La Columna de Constantino: El hito secular que se hizo sagrado.

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Columna de Constantino. Fuente.

 La Columna de Constantino fue erigida en el año 328 d.C. según el Chronikon Paschale, dos años antes de la inauguración oficial de Nea Roma el 11 de mayo del año 330. Se situaba en el centro del Foro de Constantino, que era circular u ovalado (aspecto extraño, ya que la mayoría de los foros romanos eran cuadrados o rectángulares) y estaba enmarcado por pórticos sujetados por sendas columnas en un área llamada kionostasia. El Foro, además, disponía de uno de los edificios del Senado en la ciudad, una magnífica fuente llamada Nymphaeum y disfrutaba de una colección fabulosa de estatuas de bronce y mármol.

El Foro de Constantino era uno de los centros de la ciudad, situado en la Avenida Mese y comunicado a posteriori con el resto de foros, Santa Sofía, el Hipódromo y el Palacio Imperial. Allí se celebraban también los grandes triunfos romanos, las procesiones  y los días de mercado.

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Foro de Constatino por Antoine Helbert. Fuente.

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Mapa esquemático de Constantinopla y la situación del Foro de Constantino. Fuente: Osprey.

La columna en si misma conmemoraba  el estatus de Constantinopla como nueva capital del Imperio Romano. Medía 37 metros de altura (hoy se levanta sobre 34´80 metros por encima del nivel de la calle actual) y se dividía en 9 anillos concéntricos que apilaban varios tambores de pórfido traído de Heliopolis o de la cantera de Mons Porphyrites (ambos lugares en Egipto).

No es segura la inscripción que tenía en lo alto del pedestal, muchas teorías circularon a partir del siglo XVI, cuando los investigadores occidentales empezaron a interesarse por la columna. Las informaciones que nos dan los autores bizantinos son la mayoría inventadas o vagas (Constantius Rhodius, Georgius Cedrenus, Nicephorus Callistus, Xanthopoulus, etc). No obstante, disponemos de un texto de Leo Grammaticus del siglo XI que podría dar con la inscripción original.

Κωνσταντίνῳ λάμποντι ἡλίου δίκην (“Para Constantino, que brilla igual que el Sol”).

Hubo otra inscripción posterior realizada por el emperador Manuel I Comneno (1143-1180 d.C.) que se sitúa en la parte superior de la columna que dice:

“El fiel Manuel reforzó esta santa obra de arte que se ha dañado por el tiempo”.

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Inscripción de Manuel I Comneno. fuente: Koldo Gondra del Campo.

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Fragmento de la ilustración del álbum de Freshfield de 1574 que muestra la inscripción de Manuel I Comneno. Fuente: Koldo Gondra del Campo.

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Ilustración del álbum de Freshfield de 1574 de la Columna de Constantino. Fuente: Koldo Gondra del Campo.

Una tormenta derribó la parte superior de la columna, incluyendo la estatua de Constantino que la coronaba en el año 1106, siendo sustituida por una gran cruz dorada hasta que los turcos la retiraron en 1453.  Mucho antes, sobre el año 416 un rayo también la dañó y se le añadieron unos anillos de hierro para apoyar el eje. Algunos dicen que esos anillos de hierro dieron a la columna su nombre turco moderno, “Cemberlitaş sütunu” (piedra en forma de hoz o “columna reforzada”, aunque la gente de la ciudad actual se refiere a ella por “Columna o Piedra quemada”).

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La Columna de Constantino: 1. 328-1106 d.C.. 2. siglo XII- 1453. 3. Siglo XVII. Ilustración de Antoine Helbert. Fuente.

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Plano de Constantinopla del año 1422 en el que se aprecia la columna por Cristoforo Buondelmonti en Liber insularum Archipelagi. Fuente: Biblioteca Nacional de París.

