La batalla de Winchelsea (1350): el primer gran enfrentamiento naval anglo-español

El día 29 de agosto de 1350 tuvo lugar en la costa sur de Inglaterra, cerca de la localidad portuaria de Winchelsea, un gran combate naval entre la escuadra real inglesa, dirigida personalmente por el rey Eduardo III, y la flota mercante castellana procedente de Flandes, dirigida por Carlos de la Cerda, noble de orígenes castellanos pero en ese momento al servicio del rey de Francia. No solo acudió el monarca inglés en persona a la batalla, sino también la reina, su hijo mayor Eduardo, príncipe de Gales, así como numerosos caballeros y damas de la corte, que desde la seguridad de la costa observaron detenidamente el espectáculo.

La principal fuente para el estudio de la batalla son las “Crónicas” de Jean Froissart, religioso francés y partidario incondicional de los derechos de los reyes de Inglaterra al trono de Francia. Junto a esta fuente, contamos con referencias menores en otras crónicas e historias menores [1]. Entre las fuentes menores podemos destacar la Chronicon Comitum Flandresium” [2], los “Annales Rerum Flandricarum” [3], la Historia Anglicana” [4] de Thomas Wallsingham, así como una serie de obras de época muy posterior a la batalla como puede ser la “Historia de Inglaterra” de John Lingard [5].

Combate naval durante la guerra de los Cien Años, procedente de las “Grandes Crónicas de Francia”. Fuente.

Las desavenencias que darían lugar a la batalla de Winchelsea se estaban gestando desde hacía algunos años. En efecto, los comerciantes de la ciudad gascona de Bayona (en ese tiempo bajo posesión inglesa), se quejaban a su monarca, Eduardo III, de las continuas agresiones que sufrían por parte de los navíos de la Hermandad de las Marismas. Esta hermandad era una liga surgida en el siglo XIII, la cual aglutinaba a las ciudades portuarias cantábricas más importantes, tales como Santander, Laredo, Castro Urdiales, etc.

La Hermandad de las Marismas se había convertido en un núcleo de presión para la actividad económica atlántica castellana, ya que la liga era la que decidía con quien se debía comerciar. Incluso en más de una ocasión cerraron sus puertos a la exportación de lana castellana, lo que desencadenaría en una serie de conflictos que terminarían decantándose a favor de la Hermandad [6].

Desde que se habían iniciado en 1337 las hostilidades militares entre Francia e Inglaterra, se había dificultado el tranquilo tránsito comercial entre las flotas de la Hermandad, que actuaban de transportistas de los productos lanares de la meseta, y los puertos comerciales de Flandes. Muchos de estos puertos, presionados por la flota inglesa, se estaban planteando cerrar las rutas comerciales.

¿Qué medidas tomo la Hermandad para asegurar las rutas comerciales? La solución fue la aplicación de una política naval agresiva contra Inglaterra (a la que acusaban como única causante de la complicación en las rutas navales), principalmente sobre la costa de Gascuña, más descuidada por la flota inglesa, cuyo principal teatro de operaciones se localizaba en el Canal de la Mancha, a la vez que dicha costa se encontraba más cerca de las ciudades de la Hermandad.

En efecto, ya en 1345, en las cortes celebradas en Burgos, llegaron mensajeros enviados por el rey Eduardo III para expresar su pesar al rey castellano Alfonso XI sobre los agravios que sufrían sus naturales de Gascuña por causa de las flotas de la Hermandad. También en las de Alcalá de Henares de 1348 y las de León del año siguiente, fueron mandados mensajeros por parte de Eduardo III para tratar esta misma materia [7].

gsgsgs. Fuente.

Batalla naval de Sluys (1346) entre franceses e ingleses. Imagen procedente de las “Crónicas de Froissart”. Fuente.

