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Una de las cuestiones que más controversia generan en la Historia Contemporánea son las numerosas crisis que han ido provocando cambios profundos  en el seno de las sociedades y que han catalizado la paulatina transformación de la realidad del mundo desde la Antigüedad hasta nuestros días.

Estas Jornadas abordan la importancia de las crisis a lo largo de la Historia Contemporánea, a través de una serie de temáticas que revelan las claves necesarias para comprender y señalar todos aquellos aspectos comunes que hacen acto de aparición en los periodos de crisis y los cambios que provocan en la realidad política, social y económica, todo ello a través de un ejercicio crítico con el pasado histórico y de aproximación al presente.

Presentamos un breve resumen de las comunicaciones que se realizarán durante las Jornadas:

Crisis y Revolución en la Europa de entre 1789-1848. Una perspectiva social. 
Gloria Román Ruiz.

GloriaLos años que van de 1789 a 1848 constituyen una etapa de profundos cambios y transformaciones en el occidente europeo, hasta el punto de que no podríamos comprender el mundo actual sin muchas de las aportaciones de entonces. Innovaciones como el ferrocarril o conceptos como los de “clase media” o “fábrica” datan de esta época.

Es en este período cuando el vocablo “crisis” se generaliza y adquiere su significado moderno. En los años que estudiamos éste aparece inexorablemente unido al de “doble revolución”, la industrial, de tipo económico y cuyo epicentro fue Gran Bretaña; y la francesa, de índole política y que tuvo por escenario a la otra gran potencia de la época, Francia. Ambas, cuyos resultados y consecuencias se harían notar en todo el mundo, iban a barrer la estructura política, económica y social propia de los anciens régimes, alumbrando una nueva etapa histórica, la del capitalismo liberal y burgués.

La Revolución Francesa supuso un hito en la historia europea cuyo principal legado fue, en palabras de E. Hobsbawm (1962), “la creación de modelos y patrones de levantamientos políticos para uso general de los rebeldes de todas partes”. Estos esquemas no tardarían en llevarse a la práctica. Así, entre 1815 y 1848, tras veinte años en guerra, Europa se iba a ver nuevamente agitada por las llamadas “revoluciones burguesas”.

La crisis romántica: la cultura como germen político, económico y social.
Blanca Entrena Gallardo.

Revolución 1848-BNEmpleando el término crisis como análogo a cambio, realizaré un acercamiento a lo que fue el romanticismo europeo como movimiento cultural  del que bebieron las revoluciones del largo siglo XIX. Pretendo enlazar las acciones culturales, políticas, económicas y sociales que en este siglo tuvieron lugar a través del romanticismo como tejido cultural común haciendo especial hincapié en la revolución de 1848.

La crisis de fin de siglo XIX. Punto de arranque de proyectos políticos hegemónicos.
Miguel García Lerma.

MigueEl presente artículo analiza la convulsión social y económica que se produce en el último tercio del siglo XIX, para localizar el punto de arranque de los tres proyectos sociales de mayor significación durante el siglo XX: el socialismo, el capitalismo y el fascismo.

Tiene como objetivo rastrear de forma básica, los tres niveles de convulsiones sociales que se dan en el periodo de 1865-1898, analizando el asentamiento del capitalismo hasta el Pánico de 1873, las causas y consecuencias del primer proyecto socialista que gestionó poder, la Comuna de Paris, y la fragilidad de relaciones internacionales que acabará llevando a inicios del siguiente siglo a una guerra mundial.

 Las motivaciones de este estudio parten de la intención de entender en el caso que nos ocupa cuales son las mutaciones sociales, económicas y políticas que se producen en sistemas en crisis, y como en el momento en el que estas “contradicciones sistémicas” crean grandes niveles de tensión social, aparecen nuevos proyectos políticos que disputaran la hegemonía con el proyecto en crisis.

La crisis de Europa. De Versalles al III Reich.
Salvador Martín Expósito.

SalvaEn 1918 finalizaba la Gran Guerra, pero no llegó la paz. Europa inició un periodo turbulento de agitaciones políticas, depresión económica, conflictividad social y angustia colectiva. El continente padeció una posguerra y una depresión económica que el sistema anterior a la guerra no supo aplacar. Desde 1918 hasta 1939, Europa fue el laboratorio de una serie de alternativas a la ortodoxia capitalista-liberal: democracia, comunismo y fascismo fueron las respuestas a una crisis total que finalizó como había comenzado: con una guerra.

Modernismo político y crisis: la revolución bolchevique.
Diego Afonso Martínez.

DiegoEl tránsito entre la Iª Guerra Mundial, la caída de la Rusia zarista y la formación del nuevo Estado soviético tras la revolución bolchevique no supuso sólo una ruptura social económica y política de primera magnitud, llamada a cambiar la historia, fue una auténtica ruptura del tiempo histórico, la formación de un “nuevo hombre” en una “nueva sociedad” para un “nuevo mundo”, en un marco de experimentación del modernismo político con orientación al futuro y en una sensación de aceleración del tiempo.
Desde la Hª cultural queremos destacar la importancia de las percepciones que los principales protagonistas de aquellos sucesos tuvieron sobre los acontecimientos y cómo los explicaron y transformaron a través de símbolos y discursos para crear algo nuevo.

De forma secundaria queremos hacer una breve reflexión sobre el papel clave de los discursos, de la necesidad de su coherencia y fortaleza para responder con éxito a momentos de crisis más recientes en la historia europea.

La crisis del todo: la rebelión del individuo.
Emmanuel Otero-Trassens.

may-68parisEl final de la Segunda Guerra mundial supuso un punto de inflexión en la visión del mundo occidental. Aún con los recuerdos de los horrores de la guerra los gobiernos y la población construyeron un consenso de mínimos que permitió superar el trauma causado por el conflicto bélico. Pasados 20 años de la paz y en el contexto de la Guerra Fría muchos de los elementos del consenso y del propio entendimiento del mundo de las sociedades occidentales se resquebrajaron en un fenómeno de ruptura cuyo abanderado sería el individuo.

Los años 60 suponen el principio del fin de muchas convicciones profundas y el eje a través del cual se producirían fuertes cambios en las sociedades, en la economía y en la política: todo entraría en crisis y nuevas fórmulas de entendimiento de la realidad construirían distintos proyectos de futuro.

A través de dos de estos proyectos en cuyo centro se encuentra la noción de individuo intentaremos explicar los grandes cambios de una época compleja, que iniciada en los años 60 persiste hasta nuestros días.

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