 La estatua de Constantino parece que era de orden gigante y de bronce. Se discute su procedencia, desde la descabellada procedencia de su cuerpo de Troya hasta la teoría que fue realizada por Fidias siglos antes y traída de Atenas, reemplazando su cabeza por la del emperador al ser colocada encima de la Columna. Se sabe que el emperador estaba coronado por una corona solar como Apolo y que disponía de una lanza y un orbe. Este último supuestamente contenía un fragmento de la Vera Cruz. Mientras que en la base de la columna se ubicaba un santuario que albergaría, según la tradición, algunas de las reliquias más importantes del mundo romano y el mundo cristiano; los restos de las cruces de los dos ladrones crucificados con Jesucristo en el Calvario, las 12 cestas del milagro de los panes y los peces (con pedazos de pan sobrantes) y un frasco de alabastro que había contenido el aceite con el que María Magdalena lavó los pies de Jesús, también contenía el Paladio de Roma (una estatua de madera de Pallas que procedía de Troya y el hacha con la que Noé construyó el arca. Ni que decir tiene que de todas las estatuas seculares y monumentos civiles, tanto la estatua como la propia columna alcanzó una gran importancia sagrada y mágica. Un epicentro que la gente común creía garantía de supervivencia para la ciudad simplemente por el poder sobrenatural que se creía tenía.

No obstante, se hicieron excavaciones alrededor de la base de la columna  en 1929-30, con el objetivo principal de encontrar las reliquias sagradas que se cree que se colocaron debajo de la columna y los resultados de estas excavaciones no dieron resultado alguno. Habría 2 posibilidades: que allí nunca se hubiese depositado nada como dice Mamboury o que se hubiese sido saqueado con anterioridad (en 1204 o 1453). Lo cierto es que el Santuario resultaba demasiado ostentoso para no guardar nada en su interior y que la pompa de la inauguración con los ritos fundacionales parece que si fueron una realidad.

Mediante el rito tradicional romano la procesión recorrió la Avenida Mese en la soleada mañana del 11 de mayo del año 330 d.C. y llegó al Foro. El emperador traía consigo las reliquias. En el preciso momento que ordenaron los astrólogos depositaron todas las reliquias en el santuario inferior al pie de la columna fundacional de Constantino al son marcial de los tambores que transportaban palafrenes traídos de Egipto. Así se fundó Nea Roma Constantinopolis, la Nueva Roma, la ciudad de Constantino, y fue proclamada capital del Imperio Romano. La fiestas fundacionales duraron 40 días y 40 noches. Demasiado bombo y ruido para no enterrar nada a los pies de la columna….

Siguiendo con la columna, debajo del zócalo hay una base cuadrada masiva desde la roca hasta el nivel del suelo del Foro de Constantino, alrededor de 11´25 metros de ancho y 2´70 metros de alto. Esta subestructura se corta en un cementerio anterior ubicado en una carretera arterial fuera de la ciudad vieja de la Byzantion helena. Cuando Mamboury excavó el zócalo en 1929/30descubrió que las esquinas de la plataforma superior estaban recortadas de forma simétrica. Estos probablemente apoyaron los pilares de cuatro arcos, que, según Nicephorus Callistus (a principios del siglo XIV), una vez rodearon el pedestal de la columna. Mamboury creía que estos arcos formaban la capilla de San Constantino, que se menciona desde el siglo IX en adelante. Sin embargo, reconstruyó ésto como una pequeña capilla en el lado norte de la plataforma, y atribuyó los arcos a las medidas tomadas por Manuel I Comneno para proteger la columna y sus alrededores después de que la estatua del emperador cayera en aquel tormentoso día del año 1106.

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Plano de Mamboury de la base de la Columna de Constantino con los refuerzos y cambios en la base del siglo XVIII. Fuente: Koldo Gondra del Campo.

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Plano del suelo de la base de Mamboury en e, que aprecian las 4 columnas que soportaban la capilla del hito. Fuente: Koldo Gondra del Campo.

