El mundo funerario en Augusta Emerita: el caso de los llamados ‹‹Columbarios››

En el mundo romano la muerte se intentó explicar e integrar en la sociedad de una forma progresiva, y la idea de un ‹‹Más Allá››, se fue adaptando a un grupo de población complejo y variado, con influencias de diferentes pueblos y culturas, que daban lugar a la evolución y al desarrollo de nuevas modas dentro del mundo funerario. La religión romana establecía una serie de ritos funerarios que debían realizarse cuando un individuo moría. El funus (funeral) comenzaba tras la muerte de un miembro de la familia y éste dependía en gran medida del nivel socioeconómico del difunto.

Relieve que muestra una "conclamatio", en el Museo del Lovre (Fuente)

Relieve que muestra una “conclamatio“, en el Museo del Louvre. Fuente.

Los romanos creían que el alma se escapaba por la boca cuando una persona moría, por lo que existía la costumbre de captar el aliento del moribundo con un beso y se le cerraban los ojos. A partir de ese momento los familiares llamaban en voz alta al difunto (conclamatio) para que su alma no vagara durante mucho tiempo sin sepultura. Esto se repetía varias veces hasta el mismo momento del enterramiento (humatio), cuando se le daba al difunto el último adiós. Tras la conclamatio, se preparaba el cuerpo, se lavaba y se perfumaba, se vestía con la toga, y si era muy pobre, era envuelto en un pedazo de tela negra. Se solía colocar junto al difunto una moneda para el pago a Caronte, el barquero del mundo subterráneo. Posteriormente, el cuerpo era dispuesto sobre un lecho mortuorio, con los pies hacia la puerta de la entrada, rodeado de flores y pebeteros que perfumaban el ambiente. Durante los días que duraba el funus se colocaba en la puerta de la casa unas ramas de abeto o ciprés para indicar que había muerto un miembro de la familia.

Tras la exposición del cuerpo en su casa, se daba paso a la ceremonia de los funeris, que comenzaba con el transporte del cuerpo desde la casa hasta la pira funeraria o a la tumba, acompañado de un cortejo compuesto por músicos y plañideras. El acto de enterrar al difunto (humatio) era el rito esencial de todos los funerales y consistía en echar tierra sobre el individuo muerto junto con la realización de un sacrificio para consagrar la tumba. El descanso eterno no se alcanzaba sólo con el enterramiento del cuerpo; era preciso celebrar todos estos ritos funerarios.

Cortejo funerario romano  (Fuente)

Cortejo funerario romano. Fuente.

En el mundo funerario romano se utilizaron dos ritos funerarios para enterrar a sus muertos: la cremación y la inhumación. Con la cremación se reducía el cadáver a cenizas en un lugar especial para ello llamado ustrina o ustrinum, o en la propia tumba, recibiendo el nombre de bustum. En ocasiones se sacrificaban a los animales más queridos por el difunto y se quemaban junto a él. Tras la combustión, se recogían los huesos calcinados y se procedía a su enterramiento o se colocaban en un nicho. El otro ritual funerario era la inhumación, que consistía en enterrar el cuerpo del difunto directamente, sin pasar por la pira. Después de la sepultura del difunto se celebraba un banquete funerario para los miembros del cortejo. Tras ello comenzaba un periodo de luto cuya duración dependía de la relación con el difunto. Cada año se conmemoraba a los difuntos con dos festividades (parentalia y lemuria), en las que se recordaban a los familiares muertos y se llevaban a cabo una serie de rituales religiosos en su honor.

En cuanto a las necrópolis, los romanos enterraban a sus difuntos fuera del recinto amurallado, por lo que estas se ubicaban en torno a las vías de acceso a la ciudad. Por su localización, las sepulturas estaban en los lugares idóneos para que la memoria del difunto permaneciese viva debido a que los caminantes que pasaban junto a ellas podían leer sus epitafios. Allí se podía encontrar una amplia variedad de tumbas que dependían del poder adquisitivo de sus propietarios o incluso de las modas de cada época. Entre toda la tipología de tumbas halladas en Hispania nos centraremos en tres monumentos familiares localizados en la capital de la provincia de Lusitania. 