La gota que colmó el vaso e hizo inevitable el enfrentamiento no parece estar del todo clara. Aunque hay dos versiones que parecen más probables: La primera parece indicar que en Noviembre de 1349, cerca de Bretaña, una flota (posiblemente con mayoría de barcos franceses) al mando de don Carlos de la Cerda, atacó unas embarcaciones inglesas, pasando a cuchillo a la mayoría de los tripulantes de las mismas; La segunda versión cuenta que las naves inglesas se encontraban de camino a Burdeos y cerca de la península de Bretaña se toparon con una armada castellana que se dirigía a Flandes, la cual no dudó en atacar a los barcos ingleses [8]. En cualquier caso, los historiadores ingleses, los cuales han tratado con mayor interés este enfrentamiento naval que los españoles, insisten en la idea de que la agresión no fue provocada por los ingleses [9].

A comienzos de Agosto de 1350, sabiendo que en breve zarparía de Flandes una flota castellana comandada por don Carlos de la Cerda, el rey Eduardo III se preparó para consumar su venganza por tantos agravios como había sufrido. En efecto, el 10 de agosto envió una carta al arzobispo de Canterbury, pidiéndole que intercediera por el ante Dios y los santos para concederle la victoria. En dicha carta decía el rey:

<<… Aunque deseamos estar unidos con el vínculo de concordia y paz con todos los fieles de Cristo, la maldad del antiguo enemigo envidia de tal manera la tranquilidad y la paz de los cristianos, que pretende romper la unidad de la paz (…) os rogamos atentamente con respecto a nos y al ejército que con nos ha de marchar, hagáis salir las acostumbradas procesiones, ofrecer oraciones devotas, celebrar misas (…) y otros oficios de alabanza divina que creáis serán agradables a Dios…>> [10]

gadsgdg. Fuente.

Eduardo III con indumentaria de la Orden de la Jarretera. Códice de la orden conservado en la National Library (siglo XV). Fuente.

Así pues, el día 29 finalmente se encontraron cara a cara las dos armadas. Los ingleses ya estaban preparados desde primera hora de la mañana, y hasta habían colocado bancos cerca de la línea de costa para que los nobles asistentes pudieran presenciar el combate [11]. Los historiadores ingleses suponen que había un mayor número de barcos, pues así lo indica Froissart [12]. Cuarenta es el número de barcos que el historiador francés menciona que poseían los castellanos, mientras que las fuerzas inglesas eran de casi la mitad. Sin embargo, y pese a que Froissart indique que los barcos españoles eran “grandes y fuertes”, no debemos olvidar que se trataban de buques mercantes y por lo tanto no estaban preparados para un combate contra navíos de guerra.

Los navíos ingleses, saliendo del puerto con viento a su favor, cargaron contra la flota mercante castellana [13]. Sin embargo, el navío del rey Eduardo III fue embestido por el costado, abriéndose una gran grieta en el mismo que termino por hundirlo, por lo que el rey hubo de pasarse a otro buque. Más complicaciones tuvo el hijo del rey, el príncipe de Gales, pues su navío se hundía a mayor velocidad que el de su padre, tras haber sido atacado por dos flancos. El príncipe, con apoyo de otro buque dirigido por el conde de Lancaster, se abalanzó sobre una nave castellana, tomando posesión de la misma en poco tiempo. Pese a haber perdido un mayor número de naves que los ingleses, la flota castellana pudo dar finalmente esquinazo a los navíos ingleses.

Las consecuencias de la batalla no fueron las esperadas para el rey Eduardo, pues los ataques de los navíos de la Hermandad continuaron causando estragos en las costas gasconas. Finalmente, en 1352 se alcanzaría la paz con la Hermandad, pues debemos recordar que Inglaterra en ningún momento se consideró en guerra contra la Corona de Castilla, sino contra las ciudades de la Hermandad de las Marismas. Lo que había quedado claro era el peso de esta, pues en el tratado de paz, firmado el día 1 de agosto de 1352, la corona castellana no interviene para la elaboración y redacción de los capítulos de la paz recién alcanzada.

gsgs. Fuente.

Combate naval entre cartagineses y romanos (siglo XIII). Fuente.

Bibliografía|

COOPER, W. D., The history of Winchelsea, London: John Russell Smith, 1850.

CUSHWAY, G., Edward III and the war at sea. The English Navy, 1327-1377, Woodbridge: Boydell Press, 2011.

DE SALAS, F. J., Marina española de la Edad Media, Madrid: Imprenta de Marina, 1925-1927.