Otra de las partes más espectaculares de la columna era el pedestal de mármol blanco centrado en el escalón más alto del zócalo, pero ahora totalmente revestido en la mampostería añadida después de 1779. Su altura es de 5´40 metros. El dibujo de Freshfield de 1574 muestra que el pedestal tiene un filete simple en la parte inferior, decorado con guirnaldas y florituras, cada uno contenido dentro de un panel cuadrado y una moldura en la parte superior. La cuestión de si el pedestal fue decorado con relieves en cualquiera de sus cuatro lados ha sido muy debatido, y, en ausencia de evidencia concluyente el debate sigue abierto. Cuando los viajeros europeos describieron por primera vez el monumento en el siglo XVI, uno o más lados ya estaban oscurecidos por las estructuras construidas sobre ellos. Sin embargo, en 1561 Melchior Lorichs dibujó un pedestal en algún lugar de la Estambul otomana con un elaborado relieve en un lado. Algunos de los detalles mostrados en ese dibujo también aparecen en el dibujo de Freshfield de 1574 (que es indiscutiblemente perteneciente a la columna de Constantino): guirnaldas floreadas en el filete inferior; medallones y coronas de laurel en el eje; un corte prominente en la base de la columna; y un doble plinto. Estas similitudes han llevado a Mango y otros a atribuir el dibujo de Lorichs a la columna de Constantino aunque ninguna fuente literaria conocida menciona esta decoración en relieve y las investigaciones modernas del pedestal no han encontrado rastros de ellos. El silencio de las fuentes literarias podría deberse a que los relieves se oscurecieron casi continuamente, y tal vez resultaron gravemente dañados por los incendios desde la Antigüedad tardía en adelante (475 y 477, 532, etc). Engemann, sin embargo, atribuye en 1989 el dibujo de Lorichs al monumento columna de Leo I en el Pittakia , mientras que Jordan-Ruwe 1supone que el dibujo representa otra columna (no identificada) en Constantinopla. El relieve en el dibujo de Lorichs muestra dos Victorias con trofeos y alas que flanquean a una pequeña figura femenina sentada en el centro; entre las cabezas de las Victorias está el busto coronado de un emperador dentro de una corona laureada. Las Victorias reciben a los bárbaros encorvados ofreciendo tributo (tal vez vasijas llenas de oro); los niños son alentados por dos bárbaros adultos que enmarcan toda la escena. Uno de ellos usa un gorro persa, por lo que casi con certeza representan a los dos enemigos tradicionales de Roma: Persia en el Este y los pueblos germánicos en Occidente. Un plinto formado por dos niveles de pórfido es visible en el dibujo de Freshfield de 1574. Esto se perdió de vista dentro de la mampostería añadida después de 1779. Stichel estima su altura como alrededor de 140 centímetros.

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Dibujo de 1561 Melchior Lorichs de los relieves del pedestal inferior de la Columna de Constantino. Fuente: Koldo Gondra del Campo.

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Ilustración de Antoine Helbert de los relieves del pedestal de la Columna de Constantino. Fuente.

 La base del ático, según el dibujo de pórfido de Freshfield, hoy oculto dentro de la mampostería posterior a 1779 dibuja un corte prominente en esta base, que se muestra en el dibujo de Freshfield, ha sido una de las razones para atribuir el dibujo de Lorichs de 1561 de un pedestal decorado.

El eje de pórfido, compuesto por siete tambores mide 23´40 metros con el diámetro del tambor más bajo 290 centímetros. De los siete tambores, el más bajo está oculto hoy en día por la mampostería añadida después de 1779. El número de tambores fue calculado con seguridad por Mango. Un mayor número de tambores son, sin embargo, dados por los estudiosos modernos (Müller-Wiener, Berger o Restle), y a veces, se muestran erróneamente en dibujos desde el siglo XVI en adelante. Las articulaciones de los 7 tambores están marcadas por anillos en forma de coronas de laurel. Estas coronas están decoradas con medallones en el centro de un lado y bandas en el lado opuesto. Una corona y un medallón es una de las características que vuelve a dibujar en el dibujo de Melchior Lorichs. En la parte superior del pozo de pórfido había originalmente una capitel, posiblemente de orden corintio.

Hoy la columna está rematada por mampostería en diez hileras de bloques de mármol, con un bloque de mármol más grande en la parte superior. Esta es una reparación de Manuel I Comnenos (1143-1180), después de que la estatua de Constantino cayera en 1106. Una inscripción a Comneno corre alrededor del tercer curso de bloques de mármol (contados desde abajo). Como ya he dicho antes, en lugar de la estatua se puso una gran cruz dorada.

La columna estaba coronada por una colosal estatua dorada de bronce de Constantino I, con una corona de siete rayos, una lanza y un globo u orbe. La estatua perdida es descrita por varias fuentes literarias. Una imagen de ella aparece en la Tabula Peutingeriana (una copia del siglo XII de un mapa de ruta originalmente del siglo V d.C.), que muestra un emperador desnudo, sosteniendo una lanza en la mano izquierda y un orbe en la derecha, pero sin corona alguna. Una representación muy aproximada, de lo que probablemente fue la estatua aparece en un dibujo de 1574, que muestra los relieves perdidos de la columna de Arcadio. Este dibujo sugiere que la estatua llevaba una túnica larga (quizás una clámide,chlamys o chlamus)  y asociaron una ilustración hallada en Copenhague de un camafeo del siglo IV d.C. hoy perdido con la estatua. Dicho relieve de camafeo llevaba una larga túnica con cinturón sobre una túnica con mangas, una clámide y una corona radiada.

