Introducción al especial de la Guerra Civil

Han pasado ochenta años desde el estallido de la contienda y el carácter de la Guerra Civil española sigue siendo continuo objeto de debate. Dejando de lado la interpretación más o menos partidista que de ella se realiza en España, a nivel internacional, y especialmente dentro de los estudios ingleses, suele ser considerada como un conflicto de características propias y con un carácter muy particular. Y esto es indudablemente cierto.

La Guerra Civil supone un punto sin retorno dentro de la escalada social y política que viene configurándose en España desde principios del s. XIX. Tras la Guerra de Independencia y la restauración absolutista de Fernando VII comienza a afinarse un bando “constitucionalista”, doceañista, que engloba a los partidarios del liberalismo y el fin del absolutismo. Con todo el correr del s. XIX este bando se divide en varios grupos a medida que los pronunciamientos fracasan o triunfan pero siempre queda un sustrato de ese espíritu “de progreso” que inspira la constitución gaditana. Se establece por lo tanto un enfrentamiento decimonónico entre anticlericales y clericales, propietarios y jornaleros, obreros y burgueses, centralistas y regionalistas. No es un hecho propiamente español, pero si goza aquí de un carácter puramente definitorio. Cualquiera que haya estudiado el s. XIX español confirmará que es la historia de una disputa.

Y a esto se suma una característica propiamente española: el pronunciamiento. El pronunciamiento como práctica política es tan antigua como los ejércitos y los estados, pero lo interesante de nuestro tema es que en la Europa del s. XIX los golpes de estado protagonizados por el ejército o facciones del mismo no son lo común. Pero en España, grandes figuras de las armas encabezan los movimientos, bien revolucionarios bien reaccionarios, e intervienen con un golpe en la mesa, normalmente muy poco sangriento y rápido para dar un vuelco a la situación política. Es una características muy importante porque será este sustrato de la intervención militar en la vida política la que “legitime” hasta cierto punto, con el velo de lo que ya ha pasado otras veces, el alzamiento rebelde en julio de 1936.

Enfrentamiento social y político y pronunciamiento militar son por lo tanto las dos características más importantes del s. XIX español. La situación a la entrada del XX no se diferencia en mucho. El encorsetado sistema de la Restauración impide una evolución hacia prácticas democráticas más avanzadas y va gestando una oposición larvada que estalla en diversos intentos revolucionarios de más o menos intensidad (1917, por ejemplo) hasta que un levantamiento (una vez más), el de Primo de Rivera, termina con él.

Piquetes durante la Huelga de 1917. Fuente.

Piquetes durante la Huelga de 1917. Fuente.

Decía un profesor que si Primo de Rivera se hubiera retirado en 1925 habría una estatua suya en cada pueblo de España. Pero no lo hizo, y su nefasto caudillismo “blando” con ganas de girar al modernísimo fascismo italiano termino en una dictablanda y en unas elecciones municipales antimonárquicas en sus resultados.

La II República es un fenómeno más europeo, un intento más propio de nuestro entorno de establecer un juego constitucional y ganarle la carrera al desfase que España había ido acumulando con sus vecinos en cuanto a derechos e institucionalidad.

Eso con respecto a lo propiamente español. Sin embargo, aunque no pongamos en duda lo específico del conflicto, también tiene una importante carga de su tiempo y su contexto internacional. Como hemos mencionado antes, la democracia retrocede en Europa en los años 30 casi a la misma velocidad que se retiran las divisas norteamericanas que habían asegurado la prosperidad tras la Primera Guerra Mundial y hasta 1929. Para el año de estallido de la Guerra Civil, Gran Bretaña y Francia son prácticamente las únicas democracias en las que el juego parlamentario continúa estable, dejando de lado a unos países nórdicos cuya dinámica siempre ha sido diferente a la del continente. El movimiento autoritario que recorre Europa, inspirado y protegido por el nazi-fascismo tiene aquí su eco, aunque muy propiamente español.

Es decir, dentro de nuestra propia dinámica de enfrentamiento y pronunciamiento, incide la llegada de ideologías autoritarias, genocidas y antiliberales en el sentido completo de la palabra (anti-libertad). El grado de incidencia de estas ideas sobre los rebeldes difiere en función de cada figura, pero la enorme e inestimable ayuda prestada por Alemania e Italia a la causa, configuraron sin duda el carácter político de los levantados contra la República.

Y esas son, de forma muy somera, las características que configuran el tema de nuestro especial, un conflicto español, de recorrido español, marcado por su tiempo y sus vecinos.

Con motivo del ochenta aniversario del estallido de la guerra, a lo largo de esta serie de artículos trataremos una gran variedad de temas relacionados con el conflicto, pero siempre intentando tomar una perspectiva diferente, quizás en el tema, quizás en el enfoque. Trataremos la represión, tanto a gran escala, organizada por el ejército y la burocracia, como a escala familiar y del entorno. Hablaremos de arte durante el proceso, especialmente de las vanguardias y, como no podía ser de otra forma, del Guernica. Habrá por supuesto textos más tradicionales abordando la política y la belicología desde un punto de vista más usual. Estas son sólo algunas de las aportaciones que veremos a partir del 18 de julio.

Por último, hacer especial hincapié en el tema de la mujer. Abordaremos el papel femenino en la contienda intentando huir de convencionalismos y frases hechas. Y esto es muy importante en un especial de Témpora Magazine, y creo que hay que reseñarlo, con un mayoritario peso femenino. La mayoría de nuestras firmas tendrán nombre de mujer, historiadoras doctorando, del mundo editorial, opositoras o especialistas en arte. Creo que no podemos dejar de remarcar este granito que aporta Témpora a la normalización científica de la voz femenina y más en un tema considerado tradicionalmente coto masculino.

Por mi parte, lo último que puedo esperar es que nuestra humilde aportación, desde la trinchera de los historiadores e historiadoras jóvenes que prosperan a golpe de esfuerzo, título y artículo, es que esta serie sirva para arrojar algo de luz en las mentes de la gente que se asome con nosotros a esta especial y decisiva época de la historia de España.

Con que solo una persona, una siquiera, levante la mirada tras leer uno de nuestros artículos, y se haga una pregunta al respecto, con que solo una consulte un libro de la bibliografía o con que despertemos el interés por este conflicto tras un par de ojos más, nosotros y nosotras habremos triunfado.

Gracias.

Guillermo Rubio Martín, editor de la sección contemporánea de Témpora Magazine.

Redactor: Guillermo Rubio Martín

Editor de Historia Contemporánea. Licenciado en Historia por la universidad de Granada. Máster en Docencia. Intereses en historia contemporánea, historia de los conflictos e historia de la mujer en guerra. Asesor de género en operaciones.

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