Inglaterra en tiempos de Shakespeare: Una historia de poder e intrigas

Tal y como ya dijimos en nuestro artículo sobre las Españas de Miguel de Cervantes, si deseamos conocer la vida y obra de un autor, necesariamente hemos de indagar sobre la época que le tocó vivir. Si para el célebre autor del Quijote esta máxima es válida, no lo es menos para el creador de Romeo y Julieta. Cuando William Shakespeare nació en 1564, Inglaterra se encontraba en una situación delicada, en la que las luchas por el poder, las intrigas y los conflictos de toda clase estaban a la orden del día. Las convulsiones no paraban de sucederse y de agitar la política doméstica, a pesar de que, al contrario que España, Inglaterra no se vio involucrada en conflictos a gran escala para defender nada parecido a un imperio en el siglo XVI. Los problemas venían, sin embargo, de frentes muy distintos a los que podemos encontrar en el caso español: la inestabilidad política derivada de las crisis dinásticas y los problemas religiosos entre catolicismo y protestantismo. En este artículo hablaremos de como estas dificultades y convulsiones influyeron en la vida, pensamiento y obra del Cisne de Avon, como se apodó al dramaturgo.

Los problemas políticos y las crisis dinásticas

Como ya hemos mencionado, el primero de los grandes problemas que tuvo en vilo a la Inglaterra que vio nacer a Shakespeare era de tipo político, y más concretamente, dinástico. Remontándonos a los inicios de este asunto, hay que hacer referencia al reinado de Enrique VIII (1509-1547). Enrique pertenecía a la Casa Tudor y estuvo casado con Catalina de Aragón, tía de Carlos I de España. Sin embargo, tras casar con Catalina se enamoró de una joven de la corte llamada Ana Bolena, por la que repudió a Catalina y pretendió conseguir la nulidad del Papa para volver a casar, esta vez con Bolena. La negativa del Papa a conceder dicha nulidad daría lugar al segundo gran problema de la Inglaterra del XVI: el religioso, ya que el monarca empezó a desvincularse de la autoridad de Roma a raíz de su descontento por esta decisión del Sumo Pontífice. Sin embargo, poco duró el amor, ya que no mucho tiempo después de solicitar la nulidad, Enrique repudió a Bolena tras tener un aborto natural y la mandó decapitar. El rey deseaba por encima de todo un hijo varón que perpetuase la dinastía Tudor en el poder, y lo cierto era que no lo estaba consiguiendo. Finalmente, su tercera esposa, Jane Seymour, pudo darle un vástago: Eduardo, que sería rey con el nombre de Eduardo VI. A pesar de ello, Enrique se casó hasta tres veces más.

Enrique VIII y Catalina de Aragón

Enrique VIII y Catalina de Aragón. Fuente

En 1547 murió Enrique VIII, ascendiendo al trono su hijo Eduardo como Eduardo VI, pero este falleció a los seis años de reinado, en 1553. Un Eduardo enfermo y conocedor de la delicadeza de su salud con tan solo 15 años, nombró sucesora a Jane Grey. Grey asumió la corona, pero tan solo nueve días después de hacerlo, María Tudor, hija de Enrique VIII, la depuso por las armas.

Desde el momento en el que accedió al gobierno, María se ganó la animadversión de muchos al intentar reinstaurar e imponer el catolicismo en Inglaterra tras los intentos llevados a cabo décadas anteriores de crear una iglesia anglicana alejada de la autoridad del Papa. Parece además que la terrible represión que llevó a cabo contra quienes se oponían a su voluntad le valió el apelativo de Bloody Mary (la Sangrienta María). Por si todas estas convulsiones fueran pocas, en 1558, solo cinco años después de acceder al trono inglés, María fue apartada del poder por su hermanastra Isabel, que pasaría a la historia como Isabel I, por lo que la inestabilidad política se convirtió en algo cotidiano, a lo que la vida institucional de la Inglaterra del momento empezaba a acostumbrarse.

