Corea del Norte: Un paseo por lo desconocido

Este artículo fue publicado originalmente en thesocialsciencepost.com

Escribe| Enrique Roldán Cañizares

Corea del Norte, oficialmente conocida como República Democrática Popular de Corea, llama la atención de todo aquel que se interesa por la idiosincrasia de este país. Es conocido por ser el más hermético del mundo, contar con armamento nuclear y tener un nuevo líder, Kim Jong-un, cuyos “memes” se han hecho celebres en internet. Pero no cabe duda de que Corea del Norte abarca mucho más que estos tres estereotipos, y es por eso que a través del estudio de su historia y de su Constitución vamos a intentar arrojar luz sobre el país que, según algunos medios occidentales, sólo permite a sus ciudadanos tener 18 cortes de pelo.

La conclusión de la II Guerra Mundial supuso el fin de la ocupación militar de la península de Corea por parte del Imperio Japonés, pero este hecho no se tradujo en la llegada de la paz al territorio coreano. Éste quedó dividido por el paralelo 38º en dos zonas de influencia claramente diferenciadas: el norte, supervisado por la URSS y el sur, supervisado por EE.UU.

Tras varios años en los que la unificación fue imposible, los hechos se sucedieron, creándose en 1948 la República de Corea (Corea del Sur), dirigida por Syngman Rhee, un político coreano exiliado en Hawaii,  y la República Democrática Popular de Corea (Corea del Norte), acaudillada por Kim Il SUng, guerrillero coreano que había luchado contra los japoneses desde 1932. La convivencia, como era de esperar, resultó harto complicada y en poco menos de un año tuvo lugar el primer conflicto de la Guerra Fría: la Guerra de Corea.

El 28 de junio de 1950 el ejército norcoreano atravesó el paralelo 38º alcanzando Seúl a los pocos días de iniciar su incursión. El avance norcoreano era imparable, siendo buena prueba de ello el hecho de que en agosto  controlase la práctica totalidad dela península. Sin embargo, la situación cambiaría a raíz de la aprobación de una resolución de intervención militar por parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en la que no estuvo presente la URSS como protesta por el no reconocimiento de China, por lo que no pudo ejercer su derecho a veto. Esto se tradujo en el desembarco de Inchón, a raíz del cual, tropas estadounidenses no solo recuperaron Seúl, sino que avanzaron hasta tomar Pyongyang (actual capital de Corea del Norte).

Pero China tomó cartas en el asunto e intervino mediante el envío del Ejército de Voluntarios del Pueblo Chino, los cuales consiguieron recuperar Seúl y agotar la paciencia del general estadounidense MacArthur, que llegaría a proponer la utilización de armamento nuclear contra China. Finalmente, un contraataque de los estadounidenses consiguió que las tropas norcoreanas retrocediesen hasta el paralelo 38º, que años atrás ya había dividido Corea. La guerra se estabilizó y a pesar de que los bombardeos estadounidenses sobre territorio norcoreano seguirían durante un tiempo, finalmente se firmó un armisticio en 1953 que estableció de forma oficial la frontera entre las dos Coreas en el paralelo 38º. Cabe resaltar que formalmente Corea del Norte y Corea del Sur siguen en estado de guerra, ya que nunca se firmó un Tratado de Paz, sino un armisticio que tras tres años de guerra constataba que las muertes provocadas por el conflicto fueron en vano.

Esta aproximación histórica nos ha servido para conocer cómo Corea del Norte llegó a ser un país independiente, pero es necesario ahondar en otros aspectos para entender el porqué de algunos elementos que configuran la realidad norcoreana.

Sabemos que las Fuerzas Armadas son un aspecto fundamental del Estado, de hecho, Corea del Norte destina en torno al 25% de su PIB al gasto militar y uno de sus principios fundamentales es elShogun, que establece que el Ejército es lo primero y que todo movimiento de recuperación y renovación debe pasar por éste. Conocemos también que cuenta con un programa nuclear que según las autoridades de Pyongyang tiene una finalidad meramente energética y defensiva. A esto hay que añadir la existencia de una economía centralizada donde el Estado, junto con algunas cooperativas, es propietario de todos los medios de producción. Sin embargo, en conjunción con esta organización socialista de la economía, nos encontramos con la filosofía Juche, que impulsada en los años 70, supone un sistema de administración de recursos basado en la autosuficiencia, el nacionalismo, algunos preceptos del nacionalismo y el budismo y el sometimiento pleno a la colectividad.