En general, podemos afirmar que Augusta Emerita estaba rodeada de necrópolis formando un anillo en torno a la ciudad, a excepción de la zona que bordea el río Guadiana. Entre todas ellas, la Necrópolis del Sureste, comprendida entre la zona de la Puerta de la Villa y el Cerro de San Albín, sería de las más importantes, con tumbas que datarían del siglo I d.C. Entre los hallazgos más destacados de este sector funerario podemos citar Los Columbarios en 1926, al sur de la ciudad. El nombre dado a estos monumentos funerarios no es el adecuado, ya que los columbarios eran estructuras funerarias con nichos abiertos en las paredes. A pesar de ello, desde entonces han sido conocidos como Los Columbarios, y podemos analizar varios edificios.

El edificio de Niger

Monumento funerario de planta triangular, construido con sillares de granito, a cuyo interior solamente se puede acceder por encima de los muros, ya que no cuenta con acceso directo. Soporta una inscripción donde se puede leer [Sempr]onius / Gn(aeus) f(ilius) Niger. J. Márquez propone que este edificio triangular tendría un uso funerario, tal vez como cenotafio o tal vez como tumba; y muy posiblemente la inscripción de la esquina biselada correspondiera al propietario del monumentum, un tal Niger. Se propone una fecha de uso en la primera mitad del siglo I d.C. basado en el material identificado y por las relaciones estratigráficas con otras estructuras.

Monumento funerario de Niger (Fuente)

Monumento funerario de Niger. Fuente.

El edificio de los Voconius

Mausoleo familiar con una planta casi cuadrada, con la parte superior de los muros rematada con albardillas semicirculares y merlones cuadrados acabados en prismas achatados. 

Mausoleo de los Voconios (Fuente)

Mausoleo de los Voconios (Fuente)

La entrada estaba formada por un marco adintelado cuyo sillar inferior de la jamba derecha se pudo descifrar lo que se conservaba de parte de una inscripción colocada en posición invertida. En ella se podía leer: C.V […] / CA […] / HI […]. Parece claro que se trata de la reutilización de una pieza en la construcción de este edificio. Sobre el dintel de la puerta se encontró esta inscripción: C(aioVoconio C(aif(ilioPap(iriapatri / Caeciliae Anui matri / Voconiae C(aif(iliaeMariae sorori / C(aiusVoconius C(aif(iliusProculus fecit. ‹‹A su padre Caius Voconius, hijo de Caius, de la tribu Papiria. A Caecilia Anui, su madre. A Voconia Maria, hija de CaiusCaius Voconius Proculus, hijo de Caius, lo hizo››.

Inscripción del Mausoleo de los Voconius (Fuente)

Inscripción del Mausoleo de los Voconius. Fuente.

M. Bendala, en el estudio que realiza sobre los Voconius nos da a conocer el origen plebeyo y oriundo de Ariccia de esta gens Voconia, atestiguada en Roma desde el siglo II a.C. La inscripción es una obra de gran calidad técnica y cuenta con la representación de un conjunto de condecoraciones militares: dos torques, dos armillae en forma de serpiente y nueve falerae trabadas en una parrilla de tiras de cuero junto con una granada en la parte superior que tiene una carga simbólica, relacionando este fruto con el mundo funerario y con los soldados. Se exhumó un enterramiento de incineración in situ dentro del edificio de los Voconius cuyos restos se fechan en la primera mitad del siglo I d.C. En su interior tres nichos con las representaciones pictóricas de los miembros de esta familia junto con una serie de oquedades de boca circular que estarían destinadas a contener las urnas cinerarias de los difuntos. M. Bendala considera que en uno de los nichos se representan a los padres, Caius Voconius y Caecilia Anui, al ocupar un lugar preferente. Las otras dos figuras representarían a los hijos de ambos: Voconia Maria; y frente a ella, a su hermano Caius Voconius Proculus. Por las últimas excavaciones realizadas en el lugar se cree que el monumento funerario fue construido sobre una tumba anterior que pertenecía a un miembro de esta familia, probablemente al padre de Caius Voconius y al que, quizás, pertenecería la inscripción reutilizada en la entrada.

Pinturas del Mausoleo de los Voconios (Fuente)

Pinturas del Mausoleo de los Voconios. Fuente.