No obstante, con Isabel la situación política se estabilizó. La nueva reina fue capaz de mantenerse en el poder hasta su muerte, que se produjo en 1603, por lo que el suyo fue un reinado largo. Isabel pudo legitimarse en el poder mediante una política orientada a la consolidación del protestantismo en Inglaterra, deshaciendo de este modo toda la labor política y religiosa de su predecesora.

La actriz Cate Blanchett caracterizada como Isabel I en la película Elisabeth. La Edad de Oro (2007)

La actriz Cate Blanchett caracterizada como Isabel I en la película “Elisabeth. La Edad de Oro” (2007) Fuente

Ahora bien, ¿qué relación tienen estos convulsos acontecimientos con la vida y obra de Shakespeare? Resulta lógico que todas estas convulsiones políticas afectaran al autor, que vivía en un país inmerso en grandes conflictos. Tengamos en cuenta que solo hemos hecho referencia a los sucesos del siglo XVI, pero a estos hay que sumar episodios anteriores de la historia de Inglaterra como la Guerra de las Dos Rosas -que enfrentó a las casas nobiliarias de los Lancaster y los York-, o los avatares del reinado de Ricardo III, que el propio Shakespeare recogió en su obra homónima. Así pues, es del todo probable que tan conflictiva situación política afectara al autor y a su forma de concebir el mundo y la literatura. Quizás por esta razón buena parte de sus obras hablan sobre intrigas, luchas por el poder y traiciones, basten como ejemplos Ricardo III, Hamlet, o incluso Romeo y Julieta, que retrata la rivalidad entre dos familias, algo frecuente entre los grupos de poder como ya hemos visto.

La religión en la Inglaterra del XVI

Otro de los elementos que no podemos obviar por su relevancia para la vida del dramaturgo británico es el de la religión. Como sabemos, Shakespeare nació en un momento en el que Europa entera se debatía entre seguir las nuevas enseñanzas del cristianismo de Martín Lutero o permanecer fiel a las doctrinas del Papa y la Iglesia Católica romana. Inglaterra, como es lógico, no escapó a esta diatriba. La isla mantuvo durante toda la Edad Media fidelidad al Papa de Roma sin grandes conflictos, pero como hemos visto, con el rey Enrique VIII esta paz se perturbó a raíz de su deseo de casarse con Ana Bolena. El rey Enrique, a pesar de ser excomulgado en julio de 1534, no se echó atrás. Ese mismo año el monarca se atribuyó el derecho a reprimir la herejía y a excomulgar, y se erigió de modo definitivo en el jefe de la Iglesia Anglicana, en la que el Papa no tendría nada que decir.

Durante el breve reinado de Eduardo VI y el brevísimo mandato de Jane Grey las enseñanzas de los reformadores luteranos se expandieron por todo el reino, pero con la llegada de María las cosas cambiaron y mucho. La nueva monarca no solo era hija de Catalina -y por tanto nieta de los Reyes Católicos-, sino que además fue una de las esposas de Felipe II de España, por lo que todo parecía indicar que era la mejor candidata a restituir el catolicismo en tierras británicas. El tiempo así acabó por demostrarlo. María no solo devolvió los privilegios antes arrebatados a la Iglesia Católica, sino que como hemos mencionado desarrolló una importante represión hacia todo aquel que fuera sospechoso de contradecir su mandato y políticas.

La situación dio un nuevo vuelco cuando a mediados del siglo XVI ascendió al trono Isabel I, que volvería a fortalecer el poder de los protestantes en la isla, devolviéndoles el estatus que habían alcanzado antes del reinado de María, lo que hizo que Inglaterra fuera a finales del Quinientos un país mayoritariamente protestante tal y como continúa siéndolo en la actualidad.

Pero, ¿qué tienen que ver las convulsiones y los problemas religiosos de la Inglaterra del XVI con la vida de Shakespeare? Lo cierto es que mucho. El autor creció en medio de un ambiente político y religioso realmente caldeado, y como también hemos mencionado, todo ello influyó en su creación literaria. A pesar de este hecho, lo cierto es que el dramaturgo conservó en todo momento las creencias católicas que había heredado de sus padres, lo cual, vistas las circunstancias, no deja de ser llamativo.

