Historia de una Monarquía (II). En busca de la legitimidad

22 de noviembre de 1975, en el hemiciclo de las Cortes suenan los acordes del himno nacional que anuncian la entrada del Príncipe Juan Carlos. Puestos en pie le esperaban los miembros del gobierno, el Consejo del Reino, la Regencia y los procuradores de la dictadura. En la zona más visible de las Cortes se hallaba el Príncipe junto a Rodríguez Valcárcel, dispuesto a jurar la Jefatura de Estado como sucesor de Franco:--

‹‹Juro por Dios y sobre los Santos Evangelios cumplir y hacer cumplir las Leyes Fundamentales del Reino y guardar lealtad a los principios que informan el Movimiento Nacional››

juancarlos-jura2

Juan Carlos jura la Corona heredada por Franco. Fuente.

A continuación, Rodríguez Valcárcel proclama Rey a Juan Carlos de forma muy significativa:-

‹‹En nombre de las Cortes españolas y del Consejo del Reino, manifestamos a la nación española, que queda proclamado Rey de España, Don Juan Carlos de Borbón y Borbón, que reinará con el nombre de Juan Carlos I. Señores procuradores, señores consejeros, desde la emoción en el recuerdo a Franco ¡Viva el Rey! ¡Viva España!››

En ese momento vuelve a sonar el himno nacional, y tras una oleada de aplausos, el nuevo Rey comienza a desarrollar su primer discurso dirigido a la nación:

‹‹(…) Hoy comienza una nueva etapa en la historia de España. Esta etapa, que hemos de recorrer juntos, se inicia en la paz, el trabajo y la prosperidad, fruto del esfuerzo común y de la decidida voluntad colectiva. La monarquía será fiel guardián de esa herencia y procurará en todo momento mantener la más estrecha relación con el pueblo. La Institución que personifico integra a todos los españoles; y hoy, en esta hora transcendental, os convoco, porque a todos nos incumbe por igual el deber servir a España. Que todos entiendan con generosidad y altura de mira que nuestro futuro se basará en un efectivo consenso de concordia nacional. El Rey es el primer español obligado a cumplir con su deber y con estos propósitos. En este momento decisivo de mi vida afirmo solemnemente que todo mi tiempo y todas las acciones de mi voluntad estarán dirigidos a cumplir con mi deber…››

Si existe un fragmento del primer discurso pronunciado por el Rey que ha sido repetido desde que tuvo lugar, sin duda ha sido éste. El fragmento que acabamos de leer plasma de forma nítida y concisa aquello que siempre se quiso vender como parte única y fundamental de su primera alocución como Jefe del Estado, obviando otros fragmentos que son frecuentemente ocultados o no tomados lo suficientemente en cuenta a la hora de analizar cuáles fueron las pretensiones políticas del recién instaurado Rey de España. Si en el anterior capítulo de este repaso a la monarquía actual nos centramos en las circunstancias que rodearon al por entonces Príncipe de Asturias y que le llevaron a ser designado heredero de Franco, en este, con el mismo afán crítico, abordaremos, a través de sus primeros discursos y decisiones políticas, cuáles fueron las pretensiones del nuevo monarca y cuál fue su objetivo central en esta ‹‹nueva etapa en la historia de España››.

Según Javier Tusell,  el discurso del Rey escondía entre líneas su compromiso con la oposición democrática, además de revelar la firme voluntad del monarca para emprender reformas inmediatas que posibilitaran alcanzar un sistema democrático. Todo ello se haría con la colaboración de la oposición, pero ésta debía ceder la tutela del proceso al propio soberano. De esta forma, Juan Carlos I emprendería  un proceso de transición de la dictadura a la democracia, sin ruptura con el pasado. El propio monarca confirmaba esta versión en una entrevista emitida en el último capítulo de la serie documental Memorias de España, afirmando que desde que juró la Corona, tuvo claro que su deber era devolver las libertades políticas a los españoles.  Si aceptamos esta versión y tan sólo la justificamos basándonos en el fragmento que hemos mostrado, tal vez sea certera; aunque ello implicaría que tenemos que entender que el monarca tuvo claro ya desde antes de la muerte del dictador sus propósitos de gobierno y las acciones que debería emprender para alcanzar su meta democrática. Pero, ¿realmente fue todo tan premeditado? Sigamos el repaso.

