen escuelas de adultos y se trabaja intensamente para que la educación básica alcance a todos los niños en edad escolar. Esto hace reducir el dato a un 60% en 1926 y un 33% en 1930.

Una niña o un niño que por primera vez entraba en un colegio en los años posteriores a la Revolución se encontraba con un mundo totalmente nuevo: por primera vez abandona el campo y se enfrenta a la cultura, relacionándose con sus iguales (con lo que podemos concluir que la escuela representaba un proceso de socialización para los niños), introduciéndose en un mundo de rituales y prácticas muy distintas a lo que estaban acostumbrados.

organización administrativa del sistema educativo soviético. Fuente.

organización administrativa del sistema educativo soviético. Fuente.

Dos ejemplos triviales pero de gran importancia sirven para hacerse una idea de esta situación de cambios:

El primero de ellos trata sobre la celebración del cumpleaños. Muchos niños jamás habían celebrado su cumpleaños y cuando llegaba a la escuela era el profesor el que instaba al resto de compañeros a que lo felicitasen, para sorpresa de muchos.

El segundo de ellos es el testimonio de un hombre de la provincia de Nóvgorod nacido en 1925 al rellenar sus datos de registro en el colegio:

“Ellos me preguntaron, ¿Cuál es tu apellido?” “¿Cómo se supone que voy a saber lo que es un apellido?” “Bien, ¿cómo se llama tu padre?” “Gavrya” “Bien, entonces tu apellido es Gavrilov”

Estos ejemplos indican que los niños no tenían constancia de elementos básicos como su cumpleaños o su apellido y es la escuela la que les introduce en esos elementos sociales (y que después les serían muy útiles a la hora de enfrentarse a las vicisitudes del extenso aparato burocrático soviético).

Otro elemento importante a tener en cuenta es la transmisión de las ideas y el adoctrinamiento ideológico que experimentan los niños en el colegio, práctica común a todos los sistemas políticos, los cuales transmiten sus bases e ideas a través de la Escuela. En este caso la idea principal es la transmisión de las ideas marxistas – leninistas, la base sobre la que se asienta la organización de la URSS.

Todo lo concerniente a la educación tiene este matiz, incluso los propios métodos educativos fluctúan según las líneas a seguir por el Partido con lo que el método que un día es considerado socialista y revolucionario al día siguiente es tachado de burgués y reaccionario.

El objetivo es preparar a una nueva generación para que asuma su papel como clase trabajadora y convertir a los individuos en elementos activos de una sociedad socialista (dentro de  una sociedad en transición de lo agrícola a lo industrial).

En esta línea irán las intervenciones del Partido en todas las facetas y elementos del sistema educativo como por ejemplo los cursos obligatorios de teoría marxista impartidos a los profesores o la elaboración de los libros de texto escolares que tienen que estar escritos dentro del espíritu marxista – leninista y tienen que transmitir optimismo y confianza en el régimen soviético así como el deber de proteger y defender a la patria de futuras agresiones si querían pasar el filtro de la censura.

El objetivo, por tanto, era el adoctrinamiento de la juventud en la filosofía proletaria, objetivo que se extiende fuera del ámbito escolar con pósters y panfletos en los muros, teatros y museos, parques de “descanso y cultura”, los adornos de los calendarios con estadísticas, eslóganes y exhortaciones del régimen o la decoración de los platos de los comedores comunitarios con consignas bolcheviques entre otros.

A nivel administrativo la Escuela soviética se basa en un sistema de organización piramidal en el que las decisiones máximas las toma el comité central del Partido Comunista junto con el Sóviet Supremo y el Consejo de Ministros. En un segundo nivel se encuentra el ministro de educación de la URSS (cargo creado en 1966) y un ministro de educación por cada república, seguidos de las autoridades locales y regionales.

Los niveles educativos se distribuían seguía este orden: desde los tres a los ocho años educación preescolar en los jardines de infancia (que incluía también para los más pequeños guarderías, ya que la mujer trabajaba igual que un hombre y no podía dedicarse en exclusividad al cuidado de los hijos, algo que algunos vieron como un elemento de destrucción de la familia). El siguiente escalón sería la escuela primaria, que en este periodo se hace obligatoria, desde los ocho a los quince años (lo que se denominó “educación escolar de siete años” en comparación con los planes quinquenales del gobierno para la economía).

Después de la primaria obligatoria, el alumno pasa a un modelo de educación secundaria que se asemejaría a lo que hoy entendemos por Formación Profesional y que consiste en una mezcla de estudio y trabajo en las denominadas escuelas – fábricas de todo tipo (textiles, metalúrgicas, etc.). Después de esto se puede acceder a las escuelas técnicas de segundo grado, donde se forman profesionales avanzados pero sin llegar a tener el rango de titulados universitarios pasando a ser una especie de Formación Profesional Superior (ingenieros técnicos, maestros de primaria, etc.).