Retrato de Ana Bolena (1501/07-1536). Fuente

Retrato de Ana Bolena (1501/07-1536). Fuente

El germen del genio: la cultura

Como no puede ser de otro modo, para comprender la obra de un artista hemos de atender, aparte de a sus circunstancias históricas, al ambiente cultural e intelectual en el que se fraguó su genio y personalidad. En este sentido, tanto la Inglaterra de Shakespeare como la España de Cervantes fueron lugares donde se dieron movimientos y corrientes culturales que posibilitaron el desarrollo del intelecto de ambos colosos de la literatura, aunque no tanto por las condiciones de ambos países, sino sobre todo por el contacto de los mismos con dos de las grandes áreas culturales de la centuria: Holanda e Italia.

La Inglaterra del Quinientos, a pesar de todo, no era precisamente un caldo de cultivo ideal para el desarrollo de una cultura mínimamente plural en la que se pudieran confrontar diferentes puntos de vista. Ello se debía, como sabemos, a las cruentas luchas religiosas que tuvieron sumido en el caos al país entero buena parte del siglo. Cada vez que un nuevo monarca se ceñía la corona del reino, favorecía a uno u otro bando, por lo que el miedo a la represión por motivos religiosos creaba una gran inseguridad entre la población. El mejor ejemplo de ello fue el caso del autor de Utopía, Tomás Moro (1478-1535), uno de los grandes intelectuales de la Inglaterra de su tiempo, que fue ejecutado por móviles políticos al posicionarse en contra de la nulidad del matrimonio de Enrique VIII con Catalina de Aragón.

Pero, ¿qué percibió de todo esto Shakespeare?, ¿cuáles fueron sus vivencias sobre lo que estaba pasando? Lo cierto es que desde muy joven el artista estuvo ligado al teatro. Su padre, John, era uno de los mayores promotores de obras de teatro en la localidad de Stratford, donde el pequeño William vivió durante su niñez y adolescencia. Las obras que llegaban a dicha localidad tenían sobre todo un contenido moralizante y enseñaban las virtudes de la obediencia y las nefastas consecuencias del desacato. Según Stephen Greenblatt, uno de los biógrafos del autor de Romeo y Julieta, estas obras influyeron en el por entonces joven artista, hasta tal punto que plasmó las virtudes y vicios que en ellas se representaban en creaciones propias como Ricardo III. El mismo autor sostiene también que otro de los temas de la cultura del momento que fascinó al literato fue la monarquía británica, que de hecho aparece en muchas de sus creaciones. Todo ello cobra pleno sentido si atendemos al hecho de que la temática de muchas de las obras del universo shakespeariano tienen que ver con figuras importantes como reyes y grandes mandatarios. Así, aunque haya pasado a la historia como el escritor del amor, lo cierto es que el aspecto político está también muy presente en su obra.

Conclusión: una época única para un autor único

En estas líneas hemos contextualizado la figura de William Shakespeare en las coordenadas políticas, culturales y, en definitiva, históricas, de la Inglaterra del siglo XVI, o lo que es lo mismo: el mundo en el que le tocó vivir. Como no podía ser de otro modo es este un momento especial y delicado de la historia de Inglaterra, en el que la inestabilidad y las intrigas fueron elementos frecuentes y comunes. Sin embargo, y a pesar de todo, los tiempos difíciles son los que dan a luz a los mayores talentos, y el caso que hemos visto no es en absoluto una excepción a esta regla.

Bibliografía |

GREENBATT, S. “El espejo de un hombre: Vida, obra y época de William Shakespeare”, Barcelona: Debolsillo, 2016.

TENENTI, A., “La Edad Moderna (XVI-XVIII)”, Barcelona: Crítica, 2012

TOWNSON, D. “Breve historia de Inglaterra”, Madrid: Alianza, 2004.

Redactor: Rafael Duro Garrido

Graduado en Historia y Máster en Estudios Históricos Avanzados, itinerario de Historia Moderna, pero sobre todo apasionado de la Historia, el saber y el conocimiento en sentido amplio. Editor de la sección Historia Moderna de Témpora Magazine. Para contactar conmigo, estoy en Facebook y Twitter.

Comparte este artículo

Envía un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Current ye@r *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

CERRAR