Ibn Hayyan y la Historia en el Islam

El al-Muqtabis de Ibn Hayyan es una de las obras históricas más importantes para el estudio de al-Andalus. El propio Ibn Hayyan, su autor, es un personaje ineludible para adentrarnos en el recuerdo de la posesión islámica de la península Ibérica, no en vano era conocido como “el príncipe de los historiadores”. En otros artículos para esta misma publicación hemos defendido el valor y la riqueza que ofrecen las crónicas sobre el momento histórico que describen. Nos alejan del seco lenguaje oficial utilizado por la administración y nos abren una pequeña ventana a los colores de la época, a sus formas de entender la vida y la muerte y, en definitiva, a las formas de percepción del momento. Por ello es aún más importante esta obra, no solo recoge la versión de Ibn Hayyan, visión omeya apologética del poder cordobés, sino que en la tradición islámica de la que más tarde hablaremos, recoge las citas y textos de otros historiadores anteriores confrontando diferentes versiones de un mismo hecho histórico. Este aspecto esconde una contemporaneidad en la forma de realizar histórica, la búsqueda de fuentes y la contrastación entre ellas adelantando el método histórico casi mil años en el tiempo.

Por supuesto su obra entronca con la tradición historiográfica islámica. Esta tradición tiene su fuente u origen en la propia concepción del tiempo histórico islámico. Esta concepción, al igual que ocurre en las diferentes religiones abrahámicas, posee un carácter lineal, existe un comienzo y existe un final. Sin embargo, en el mundo islámico esta concepción difiere en un pequeño detalle, los musulmanes conciben el tiempo histórico como “una continua sucesión de fracturas y de imparable decadencia, tanto más palpable cuanto más se alejan de la época de la revelación (Maillo Salgado, F. 2008:16). Por esta razón y porque en el Islam las verdaderas ciencias eran aquellas que se escindían del Corán, la Historia no tuvo nunca un carácter oficial ni un desarrollo especial en el mundo musulmán más religioso. Esta no era más que una forma de dejar por escrito los restos de un pasado ya extinto, por ello, como ocurre en la obra de Ibn Hayyan, se acercan más en su esencia a una obra de anales que a una obra histórica. En pocas y precisas líneas reseñan lo sucedido en amplias etapas de tiempo.

Mapa de la conquista islámica desde el 622 al 711. Fuente.

Mapa de la conquista islámica desde el 622 al 711. Fuente.

Al margen del mundo religioso la Historia floreció en ambientes palatinos como en la Cordoba omeya, ya que esta, “además de dar legitimización política a nuevas dinastías, indicaba o imponía modos de pensamiento acordes con la época y los cambios sobrevenidos (Maillo Salgado, F. 2008:17) como es el caso, de nuevo, del al-Muqtabis. Por lo tanto observamos en la historiografía islámica algunos hechos curiosos, como por ejemplo la búsqueda racional de causas y consecuencias de hechos políticos y la escasa intervención divina en los hechos de los mortales, aspecto que la diferencia en extremo de la historiografía medieval peninsular cristiana, donde la presencia divina era más que palpable en todas las obras cronísticas, desde las crónicas de Alfonso III hasta la crónica de Alfonso el Onceno.

Aunque es cierto que en la historiografía islámica existe un interés por la búsqueda de las causas reales y profundas de los acontecimientos, también es cierto que esta no es indiferente ante las concepciones religiosas de la época y especialmente a un principio, el fasad al-zaman o “la corrupción de los tiempos”, mientras más alejados estén en el tiempo de la época del Profeta mayor será la decadencia del mundo islámico teniendo que regresar, para recuperar el vigor histórico, a los tiempos de Mahoma guiados por el Mahdi o bien encaminado, aspecto de rabiosa actualidad en el Próximo Oriente durante estos mismos días.

Ya hemos hablado de la concepción del tiempo histórico dentro del Islam. Esta concepción tiene su materialización en la propia forma en la que escribían Historia. En el caso de Ibn Hayyan, quien escribe la obra durante el período de gobierno de los últimos omeyas y tuvo que presenciar, además, la desintegración del califato, este principio no le es ajeno y en su obra podemos encontrarlo en diferentes ocasiones, especialmente cuando ocurren hechos negativos impuestos por el alejamiento por parte de la población de la fe verdadera, como ocurrió durante las rebeliones muladíes durante el gobierno de Abd al-Rahman II.

Pintura lacada sobre cartón con la constelación Sagitario. Irán. Siglo XIX. Fuente.

Pintura lacada sobre cartón con la constelación Sagitario. Irán. Siglo XIX. Fuente.

La obra original de Ibn Hayyan contaba con cerca de cincuenta volúmenes, aunque a nosotros nos han llegado únicamente cuatro secciones. De todos ellos tan solo está traducida una pequeña parte, además, por partida doble. La primera parte de su segundo volumen se encuentra traducido al castellano en dos versiones, la de Federico Corriente y Ali Makki y la de Vallvé y Ribera. Aunque las dos traducciones son válidas y útiles difieren en algunos puntos claves, como el concepto “bárbaro”, tan útil para el estudio de las concepciones del Otro.