FERNÁNDEZ DURO, C., La Marina de Castilla, Madrid: Diputación de Zamora e Instituto de Historia y Cultura Naval, 1995.

FROISSART, J., Chronicles, Baltimore: Pengüin books, 1968.

NICHOLAS HARRIS, N., A history of the Royal Navy (vol. II), London: Richard Bentley, 1847.

ORMROD, W. M., Edward III, London: Yale University Press, 2013.

VV.AA, Cortes de los antiguos reinos de León y Castilla, vol. I,  Madrid: Real Academia de la Historia,  1861.


[1] Los fragmentos de las crónicas e historias relativos a la batalla naval de Winchelsea fueron recopilados en el idioma original de los mismos por: FERNÁNDEZ DURO, C., La Marina de Castilla, Madrid: Diputación de Zamora e Instituto de Historia y Cultura Naval, 1995, pp. 419-425. Para la cita de pasajes de las Crónicas de Froissart me valdré de la edición inglesa de: FROISSART, J., Chronicles, Baltimore: Pengüin books, 1968, pp. 113-119. Aunque existe traducción castellana parcial de las Crónicas de Froissart, publicada por Siruela en 1988, no se incluye en dicha traducción el capítulo correspondiente a la batalla de Winchelsea.

[2] FERNÁNDEZ DURO, op. cit., p. 419.

[3] Ibídem

[4] Ibídem, pp. 419-420.

[5] Ibídem, p. 425.

[6] Sobre la Hermandad de las Marismas véase: FERNÁNDEZ DURO, op. cit., pp. 219-248.

[7] Las actas de dichas cortes, donde se reflejan entre muchos aspectos las quejas de los mensajeros ingleses, se encuentran en: VV.AA: Cortes de los antiguos reinos de León y Castilla, vol. I. Real Academia de la Historia, Madrid, 1861, pp. 483-637. Los cita: FERNÁNDEZ DURO, op. cit., pp. 94-95.

[8] Si esta versión la aceptamos como verídica, posiblemente se tratasen de navíos de la Hermandad.

[9] En efecto, y recordando las crónicas que mencionan dicha batalla, hemos de decir que no existe ninguna crónica contemporánea española en la cual ni siquiera se mencione la batalla. De hecho, la Crónica de Pedro López de Ayala, ni menciona la existencia de tensiones en ese año de 1350 entre castellanos e ingleses.

[10] Esta carta se encuentra completa en castellano, de donde sacamos la referencia, en: FERNÁNDEZ DURO, op. cit., pp. 418-419.

[11] CUSHWAY, G., Edward III and the war at sea. The English Navy, 1327-1377, Woodbridge: Boydell Press, 2011, p. 137.

[12] FROISSART, op. cit., p. 114.

[13] CUSHWAY, op. cit. pp. 139-140.

Redactor: José Marcos García Isaac

Licenciado en Historia por la universidad de Murcia y máster en Estudios Medievales por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente estoy realizando el doctorado en Historia Medieval en la Universidad Complutense de Madrid. Principales temas de interés: Historia jurídica (europea en general), diplomática (principalmente de la Corona de Aragón), naval (de la Corona de Aragón) y ordenes de caballería monárquicas durante la Baja Edad Media.

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2 Comments

  1. Buenos días, llevo tiempo estudiando la batalla de Winchelsea, y quería saber si usted había encontrado a don Carlos de la Cerda en alguna fuente principal más allá de la inclusión por John Lingard en su “History of England”, ya que ni Walsingham, ni Froissart, ni Meyer ni Villani lo mencionan en absoluto y parece sólo una invención creada a partir del s. XIX por el tal Lingard y continuado por tradición. Muchas gracias

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    • Buenas tardes. Lo primero pedirte disculpas por la tardanza en responder a tu comentario. Efectivamente las crónicas no hacen mención alguna a este personaje. Yo en mi opinión dudo mucho que un alto funcionario de la corte francesa de dedicara a capitanear naves comerciales castellanas. Gracias por tu comentario, y si descubriese algo relacionado con el tema de tu pregunta te lo comunicaré enseguida.
      Un saludo.
      José Marcos García Isaac.

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