Edificio de los Iulius

Monumento funerario de carácter familiar con un recinto de planta trapezoidal, cuyos muros se coronaban con albardillas semicirculares y merlones cuadrados. Por este sistema de remate, J. R. Mélida y M. Macías proponen que el monumento estaría a cielo abierto y no tendría cubierta, al igual que el anterior. El acabado de todo ello contaba con una capa pictórica de rojo de la que se conservan restos.

Mausoleo de los Julios (Fuente)

Mausoleo de los Julios. Fuente.

Sobre el dintel de la puerta de acceso se colocó la inscripción con el nombre y filiación de algunos de los personajes allí enterrados: C(aius) Iulius C(ai) l(ibertus) Felix / Quinta Caecilia / (C invertida) (mulieris) l(iberta) Mauriola s(it) t(ibi) t(erra) l(evis) / C(aius) Iulius Modestus ann(orum) XXVII. M. Bendala realiza un estudio social a través de la lápida de los Iulius, presentándonos a un matrimonio de libertos, Caius Iulius Felix y Mauriola, pareja que fue enterrada en un primer momento en el edificio. Después se le daría sepultura a Iulius Modestus, seguramente hijo de los primeros y muerto con 27 años. M. Bendala propone una cronología para esta inscripción en la segunda mitad del siglo I d.C., más antigua que la de los Voconios. En cuanto a su interior, uno de los muros se rebajó una hornacina que ocupaba el eje central del mismo. En otro muro hay bajo un arco de medio punto un arcosolium, conservado en muy buen estado, el banco de granito y el nicho al que cubría. El banco de granito es un sillar de una sola pieza, con forma rectangular y cuatro aberturas (en las que probablemente se habían depositado urnas). En este mismo muro, sobre el arco, a ambos lados y muy altos se localizaron dos pequeños nichos cuadrados en cuyos fondos se encontraron unas urnas cinerarias empotradas. En las excavaciones más recientes llevadas a cabo en el interior del edificio, se identificaron tres enterramientos infantiles de inhumación de individuos menores de tres meses.

Interior del Mausoleo de los Julios (Fuente: MÁRQUEZ PÉREZ, J., 2006, p. 90)

Interior del Mausoleo de los Julios. Fuente: MÁRQUEZ PÉREZ, J., 2006, p. 90.

En conclusión, se puede decir que estamos ante varios ejemplos de edificios funerarios de carácter familiar en Hispania. A través de los trabajos arqueológicos se sabe que habría primero una ocupación con las tumbas de Niger y de Caius Voconius durante la primera mitad del siglo I d.C., y una monumentalización del espacio en la segunda mitad del siglo I d.C. con la construcción del recinto de los Iulius, anexo al de Niger, acompañado de la construcción del nuevo edificio de los Voconius. Todas estas estructuras fueron amortizadas al poco tiempo por un importante aporte de material como vertedero, estercolero y escombrera, que alcanzó una potencia de más de tres metros; material que no sobrepasa el siglo II d.C., lo cual explicaría la buena conservación de estos edificios.

Bibliografía|

BENDALA GALÁN, M., “Los llamados ‹‹Columbarios›› de Mérida”, Habis, nº 3, 1972, pp. 223-254.

GARCÍA Y BELLIDO, A., “Viaje arqueológico por Extremadura y Andalucía”, Archivo Español de Arqueología. Vol. 96, núm. 30 (1957), p. 233-245.

MÁRQUEZ PÉREZ, J; NOGALES BASARRATE, T., “Espacios y usos funerarios en el Occidente romano”, en D. Vaquerizo (coord.), Actas del Congreso Internacional celebrado en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Córdoba (5-9 de junio de 2011), vol. 1, 2002, pp. 113-144.

MÁRQUEZ PÉREZ, J., “Los Columbarios: arquitectura y paisaje funerario en Augusta Emerida“, Mérida, Asamblea de Extremadura, 2006.

MURCIANO CALLES, J. Mª, “Historiografía de los aspectos funerarios de Augusta Emérita (siglo I-IV)“,  Museo Nacional de Arte Romano, 2002.

Redactor: Francisco Cidoncha Redondo

Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla, especialidad Historia Antigua y Arqueología. Actualmente realizando el Doctorado en Historia Antigua tras haber cursado el Máster de Estudios Históricos Comparados. Interesado en todo lo relacionado con la política, la economía y la sociedad romana.

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