Una vez murió el dictador, los trámites legales de sucesión dispuestos en 1969 se pusieron en marcha. Como mencionamos en El dilema sucesorio, el Rey no recibió los poderes absolutos de Franco, mientras que las instituciones de la dictadura  (Consejo del Reino, Regencia, Cortes) fueron reforzadas como mecanismo de control del Régimen, precisamente para evitar que el monarca tratase de salirse del camino político ya trazado. Esta monarquía limitada, aunque con poder suficiente como para formar gobiernos y elegir presidentes del gobierno a dedo, a la altura de 1975, parecía tener futuro dentro del proyecto postfranquista. Este proyecto no era otro que el de la apertura limitada de las estructuras del Régimen anterior, algo que se hizo visible en la confirmación de Arias Navarro (no proclive a desmantelar la obra de Franco) como presidente del primer gobierno de la monarquía. En teoría, esta vía política haría posible la consolidación de la monarquía, pero el contexto en el que pretendió serlo no fue el idóneo.

Primer gobierno de la monarquía presidido por Arias Navarro

Primer gobierno de la monarquía presidido por Arias Navarro. Fuente.

Según las últimas interpretaciones al respecto, como las de Álvaro Soto, el objetivo central del Rey fue salvar  la monarquía. Siendo este el propósito principal, apostó en un primer momento por la vía pseudo-reformista (Gobierno Arias Navarro- Fraga), y una vez fracasada ésta,  se decantó por la reformista que alcanzaría un sistema democrático desde las propias instituciones de la dictadura (Gobierno Adolfo Suárez). Por lo tanto, desde nuestro punto de vista, no podemos afirmar con total rotundidad que el monarca realizara desde primera hora todos los esfuerzos políticos para iniciar un proyecto de transición democrática, sino que ese proceso fue construyéndose con el devenir de los acontecimientos, en el que el Rey era un agente más y no el motor del cambio político como hasta ahora se ha venido diciendo mayoritariamente. Esto no es contradictorio con la postura que tomó mientras vivió al lado de Franco, ya que Juan Carlos se mantuvo siempre fiel a su voluntad; y una vez muerto, siguió siendo fiel a las normas legales que éste había diseñado. Es importante resaltar que, durante los últimos años de la dictadura, hubo tímidos movimientos a favor de una mayor apertura del Régimen, que no entraban en contradicción con los principios establecidos por Franco (que hasta el último año siguió aplicando la pena de muerte), y que además eran el reflejo de los cambios internos que se estaban produciendo desde hacía años en los sectores ‹‹aperturistas›› del Régimen, entre los que se encontraba el por entonces Príncipe.

 Cuando fue proclamado Rey mantuvo esa misma posición, pero la incapacidad gubernamental de Arias Navarro ante un clima político muy conflictivo (huelgas laborales, terrorismo, crisis económica, alto desempleo, movilizaciones sociales, beligerancia de la oposición política, etc.) junto con un contexto político internacional favorable a los regímenes democráticos (influencia estadounidense), así como los procesos de transición democrática que se vivían en las dictaduras de Grecia y Portugal, llevaron al Rey a tomar las riendas hacia la democracia con el control de los reformistas y con el compromiso de no beligerancia de los rupturistas, lo que implicaba la aceptación de la institución monárquica por parte de éstos (fundamentalmente PSOE y PCE. El resto de partidos de la izquierda radical no fueron incluidos en las negociaciones).

Santiago Carrillo, Agustín Rodríguez Sahagún, Adolfo Suárez, Juan Carlos I, Felipe González y Manuel Fraga, en una recepción del Rey a los líderes políticos después del golpe del 23-F. Todo un símbolo de la unidad política en torno al Rey

El Rey posa con los principales líderes políticos después del 23-F. Imagen que revela el compromiso de las principales fuerzas políticas con la monarquía. Fuente.