North Korea

Demostración militar en Corea del Norte. Fuente.

Pero, ¿cómo ha llegado Corea del Norte a esta situación? Un análisis del papel de los diferentes líderes norcoreanos y de la Constitución de Corea del Norte, arrojará algunas luces sobre este interrogante.

Después de la guerra, Kim Il Sung siguió ocupando la presidencia de Corea del Norte y estrechó fuertes lazos con China y con la URSS, a pesar de no ingresar en la COMECON, el mercado común soviético. Esto se debió en gran medida a la filosofía Juche, que como ya comentamos anteriormente impregnó toda la sociedad norcoreana. Kim Il Sung construyó un Estado regido por el “centralismo democrático” propio del leninismo que giró en torno al Partido de los Trabajadores, que en su fundación aglutinó a todos los grupos de izquierdas que existían. Kim Il Sung gobernó de 1948 a 1994 en un contexto de culto a la personalidad. Buen ejemplo de ello es la abolición del cargo de Presidente de Corea del Norte tras la muerte de Kim Il Sung, que fue nombrado “Eterno Presidente”.

Tras su muerte, su hijo Kim Jong-il tomó el mando supremo político y militar en un contexto bastante complicado para Corea del Norte. Tras el derrumbe del bloque soviético y la apertura iniciada en China por Deng Xiaoping, Corea del Norte se vio aislada por completo de la sociedad internacional, lo que hizo que el régimen reafirmase y llevase hasta los extremos la filosofía Juche. Kim Jong-il, conocido como “Líder Supremo”, moriría en 2011 y al igual que ocurriese con su padre en relación con el título de “Eterno Presidente”, éste seguiría ostentando de manera formal los cargos de Secretario General del Partido de los Trabajadores y de Presidente de la Comisión Nacional de Defensa.

Tras su defunción y el “terrible impacto” que esta tuvo en los ciudadanos norcoreanos tal y como pudimos ver en los medios por los llantos incontrolados, su hijo Kim Jong-un fue accediendo a diferentes cargos tales como Primer Secretario General de los Trabajadores, Primer Presidente de la Comisión Nacional de Defensa y Jefe del Estado Mayor, lo que no hace sino demostrar la sucesión hereditaria del régimen.

Estas sucesiones propias de un régimen monárquico se han venido sucediendo en el marco de la Constitución Socialista de la República Democrática Popular  de Corea de 1948. Dicha Carta Magna fue reformada en 1972, cuando se institucionalizó la filosofía Juche, en 1992 y 1998 como consecuencia del creciente aislamiento internacional y en 2009, cuando se eliminó toda referencia escrita al comunismo y se estableció el carácter de Corea del Norte como potencia nuclear.

La Constitución de Corea del Norte consta de 172 artículos que se reparten en 7 capítulos, los cuales están acompañados de un preámbulo. Éste está repleto de referencias a Kim Il Sung y no deja lugar a dudas respecto del bestial enaltecimiento de su figura. De la mera lectura del preámbulo podemos ver, entre otras, las siguientes referencias al “Eterno Presidente”: fundador de la República Popular Democrática de Corea y fundador de la Corea Socialista; fundador de la inmortal filosofía Juche; sol de la nación, clarificador de los principios fundamentales del Estado y genio en la ideología, la teoría y el arte del liderazgo.

El primer capítulo hace referencia a la política y establece que Core del Norte es un estado socialista independiente y revolucionario que considera la filosofía Juche y el Shogun como los principios que deben guiar las actividades propias de la nación. Además, se pueden encontrar referencias al centralismo democrático leninista que comentamos anteriormente, al liderazgo del Partido de los Trabajadores y a los principios de independencia, paz y amistad como ideas básicas de la política exterior.

