La batalla naval de Constantinopla de 1352. Un episodio casi desconocido de nuestra historia marítima medieval

Desde finales del siglo XIII, concretamente desde el inicio de la presencia aragonesa en Sicilia, las relaciones de aragoneses y genoveses, que por lo general habían sido cordiales, empezaron a deteriorarse[1]. La República de Génova aspiraba a un control total del comercio en el Mediterráneo, en constante competencia con su antagonista italiano, que no era otro que la República de Venecia. En el siglo XIV, cuando los aragoneses iniciaron la conquista de Cerdeña durante el reinado de Jaime II, la enemistad entre las dos potencias marítimas se hizo abiertamente visible[2].

Escena de combate naval en la Edad Media. "Fuente".

Fresco de Spinello  Aretino de la batalla naval de Punta San Salvatore del siglo XIV. Fuente.

Por otro lado, Venecia, localizada en la parte más septentrional del Adriático, por su propia localización geográfica, pretendía controlar la parte oriental del Mediterráneo. Sin embargo, su influencia en oriente estaba siendo seriamente amenazada por Génova, la cual controlaba de facto el comercio con Bizancio, como muestra la inmensa colonia, Pera (también llamada Gálata), construida junto a Constantinopla, al otro lado del Cuerno de Oro. Pera era posiblemente el enclave estratégico más importante para Génova, pues era su base de acceso al rico comercio que mantenían los genoveses con los mongoles de la Horda de Oro en el Mar Negro[3]. Ante los numerosos ataques que estaba sufriendo la marina mercante veneciana por parte de los genoveses en el Egeo, Venecia optó por buscar a un aliado al que pudiera interesar la destrucción del poder naval genovés. Ese aliado no era otro que la Corona de Aragón y su monarca, Pedro IV el Ceremonioso[4]. Los intereses individuales de Aragón y Venecia eran claros. Si la república italiana aspiraba al control de la parte oriental del Mediterráneo, Aragón pretendía el control de la parte occidental. Para la obtención de ambos objetivos era indispensable la destrucción del poder naval genovés[5].

Representación de Constantinopla a finales de la Edad Media. en la parte superior, separada por el Cuerno de Oro, puede verse la colonia de Pera. "Fuente".

Representación de Constantinopla a finales de la Edad Media. En la parte superior, separada por el Cuerno de Oro, puede verse la colonia de Pera. Fuente.

Siguiendo la descripción de la crónica del monarca aragonés, la firma del tratado de alianza fue muy discutida entre el rey y su consejo, ya que muchos consejeros creían más oportuno mantener la paz con Génova. El desarrollo de los acontecimientos se produjo de la siguiente forma:

«Estando nos en nuestro castillo de Perpiñán, en el año que se contaba de 1350, vinieron a nos unos mensajeros solemnes del dogo y del común de Venecia para hacer con nos confederación contra el dogo y el común de Génova (…) Y nos, habiendo oído con diligencia las relaciones de los dichos mensajeros, llamamos a nuestro consejo (…) había algunos (consejeros) que se ponían de parte de los genoveses, argumentando que más valía mantener con ellos la paz dado que son hombres fuertes y diestros en el mar (…) La otra parte del consejo decía que era mejor hacer la dicha confederación con los venecianos, todo lo cual que la paz que habíamos hecho y firmada por nos (con los genoveses) hacia ya algún tiempo (…) no había sido observada por estos[6]…»

Sin embargo, la opinión del rey estaba claramente inclinada hacía la propuesta de alianza con los venecianos. Finalmente se alcanzó un acuerdo con los venecianos, siendo uno de los principales puntos el sustento de la armada, mediante el cual los venecianos se comprometían a pagar el armamento de doce de las dieciocho galeras que en principio debería armar el monarca aragonés[7]. Se concertó que la armada aliada dirigiría sus acciones contra la escuadra genovesa destinada en el estrecho del Bósforo, para cortar la ruta de suministros de Génova con su colonia de Caffa, en Crimea, puerto en el cual se efectuaban las transacciones comerciales con los mongoles. El lugar de encuentro para la armada sería la costa oriental de Sicilia, siendo la fecha prevista julio de 1351[8]. A la alianza vénetoaragonesa le surgió otro importante aliado, el cual no era otro que el mismísimo emperador bizantino Juan VI Cantacuceno (1347-1354). Éste, hastiado de los excesos de los genoveses en el imperio, inició un ataque contra Pera con apoyo veneciano, el cual tuvo que ser abortado por las tropas bizantinas ante la llegada de una imponente armada genovesa en socorro de los colonos[9].