Así pues, con un presidente débil sin proyecto político y un gobierno poco homogéneo y dividido, el monarca temió que la creciente pérdida de legitimidad a la que estaba conduciendo su primer gobierno fuera tan grande que pudiera  poner en peligro la propia Corona. El Rey, por lo tanto, fue derivando su proyecto monárquico en función del devenir de los acontecimientos. Paralelamente al proceso de cambio político, el monarca también fue acometiendo otros movimientos importantes que hay que tener en cuenta a la hora de analizar la monarquía actual. Hablamos del proceso de legitimización que fue obteniendo conforme el proceso de transición avanzaba. La Corona no podía consolidarse en España con el apoyo exclusivo del sector más inmovilista de la dictadura, el búnker, quienes por otra parte ya comenzaban a considerar al monarca como un traidor a la obra de Franco. Por lo tanto, el Rey fue cambiando su naturaleza legítima de una dictadura a una monarquía democrática como otro medio indispensable de la supervivencia de la institución. Esta circunstancia también nos obliga a recurrir de nuevo a su primer discurso ante las Cortes franquistas. Esta vez, un pequeño fragmento no tan repetido como el anterior:

‹‹Como Rey de España, título que me confieren la tradición histórica, las Leyes Fundamentales del Reino y el mandato legítimo de los españoles››

Vemos que el monarca se construyó su propia legitimidad, aunque ésta no se correspondiera con la realidad. ¿Por qué? Principalmente porque no poseía en ese momento la legitimidad de la tradición histórica, es decir, la dinástica, ya que ésta recaía en la figura de su padre, Don Juan de Borbón. Tampoco tenía la legitimidad proveniente de la voluntad de los españoles, a no ser que el rey pensara que las Cortes eran la representación legítima de los mismos. La única legitimidad que poseía se hallaba en las Leyes Fundamentales del Estado formado tras la victoria de los sublevados en la guerra civil, algo que no iba en contra de lo que en aquellos momentos, el nuevo monarca sentía como valores necesarios:

‹‹Quiero expresar, en primer lugar, que recibo de Su Excelencia el Jefe del Estado y Generalísimo Franco la legitimidad surgida del 18 de julio de 1936 (fuertes y prolongados  aplausos de toda la Cámara)en medio de tantos sacrificios, de tantos sufrimientos, tristes, pero necesarios, para que nuestra patria encauzase de nuevo su destino. (…) A las Cortes españolas, representación de nuestro pueblo y herederas del mejor espíritu de participación popular en el Gobierno, le expreso mi gratitud››

Sin embargo, el monarca abandonó dicho discurso al mismo tiempo que fue obteniendo progresivamente una nueva legitimidad que le asegurase la permanencia de la institución monárquica. Una legitimidad, que tuvo su primer hito en el momento en el que Juan de Borbón cedió sus derechos dinásticos a su hijo, el Rey Juan Carlos en 1977.

Don Juan renuncia a sus derechos dinásticos en favor de su hijo, como gesto que consolide la monarquía.

Don Juan renuncia a sus derechos dinásticos en favor de su hijo, como gesto que ayude a legitimar la Corona. Fuente.

Otro factor importante fue el apoyo definitivo de los principales partidos de la oposición, fundamentalmente el PSOE de Felipe González y el PCE de Santiago Carrillo (la legalización del Partido Comunista supuso la ruptura definitiva de la derecha más ultra con el Rey), que abandonaron oficialmente su postura republicana en favor del proyecto democrático, aunque éste fuese monárquico. En este sentido, el cambio de actitud del monarca y la capacidad conciliadora de Adolfo Suárez facilitaron el proceso consensuado de cambio político. Finalmente, la promulgación de la Constitución de 1978, votada mayoritariamente por el conjunto de los ciudadanos, constituyó al Estado español como monarquía parlamentaria. El Rey obtuvo lo que persiguió desde el inicio del proceso: la Corona estaba a salvo y su legitimidad cada vez era más sólida. Aunque para poder hablar de consolidación definitiva de la institución monárquica, debemos avanzar hasta el final del proceso político, en concreto al 23 de Febrero de 1981. La intentona golpista, protagonizada por el ejército, fue sin duda el momento oportuno para que el Rey se presentara como salvaguarda del sistema democrático ante los ojos de los españoles, retirando su apoyo al golpe de Estado:

Discurso retransmitido en la madrugada del 24 de febrero, que condenaba públicamente el golpe de Estado.

