El Rey Don Sebastián I de Portugal y el mito del “Encubierto”

“Esperar por D. Sebastião,
Quer venha ou não!”

(F. Pessoa)

Don Sebastián I de Avís (Lisboa 1554 – Alcazarquivir 1578) sucedió, con tres años de edad, a su abuelo João III de Portugal (el padre Juan Manuel murió dos semanas antes de su nacimiento). Siendo todavía un niño heredó el trono primero bajo la tutela de su abuela paterna, Catalina de Habsburgo, y después de su tío-abuelo, el cardenal Enrique de Portugal. Su madre, Juana de Austria, abandonó la corte de Lisboa para retornar a Castilla, donde reinaba su tío Felipe II, poco después de su nacimiento. Sebastián era un niño frágil, resultado de generaciones de matrimonios entre miembros de la misma familia, tenía un carácter impulsivo y un espíritu más novelesco que práctico. Una vez adulto, el Rey Don Sebastián, que estaba intencionado a conquistar un imperio en el Norte de Africa, organizó ejércitos y expediciones para salvar a la amenazada cristiandad. En 1574 se embarcó en secreto para Marruecos, de donde no tardó en volver, tras haber enfrentado a los moros. Esta empresa fue el prólogo de su segunda y fatal expedición del año 1578 a dicho país africano, empresa en la que perdió la vida junto con más de dieciséis mil hombres de su exercito, incluso la flor y nata de la nobleza portuguesa. La derrota de Alcazarquivir dejó vacante el trono de Portugal: Sebastián no tenía herederos y los posibles pretendientes murieron todos en la batalla. La consecuencia política de esta situación fue la anexión de Portugal, dos años más tarde, a la Corona española regida por Felipe II.

Retrato del rey Sebastián I de Portugal, (1571-1574). Fuente

Retrato del rey Sebastián I de Portugal, (1571-1574). Fuente

A partir de la muerte del rey, cuyo cadáver se dio por desaparecido, y al que nadie pareció ver morir, empezaron a circular cuentos empapados de misterio sobre su desaparición, hasta la versión según la cual el rey seguía vivo. Por eso, Don Sebastián entró en la historia como el “rey durmiente” que retornará para ayudar a Portugal en sus momentos más difíciles. El misterio sobre su muerte dio lugar a un movimiento de tipo mesiánico, el sebastianismo, que de manera similar al mito inglés del Rey Arturo, anunciaba el retorno del joven monarca, encarnación de los más elevados valores morales, para devolver al imperio portugués su antiguo esplendor.

Representación de la batalla de Alcazarquivir (1578), Museu do Forte da Ponta da Bandeira, Lagos, Portugal. Publicada por Miguel Leitão de Andrade en la obra "Miscelânea" (1629). Fuente

Representación de la batalla de Alcazarquivir (1578), Museu do Forte da Ponta da Bandeira, Lagos, Portugal. Publicada por Miguel Leitão de Andrade en la obra “Miscelânea” (1629). Fuente

Después de la muerte del rey Sebastián, gobernados por sus vecinos españoles, los portugueses miraron con nuevos ojos unas coplas de algunas décadas atrás escritas por un zapatero de Troncoso, Gonzalo Anes de Bandarra, que anunciaba la llegada de un mesías, figura que desde aquel momento llegó a coincidir con la del rey don Sebastián, “el Deseado”,  “el Encubierto”. António Gonçalves Anes Bandarra, conocido simplemente como Bandarra (1500-1556), era zapatero de profesión, pero también se dedicaba a la divulgación en versos de profecías mesiánicas. Fue acusado por la Inquisición de judaizante recibiendo una pena leve, aunque no era judío, y sus versos fueron incluidos en el Índice de Libros Prohibidos, no obstante, siguieron circulando como manuscritos. Su obra Paráfrase e Concordância de Algumas Profecías de Bandarra, editada por D. João de Castro, una mezcla de citas de la Biblia, poesías populares tradicionales, mitos españoles (como lo del “Encubierto” al que hace alusión), críticas a la corrupción y a la prepotencia de los poderosos, fue interpretada como una profecía sobre el regreso del rey Don Sebastián después de su desaparición en la Batalla de Alcazarquivir. Cuando Felipe II de España llegó al trono de Portugal, la creencia en esta leyenda-profecía de Bandarra renació: al pueblo hacía falta creer en algo que le diera esperanza y esperar a alguien que les liberase del dominio extranjero. Surgieron mesías y liberadores que se hicieron pasar por Don Sebastián. Durante el periodo de la doble corona, entre 1580 y 1640, cuatro pretendientes afirmaban ser el rey; el último de ellos, que en realidad era un italiano, fue ahorcado en 1619.