Representación de una galera bajomedieval, principal embarcación militar usada en el Mediterráneo durante el siglo XIV. "Fuente".

Representación de una galera bajomedieval, principal embarcación militar usada en el Mediterráneo durante el siglo XIV. Fuente.

La armada aragonesa, sin embargo, no pudo estar en condiciones de iniciar el traslado a Sicilia hasta finales de septiembre de 1351. Para la conducción y mando de las naves aragonesas, el rey Pedro IV había optado por un experimentado navegante, el almirante Ponç de Santa Pau. El cargo de almirante en la armada aragonesa, al igual que en las marinas actuales, era el de máximo responsable de la misma. Sus funciones y atribuciones estaban fijadas en el Consulado del mar, el código marítimo de la Corona de Aragón[10]. Sin embargo, Ponç informó al monarca desde Valencia que las naves valencianas no podían partir hacia Menorca (donde debían juntarse con las naves de Barcelona y Tarragona), dado que aún quedaban barcos en reparación en las atarazanas. Pese a todo, Pedro IV mandó una carta a Santa Pau ordenándole que se dirigiese él a Menorca, que ya se reunirían más tarde con el grueso de la armada las naves valencianas en reparación[11].

Las dos armadas aliadas se reunieron finalmente a fines de enero de 1352 y de inmediato pusieron rumbo a Constantinopla[12]. Una vez hubieron cruzado el Helesponto, se detuvieron en una pequeña isla del mar de Mármara, en donde esperaron la llegada de nueve galeras bizantinas enviadas por el emperador Juan. Una vez reunidas estas con la escuadra vénetoaragonesa, sumando la flota aliada un total de sesenta y ocho buques, se dirigieron a Constantinopla con la intención de tomar por sorpresa a los barcos genoveses. Ambas marinas estaban casi equiparadas en número, por lo que el combate se presentaba muy cruento.

Juan VI Cantacuceno, emperador bizantino. Fuente,

Representación en un manuscrito bizantino de Juan VI Cantacuceno. Fuente.

Sin embargo, Paganino, almirante de la flota genovesa, estaba enterado de la llegada de la escuadra aliada. Los genoveses tenían ventaja inicial, pues su posición era firme.  Según Norwich: «había (Paganino) dispuesto sus naves de tal modo que los atacantes no pudieran aproximarse ni estrangular peligrosamente sus propias filas[13]». En la noche del 13 de febrero, las naves aragonesas, en un acto tildado de temeridad por los venecianos, se lanzaron directamente contra la flota genovesa, la cual pudo rechazar este primer ataque frontal. Ante esto, los venecianos se vieron obligados a atacar también a la escuadra genovesa. El combate entre las dos flotas fue terrible, causando gran mortandad entre ambas tripulaciones. Dado el fuerte viento que corría esa noche, un incendio se propagó entre las dos escuadras.

Ante esto, al despuntar el alba, la flota aliada se retiró del combate, poniéndose a refugio en los puertos al sur de Constantinopla, para posteriormente dirigirse hacia el Helesponto. Paganino, quien en un principio pensaba haber obtenido una aplastante victoria, una vez amaneció vio que sus pérdidas habían sido terribles, prácticamente idénticas a las sufridas por los aliados, por lo que, ante el temor de un posible contraataque, corrió a proteger sus barcos en el puerto de Pera. El número total de barcos perdidos fue de 23 en la escuadra genovesa, 12 en la aragonesa y 14 en la veneciana[14]. Para los aragoneses, junto a las numerosas naves perdidas, había que sumar la muerte del almirante Santa Pau, el cual había fallecido a consecuencia de sus heridas. Las consecuencias de la batalla fueron una victoria pírrica para Génova, que si bien consiguió mantener el control del Bósforo, las pérdidas sufridas le pasarían factura a la república Ligur en futuras campañas navales. La guerra entre la liga vénetoaragonesa y los genoveses duraría hasta 1355, apenas habiendo cambiado el panorama previo a la contienda.


[1] Sobre las relaciones entre Génova y Aragón antes de la guerra (y en general durante el conflicto armado de 1351-1355), véase: MELONI, Giuseppe, Genova e Aragona all´epoca di Pietro il Cerimonioso (vol. I), Padova: CEDAM, 1971. pp. 23-54.

