De la tierra a los mares: el comercio fenicio y la navegación

Al referirnos al mundo fenicio, ya sea como navegantes o en cualquiera de sus vertientes, debemos considerar que se trata de un pueblo de naturaleza compleja que ha sido y aún hoy continúa siendo el núcleo de numerosos debates que han relacionado su existencia con la llegada al Mediterráneo de los conocidos como ‹‹Pueblos del Mar›› (cuya naturaleza ha sido también foco de apasionantes discusiones). Las presiones de estos pueblos sobre los fenicios han sido consideradas por la profesora María Eugenia Aubet como una de las principales causas de la expansión fenicia junto a otras como la superpoblación y el déficit de terreno dedicado a las labores agrícolas, la demanda de materias primas para sus manufacturas especializadas, o la presión del Imperio Asirio.

Recreación del Mazarrón II en ARQUA. Fuente

Recreación del Mazarrón II en ARQUA. Fuente

El territorio de las poblaciones fenicias se desarrolla en la región conocida en la antigüedad como Canaán, zona mencionada reiteradamente en las fuentes clásicas y que ocupa las áreas de las actuales Israel, Siria y Líbano, limitando al norte con la desembocadura del río Orontes y al sur con la bahía de Haifa. Reciben el nombre con el que los conocemos en la actualidad como consecuencia de sus contactos con el mundo griego, que los denominaban Φοίνικες (phoínikes), sinónimo del color púrpura, dado el elevado valor que las poblaciones helénicas otorgaban a los tintes de este color con el que comerciaban estas poblaciones.

Su posición en la actual República Libanesa ha resultado ser, como consecuencia de los numerosos conflictos bélicos desarrollados en la región, un impedimento para la actividad arqueológica en la zona; si bien sus actividades como comerciantes y sus contactos con otras poblaciones del Mediterráneo han facilitado la preservación hasta nuestros días de buena parte de su cultura material, que nos ha permitido caracterizar a este pueblo navegante, caracterizado entre muchas otras cuestiones por haber dinamizado la extensión del alfabeto entre los pueblos con los que comerciaba.

A su llegada al Mediterráneo, los fenicios se encontrarán con sociedades en la edad cultural del bronce, con una estratificación social más o menos definida, a las que aportarán diversas innovaciones como el uso del torno en la producción cerámica y la introducción del hierro mediante un comercio que debió establecerse de forma paulatina, comenzando con pequeños movimientos exploratorios que les permitiesen ponerse en contacto con otros comerciantes y adquirir información sobre nuevos puntos aptos para el comercio. Seguirían, pues, un modelo progresivo, que comenzaba con el trueque de productos elaborados por ellos a cambio de otras mercancías propias de los pueblos a los que visitaban mediante una suerte de ‹‹comercio silencioso››, desarrollado primero en las costas y que poco a poco fue extendiéndose hasta hacer necesario el intercambio a grandes distancias y el desarrollo de unas técnicas de navegación que permitieran la realización de grandes travesías. También fue necesario mejoras para poder llevar un cargamento de importantes cantidades de vino, aceites, marfil, cerámicas y otros productos que eran considerados como bienes de lujo por parte de los grupos receptores.

Representación en relieve de embarcación fenicia sobre un sarcófago. Fuente

Representación en relieve de embarcación fenicia sobre un sarcófago. Fuente

Lo que comenzó como un comercio con pequeñas escalas a lo largo de la costa fue convirtiéndose de manera paulatina en la formación de lugares de establecimiento permanente, en enclaves estratégicos que permitiesen entrar en contacto tanto con las zonas de costa bañadas por el Océano Atlántico, como con las zonas de interior de la Península Ibética. Fue necesario el diseño de grandes rutas comerciales seguras, que se seguirán de manera reiterativa a fin de alcanzar los destinos principales. Para estos recorridos se conoce el uso de dos tipos de embarcación: de una parte los gôlah, barcos mercantes, panzudos y redondeados, con un calado superior a dos metros, guiados por una gran vela cuadrada y con dieciocho o veinte remos dedicados a la maniobra, con capacidad para cargar grandes pesos (unas 150 toneladas) y todo el espacio dedicado únicamente a las mercaderías. En segundo lugar el hippos, que combina el remo y la vela, con un menor porte que el anterior alberga también menos espacio para la carga de mercaderías) y mucho más manejable, por lo que posiblemente sería utilizado para la navegación de cabotaje y la costera.