Después de esta fase se tenían que superar una serie de exámenes estatales para poder continuar los estudios. Los alumnos que se habían graduado con honores pasaban directamente a la universidad mientras que el resto tenía que trabajar durante tres años en el campo en el que se habían especializado antes de acceder a la universidad.

El siguiente paso serían los “Institutos Técnicos Avanzados”, que pueden ser considerados como universidades y que vienen a servir de formación para las tareas más especializadas y avanzadas de la economía y la industria. Las antiguas universidades del periodo zarista siguen vigentes aunque modificadas y se dividen en dos tipos; por un lado las dedicadas a matemáticas y física y por otro las dedicadas a las ciencias naturales.

Aparte de estos tipos de universidades habrá otros dos modelos de instituciones. La primera, equiparable a los institutos técnicos avanzados en la rama de las humanidades que se ocupan de la enseñanza de literatura, filología, arte, etc. esto no quiere decir que los bolcheviques despreciaran las humanidades, pero “las turbinas son más importantes para el estado que el estudio de la pintura francesa decimonónica”.

La segunda de estas instituciones es la que se podría denominar “escuela de adultos”(Rabfak) en la que a los trabajadores entre 18 y 30 años se les daba la oportunidad de formarse en cualquier disciplina durante tres o cuatro años sin perder su salario, que les seguía siendo pagado durante su estancia formativa. La mayoría de los obreros que acudían a estas rabfaks eran miembros importantes del Partido.

Aparte de esto también se podría añadir otra institución, las escuelas de formación del profesorado, que eran básicamente centros de enseñanza pedagógica.

La cuestión de la financiación es también interesante de analizar. Desde principios de los años 40 la educación en la URSS era gratuita en todos los niveles, del mismo modo, en ese año de 1940 se introduce el pago de una matrícula para los últimos años de la educación secundaria y para las escuelas técnicas superiores. La cuota se fijó en 200 rublos por año en las ciudades y 150 anuales en el campo; para las universidades en las grandes ciudades la tasa era de 400 rublos por año y en las pequeñas ciudades de 300 mientras que en las escuelas artísticas el pago ascendía a 500 rublos al año. No obstante los discapacitados, los estudiantes con mejores expedientes y los niños adoptados estaban exentos de pago.

La razón que se argüía para justificar este pago era la de una mejor organización y mejora de la calidad de la educación y el compromiso del estudiante.

Así mismo, se puede constatar que alrededor del 90% de los estudiantes de este tipo de niveles educativos recibía una beca por parte del estado, que oscilaba entre los 200 y 500 rublos por mes dependiendo del nivel en el que se encontrara.

El curso escolar duraba nueve meses con seis días semanales de clase y unos horarios bastante duros. El 1 de septiembre daba comienzo el curso con la celebración del “Día del conocimiento” o “El día de la primera campana”, mismo día  en el que tanto alumnos como padres tienen que enfrentarse al complicado aparato burocrático soviético para formalizar una ficha de inscripción y registro.

Las primeras lecciones del curso comenzaban con el aprendizaje del himno nacional, que debía ser cantado desde el corazón y con una serie de pruebas para comprobar el nivel de los alumnos.

Pioneros. El futuro de la URSS. Fuente

Pioneros. El futuro de la URSS. Fuente

Un último dato sobre la administración de la educación es el referente a la organización de las escuelas. Antes de la Revolución las clases no estaban separadas por edades y los niños aprendían de forma muy general y sin una organización clara y es a partir de los años 30 cuando se empiezan a separar por edades en las ciudades, al mismo tiempo que se empiezan a construir nuevos edificios.

Después de la Revolución la educación entró en una nueva fase de desarrollo bajo inspiración marxista aunque algunos restos prerrevolucionarios seguirían vigentes  hasta los años 30.

El primer paso es la creación (noviembre de 1917) del Narkompros, el Comisariado Popular de Educación que nacionaliza todas las instituciones educativas y decreta la separación Iglesia – Escuela y la unificación del sistema escolar creándose un sistema politécnico (muy similar al que he mencionado anteriormente).

Así mismo se decretan medidas morales (respeto mutuo), se anulan los deberes y los exámenes así como las gratificaciones en forma de medallas de oro y plata. También se ocuparán desde el primer momento del problema del analfabetismo, obligando a aprender a leer a los mayores con la pretensión de educarse para ser útiles a la sociedad: la educación como elemento de “crecimiento del alma”; el número de escuelas crece un 12% hasta los años 20 y el número de estudiantes aumenta un 24%.

En 1920 se produce el primer cambio curricular en el que se le da un mayor peso a las ciencias incluyendo ramas como biología, química o astronomía.