El segundo capítulo trata acerca de la economía, que se basa en una producción socialista donde los medios de producción pertenecen al Estado y a las cooperativas sociales. Asimismo se hace alusión a la necesidad de la revolución tecnológica y de la modernización de la agricultura y la industria. Cabe resaltar que la propia Constitución se encarga en este apartado de establecer la jornada laboral de 8 horas y de prohibir el trabajo de los menores de 16 años.

El capítulo número tres se centra en la cultura, donde no deja de ser curioso el compromiso del Estado por fomentar las habilidades creativas, la pedagogía socialista, la educación obligatoria y el deporte, además de garantizar en este capítulo la cobertura médica universal.

El cuarto capítulo está dedicado al ejército, que como consecuencia del establecimiento del Shoguncomo principio rector, es el encargado de proteger la revolución, el sistema socialista, la libertad, la independencia y la paz de la patria.

El quinto de los capítulos regula los derechos y obligaciones de los ciudadanos. Llama la atención aquí que la propia Constitución apunta que los ciudadanos deben regirse por el principio de “Uno para todos, todos para uno”, lo que dice mucho de la concienciación social del país. Entre los derechos de los ciudadanos nos encontramos por ejemplo con el derecho a votar y ser elegido; libertad de opinión, prensa, asamblea, asociación y manifestación; libertad de religión; derecho a trabajar y a descansar; derecho a recibir sanidad y educación gratuita o el derecho a viajar. En cuanto a las obligaciones, encontramos mandatos impensables en una constitución occidental, tales como mantener la vigilancia revolucionaria por el bien de la nación o defender la patria como deber supremo de todos los ciudadanos.

El sexto capítulo se encarga de la organización del estado, donde encontramos tres órganos clave: el Consejo de Ministros, que tiene un papel fundamental en la aplicación de las líneas políticas; la Comisión de Defensa Nacional, encargada de salvaguardar la seguridad externa e interna y pieza fundamental en el engranaje del régimen y finalmente la Asamblea Popular, cuyos miembros son elegidos cada cuatro años, y realmente solo se reúnen dos veces al año para ratificar lo acordado por la cúpula del Partido de los Trabajadores.

Acompañando a estos órganos nos encontramos con la Asamblea Local del Pueblo, el Comité Local del Pueblo, el Ministerio Fiscal y los Tribunales, que se encargan de la administración local y de la justicia respectivamente.

Finalmente, el capítulo séptimo se encarga de regular el emblema nacional, la bandera, el himno y la capital, elementos fundamentales en un país donde la filosofía Juche lo inunda todo.

De la lectura de la Constitución de la República Democrática Popular de Corea se extraen varias ideas, tales como el enaltecimiento sin límites del líder (no olvidemos que la Constitución llega a decir que es el sol de la nación), la existencia de unas instituciones que bajo la apariencia de democráticas no hacen sino perpetuar el poder establecido como consecuencia de la fuerza del Partido de los Trabajadores y de la Comisión de Defensa Nacional y por último, el reconocimiento de una serie de derechos de los ciudadanos equiparables a los de occidente. Esto contrasta con las constantes denuncias de violaciones de los derechos humanos por parte de organismos internacionales que echan por tierra dicho reconocimiento de derechos. De igual modo ocurre con la incesante publicación de propaganda anti norcoreana por parte de medios occidentales (que en ocasiones se ha demostrado ser falsa), la cual hace que vivamos con la constante duda de lo que realmente ocurre en Corea del Norte, pues no debemos olvidar que, para bien o para mal, es el país más hermético del mundo.

Bibliografía|

Constitución Socialista de la República Democrática Popular de Corea.

Corea del Norte. República Democrática Popular de Corea, Oficina de información diplomática, 2014

Entre la autosuficiencia y el poder militar, Revista Española de Defensa, 2012.

KIM, SAMUEL S., The North Korean System in the Post-Cold War Era, Palgrave, 2001,  New York

Redactor: The Social Science Post

Escribe thesocialsciencepost.com en colaboración con Témpora Magazine. "Acercar los sesudos estudios doctrinales, clarificar lo aparentemente ininteligible para unos pocos doctos, y acercarlo a la divulgación y al conocimiento general, desde una perspectiva crítica y a la vez lo suficientemente rigurosa, se convierte así en nuestra principal tarea."

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