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Fragmento del plano de la Tabula Peutingeriana donde aparece la ciudad de Constantinopla y la Columna de Constantino con su estatua. Biblioteca Nacional de Austria. La copia superviviente más antigua es del siglo XIII, siendo realizado originalmente en el siglo IV d.C. para ilustrar el itinerario de carreteras del Imperio Romano. Fuente: Koldo Gondra del Campo.

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Ilustración de Freshfield en 1574 donde se observa un relieve de la Columna de Arcadio que muestra el Foro de Constantino con su Columna y estatua. Fuente: Koldo Gondra del Campo.

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Camafeo (hoy perdido) atribuido a la estatua de la Columna de Constantino. Fuente: Koldo Gondra del Campo.

El camafeo de Constantino del siglo IV d.C. mostraba al emperador con una cota con una égida, botas militares y corona radiada, una lanza en su mano derecha y el paladio en la mano izquierda. Mango cree que la imagen de Constantino estaba ataviada con ropa militar. La asociación con el dios Helios-Sol Invictus era evidente. Se sabe que el orbe se cayó en el año 480 d.C., la lanza en el año 554 d.C., siendo reemplazada por un cetro. La estatua entera cayó finalmente en 1106 por una tormenta, como ya he señalado con anterioridad, y lo cierto es que no dejó rastro alguno. Quizá acabaron sus fragmentos siendo fundidos por los propios romanos orientales o por los cruzados en 1204. El silencio documental sobre ésto es total. Lo curioso del asunto de la corona radiada es que pese a ser una atribución solar, con el tiempo, fue reinterpretada como los clavos de la Crucifixión de Cristo y una leyenda constantinopolitana aseguraba que la propia estatua tenía dentro un fragmento de la Vera Cruz, enviada por Helena a su hijo Constantino desde Jerusalén.

La Columna de Constantino ha sobrevivido a centenares de terremotos y varios incendios, como el de 1779 que le dio una negrura particular. El Sultán Abdülhamid I la restauró y reforzó su base añadiendo la mampostería que hoy se ve al pie de la columna, que fue hundida a nivel del suelo unos 2´5 metros. Cada cierto tiempo los técnicos la siguen restaurando asiduamente desde 1955, las grietas del pórfido se rellenaron y los anillos de hierro se renovaron en 1972. Hoy la Columna de Constantino sigue de pie, sin estatua y sin cruz (retirada en 1453 tras la conquista turca otomana) en el barrio Atik Pasa Camii, en la propia carretera Divanyolu, viendo pasar el tiempo.

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La Columna de Constantino a finales del siglo XX. Fuente: Koldo Gondra del Campo.

Bibliografia:

KALDELLIS, A.: “The Forum of Constantine in Constantinople: What do we know about its original architecture and adornment?” en Greek, Roman and Byzantine Studies LVI, 2015.

SAMUELSON, C.: “The Parastaseis Syntomois Chronikai and Eight Century Constantinopolitan Peceptions of Antiquity“. 2016.

POTTER, D. S.: “Constantino el Grande“. Crítica, 2013.

NECIPOGLU, N.: “Byzantine Constantinople: Monuments, Topography and Every Life“. Brill. Leiden-Boston-Colonia, 2001.

BRALEWSKI, S.: “The Porphyry Column in Constantinople and the Relics of the True Cross” en Studia Ceranea. 2011.

MANGO, C.: “Constantine’s Porphyry Column and the Chapel of St. Constantine” en National Documentation Centre. Greece, 1981.

MUNDELL MANGO, M.: “The Commercial Map of Constantinople“. 2000.

NEIRA FALERO, C.: “La Notitia Dignitatum – Nueva edición crítica y comentario histórico“. UCM, 1998.

Redactor: Koldo Gondra del Campo

Licenciado en Historia, especializado en Antigua y Medieval. Bibliotecario.

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