Pero, ¿sólo se dedicaban los fenicios a la fabricación de embarcaciones que les permitiesen realizar intercambios comerciales? Obviamente, la respuesta es negativa. El tema de la navegación y la fabricación de embarcaciones en el mundo fenicio ha ido tomando importancia en los últimos años dentro del debate arqueológico, pero ha sido recientemente cuando expertos en navegación han comenzado a aplicar sus conocimientos en pos del estudio de esta materia, en parte gracias a la lectura e interpretación de las fuentes escritas del pasado, y en parte gracias al estudio de los pecios (restos arqueológicos de embarcaciones hundidas), que han permitido conocer más y mejor los diferentes tipos de embarcaciones, sus métodos constructivos y el tipo de navegación que con sus características podrían haber desarrollado en el pasado.

Así, junto a las embarcaciones comerciales que hemos descrito más arriba, encontramos también pequeños barcos como los observados en los relieves de Balawat, dotados con remos, o aquellos dedicados a las actividades de combate, guiadas también por un elevado número de remos (en función del número de filas de remos que albergan reciben distintos nombres: birreme, trirreme…), caracterizadas por la escasa dependencia que tienen del viento y la necesidad de alcanzar grandes velocidades a fin de realizar complejas maniobras destinadas a embestir lateralmente al enemigo para producir su hundimiento. Por ello suelen presentar una morfología alargada, estrecha y un calado poco profundo.

Mazarrón 2, actividades arqueológicas subacuáticas. Fuente

Mazarrón 2, actividades arqueológicas subacuáticas. Fuente

A estas naves se sumarán las dedicadas al cabotaje y la navegación de altura, que permitía navegar un máximo de 60 millas diarias (96,56km), siendo mucho más segura que la navegación costera a la hora de establecer rutas a distancias medias-largas, especialmente útiles en aquellos trayectos destinados a cruzar rápidamente el Estrecho de Gibraltar, previa parada en Ibiza.

Constituyen pues, un claro ejemplo de la tecnología naval fenicia y los avances en torno a la orientación marina dentro de las rutas comerciales, que abren sus puertas a una mejor comprensión gracias al hallazgo de embarcaciones bien conservadas en diversos contextos arqueológicos, como los pecios de Mazarrón I y II en Cartagena o las pequeñas embarcaciones de Tanit y Elissa, halladas a 33 millas náuticas de Ashkelon. Además tenemos estudio de las fuentes escritas y la colaboración entre arqueólogos y expertos en navegación, que permiten aumentar nuestros conocimientos sobre el complejo mundo naval y el comercio fenicio.

Bibliografía |

AUBET, M.E., “The Phoenicians and the West: politics, colonies and trade“, Cambrige: Cambridge University Press, 2001.

COSTA, B.; FERNÁNDEZ, J.H., “Rutas, navíos y puertos fenicio-púnicos: XI Jornadas de Arqueología Fenicio-Púnica [Eivissa, 1996] (Vol. 41)”, Ibiza: Govern Balear Conselleria D’Educacio Cultura I Esports, 1998.

DIES CUSÍ, E., “Los condicionantes técnicos de la navegación fenicia en el Mediterráneo oriental”, en La navegación fenicia, tecnología naval y derroteros. Encuentro entre marinos arqueólogos e historiadores. Madrid: Centro de Estudios Fenicios y Púnicos, pp. 55-84, 2005.

MEDEROS, A.; CABRERO, L.A.R., “El pecio fenicio del Bajo de la Campana (Murcia, España) y el comercio del marfil norteafricano”. Zephyrus, 57, Salamanca: Universidad de Salamanca, pp. 263-281, 2009.

NEGUERUELA MARTÍNEZ, I., “Hacia la comprensión de la construcción naval fenicia según el barco ‹‹Mazarrón II››, del siglo VII a.C.”. En Alfredo Mederos Martín, Victoria Peña y Carlos G. Wagner (editores), ”La navegación fenicia: tecnología naval y derroteros: encuentro entre marinos, arqueólogos e historiadores”, Madrid, pp. 227-278, 2005.

Redactor: Gema Negrillo Pérez

Licenciada en Historia por la Universidad de Granada, actualmente me encuentro cursando el Máster en Arqueología que oferta este mismo centro, especializándome en mundo ibérico y cerámica, y con gran ilusión por divulgar los conocimientos que se van generando sobre arqueología en general. Espero que disfruten. Para cualquier consulta no duden en escribirme, agradeceré profundamente toda crítica constructiva.

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