[2]CABEZUELO PLIEGO, José Vicente, “Diplomacia y guerra en el Mediterráneo medieval. La liga véneto-aragonesa contra Génova de 1351”, Anuario de Estudios Medievales, nº 36 (1). Madrid: CSIC, 2006. pp. 253-294.

[3] Sobre la rivalidad entre Génova y Venecia en los años previos a la guerra véase: NORWICH, John Julius, Historia de Venecia, Granada: Almed, 2009. pp. 263-267.

[4] CABEZUELO PLIEGO, op. cit., pp. 264-265.

[5] Ibidem, pp. 260-261.

[6] SOLDEVILA, F. (edit.), Crònica de Pere el Cerimoniós, Barcelona: Orbis, 1984. pp. 170-171. Traducción al castellano del autor del presente artículo del original en catalán.

[7] Un resumen de los distintos puntos de la alianza puede encontrarse en: CABEZUELO PLIEGO, op. cit., pp. 265-270. El texto completo del tratado se encuentra en: AA.VV, Memorial histórico español (tomo II), Madrid: Real Academia de la Historia, 1851. pp. 274-286.

[8] MELONI, op. cit., pp. 80-81.

[9] Junto a la crónica de Pedro IV, la historia de Juan Cantacuceno es la otra gran fuente primaria donde se trata de la batalla. Sobre el asedio de Pera véase la traducción francesa de su crónica (escrito el texto original en griego) en: AA.VV, Histoire de Constantinople depuis le regne de l´ancien Justin, jusqu´à la fin d l´Empire (tome VIII), Paris: Boutique de Pierre Rocolet, 1674. pp. 150-164.

[10] AA.VV, Libro del Consulado del mar, Madrid: Ministerio de Asuntos Exteriores, 1955. pp. 201-203.

[11] Memorial histórico, op. cit., p. 252. Sobre la preparación de los navíos de guerra para entrar en campaña en los siglos XIV y XV véase: UNALI, Anna, Marineros, piratas y corsarios catalanes en la Baja Edad Media, Sevilla: Renacimiento, 2007, pp. 37-62.

[12] Según la crónica de Pedro el “Ceremonioso”, op. cit., p. 173, la suma de las naves aragonesas y venecianas era de 59 navíos, y la genovesa anclada en Pera de 65.

[13] NORWICH, op. cit., p. 267.

[14]CERVERA PERY, José, El poder naval en los reinos hispánicos, Madrid: San Martín, 1992, p. 157.

 


 

Bibliografía|

AA.VV, “Histoire de Constantinople depuis le regne de l´ancien Justin, jusqu´à la fin d l´Empire (tome VIII)“, Paris: Boutique de Pierre Rocolet, 1674.

AA.VV, “Memorial histórico español (tomo II)“, Madrid: Real Academia de la Historia, 1851.

AA.VV, “Libro del Consulado del mar, Madrid: Ministerio de Asuntos Exteriores, 1955.

CABEZUELO PLIEGO, J. V., “Diplomacia y guerra en el Mediterráneo medieval. La liga véneto-aragonesa contra Génova de 1351”, Anuario de Estudios Medievales, nº 36 (1). Madrid: CSIC, 2006. pp. 253-294.

CERVERA PERY, J., “El poder naval en los reinos hispánicos“, Madrid: San Martín, 1992.

COSTA I PARETAS, M.M., “Sulla battlaglia del Bosforo”, Studi Veneziani, nº 14. Venezia: Istituto di Storia della Società e dello Stato Veneziano, 1974. pp. 197-210.

MELONI, G., “Genova e Aragona all´epoca di Pietro il Cerimonioso (vol. I)“, Padova: CEDAM, 1971.

NORWICH, J. J., “Historia de Venecia“, Granada: Almed, 2009.

SOLDEVILA, F. (edit.), “Crònica de Pere el Cerimoniós“, Barcelona: Orbis, 1984.

UNALI, Anna, Marineros, piratas y corsarios catalanes en la Baja Edad Media, Sevilla: Renacimiento, 2007.

ZURITA, Jerónimo, Anales de la Corona de Aragón (tomo IV), Zaragoza: Institución Fernando el Católico, 2007.

Redactor: José Marcos García Isaac

Licenciado en Historia por la universidad de Murcia y máster en Estudios Medievales por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente estoy realizando el doctorado en Historia Medieval en la Universidad Complutense de Madrid. Principales temas de interés: Historia jurídica (europea en general), diplomática (principalmente de la Corona de Aragón), naval (de la Corona de Aragón) y ordenes de caballería monárquicas durante la Baja Edad Media.

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