“El Muqtabis de Ibn Hayyan es, con diferencia, la crónica más valiosa de las que disponemos para conocer el periodo omeya de al-Andalus” (Molina, L. 2002: 223). La obra del afamado historiador cordobés nos ha llegado, como ya hemos mencionado, de manera incompleta y fragmentada. Muchos de sus fragmentos han podido recuperarse de otras crónicas posteriores que la utilizaban como fuente. Su visión es de una gran ayuda, ya que “el propio Ibn Hayyan fue nombrado servidor de Sahib a-Surta y (…) se incorporó a la casa gobernante” (Barkai, R. 2007: 58). Es decir, de él desprenderemos una visión relativamente oficial sobre los diferentes hechos históricos acaecidos durante el reinado de diferentes emires como al-Hakam I o Abd al-Rahman II además de poder extraer información sobre territorios fuera de al-Andalus, como, por ejemplo, el Reino de Asturias.

Ibn Hayyan (987 – 1076) “es con mucho el historiador más importante que jamás se dio en al-Andalus” (Barkai, R. 2007: 58). Nacido en los tiempos del califa Hisam II y el esplendor de Almanzor conoció de primera mano el poderío omeya. Sin embargo también contempló la caída de la dinastía que lo vio nacer y su fractura en una miríada de pequeños reinos. Su mirada es la mirada de la élite, no en vano su padre se contaba entre los secretarios de Almanzor e incluso le acompañó en diversas contiendas militares. Este lugar tan destacado en la sociedad le permitió educar a su hijo con los mejores recursos de la época, además de que el propio Ibn Hayyan entró pronto a servir en la corte. Estas características o facetas vitales construirían la visión privilegiada del historiador cordobés y permitiría que realizara una de las mayores proezas de la historiografía peninsular.

“Realizó la proeza historiográfica de reunir y contrastar la labor cronística de todos sus antecesores; en él confluyen, por tanto, leyendas, relatos personales, documentos de archivos, anales, cartas cancillerescas, poemas aúlicos, crónicas artesanas… todo el material escrito que retrataba el poder del emirato y el califato omeya… la época en la que se construye y define la sociedad andalusí” (Barkai, R. 2007: 58).

"Peregrinos de camino a La Meca", de Leon Belly (1861). Fuente.

“Peregrinos de camino a La Meca”, de Leon Belly (1861). Fuente.

De los cincuenta volúmenes que presumiblemente contenían la historia de Ibn Hayyan han llegado hasta nuestros días únicamente cuatro secciones, la historia de los emires al-Hakam I, Abd al-Rahman II y la primera parte del gobierno de Muhammad I. Del volumen III tan solo conocemos la muerte de al-Mundir y el reinado de Abd Allah. El volumen V se ha salvado casi por completo, y en él el historiador cordobés nos habla de la primera parte del emirato de Abd al-Rahman II. El volumen VII únicamente contiene la etapa final del califato de al-Hakam II. El resto se ha perdido, desde la conquista de la Península Ibérica por los musulmanes hasta sus propios días.

No existe un consenso aceptado sobre la fecha de redacción de la obra en cuestión. María Luisa Ávila en su artículo titulado “La fecha de redacción del Muqtabis” (Ávila M. L. 1984: 93) nos ofrece diversas interpretaciones y posibilidades concluyendo que “Ibn Hayyan comienza su producción historiográfica a finales del siglo IV (X) (…) posteriormente continuaría ampliándola con los sucesos que iba viviendo” (Ávila M. L. 1984: 93) Por tanto nos encontramos ante una obra escrita durante el auge del poder omeya y la decadencia que tuvo lugar más tarde con la ruptura de la unidad territorial y la fragmentación del poder en los diversos reinos de taifas. Este acontecimiento permitió al autor de la crónica exponer “los episodios desfavorables (…) sin ocultación, intrigas y crímenes llegan a expresarse sin ambages, sobre todo cuando ya son asunto del pasado” (Maillo Salgado, F. 2008:116).

Así pues podemos afirmar que aunque la obra de Ibn Hayyan no se aparte en demasía de la tradición historiográfica islámica, aspecto reforzado por tomar como fuente la tradición cronística anterior, es indudable que introduce novedades de crítica o heterodoxia en algunos acontecimientos históricos políticos del pasado, elemento que añade un valor histórico a la obra, aparte del valor innato en ella y la introducción de métodos y herramientas modernas de estudio del pasado, como la búsqueda, selección y contraste de las fuentes.

Bibliografía

BARKAI, R., Cristianos y musulmanes en la España medieval: el enemigo en el espejo, Madrid: Rialp, 1984.

CORRIENTE, F., y ALI MAKKI, M., Crónicas de los emires Alhakam I y Abderramán II entre los años 796 y 847 [Al-Muqtabis II-1]. Traducción, notas e índices de Mahmud Ali Makki y Federico Corriente. Zaragoza: Instituto de Estudios Islámicos y del Próximo Oriente. La Aljafería, 2001.

MAÍLLO SALGADO, F., De Historiografía árabe. Madrid: Adaba Editores, 2011.

MANZANO MORENO, E., Conquistadores, emires y califas, Madrid: Crítica, 2014.

MANZANO MORENO, E., Historia de las sociedades musulmanas en la Edad Media, Madrid: Síntesis, 2010.

DOZY REINHART, P., Historia de los musulmanes de España, Madrid: Turner, 1988.

 

 

 

Redactor: Alberto Venegas Ramos

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