La leyenda del regreso del Rey Don Sebastián sobrevivió en Portugal andando de boca en boca, incluso después de la tan lograda independencia desde España. El mito no fue sólo popular, sino que sirvió de base a especulaciones que llegaron a apoderarse de espíritus cultos. Famoso exponente del sebastianismo erudito fue el jesuita António Vieira (1608-1697), célebre e influyente predicador portugués. Nacido en Brasil, donde pasó gran parte de su vida y donde murió, defensor de los indios y de la independencia de Portugal, padre António Vieira, buscó en las trovas de Bandarra argumentos para su proyecto de un imperio universal. Segun la profecía del jesuita, junto con el Encubierto, llegará el “Quinto Imperio”, un estado de perfección que durará mil años y donde no habrá guerras y donde Lisboa ocupará el centro del imperio de Cristo en la tierra, done judíos y cristianos aparecerán unidos en una Iglesia nueva y purificada de los antiguos pecados. A pesar de ser perseguido por la Inquisición (por este y otros motivos), el predicador mantuvo aquella certeza hasta el día de su muerte. Con las invasiones francesas del siglo XIX hubo una nueva ola de sebastianismo en Lisboa.

Posteriormente, el sebastianismo se convirtió en un elemento poético: en el siglo XX también el grande poeta y escritor Fernando Pessoa escribió sobre la llegada de un “Quinto Imperio” liderado por un Supra-Camões (Luis de Camões fue el mayor exponente de la literatura lusofona, el Homero portugués. No olvidamos que la patria de Pessoa era la lengua portuguesa), que volvería a situar a Portugal en el lugar que se merecía en el mundo. Escribe el autor en su Introdução ao Problema Nacional: 

“¿Qué es, fundamentalmente, el sebastianismo? Es un movimiento religioso, formado alrededor de una figura nacional, en el sentido de un mito.”

“En sentido simbólico Don Sebastián es Portugal: Portugal que perdió su grandeza con Don Sebastián , y que sólo volverá a tenerla con su regreso, regreso simbólico –como, por un misterio espantoso y divino, su propia vida fuera simbólica- pero en el que no es absurdo confiar.”

“Don Sebastián volverá, dice la leyenda, en una mañana de niebla, en su caballo blanco, venido de la isla lejana donde estuvo esperando la hora de la vuelta. La mañana de niebla indica, evidentemente, un renacimiento nublado por elementos de decadencia, por restos de la Noche donde vivió la nacionalidad. El caballo blanco es de más difícil interpretación. Puede ser Sagitario, signo del zodíaco, y convendría, en tal caso, percibir lo que la referencia indica, preguntando, por ejemplo, si hay referencia a España (de la que, según los astrólogos, Sagitario es signo regente), o si hay referencia a cualquier tránsito de planeta en el signo de Sagitario. El Apocalipsis, todavía, provee otra hipótesis sobre este asunto. De difícil interpretación, también, es la Isla.”

Y en Mensagem, el único libro que publicó en portugués y que tiene como tema principal el pasado heroico de Portugal,  Pessoa escribe:

“¿Cuándo volverás, Encuebierto,/portugués sueño de las eras, /a traer más que el soplo incierto/ del gran anhelo de Dios que eras?”

Fernando Pessoa (1888-1935). Fuente

Fernando Pessoa (1888-1935). Fuente

Para Pessoa el regreso del rey don Sebastián significa el inicio de ese Quinto Imperio, pero como el poeta que condenaba la la colonización, otras manifestaciones del poder, el Quinto Imperio “será cultural o no será”.

Quizás es  exagerado decir que los portugueses aún esperan la llegada de don Sebastián, pero sin duda, en esa ciudad donde suenan los lamentos del Fado, música que recogió los ritmos provenientes de las colonias portuguesas – tanto en África como en América – y de los universos celta y gitano, la fuerza de la leyenda en el imaginario colectivo sigue siendo vigente.

Bibliografía|

CRESPO ÁLVARO, “La vita plurale di Fernando Pessoa“, Roma: Pellicani, 1997.

LANCIANI, GIULIA; TAVANI, GIUSEPPE, “Profilo di Storia Linguistica e Letteraria del Portogallo“, Roma: Bulzoni, 1999.

PESSOA, FERNANDO, “Sobre Portugal – Introdução ao Problema Nacional, (Recolha de textos de Maria Isabel Rocheta e Maria Paula Morão. Introdução por Joel Serrão)”, Lisboa: Ática, 1979.

TABUCCHI, ANTONIO, “Un baúl lleno de gente. (Escritos sobre Pessoa)“, Madrid: Huerga y Fierro editores, 1997.

VILLACORTA BAÑOS, ANTONIO, “Don Sebastian, Rey de Portugal“, Barcelona: Ariel, 2001.

Redactor: Cecilia Montaruli

Licenciada en Lenguas y Literaturas Modernas por la Universidad de Turín, Italia. Interés en literaturas comparadas y literatura de viaje.

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