La crisis habida tras la guerra civil obliga a Lenin a implantar la NEP, que trajo un clima de libertad social y cultural que se plasma en la educación, especialmente en la convivencia de varios modelos educativos y la existencia de programas orientativos, no imposiciones que tenían como objetivo acabar con el viejo sistema.

Esta situación cambia radicalmente con la muerte de Lenin en 1924, que supondrá la instalación de un nuevo modelo en los años 30 basado en el tradicionalismo y que incluirá aspectos prerrevolucionarios.

Una vez llega Stalin al Kremlin en el aspecto educativo se aprueban nuevos cambios (o se reintroducen de periodos anteriores) entre los que destacan la reintroducción de los exámenes, métodos formales de enseñanza, libros estandarizados, uniformización del currículum de primaria y secundaria, uniformes escolares (los de los niños al estilo militar como en época zarista), la fuerte disciplina (que recuerda a la época zarista en la que había un estricto sistema que incluía castigos físicos, especialmente en los colegios religiosos judíos y cristianos) y vuelven las medallas de oro a los mejores expedientes.

En 1932 se hace un estudio del nuevo currículum y se detectan errores: mucho contenido en los temarios es sinónimo de aprendizaje superficial, hay una falta de coordinación entre las asignaturas de ciencias, se le da valor a las clases magistrales frente al trabajo en grupo, también se detecta como problema la falta de libros estandarizados que se fomentarán en detrimento de los libros que se adapten a los cambios sociales.

El Partido se convierte en omnipresente en todas las cuestiones de educación e impondrá el pensamiento marxista – leninista, silenciando el resto de visiones.

En este sentido aparecerán dos figuras importantes que irán dando forma a la teoría educativa soviética: Nadezhda Krúpskaya y Anton Makarenko. Krúpskaya fue la esposa de Lenin y será la autora del primer trabajo monográfico sobre educación “Narodnoe obrazovanie i demokratiya” (“Educación popular y democracia”) en el que analiza la obra marxista y la aplica a la educación, a la escuela del futuro, distinguiendo entre la educación capitalista, que reprime la identidad y bloquea la conciencia, y la socialista, que hace florecer la identidad de cada uno.

Por su parte Makarenko fue el fundador de las colonias de trabajo para jóvenes (delincuentes). Su modelo era una mezcla entre la educación formal (autoritarismo) e informal (autonomía). Se oponía a un exceso de ambas así como a las actitudes sentimentales: demasiado sentimentalismo produce efectos negativos en el niño. Para él era fundamental educar al individuo en un espíritu de colectivismo, el colectivismo sería resultado final de la educación socialista.

Durante los años de la Segunda Guerra Mundial la educación se desarrolló muy poco y solo hubo algunos cambios administrativos o la creación en 1943 de la Academia de Ciencias Pedagógicas que se ocupará de estudiar la historia de la educación, pedagogía en general y métodos de enseñanza.

La guerra demostró para los dirigentes que la educación secundaria no había satisfecho las expectativas del Partido y era necesario un cambio para corregir los fallos; cambios que se acometerán entre 1949 y 1961 y entre los que destacan la introducción en 1952 de la enseñanza politécnica para todos los niveles ya que la escuela tenía que preparar a los jóvenes para la vida y el trabajo y el sistema de enseñanza vocacional no era adecuado para el desarrollo de la industria y la agricultura.

Tras la muerte de Stalin y gracias al “deshielo” la escuela soviética empezará a cambiar ligeramente y se asemejará más a los tiempos de Lenin, aunque nunca llegó a seguir la senda marcada tras la Revolución.

Bibliografía:

CHARQUES, R.D. Education in the Soviet Union. International Affairs (Royal Institute of International Affairs 1931 1939), Vol. 11, nº4 (Julio 1932) pp. 493 – 511

CHUPRONOV, Dimitrii Ivanovich (et al.). L’éducation en URSS: planification et développement recent. Paris: Unesco, Institute international de planification de l’éducation, 1981

HULIČKA, Karel. Political Education in Soviet Schools. Soviet Studies, Vol. 5, nº 2 (Octubre 1953), pp. 138 – 150

KELLY, Catriona. Children’s world: Growing up in Russia 18901991. Londres: Yale University Press, 2007

ZAJDA, Joseph L. Education in the USSR. Oxford: Pergamon, 1980

Soviet Union Information Bureau. Education [en línea]. Washington D.C. enero 2004. Disponible en web: http://www.marxists.org/history/ussr/government/1928/sufds/ch21.htm [Consulta: 16/10/2015]

Redactor: David Ortega Guirado

Licenciado en Historia por la Universidad de Granada, máster en Docencia por la misma universidad y máster en Historia Contemporánea por la Universidad Complutense de Madrid. Interés en Historia Contemporánea, historia de la vida cotidiana, historia del nacionalismo e historia del socialismo.

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