Discurso retransmitido en la madrugada del 24 de febrero, que condenaba públicamente el golpe de Estado. Fuente.

 ‹‹La Corona, símbolo de la permanencia y unidad de la patria, no puede tolerar en forma alguna acciones o actitudes de personas que pretendan interrumpir por la fuerza el proceso democrático que la Constitución votada por el pueblo español determinó en su día a través de referéndum››.

Con esta postura, Juan Carlos I obtuvo la definitiva legitimación pública de la monarquía y contribuyó de esta forma a consolidar la imagen que desde la ‹‹historia oficial›› siempre se ha construido en torno a su figura: el Rey que trajo la democracia y la salvó de caer en una nueva dictadura. En este sentido, las conclusiones que nuestro compañero Emmanuel Otero ha plasmado en su reciente versión sobre aquellos sucesos, nos sirven también como reflejo de todo lo que hasta ahora hemos querido resaltar:

‹‹La historia oficial, muy amiga de la épica, ha gustado de representar a ciertas figuras como heroicas y como servidores desinteresados de la democracia. Trabajos futuros en este periodo nos permitirán conocer cuánto de pragmatismo de supervivencia o de romanticismo democrático tuvo cada decisión tomada aquella madrugada del 24 de febrero››

Siguiendo esta línea podemos añadir que todo el proceso de transición democrática, así como la figura del Rey, debe aguardar a que futuras investigaciones nos ayuden a esclarecer, aún más, todas las incógnitas que sin duda están por desvelarse. Esperamos que este breve repaso sobre los orígenes de la monarquía actual, haya invitado a la reflexión crítica en un momento de creciente descontento con la institución monárquica, que sin embargo, hasta el estallido de la crisis económica de 2008, ha sido considerada la institución más apoyada por los españoles, gozando de una fama que parecía infinita, en gran parte debido a la construcción casi idílica que de la figura de Juan Carlos I se ha hecho durante más de treinta años.

Bibliografía|

CARR, RAYMOND, “España de la restauración a la democracia: 1875-1980″, Barcelona: Ariel, 1999.

CASANOVA, JULIÁN; GIL ANDRÉS, CARLOS, “Historia de España en el siglo XX”, Barcelona: Ariel, 2012.

DÍAZ GIJÓN, JOSÉ R., “Historia de la España Actual, 1939-2000: Autoritarismo y democracia”, Madrid: Marcial Pons, 2001.

SOTO CARMONA, ÁLVARO, “Transición y cambio en España, 1975-1996″, Madrid: Alianza Editorial, 2005.

SOTO CARMONA, ÁLVARO, De las Cortes orgánicas a las Cortes democráticas, en Ayer nº 15, Madrid: Marcial Pons, 1996.

TUSELL, JAVIER, “La Transición española hacia la democracia”, Madrid: Historia 16, 1999.

TUSELL, JAVIER, “Historia de España en el siglo XX”, Madrid: Taurus, 1999.

 

Redactor: Salvador Martín Expósito

Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla y actualmente cursando Máster en Historia Contemporánea. He sido Alumno Interno en el Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla. Mi perfil académico se inclina en el estudio de los fascismos europeos y español. Fundador y Director de Témpora Magazine.

Comparte este artículo

3 Comments

  1. Es un buen artículo crítico, prueba de que todo en la Historia es revisable. Enhorabuena Salvador!

    Post a Reply
    • Muchísimas gracias por su comentario y por el ofrecimiento. Para mi es todo un honor que un artículo de divulgación sea citado en una investigación. Y le digo lo mismo, estoy a su plena disposición.

      Post a Reply

Trackbacks/Pingbacks

  1. Bitacoras.com - Información Bitacoras.com Valora en Bitacoras.com: 22 de noviembre de 1975, en el hemiciclo de las Cortes suenan los acordes del himno …

Envía un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Current ye@r *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

CERRAR